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Repercusiones del Discurso del Papa
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El mal ejemplo del Papa
Por Leonardo Boff * La actitud del papa Benedicto XVI está provocando justificadas iras entre las comunidades islámicas a causa de la infeliz cita de un emperador bizantino del siglo XIV, según la cual “Mahoma defendía cosas malas e inhumanas, tales como su orden de difundir la fe por la espada”. Pero también causó escándalo y vergüenza a los cristianos. La citación es totalmente inoportuna. Sabe muy bien el Papa del enfrentamiento ahora existente entre el Islam y el Occidente que hace guerra a Afganistán y a Irak y que abiertamente apoya la causa israelí contra los palestinos, de mayoría islámica. En ese contexto la citación alinea al Papa con las estrategias bélicas del Occidente. ¿Cómo no irritarse contra esta actitud? Para nosotros cristianos, la actitud del Papa nos deja perplejos porque es de la esencia de la fe cristiana perdonar y rezar como el pobrecito de Assis: “Donde hay ofensa que yo lleve el perdón”. No queriendo perdonar, el Papa legitima a todos aquellos que no quieren pedir perdón ni en la vida cotidiana, ni a los negros que esclavizamos por siglos, ni a los sobrevivientes de los indígenas que diezmamos. Si el Papa no hace oficialmente un acto de disculpa, nos da un mal ejemplo. No cumple el mandato del Señor de “confirmar los hermanos y las hermanas en la fe”. Pero su gesto no es aislado. Como cardenal, se opuso a la entrada de Turquía en la Comunidad Europea por el simple hecho de que este país es mayoritariamente musulmán. Hace poco suprimió en el Vaticano la instancia que promovía el diálogo Cristianismo-Islamismo. En el documento Dominus Jesus de su autoría, del 15 de septiembre de 2000, uno de los textos más fundamentalistas de los últimos siglos, afirma que “la única religión verdadera es la Iglesia Romana Católica” y que “los seguidores de otras religiones objetivamente se encuentran, con referencia a la salvación, en una situación gravemente deficitaria”. No tienen sentido encuentros con otras religiones porque “es contrario a la fe católica considerar la Iglesia como una vía de salvación al lado de otras”. Con este trasfondo, no causa extrañeza su discurso en la Universidad de Ratisbona. ¿Sin embargo, no sería más digno del Papa pedir claramente perdón por las incomprensiones que provocó incluso involuntariamente? ¿Por qué no lo hace? Para entenderlo, se necesita comprender la ideología infalibilista que sigue vigente en el Vaticano y en general en la Iglesia. Según ella, el Papa no puede errar, aunque el dogma de la infalibilidad sea muy limitado. Afirma que el Papa es solamente infalible en situaciones bien delimitadas, gozando entonces, personalmente, de aquella infalibilidad que es de toda la Iglesia. Pero la ideología infalibilista atribuye de forma ilegítima infalibilidades a todas las palabras del Papa. Si al pedir perdón, confiesa que erró, haría algo que no es permitido por el infalibilismo. Funciona en la cabeza del papa Benedicto XVI el despotismo papal formulado ya en 1302 por Bonifacio VIII que rezaba: “Para cada criatura humana es absolutamente necesario para su salvación estar sometida al Papa en Roma”. Eso no fue abolido siquiera por el Concilio Vaticano II en 1964. Fue introducida en los textos una “Nota explicativa previa” donde se reafirma que el Papa puede siempre actuar “según su parecer personal” como nombrar obispos, establecer normas y establecer políticas eclesiásticas. En otras palabras: un Papa puede autónomamente decidir todo; mil millones de católicos juntos no pueden decidir nada. Ese absolutismo nos hace entender las razones del Papa para no pedir perdón. * El religioso Leonardo Boff es uno de los fundadores de la Teología de la Liberación. * De Alai-Amlatina. © 2000-2006 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Todos los Derechos Reservados
Sheij Abdul Karim Paz, teólogo chiíta del Centro de Cultura Islámica "El Papa muestra ignorancia sobre el Islam" En medio del escándalo por la desafortunada mención del Islam y su profeta que hizo el Papa Ratzinger, este clérigo chiíta usó su mensaje en el Tedeum para explicar qué es la yihad. Ni guerra santa ni terrorismo, sólo el esfuerzo por cumplir con el sagrado precepto de responder a la agresión externa. Juan Sharpe Nación Domingo
Al final del Tedeum, esa ceremonia quizá anacrónica de la vieja República donde el poder político recibe la homilía de la jerarquía eclesiástica, y sus sutilezas doctrinarias, subió al altar del templo el sheij Karim Abdul Paz, el clérigo chiíta que dirige la mezquita At-Tauhiden de Buenos Aires y es también teólogo del Centro de Cultura Islámica en Santiago. Convertido al Islam el año '83, una época en la que viajó por Chile, donde tomó contacto "con el mundo metafísico y unas visiones que fueron enseñanzas espirituales que hasta el día de hoy estoy revisando", Karim Abdul Paz ofreció en su mensaje una explicación didáctica de la expresión árabe "yihad", usualmente traducida en Occidente como "guerra santa", pero que en árabe significa literalmente "esfuerzo". El uso en árabe de la "yihad" en momentos que en el mundo islámico arreciaban las protestas por el polémico discurso del Papa Benedicto XVI en la universidad alemana de Ratisbona, atrajo las miradas sobre este teólogo de porte elegante que igual que los líderes chiítas se apresuró a desdramatizar la desafortunada clase magistral de Ratzinger. Curiosamente, el mundo chiíta, caricaturizado en Occidente como fanático, integrista e intolerante, fue el primero en quitar hierro a la "metida de pata" de la primera autoridad vaticana. "Yihad es una palabra muy bastardeada", dice Abdul Paz, "y se utiliza como un eje para dividir las aguas entre un Islam supuestamente violento contra una cristiandad pacífica. Yihad no es guerra santa, que tampoco es un concepto coránico. Quiere decir 'esfuerzo', un gran esfuerzo. Y tiene dos vertientes: el mejoramiento interno de la persona que implica un esfuerzo, y el de la defensa externa ante agresiones. El Corán dice: 'Combatid a quienes os combaten y no seáis de los agresores'".
