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En el Nombre de Dios, El Clemente, El
Misericordioso
La Iglesia dialoga con
el Islam
Entrevista al SHEIJ Abdul Karim Paz
Primera edición, agosto 2002
Agradezco con todo corazón a todos
aquellos que hicieron posible la
edición de este libro. A ellos les
digo lo que dice Dios en su
revelación en el Sagrado Corán:
“Si ayudáis a (la causa de)
Dios, El os ayudará, afirmara
vuestros pasos y perdonará vuestros
pecados “. (47-7)
Entrevista al SHEIJ Abdul Karim Paz
PROLOGO
Juan Guillermo
Prado, periodista especializado en temas
de religión, estudioso infatigable de
todas las expresiones religiosas que se
dan en Chile-y en el mundo-conversa
largamente con, o mejor dicho interroga
en forma punzante a Abdul Karim, líder
religioso musulmán que atiende y dirige
espiritualmente la colonia islámica
chilena y nos entrega un texto que me ha
hecho pensar mucho, me ha hecho mucho
bien y ha reavivado mi esperanza. Confío
en que lo mismo ocurra a quien lea esta
entrevista con la disposición debida.
La prensa mundial nos ha acostumbrado a
ver el pueblo islámico como un fanático
e intolerante; fundamentalista e
integrista -adjetivos estos muy
negativos en el mundo de hoy- en
religión y ética, que corta las manos a
los ladrones, obliga a las mujeres a
taparse hasta la cara y las trata como
esclavas; y produce de cuando en cuando
hombres que el occidente aborrece como
el Ayatollah Jomeini, Sadam Hussein o
Bin Laden. Los mismos “talibanes “,
saludados en otro tiempo como héroes de
la resistencia patriótica y creyente a
la invasión soviética y atea, son
presentados ahora como manada de
terroristas que deben ser aniquilados
con todos los recursos de la técnica
moderna.
El Sheij Abdul Karim Paz, nos
recuerda un poco la historia milenaria
del pueblo islámico, los tesoros de
cultura y erudición que se acumulan en
sus universidades y en sus bibliotecas
y, traducidos al latín, iluminaron al
mundo cristiano medieval. Evoca los
filósofos, los sabios, los científicos,
los médicos y los juristas que
despertaron la ciencia europea, le
transmitieron la herencia de los griegos
y la estimularon con su inteligencia, su
laboriosidad y la belleza de su arte.
El Sheij nos habla de la religión
musulmana. De su monoteísmo absoluto, de
su sencillez doctrinal, de su arraigo
popular, de la fidelidad del pueblo en
su culto y de su moral profunda, pura y
humana. Nos recuerda que en los grandes
encuentros multinacionales en que se han
tratados temas de moral familiar, de la
mujer, del respeto de la vida y al sexo,
los musulmanes han sido muchas veces los
únicos que han compartido y apoyado las
tesis expuestas o defendidas por los
cristianos. Nos hace ver en el Islam una
gran reserva moral de la humanidad que
contribuirá poderosamente a la
reconstrucción moral del planeta cuando
la decadencia moral del Occidente haga
resurgir las grandes religiones
monoteístas, el cristianismo y el Islam,
que volverán a ser las bases de una
moral que respete la dignidad del hombre
y de la mujer y la solidez de la familia
y promueva la justicia y la paz.
El Islam como el cristianismo tiene sus
sombras. No siempre, musulmanes y
cristianos, hemos sido fieles a las
enseñanzas de nuestras religiones. No
nos hemos tratado como hermanos sino,
muchas veces, como enemigos. La historia
de nuestras relaciones mutuas es una
historia de incomprensiones, de odios y
de crueldades que hace difícil que ambas
religiones perciban lo mucho que tienen
en común y el inmenso aporte que están
llamadas a dar al mundo, juntas.
En un planeta poblado por 6.000 millones
de hombres, 1.000 millones de
musulmanes, uno de cada seis,
representan, aun cuando divididos por
diversas tradiciones, una fuerza
religiosa y moral considerable, solo
comparable a la de los 1.500 millones de
cristianos, divididos nosotros también
en grupos separados: católicos,
ortodoxos, protestantes...Hay otras
religiones y doctrinas morales en el
mundo que cuentan con centenares de
millones de adeptos: hinduistas,
budistas. . . .Pero que no tienen la
cohesión doctrinal de las llamadas
religiones del libro: la Biblia para
nosotros, el Corán para ellos, sin
olvidar que el Corán incorpora muchos
elementos de la Biblia y que Abraham,
Moisés, Jesús, Maria, el Arcángel
Gabriel y otros personajes de nuestra
historia sagrada forman también parte
del Corán y cuentan con el respeto y la
devoción de los seguidores de Mahoma.
