En el Nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso:
El martirio del hermano sincero y sacrificado, el señor Imad Moughniyah, ha sido para él mismo —quien rebosaba de amor y entusiasmo por el Yihad en la senda de Dios— una magna victoria y un final feliz, así como un orgullo para el pueblo libanés, que ha criado semejantes hombres y ofrecido al campo de la vindicación de la libertad y de la lucha contra la tiranía.
Aun cuando la pérdida de este hermano noble, sacrificado y destacado es dolorosa para todas aquellas personas nobles y para aquellos que lo conocían, en especial, para sus padres, esposa, hijos y demás personas y amigos, sin embargo, tanto la vida como la muerte de las personas como él generan una épica que despierta a las naciones, proponen un modelo a la juventud, alumbra los horizontes y delinea la senda que nos llevará hasta estos horizontes.
Los sionistas sanguinarios y criminales tendrían que saber que la sangre pura de mártires como Imad Moughniyah formará a cientos de Moughniyahs más y que multiplicará por dos la resistencia ante la injusticia y la corrupción así como las insurrecciones. Los hombres como este egregio mártir sacrifican su vida, su sosiego y su hacienda material en la defensa del oprimido y en plantarle batalla a la injusticia y al imperialismo. Y es de un inestimado valor el que todas las conciencias inclinen su cabeza ante ellos. Que el vergel de Dios sea para él y para todos los que luchan en la senda de la verdad.
Yo felicito y doy mi pésame por este gran martirio a la persona de usted, a su amada familia, a los orgullosos jóvenes de Hizbolá, a la Resistencia y a todo el pueblo libanés.
La paz sea sobre él y sobre vosotros la misericordia de Dios.
Seyyed Ali Jamenei.