RATZINGER Y EL ISLAM
–Después de la clase magistral de Benedicto XVI, las primeras señales de normalidad y calma han venido del mundo chiíta. –El chiísmo es la esencia del Profeta, tiene pureza profética. Es misericordioso y racional, justamente lo que el Papa dijo que no tenía el Islam y que sí tenía el cristianismo. Es verdad que el cristianismo lo tiene pero el Islam también: Jesús y Mahoma son profetas de un mismo Dios.
–También sabemos que el Islam y el cristianismo no son homogéneos, que hay muchas visiones. –Así es. Pero es muy duro decirle a un pueblo que está siendo tan castigado por la irracionalidad cristiana de Bush, que es irracional. Cargar las tintas sobre el oprimido y recibir y bendecir al opresor no es una actitud cristiana y menos de Jesús, que fue perseguido por el imperio.
–¿Qué han propuesto los chiítas para zanjar la "metida de pata" de Ratzinger? –El Presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, propuso a la Organización de Países Islámicos enviar una delegación de sabios representativos a ver al Papa y conversar con él. Si hay problemas, se puede hablar.
–¿Cree usted que Ratzinger dijo lo que pensaba? –Benedicto piensa lo que dijo. La pregunta es qué dijo. La primera manifestación de Dios es el logos, la racionalidad, y él atribuye al cristianismo esta condición y la contrasta con la islámica, donde el Dios del Islam estaría más allá de la racionalidad. Esto tiene que ver con una visión deformada, irracional de la divinidad, que existe en algunos musulmanes, así como también existe en algunos cristianos. Pero el error del Papa fue achacársela al Profeta, lo que es una muestra de ignorancia terrible, porque en tanto que se la adjudica al Profeta se la adjudica a todo el Islam.
–Es curioso que el Papa incurra en ignorancia en asuntos teológicos. –Su discurso muestra primero ignorancia con los encargados del diálogo interreligioso del mundo islámico que vienen dialogando con el Vaticano desde el Concilio Vaticano II. Entonces, ¿para qué sirvieron esa cantidad de horas en que se expuso que hay estas otras visiones?
–¿Puede explicarnos la justificación islámica para el uso religioso de la violencia? –Ese es un segundo error del Papa. El Vaticano tiene la Guardia Suiza. ¿Para qué están ahí con sus lanzas? ¿Para la foto? ¿Por qué las iglesias católicas de todos los países bendicen a las comisarías, a los ejércitos? Porque la violencia, no como norma sino como recurso para restituir o preservar, es natural. La utiliza su Iglesia Católica, la utiliza su persona. Ahora refuerzan su custodia porque se siente amenazado. No resiste el menor análisis.
–¿Cuál cree que fue entonces la intención del Papa? –Si el Papa tuviera una actitud irracional de no querer dialogar, entonces yo tendría derecho a decir que aquí hay una intencionalidad. Y no creo que sea el caso. El Papa se caracteriza por ser una persona muy pensante. Yo estudié toda su conferencia y, evidentemente, es un conocedor de la teoría cristiana y muy desconocedor del Islam
–¿Por qué? –Porque cita a Ibn Hazm, un filósofo andaluz que escribió obras importantes del Islam clásico español, pero como teólogo tiene sus limitaciones y tiene interpretaciones como la que toma el Papa, achacándole esa interpretación a todo el Islam. Él, en su creencia, es un intermediario entre Dios y los hombres. Si me quiere guiar no puede poner en mí cosas que no pienso y condenarme por eso. Para guiarme, la condición necesaria es que conozca mi situación y me lleve, como dice el Corán, "de las tinieblas a la luz, de la imperfección a la perfección". Si está manoteando a ciegas, cómo me va a guiar.