Tal vez el mundo se encamine, en el
curso de este siglo, hacia un
enfrentamiento muy diverso que los del
siglo pasado: derecha o izquierda,
liberalismo o socialismo, comunismo o
nazismo. Tal vez se levantará se
levantará frente al debilitamiento de
toda fe y la desintegración de la moral
pública y privada, frente al
indiferentismo, al agnosticismo y al
ateismo, la afirmación de Dios y de la
grandeza del hombre y restablecimiento
de una moral sana, motivada por la fe y
capaz de dar al hombre seguridad,
dignidad, bienestar y alegría, paz
universal, paz entre los hombres, paz
con el planeta que nos sustenta y paz
con nuestra conciencia profunda.
¡Que hermoso sería que esa lucha la
diéramos juntos, musulmanes y
cristianos, en el primero, en el segundo
y en el tercer mundo, superando el
pasado y construyendo juntos el
porvenir!
Gracias, Juan Guillermo, por tus
preguntas: son las que muchos queríamos
hacer. Gracias Abdul Karim, por tus
respuestas: superan lo que deseábamos
oír y nos hacen sentirnos más afines.
Bernardino Pinera
Carvallo
Arzobispo Emérito de La Serena
Introducción
Salam
(Paz)...
El mundo se ha conmovido el pasado 11 de
septiembre de 2001, con el criminal
atentado a las torres del Centro Mundial
de Comercio, en Nueva York, y el ataque
al edificio del Pentágono. Las primeras
evidencias indicaron que habían sido
cometidos por un grupo extremista
islámico que con el pretexto de la
yihad, (guerra santa), habían
logrado conmocionar al mundo, que desde
esa aciaga fecha no es el mismo.
Pero, ¿es realmente propio de la fe
musulmana lo que hemos contemplado con
los dientes apretados y con absoluta
impotencia? Pensamos que no. El Islam ha
tenido una importancia fundamental en el
desarrollo de la cultura. En tiempos
medievales sus fieles convivían con
cristianos y judíos, tal como da cuenta
la historia de España, donde estuvieron
durante más de siete siglos y donde aún
quedan atisbos de su extraordinaria
civilización.
Entonces, ¿cómo comprender en toda su
magnitud que es el Islam desde nuestra
perspectiva, limitada y lejana de sus
centros espirituales y universitarios?
¿Como entender su vida cotidiana, sus
usos y costumbres, sus misterios y
enigmas? Sin embargo, como siempre y
ahora con justificados motivos, en
Occidente se mira con desconfianza al
Islam.
La fe de Mahoma asusta y preocupa. En la
alborada del nuevo milenio hay más de
mil millones de fieles musulmanes. Es
previsible que a lo largo de este siglo
el Islam constituya la religión con
mayor número de seguidores. Recientes
estadísticas indican que supera en
número de neófitos al cristianismo. En
diversas naciones de Europa por falta de
fieles las iglesias han sido abandonadas
y muchas se han transformado en
mezquitas.
El 6 de mayo de 2001 ocurrió un hecho
insólito en la historia de las
religiones, por primera vez un Papa
visito una mezquita. En Damasco, capital
de Siria, Juan Pablo II visito la Gran
Mezquita de los Omeyas, construida sobre
una iglesia cristiana. En su interior
existe un pabellón con una cúpula,
empotrado entre dos pilares, que guarda
una reliquia venerada por cristianos e
islámicos, es la cabeza de San Juan
Bautista (el profeta Yáhia para los
musulmanes).
A pesar de los esfuerzos de S.S. Juan
Pablo II una revisión de los
acontecimientos recientes muestran los
problemas que existen en las relaciones
entre ambas religiones. Por ejemplo y
sin entrar en detalles, en este último
tiempo, el obispo católico de Túnez ha
recalcado las dificultades en diálogo
entre cristianismo e Islam. Por su
parte, los propios obispos italianos han
desaconsejado los matrimonios entre
cristianos y musulmanes. En África se ha
implantado la ley islámica, en diversas
provincias de Nigeria, provocando
enfrentamientos entre fieles de ambas
religiones; en Marruecos los islámicos
han rechazado un proyecto para la
igualdad de la mujer; en Egipto los
cristianos coptos son hostilizados y
perseguidos; en Sudan los musulmanes
arrasan con los cristianos negros que
viven en el sur del territorio, en
Indonesia hay mártires e iglesias
incendiadas; en Arabia Saudita y otras
naciones islámicas hay restricciones
para que los cristianos profesen
públicamente su fe y es increíble lo que
ha ocurrido en Afganistán, bajo el
siniestro régimen talibán, con el
tratamiento discriminatorio a las
mujeres y la destrucción a las
milenarias estatuas de Buda.
