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Comunicado por el Holocausto Palestino
En el Nombre de Dios el Clementísimo, el Misericordiosísimo
“No os inclinéis hacia quienes oprimen pues os alcanzará
el fuego del infierno y no tenéis fuera de Dios, amigos (ni
auxiliares), luego no seréis ayudados.” Sagrado Corán 11:113
Dijo el Imam As-Sadiq (La Paz sea con él): “Quien oprime,
quien lo ayuda y quien está satisfecho con ello, son socios los
tres.”
Apoyar a Palestina en su holocausto presente es una
obligación religiosa ante Dios y humanitaria para con el
sufrimiento desgarrador de todo un pueblo ultrajado desde hace
más de cincuenta años. Es como dijo Jesús (La Paz sea con él)
buscar el Reino de la Justicia y todo lo demás os será dado por
añadidura. Es apoyar en verdad a los derechos humanos, a la
democracia, a la autodeterminación de los pueblos, a su
soberanía. Apoyar a Palestina en su holocausto presente es
condenar la brutalidad imperial, el terrorismo, el genocidio.
Apoyar a Palestina en su holocausto presente es romper el
silencio cómplice o los comunicados que exhortan por igual a
israelíes y palestinos a detener su agresión como si algo fuese
igual entre los opresores ocupantes y las víctimas avasalladas.
Qué increíble que esos mismos que condenan la teoría de los dos
demonios en casa sean tan condescendientes con el demonio
afuera. Nosotros preguntamos y desafiamos a que se nos responda.
¿Quién y qué justicia divina o humana se atreve a condenar a los
palestinos ocupados por emprender una acción en legítima defensa
llena de coraje contra el ejército de ocupación infinitamente
más armado y llevar detenido un soldado enemigo después de que
durante un mes en forma incesante su población fue bombardeada y
sus mujeres y niños masacrados mientras el mundo callaba o abría
la boca para gritar goles y no veía o no quería ver lo que
pasaba en Palestina? ¿Cómo es que ahora la diplomacia
internacional se activa como nunca para pedir por el soldado
ocupante, pero nunca dijo nada sobre los diez mil prisioneros
palestinos en las cárceles detrás del muro ilegal, en territorio
usurpado, de los cuales, mil setecientos son mujeres (muchas de
ellas madres que fueron brutalmente arrancadas de sus niños),
cuatrocientos niños, brutalmente arrancados de sus madres, y
cientos de ancianos, muchos de ellos enfermos? ¿Cómo puede ser
que por el miedo al qué dirán los lobys sionistas, nadie condene
el hecho que a esos prisioneros nadie los pueda visitar porque
el régimen sionista no permite que ningún organismo
internacional los supervise? ¿Cómo puede ser que ningún gobierno
se preocupó, pero ahora todos despiertan ante la orden del
imperio para pedir a los sedientos y hambreados palestinos que
hagan algo por ese soldado que seguramente es mejor tratado que
cualquier de esos diez mil prisioneros políticos que tiene
Israel por resistir a la ocupación de su país? Perdón, no todos
los gobiernos son así. El eje del bien, Irán, Venezuela, Cuba,
Siria condenan sin medias tintas a Israel y para los palestinos
solo tienen palabras de aliento como debe ser. Ya no hará falta
a los judíos que apoyan a Israel abrir más museos para mostrar
Auswichtz, que muestren el campo de exterminio actual que se
llama Gaza!
Cuando el imperialismo recurre a la brutalidad, su debilidad
es manifiesta y su fin cercano. Recordemos qué poco le sirvió
sembrar de dictaduras a Latinoamérica y los países del tercer
mundo para frenar la voluntad de los pueblos. Qué rápido cayeron
y con qué fuerza renace en nuestro continente el deseo de
autodeterminación libre y soberana de nuestros pueblos. ¡Qué
fugaz es el ejercicio del poder basado en la represión y que
profundo rechazo provoca en la conciencia y la memoria de los
pueblos! Acaso es este el principio de una gran y desesperada
escalada imperialista para intentar frenar el avance de los
pueblos organizados. Una escalada que pretenda continuar con
Irán, Siria, Líbano, Cuba, Venezuela, Bolivia? El soldado
ocupacionista detenido, las armas nucleares, el populismo, son
excusas para justificar lo injustificable: avasallar las
conquistas de los pueblos. Lo que preocupa al imperialismo
anglo-sionista usurpador de nuestras Malvinas y nuestros
recursos marítimos, además de tantas otras cosas en nuestro
suelo, no es el soldado cuyo trato de prisionero de acuerdo a
las leyes internacionales puede asegurarse, no como el caso de
los otros diez mil. Ni tampoco el desarrollo nuclear pacífico de
Irán y la posibilidad muy controlable de que no produzcan armas
atómicas como las que ellos tienen y arrojaron impunemente en
Japón. Lo que los aterra es la independencia y soberanía de los
pueblos que termina con sus saqueos históricos. Al imperialismo
no le gusta y no tolera que le digan las verdades en la cara. En
el reciente congreso de países africanos, el presidente de Irán
dijo que si Estados Unidos y Europa hablan tanto de derechos
humanos que empiecen por indemnizar al continente africano por
los crímenes de la esclavitud y el colonialismo. Le hacen pagar
a Alemania, pero ellos siempre impunes. Les aterra que el
continente africano aplauda de pie esas palabras. Les aterra la
fuerza nuclear de los pueblos unidos y organizados, de
Latinoamérica unida, de África unida, de los países del tercer
mundo unidos. Esperamos que no se premie a Israel con el ingreso
al Mercosur. Queremos un mundo donde primen los principios y los
valores, no los intereses materiales ilegítimos. Dios, Tú
prometiste Tu ayuda a quienes se levanten por la Justicia,
haznos testigos de su concreción. |