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En el Nombre del Altísimo Irán en el mundo
actual
Quien conozca el fenómeno de la aparición del
Islam y su expansión, puede encontrar algunas similitudes muy
interesantes con la irrupción de la revolución islámica en 1979
y su constante expansión y crecimiento desde entonces. Podría
dedicar un tiempo a estudiar lo ocurrido cuando las tribus de
Arabia se reunieron para atacar y terminar con la sociedad
islámica fundada por el profeta. Esta confederación de tribus,
muy superior en número a los musulmanes, parecía una amenaza
fatal para la incipiente comunidad islámica de esos días, pero
Dios estaba del lado del profeta, de sus seguidores y de la
justicia de quienes seguían Su causa. Existe un parecido con la
confederación actual que Estados Unidos, Israel, Inglaterra y
Francia pretenden encabezar esta vez para "acabar" con el
desafío de estos insolentes iraníes, cuya influencia se ha
extendido ya demasiado.
Estados Unidos ya fue derrotado una vez por la
revolución encabezada por el Imam Jomeini ® y el escenario de
ese histórico enfrentamiento se dio en los confines del
territorio iraní. Ello ocurrió cuando el agente más poderoso y
confiable que tenían los Estados Unidos, el sha de Persia,
Muhammad Rida Pahlevi, fue destronado y en lugar de su sistema
monárquico y tiránico se implantó el gobierno islámico después
de casi catorce siglos del gobierno profético, en cuyos
lineamientos generales afirmó basarse el nuevo régimen. Para
todos aquellos que no son creyentes en Dios o bien, su visión de
la voluntad divina está distorsionada por errores teológicos, no
es fácil entender el milagro de esta revolución que a la manera
de David, viene venciendo a Goliat de manera sistemática.
También hubo otras victorias del régimen
islámico de Irán fuera de su territorio. La derrota de Saddam
que operaba como agente imperial para hacer el trabajo sucio de
invadir y atacar a la revolución naciente en la milenaria
Persia. Tras ocho años de guerra impuesta por el dictador de
Irak con todo el apoyo del este y del oeste, Irán no cedió ni un
centímetro de su territorio ni de su independencia. Otra
victoria para el movimiento iniciado por la revolución fue la
derrota israelí en el Líbano y en la propia Palestina.
Sin duda, otra gran victoria consiste en la
estabilidad del régimen y su fuerte apoyo popular y regional,
signo de su consolidación, muy que les pese a sus detractores.
Henry Kissinger, dijo que "podemos dominar a
Corea del Norte, no me preocupa, pero el caso de Irán es muy
diferente, es un país rico, de gran población, y con fuerte
respaldo en la región".
Al contrario de lo que anunciara Gilles Kepel,
el sociólogo francés, cuando en su libro Yihad, anunciaba el
fracaso de la opción del Islam político que encabezara la
revolución islámica (y que repitieron a coro otros tantos
"especialistas" en el Medio Oriente), los acontecimientos han
venido mostrando una permanente expansión de la alternativa
política del Islam en toda la región como algo deseado por los
pueblos musulmanes siempre que gozan de alguna libertad para
poder expresar su voluntad. El caso de Palestina e Irak son los
más evidentes.
Si bien ayer, la República Islámica desafiaba
la política de expansión imperial de Estados Unidos en su propia
tierra, ahora el desafío no buscado, pero si planteado a la
República Islámica por parte de Estados Unidos ya es a nivel
mundial. Lo que pareciera estar en juego según algunos analistas
es la supervivencia de unos de los dos sistemas, al menos en la
región, y seguramente con consecuencias en la política mundial.
Por eso Noam Chomsky afirmó que Irán enterrará a Estados Unidos;
Brezinsky, el asesor de Seguridad de Carter, dijo: "Es un error
de consecuencias trágicas para Estados Unidos meterse
militarmente con Irán y saldrá derrotado". "Estados Unidos tiene
que dejar de amenazar a Irán y respetarlo", afirmó el ex asesor
norteamericano en declaraciones que gustan reproducir los
diarios iraníes.