Entablar un verdadero diálogo no será
fácil. En octubre del año 2000, el
influyente arzobispo de Bolonia,
cardenal Giacomo Biffi, fue acusado por
instigación al odio racial y religioso,
al afirmar que los islámicos: “en su
gran mayoría están decididos a seguir
siendo extraños a nuestra humanidad.
Quieren ser diversos esperando que
nosotros terminemos por ser
sustancialmente como ellos”.
Esta y otras declaraciones intentando
impedir la inmigración de musulmanes al
país y sus recomendaciones para que se
traigan extranjeros católicos para
“salvar nuestra identidad nacional”,
motivaron a la Asociación de Comunidades
Extranjeras en Italia presentar una
denuncia ante la fiscalía de Ban donde
se sostiene que las declaraciones del
cardenal Biffi: “han instigado al
odio, al racismo, a la segregación
racial y a la discriminación religiosa,
en contraste con la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, las
recomendaciones de las Naciones Unidas y
del Consejo de Europa”. El documento
agregó que “las comunidades islámicas
residentes regularmente en Italia y en
Europa se sienten amenazadas por los
ataques de algunos obispos, militares y
políticos italianos, tendientes a turbar
a la opinión pública con sus
declaraciones “.
Aun cuando los usos y normas
occidentales se están imponiendo en todo
el planeta, a través de su sistema
político y económico, sus modas, el
deporte y hasta por sus
entretenimientos. Solo los países
islámicos parecen inmunes a esta
asimilación. Perfilándose como la gran
alternativa a Occidente en el futuro
inmediato.
En la manera de vivir occidental la
religión constituye una parte de la
realidad, que coexiste con otras que
tienen consistencia por si mismas como
la ciencia, la política o el arte. Estas
áreas se influyen y se articulan entre
si de diversos modos, pero son
independientes. Domina una concepción
fragmentada de la realidad. La religión
se percibe como un asunto personal con
cierta relevancia social.
En el Islam en cambio todo gira en torno
a la religión: individuo, sociedad,
estructuras económicas o culturales. Los
musulmanes perciben una realidad sacra,
en la que la religión abarca y unifica
todas las facetas de la vida. Los
musulmanes creen que la religión siempre
predomina frente a lo material, y además
está ya perfeccionada, no cabe
adaptación alguna.
La asimilación es aún más difícil porque
los islámicos identifican muchos
aspectos de esta globalizadora cultura
internacional con lo que su religión les
presenta como signos de la proximidad de
la Hora Final: pérdida de la honestidad,
acceso al poder de gente corrupta,
degradación de las costumbres,
generalización de la usura, conversión
del atuendo femenino semejando al de los
hombres, uso de adminículos femeninos
por el sexo opuesto, rebelión de los
jóvenes hacia sus padres y mayores,
debilitamiento de la devoción, retroceso
del verdadero conocimiento.
Hoy, asistimos a un despertar de la
identidad islámica que le ha otorgado un
creciente protagonismo en la esfera
internacional. La radicalidad de su
antirracismo permite extender el Islam
entre las numerosas minorías
discriminadas por su raza.
Occidente percibe al Islam como un rival
poderoso, fanático e irreductible. La
proliferación de regimenes militares y
hasta dictatoriales en los países
musulmanes y su escaso respeto a los
derechos humanos favorece su visión
negativa. A ello se suma las acciones
terroristas que en diversas partes del
mundo protagonizan grupos islámicos
fundamentalistas.
La resistencia de la población musulmana
a asimilar la influencia occidental hace
que el Islam resulte el candidato ideal
para asumir el papel de enemigo de
Occidente. Significativos sectores de la
población musulmana -sobre todo los más
desfavorecidos- han desarrollado un
sentimiento de odio a Occidente. Sienten
que la Umma (comunidad islámica)
está siendo agredida y el deber de los
creyentes es defenderla. Muchos
musulmanes se creen obligados a lanzarse
a la Yihad (guerra santa),
interpretada ahora como una lucha armada
contra la agresión occidental, sea en
Israel, Chechenia o Filipinas.
Cuando un dictador como Sadam Hussein se
atrevió a enfrentarse a Occidente y a
las impopulares multinacionales del
petróleo, muchos creyentes de la fe de
Mahoma tendieron a olvidar sus
crueldades y lo vieron como un héroe que
defiende el orgullo islámico.
Sin embargo, el diálogo entre el
Occidente cristiano y el Islam es una
realidad que no se puede eludir, no solo
por razones religiosas.
Hoy, dos tercios del petróleo mundial
está en territorio musulmán. La economía
del orbe depende de los ricos países
islámicos dueños del oro negro y
paradojalmente el distanciamiento entre
la población de las naciones
occidentales y la de los países
musulmanes es cada vez más profundo.