–Hay de todas formas una actitud irracional en el mundo islámico. –Esa actitud irracional de matar monjas, quemar efigies, amenazar a cristianos como hace Al Qaeda, que no sabemos si es verdad o no, porque Al Qaeda es una cosa medio virtual que dice que va a atacar al Vaticano. Esas aberraciones hay que erradicarlas, pero tampoco hay que provocarlas.
–¿Cómo es el monstruo de las aberraciones dentro del Islam? –No hay un monstruo en la doctrina, que es un mensaje de Dios y es un antídoto contra los monstruos. Pero sí hay en el mundo de los musulmanes monstruosidades, que están en la historia del desarrollo del Islam a espaldas de la tradición profética, gérmenes enfermos que recogen el colonialismo y las potencias. Gran Bretaña al principio, EEUU ahora.
–¿Esa es la conexión entre el imperio y Al Qaeda, por ejemplo? –Al Qaeda es un producto de la CIA para atacar a la Unión Soviética. Pero no estamos hablando de Occidente, estamos hablando de Bush, del cual sus hijos son víctimas. Si EEUU no agrediera, Al Qaeda desaparecería en instantes porque, como todo terrorismo, es marginal. El pueblo, la gente no quiere eso.
–Para el público occidental es difícil distinguir las diferencias entre chiítas y sunnitas respecto a la violencia, a sus grupos armados. –El centro teológico sunnita por excelencia es la Universidad El Azhar en El Cairo, que jamás reconoció al Gobierno talibán ni a Al Qaeda. Y el centro teológico, la autoridad del mundo chiíta, que está en Qom, en Irán, tampoco. Es más, Al Qaeda se cargó unos cuantos chiítas en Irak.
–¿Qué hay en Irak: guerra civil, resistencia a una invasión? –Hay una ocupación norteamericana que fomenta y permite los atentados terroristas contra la población chiíta y después aparecen unos enmascarados que matan sunnitas. Se han detenido soldados ingleses y norteamericanos disfrazados de chiítas para matar sunnitas. Para justificar su ocupación y la explotación de los recursos iraquíes, ellos quieren hacer creer que son necesarios porque de lo contrario estas fuerzas "malévolas" que amenazan con la guerra civil se desatarían.
–Desde esta periferia sudamericana, con las deformaciones de los monopolios globales de la información, existe la caricatura del chiísmo como integrismo fanático, intolerante y peligroso. –El peor enemigo de un poder que utiliza la mentira y la irracionalidad como sistema de dominio es el enemigo sensato y racional. Es el inteligente el que realmente lo vence. Imagínese que Al Qaeda, Dios no lo quiera, mañana mata al Papa. ¿Se imagina a Bush en ese escenario?
–Pero no es sólo la propaganda imperial la que nos hace conocer una cara intolerante del chiísmo. –El discurso de esta semana del Presidente iraní en la ONU fue humanista, racional, religioso, pacificador, sensato. Pero la CNN muestra ese discurso extrayendo frases y pegándolas para generar una imagen peligrosa. Nadie que escuche sus palabras siente miedo o amenaza.
–Los medios del imperio mostraron en su momento una imagen, supuestamente del actual Presidente iraní, durante la toma de rehenes en la Embajada de EEUU en Teherán, donde éste aparecía apuntando con una pistola a un rehén civil. –Eso nunca fue confirmado. Pero respecto de la toma de la Embajada de EEUU, el público chileno, ¿sabe que en esa embajada se planificaban los golpes de Estado de la región, que se planificaban atentados, que se apoyaba a muchos de los torturadores? Los iraníes llaman a esa embajada "el nido de los espías".
–¿Hacia dónde va Irán ahora? –Está preocupado por crecer y fortalecerse y desarrollar sus fuentes energéticas. El petróleo está por acabarse y necesita fuentes alternativas de energía. También Irán está en un proceso de integración con los pueblos de Asia, África y América, de reformas de la estructura de Naciones Unidas para que el "Consejo de Inseguridad" se transforme en un real Consejo de Seguridad.
–La Presidenta Bachelet también habló de reformas para la ONU. –Y el Presidente argentino también. Todo el mundo las reclama porque esto de que cinco países tengan derecho a veto no es muy democrático que digamos. Frente a una invasión como la del Líbano o la de Palestina, el "Consejo de Inseguridad" no hace nada. Dicen que son los garantes de la seguridad mundial, pero lo que hay es mucha inseguridad. LND
Ante un inexplicable paso en falsoPor Elisabetta Piqué 18/09/2006
ROMA.- La percepción generalizada
es que un papa jamás se equivoca. Esta vez, sin embargo, para
muchos Benedicto XVI cometió un grave error o, como mínimo, dio
un paso en falso. Y por más que ahora manifieste estar
"profundamente apenado", será difícil apagar el incendio que ha
desatado en los países musulmanes y recomponer las relaciones
entre el cristianismo y el islam, que eran muy buenas durante el
pontificado de Juan Pablo II.
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