Si uno analiza los discursos de toda la
dirigencia iraní, advierte que no se busca la confrontación,
pero la determinación para resistir a los dictados imperiales en
el tema nuclear es fuerte y categórica. Irán no tiene otra
salida en esta coyuntura más que resistir, puesto que la
producción de energía nuclear para generar las fuentes de
energía una vez agotadas las reservas petroleras -algo no muy
lejano-, será vital para mantener su soberanía e independencia.
Por lo tanto, a la firme resolución y determinación de Irán
apoyada en sus profundas convicciones islámicas, se une el hecho
que no tiene alternativas materiales viables y sustentables, y
es por eso que alrededor de la defensa del derecho a desarrollar
la energía nuclear se concentra prácticamente toda la nación sin
diferencias incluso entre aquellos que no comulgan con el
gobierno islámico que de todas maneras, tal como lo mostraron
las últimas elecciones presidenciales, son minoría en Irán.
A propósito, la revista semanal, News Week,
afirma esta semana que a pesar de lo que dicen los allegados al
gobierno de Washington, el pueblo iraní quiere a la República
Islámica. Un ataque a Irán no lo dividirá como pronostican sus
mentores.
Negroponte, el ex embajador de Estados Unidos
en Irak, dijo que Irán está más fuerte que nunca.
Podemos apreciar la postura fuerte en este
sentido de los dirigentes iraníes.
El presidente de Irán en una conferencia de
prensa con medios locales y extranjeros el día 25 de abril en
Tehrán, afirmó: Somos un país nuclear y tenemos el control de la
producción completa de energía nuclear, desde 0 a 100.
Bajo el nombre del Consejo de Seguridad no
pueden legalizar algo que es de suyo ilegal y una imposición
fuera de lugar (como el exigirnos que renunciemos a nuestro
derecho de desarrollo pacífico de la energía nuclear que es
vital en los próximos años).
Ante la pregunta con respecto a su parecer
frente a la postura de algunos países occidentales que
declararon implantar un boicot económico a Irán si continúa
desarrollando la energía nuclear, el presidente iraní respondió:
"No creo que sean tan poco juiciosos. Espero que ese grupo de
países que están tan enemistados con nosotros sean lo
suficientemente inteligentes para no llevar a cabo ese grave
error que de todas maneras, perjudicará más a ellos que a
nosotros. Nosotros nos volveremos más independientes".
"Nuestra Nación es una nación fuerte, poderosa,
nuestras bases económicas son fuertes y esta fuerza no la hemos
obtenido de los países occidentales, la ha conseguido nuestro
pueblo y nuestros sabios con su esfuerzo y la ayuda de Dios".
Agregó también que: "Los sionistas piensan que
con el terror sobre Ahmadi Neyad su problema será resuelto, en
Irán hay setenta millones de Ahamdy Neyad y mejores que yo".
"Pienso que con la instalación del nuevo
gobierno en Irak ya no hay necesidad de diálogo con Norteamérica
en el tema iraquí".
La Agencia Nuclear tiene que informar acerca de
qué es lo que nos ha brindado en estos treinta años de
membresía. Sólo hemos sufrido molestias.
Ya hemos enriquecido uranio, ahora vamos por la
producción (a escala industrial para uso pacífico).
Lariyani, el encargado de llevar adelante las
negociaciones con la agencia de energía nuclear y los países
europeos de parte del gobierno de Irán, dijo que si Estados
Unidos afirma que una evidencia de las sospechas sobre las
verdaderas intenciones de Irán en el tema nuclear es que no
acepten abandonar su desarrollo nuclear siendo que no lo
necesitan puesto que tiene muchas reservas de petróleo y gas. La
respuesta es sencilla. En una conferencia de prensa Lariyani
mostró los acuerdos firmados por Estados Unidos y Francia para
el desarrollo nuclear con el Sha de Irán! Pues, bien, en ese
entonces, dijo, Irán tenía más petróleo que hoy, ¿para qué
firmaron esos convenios?!
Bush en su país anuncia como si nada, que debe
promover un mayor desarrollo de la energía nuclear ante los
desafíos venideros referente a la extinción del petróleo.