La
prosperidad económica y la
estabilidad social de muchas naciones
occidentales dependen en gran parte de
que seamos capaces de establecer una
buena relación con los musulmanes. En
Europa hay brotes de racismo
antiislámico por el arribo de grandes
contingentes de inmigrantes procedentes
de naciones musulmanas. Por ello, urge
abrir una vía de diálogo que nos
encamine por la senda de la convivencia
y de la comprensión. Sin duda, las
comunidades de creyentes islámicos que
se han establecido en Occidente pueden
realizar un aporte decisivo a este
dialogo.
En el año 1978, un tímido anuncio
publicado en el diario “El Mercurio”, de
Santiago, convocaba a los fieles
islámicos a una reunión en una
residencia de la comuna de Ñuñoa. En
aquella época me desempeñaba en el
Cuerpo D de “Reportajes” de ese diario.
Fuimos hasta la dirección mencionada.
Allí nos recibió un hombre, de voz
gruesa y profunda, con los típicos
rasgos de quienes son originarios del
Medio Oriente. Era Taufik Rumié, de
ascendencia siria. Sus ancestros habían
llegado a Quilpué en los inicios del
siglo XX y con orgullo manifestaba que
una estación situada entre Viña del Mar
y Quilpué llevaba su apellido materno.
Su presencia intimidaba. Le explicamos
el motivo de nuestra visita y sin
ninguna objeción se sometió a nuestra
entrevista. Fue nuestro inicio en el
conocimiento del Islam.
Con el tiempo se inició la construcción
de la mezquita situada en la misma
comuna de Ñuñoa. Seguramente entre
quienes no éramos islámicos fuimos los
primeros en recorrer el monumental
inmueble, que parece proceder de alguna
de las narraciones del libro “Las mil y
una noches”.
Allí conocí a un joven y dinámico
dirigente juvenil Fuad Musa. Ambos Rumié
y Musa eran musulmanes pero los separaba
su origen. Taufik Rumié, quien señalaba
ser el Imam de los musulmanes
chilenos era de origen sunnita,
mayoritaria en el orbe, y Musa
pertenecía a la rama shiita,
predominante en Irán y otras naciones,
aun cuando él proviene de una familia
originaria del Líbano.
Mis amigos musulmanes los viernes
rezaban junto a la pequeña comunidad.
Los sunnitas se distinguían pues
tenían sus brazos cruzados y los
shiitas ponían los brazos en los
costados. Reverentemente todos rezaban
descalzos con dirección al Oriente.
Algunos hombres en la planta baja y
escasas mujeres eran los fieles
musulmanes en aquellos años.
Con la construcción de la mezquita hubo
algunos roces entre sunnitas y
shiitas y éstos salieron del templo,
instalándose en una sede en la comuna de
Las Condes. El 1 de octubre de 1995, se
inauguró la mezquita “As Salam”
(La Paz), con la presencia del rey de
Malasia. Por fin, se había cumplido el
sueño de mi amigo Taufik Rumié, quien
falleció en el año 2000.
Hoy, es posible que los musulmanes
shiítas comiencen la construcción de
una nueva mezquita. En su centro
cultural situado en el corazón de la
comuna de Las Condes nos reunimos con su
Sheij (guía espiritual) Abdul
Karim Paz. Con quien sostuvimos largas
reuniones sobre la religión fundada por
el profeta Mahoma.
¿Qué es el Islam?
El Islam es el Amor, la Voluntad, la
Guía de Dios Altísimo para la humanidad.
El Islam en árabe significa sumisión,
pacificación, salvación. En un sentido
especifico es la expresión del ultimo
mensaje de Dios único a la humanidad a
través del Arcángel de la revelación,
Gabriel al último de la serie de
profetas y mensajeros escogidos por Dios
para comunicar su guía a los hombres y
liberarlos a la realización de su máxima
y sublime dignidad, perfección y belleza
que se adquiere conociendo íntimamente a
Dios, adorándole, amándole, respetándolo
en la mayor medida posible de nuestro
ser.
En un sentido más general el Islam es el
estado y condición del infinito universo
creado y sostenido por el soberano
todopoderoso que se encuentra sumiso
(islamizado) al gobierno del
Sapientísimo, mientras en la esfera de
lo humano, donde Dios estableció para el
hombre un ámbito de libertad para darle
la posibilidad de alcanzar su máximo
esplendor en el marco de la creación, el
Islam es el mensaje destinado a los
hombres para que conozcan a Dios, al
universo y a sí mismos.
El Islam en este sentido más general, no
solo es la revelación al ultimo de los
mensajeros, sino a todos ellos: Adán,
Noé, Abraham, Moisés, Jesús, y todos los
profetas mencionados en el Sagrado Corán
más de un total de 124 mil enviados por
Dios a lo largo de la historia para
todos los pueblos en todas las épocas.
La Misericordia de Dios no se limita a
un lugar, a una época, o a un pueblo
determinado. ¡Hombres!. Os hemos creado
de un varón y una mujer y hemos hecho de
vosotros pueblos y tribus, para que os
conozcáis y os tratéis con benevolencia.
Para Dios, él más noble de vosotros es
él más piadoso. Dios es omnisciente,
esta bien informado. (S. Corán 49:13)
Una de las interrogantes más usuales es
la íntima relación que existe entre
política y religión en los Estados
islámicos...
Están unidos conceptualmente pon el
significado profundo del monoteísmo
abrahámico. Dios todo poderoso y Creador
del Universo no es indiferente a su
creación. El sen humano tanto individual
como socialmente debe reflejar los
Atributos Divinos de Amor, Justicia,
Paz, Sabiduría, Poder y Belleza. Dios ha
enviado a sus Profetas y Mensajeros para
que los hombres recuerden el señorío
divino y pana que no se dejen tiranizar
por los falsos dioses o déspotas como el
Nimrod, el Faraón, el César y todos
aquellos sistemas que explotan a las
mayorías en beneficio de unas minorías
privilegiadas.
En el Islam es Dios
quien gobierna el universo hacia su más
elevado fin que no es otro que el
conocimiento y adoración del Creador,
Fuente de todo Sen y Saber. En el orden
humano son sus representantes, los
profetas y mensajeros los que poseen las
condiciones para ejercer el gobierno y
garantizar la justicia, el amor, el
conocimiento del fin ultimo para no caen
en las desigualdades, en el materialismo
y en la ignorancia del verdadero fin y
sentido de la existencia: Platón en su
obra La República decía que ni
los comerciantes, ni los militares, ni
los políticos podrían garantizar la
justicia y el bien común en la
republica, si, en cambio lo podría hacer
el sabio filósofo que conoce el fin
ultimo.
La idea que tenían Platón, Sócrates o
Aristóteles está muy cerca de la idea
del hombre perfecto que conoce a Dios
tal como se concibe en el Islam, en
concordancia con las tradiciones
monoteístas. Si leemos además el Sagrado
Corán y las enseñanzas del Profeta, a
los pensadores clásicos del Islam como
Al Farabi, Averroes, Avicena, vamos a
yen que en la concepción política
islámica, la ciudad o polis ideal es la
que es gobernada pon los profetas, pues
estos son quienes gobiernan en
representación de Dios y haciendo Su
voluntad.
Estos pensadores clásicos del Islam y de
renombre universal se han ocupado de
demostrar la aproximación existente
entre el pensamiento de los sabios
griegos y la concepción profética de la
política. El monoteísmo implica una
visión unitaria del mundo y un
fundamento y sentido sagrado para todo
cuanto existe. No hay lugar para
separaciones entre lo sagrado y lo
profano, el otro mundo y este mundo, la
religión y la política, la razón y la
fe, el cuerpo y el espíritu, etcétera.
Es frecuente escuchan entre los
musulmanes: “No hay otro Dios que Ala y
Mahoma es su profeta”, ¿qué significa
esto?
En idioma árabe Allah significa
Dios, de modo que cualquier persona que
habla árabe, sea judía, cristiana o atea
cuando alude a Dios dice Allah.
Entonces se comprende el testimonio de
la fe islámica cuando dice que no existe
más que Dios, el Único, el Todopoderoso.
No hay si no un solo Señor para
todo cuanto existe. Decir que los
musulmanes adoran a Ala es como si
dijéramos que los ingleses adoran a GOE,
un absurdo. ¿Por qué algo tan elemental
cuesta tanto aclararse en Occidente?
Todos somos criaturas de Dios. Además,
Mahoma, (cuya correcta pronunciación es
Muhammad y no Mahoma, que es una
deformación en la pronunciación española
del nombre en idioma árabe
(Muhammad), es
un enviado de Dios. Estos son los
principios fundamentales de la fe
musulmana que engloban todo el resto de
la creencia islámica. Como ya he
señalado, de ninguna manera, el Islam
sostiene que Muhammad (B.P.D.)* es el
único profeta de Dios.
¿Qué otros profetas
tienen importancia en el mundo islámico?
Veintiocho son los profetas mencionados
en el Sagrado Corán con sus nombres,
pero la tradición profética, los dichos
del Profeta Muhammad (B.P.D.) y sus
enseñanzas, nos aclaran que los profetas
han sido 124 mil a lo largo de la
historia de la humanidad para todos los
pueblos “Antes de ti, hemos enviado
mensajeros a sus pueblos. Les aportaron
las pruebas claras. Nos vengamos de los
malvados, es nuestro deber auxiliar a
los creyentes” (S. Corán: 30:47).