Por el lado norteamericano las dudas o críticas
con respecto al mentado ataque militar a Irán son abundantes.
Madalain Albraight, la ministro de relaciones
exteriores de Clinton, dijo: "La ocupación de Irak ha sido la
peor tragedia en la historia de Estados Unidos. No podemos
atacar a todo el que no nos guste. La democracia está siendo mal
entendida como tiranía y ocupación".
Los Angeles Times publicó: "Irán puede
fácilmente subir el precio de la nafta y ahora mismo para
nerviosismo de Occidente está haciéndolo.
Dik Chenei y Rumsfeld deben reunciar a la Casa
Blanca".
Tanta postura fuerte contra Bush y su gabinete
de parte de los demócratas podría estar revelando que el
problema puede ser, no tanto el pantano iraquí, sino la
prevención de un secreto conocido sobre una demencial
determinación de Bush y sus hombres de emprender un ataque
inminente a Irán.
¿Podrá soportar el mundo algo tan demencial por
parte del gobierno de Bush? Si Estados Unidos ataca, ya el mundo
no será como lo conocemos hoy. Sin duda sobrevendrá una gran
conmoción. El peligro del factor nuclear, el alza desmesurada
del petróleo con el grado de incidencia que tiene eso en la
economía de todos; la fractura definitiva del sistema normativo
mundial en favor del uso liso y llano de la fuerza bruta, el
incremento de la violencia avivada por la brutalidad
norteamericana con su consiguiente perjuicio para la seguridad y
las libertades civiles de todos, etc etc.
De todas maneras, como al principio dijimos, la
revolución islámica se hizo siguiendo los lineamientos del
Islam, basado en dos grandes principios de la religión de todos
los profetas, adorar a Dios y evitar a los tiranos. La
revolución fue guiada por un sabio islámico, el Imam Jomeini ®,
cuya elevada condición espiritual, moral y científica le valió
el respeto y la devoción de su pueblo y de mucha gente en el
mundo, incluso la admiración de quienes no fueron sus seguidores
y el reconocimiento de sus adversarios. Dios siempre ayudó a
esta revolución contra las injusticias de sus enemigos y todos
los intentos de Estados Unidos e Israel por destruirla no
hicieron sino fortalecerla. Es de esperar que una vez más, y
esta vez de un modo más intenso, en proporción con la medida de
la agresión que parece avecinarse, la Ayuda de Dios se haga más
evidente para todos, ya que ahora el mundo está siguiendo este
desenlace porque sabe cuánto le afecta.
Democráticamente hablando, la mayoría de la
humanidad está harta del engreimiento de los gobiernos
norteamericanos y de los caprichos violentos y crueles de los
israelíes que empujan a Estados Unidos a esta aventura. La
mayoría de los ciudadanos en el mundo se manifestó contra la
agresión a Irak y lo volverá a hacer en una medida mayor si Irán
es atacado. Pero en el orden que impone Norteamérica, la
democracia y los deseos de la mayoría son un obstáculo en su
camino, no algo a atender, sino a ignorar o a silenciar por la
fuerza.
Hay muchas razones para estar del lado de Irán
en esta situación provocada artificialmente por Estados Unidos,
Israel y el coro de impopulares gobiernos déspotas como el
francés. Hay razones divinas y humanas, como hay lecturas
divinas y humanas sobre la justicia e injusticia.
El factor divino no está en los cálculos de
muchos de los analistas occidentales, pero sí está en el
corazón, en la mente, en la experiencia de la mayoría de los
iraníes y de todos los creyentes en el mundo, y sin la
consideración de este factor, los analistas seculares nunca
podrán terminar de entender qué sucede con esta revolución que
está poniendo en jaque a todo el sistema tan injusto de dominio
de las grandes potencias occidentales.
Los pueblos que luchan por su liberación del
flagelo imperialista deben reconocer la deuda con quien está
soportando el peso del enfrentamiento más cruento que impone el
Imperio y apoyarlo con todas sus fuerzas, por Dios y por la
humanidad.
Sheij Abdul Karim
Paz
Director de la
Mezquita At-Tauhid |