Los más importantes de estos profetas
son aquellos que han portado un mensaje
revelado para la humanidad, como, pon
ejemplo, Noé Abraham, Moisés, Jesús y
Muhammad, la paz y la bendición de Dios
sea con todos ellos.
¿Quién es el Mesías?
El Mesías o el Ungido, Salvador y
Restaurador de la fe mosaica es Jesús
(la paz sea con él). Pero en la
tradición islámica, Jesús (P) vendría
nuevamente a guiar a los creyentes para
eh establecimiento del Reino de Dios en
la tierra.
Para los musulmanes, Jesús (P)
compartirá esta misión junto a un
descendiente del Profeta Muhammad (la
paz sea con ellos). El Profeta dijo que
bajo el mando del Imam Mahdi, la
tierra será colmada de justicia tras
haber estado sumida en la oscuridad, la
opresión y la injusticia.
Esta convicción hace que los creyentes
monoteístas deban esforzarse
esperanzados en la promesa de Dios por
generar las bases para la aparición de
estos lideres extraordinarios que serán
enviados pon parte de Dios. La oscuridad
reinante en nuestros días, así como la
unificación del sistema de gobierno del
mundo son preludios del hecho
extraordinario de la aparición de estos
auténticos lideres que son los que
vienen de parte del Altísimo.
A su juicio, ¿cuál es la
esencia del Islam?
La esencia del Islam es la esencia
divina y en ella predomina la
Misericordia. El amor de Dios es el
fundamento de la creación. Dice la
tradición del Profeta Muhammad (B.P.D.)
que Dios hizo anteponer su Misericordia
a su Justicia. El castigo divino siempre
es el ultimo recurso para quienes se han
cerrado a si mismos a la Misericordia
Divina y proviene de la maldad y la
ignorancia de los hombres, no en forma
directa de Dios. De Dios proviene todo
lo bueno, son los hombres con su
ingratitud e ignorancia quienes se
atraen el castigo.
Dice el Sagrado Corán: “Ha aparecido
la corrupción en la tierra y en el mar
como consecuencia de las acciones de los
hombres... (S. Corán: 30:41). El
Sagrado Corán comienza con una
invocación a la Misericordia de Dios:
“En el Nombre de Dios, El Clementísimo,
El Misericordiosísimo”.
Esta invocación acompaña y precede a
todos los capítulos del Sagrado Corán
salvo uno que es un capitulo que habla
del castigo para aquellos que se han
extralimitado en el mal. Su Clemencia es
universal y alcanza a todos, incluso a
quienes hacen el mal (para todos sale el
sol). Pero su Misericordia es especial
en este mundo y en el otro para quienes
creen en El y hacen el bien. Para
quienes son humildes, reconocen,
agradecen, obedecen al Señor y hacen el
bien a los demás seres creados por Su
Señor. Los malvados se cierran a esta
misericordia especial.
Todas las religiones en
su génesis han tenido influencias de
otras doctrinas, ¿cuáles fueron éstas?
Para el Islam esta suposición es errónea
cuando se trata de la religión que Dios
le ha revelado a Sus Mensajeros. En
rigor no hay “religiones”, sino una
única religión que es el mensaje que el
Dios Unico ha estado revelando a los
profetas a lo largo de la historia.
La diferencia entre las religiones en lo
que hace a sus fundamentos no proviene
de su génesis ni fue introducida por sus
fundadores, sino que ha sido producto de
alguno de sus seguidores por ignorancia
o búsqueda del poder. Jesús dijo no
vengo a cambiar un ápice la ley de
Moisés y Muhammad no habló sino lo que
Dios le reveló y como dice el Sagrado
Corán es confirmante de los mensajes
revelados anteriormente a Jesús, a
Moisés, a Abraham, a Noé y a todos los
Profetas y Mensajeros (la paz sea con
ellos) a lo largo de la historia y a
todos los pueblos.
Decid: “creemos en Dios y
en lo que nos ha revelado, en lo que se
reveló a Abraham, Ismael, Isaac, Jacob y
las tribus, en lo que Moisés, Jesús y
los Profetas recibieron de Su Señor. No
hacemos distinción entre ninguno de
ellos y nos sometemos a El”. (S.
Corán: 2:136)
Las similitudes en los mensajes
provienen de la única fuente que las
revela, Dios Altísimo. Sería un error
atribuir a las semejanzas del mensaje de
Jesús con respecto a Moisés a una
supuesta influencia en la persona de
Jesús. Eso lo dicen las personas que no
creen en la revelación del Altísimo.
Pero las pruebas racionales que
certifican la procedencia sobrenatural
de los mensajes a Jesús y a Muhammad,
como a los Profetas anteriores están más
allá de toda duda.
¿Nos podría decir cuáles
son esas razones en relación con la
revelación coránica?
Cuando hablo de pruebas racionales lo
hago con total conocimiento de causa
porque soy egresado de la facultad de
filosofía de mi país, Argentina y mi
aceptación del Islam se debió a su
fuerza, claridad y rigor místico,
intelectual y lógico sin que exista
contradicción entre estos distintos
niveles del conocimiento.
Con relación a las pruebas lógicas de
todos los mensajes proféticos se basan
en la capacidad de los profetas de obrar
milagros que por su naturaleza están mas
allá de poden ser realizados por
cualquier otro sen humano en cualquiera
sea la circunstancia. Estos milagros
además están enmarcados en una conducta
intachable que corrobora y confirma su
veracidad.
Los milagros proféticos tienen que ver
con los avances humanos en los momentos
en que los profetas son enviados por
Dios pana dirigir a los hombres al
conocimiento sublime del Creador y a la
realización de su propia esencia. Por
ejemplo, en tiempos de Moisés los
egipcios habían desarrollado como nadie
la magia y Dios otorgo a Moisés el poder
de hacer milagros con su vara. Con ella
derroto a los magos de la corte del
Faraón cuando arrojo su vara y se
transformó en una serpiente que engulló
a las artimañas ilusionistas de los
magos. Con esa misma vara abrió las
aguas del mar Rojo e hizo otros tantos
prodigios que certificaba a la luz de
los creyentes su condición de enviado
del Ser Supremo.
En la época de Jesús (P), la ciencia más
desarrollada era la medicina, entonces
Dios le confirió a Jesús el poder de
curar a los enfermos de nacimiento, de
resucitar a los muertos y otros milagros
con los que se acrecentaba el número de
los convencidos de su condición de
representante de Dios.
Cuando vino el Profeta Muhammad (B.P.D.)
la ciencia mas extendida entre los
árabes era la elocuencia, el uso de la
lengua y la poesía. Dios doto al Profeta
de la palabra más elevada que jamás
conocieron los árabes en toda su
historia: el Corán, que en español
significa la recitación por excelencia.
Los grandes poetas de la edad de oro de
la literatura arábica clásica dieron
cuenta del milagro literario y
lingüístico del Sagrado Corán. También
se rindieron a su origen divino grandes
hombres piadosos, místicos, teólogos,
filósofos, científicos, juristas y
estadistas en todas las épocas.
La fuerza del milagro coránico resalta
con toda su magnificencia cuando los
historiadores nos confirman que el
Profeta Muhammad (B.P.D.) era un hombre
de excelente reputación moral y piadosa
y sobre todo que era iletrado y jamás
había frecuentado a maestros de religión
o letras.
Los argumentos lógicos que certifican la
profecía de Muhammad (B.P.D.) son muchos
pero los lectores pueden acudir para su
estudio a los libros en idioma español
que hemos publicado y están a
disposición
en nuestro Centro Islámico, en la comuna
de Las Condes en Chile, o si están en
Argentina, en la Mezquita At-Tauhid, en
Buenos Aires.
¿Cuáles son las creencias
básicas de un musulmán?
Los fundamentos religiosos básicos de un
musulmán son la fe en la existencia de
un único Dios creador de todo cuanto
existe y suma absoluta de todos los
atributos de la perfección, que se
revela en mayor medida al sen humano
quien alcanza la cima de la
representación divina en la persona de
los profetas y mensajeros del Altísimo.
Pon eso a la primera creencia monoteísta
se he agrega la aceptación de la
profecía de quienes han sido los
elegidos de Dios por su pureza, piedad y
virtud para que enseñe al resto de los
hombres la revelación, les recuerden el
sentido más pleno de su existencia, los
guíe hacia la felicidad, los liberen de
la tiranía de los falsos dioses y de la
opresión de los gobiernos arrogantes.
Otra creencia básica junto al monoteísmo
y a la profecía es la vida después de la
muerte. El Profeta Muhammad (B.P.D.)
enseñó que este mundo es con respecto al
otro como el vientre de la madre con
respecto a este mundo físico que
habitamos. El sen humano ha sido creado
por el Absoluto y Eterno para lo
Absoluto y la Eternidad.
Este es apenas el mundo inferior y un
pálido reflejo de la perfección de los
mundos metafísicos. Pero el alma humana
es rehén de sus intenciones y acciones y
la vida que sobreviene a la muerte está
ligada al desarrollo del alma en este
mundo. Si fue un alma arrogante, malvada
y vil y no se arrepintió mientras tuvo
tiempo, su alma experimentará un tipo de
vida alejada de la misericordia de Dios
y sufrirá pon el mal cometido contra sí
mismo y a los demás. Si fue humilde,
agradecida y reconoció el señorío divino
y actuó para agraciarle y hacer el bien
a los demás, su alma experimentará
formas de ‘vida superiores y nada habrá
sido en vano.
Es en esta creencia de la vida
post-mortem y plena de sentido que el
alma aprende a superar la angustia que
he causan los límites y la ansiedad ante
la muerte y el sin sentido o el vacío de
las contradicciones entre su ser natural
y sobrenatural, la contradicción entre
el anhelo de lo absoluto de su
naturaleza y las limitaciones físicas de
su realidad corpórea.
Pon lo tanto la creencia en la otra vida
y la justicia divina efectiva aunque
supeditada a Su Misericordia es la
tercera de las creencias básicas de un
musulmán y de este modo el Islam
responde a las tres preguntas
fundamentales de todos los seres humanos
que son de donde venimos, a donde vamos
o cual es el objetivo de la vida y como
hemos de procuran la plena felicidad.
De estas creencias básicas derivan otras
que están contenidas en ellas, pero la
doctrina islámica puntualiza para una
mayor comprensión de la religión algunos
atributos de Dios como Su Señorío, Su
Gobierno, Su Justicia, el libre albedrío
humano y otros temas doctrinarios.
Lo importante es que en el Islam estos
principios deben sen aceptados por la
razón, ya que una fe ciega o basada en
mera imitación no es aceptada. El
musulmán debe saber fundamentan
lógicamente su creencia aunque sea en un
nivel elemental.
¿Y, las prácticas
diarias?
En la vida de un musulmán lo más
importante es la oración diana, que es
obligatoria en cinco momentos del día.
La oración es el pilar de la
religiosidad de una persona. Quiere
decir que una persona que no reza a Dios
no puede edifican una religiosidad, un
vinculo pleno y consistente con Dios. Es
la práctica por excelencia que nos
vincula a Dios. “En El Nombre de
Dios, El Compasivo, El Misericordioso
¡Bienaventurados los creyentes! Que
hacen la oración con humildad, Que
evitan las palabras vanas. Que dan
caridad (zakat)”. (S. Corán: 23:1-4)
La prosternación en la oración musulmana
es la forma más hermosa de rendir culto
al Creador y Benefactor. En la
prosternación reconocemos nuestra
absoluta dependencia ante El, nuestra
absoluta necesidad de El y Su absoluto
señorío. ¡Hombres! Vosotros sois
totalmente necesitados de Dios, mientras
que El es el Autosuficiente. Se basta a
Si mismo, es el Digno de alabanza. (S.
Corán: 35:15)
“La oración es la luz de mis ojos (es
mi felicidad)” dijo el Profeta
(B.P.D.).
“No es de los nuestros el que
descuida su oración” dijo el Imam
-líder- Ya’far As-Sadiq (P), el
sexto de los Imames o sucesores
de la casa profética.
Otra practica fundamental es la del
zakat -caridad-. A través de ella
nos vinculamos al resto de las
criaturas, los hombres, los animales,
las plantas, los recursos del planeta.
Relacionarse con los demás dando lo
mejor de sí, lo mejor de aquello que
hemos recibido por parte de Dios, sea
dinero, conocimiento, fuerza, tiempo y
ocupación, cuidados, enseñanzas, vida,
cuerpo, etc.
Dan de lo que uno tiene, de lo que Dios
nos dio, sea lo que sea, es un
distintivo del verdadero creyente según
lo señala el Sagrado Coran. El Islam ha
estipulado un impuesto determinado sobre
algunos bienes para sen redistribuidos
en la sociedad pana ayuda social y obras
necesarias pana la sociedad. Este
impuesto se denomina zakat. Esta palabra
en idioma árabe significa purificación,
Dios nos enseña que dando nos
purificamos y tiene más mérito dan de lo
mejor que uno tiene y no lo peor. No
alcanzaréis la piedad hasta que deis
aquello que amáis. Y Dios conoce bien
cualquier cosa que gastáis. (S. Corán:
3:92). Una de las formas del zakat es el
impuesto que el musulmán está obligado
(si dispone de los medios), a dar al
finalizar su mes de ayuno en el mes de
Ramadán. Otras formas tienen que ver con
el pago de un porcentaje sobre algunos
bienes acumulados como el oro, la plata,
el ganado, las cosechas. El gobierno
islámico justo es el encargado de
recaudar el zakat y redistribuirlo
preferentemente entre los pobres o en
obras necesarias pana la comunidad.
El ayuno es otra de las prácticas
obligatorias. Se observa una vez al año,
en el mes de Ramadán, el noveno mes del
calendario lunar islámico. Es también
una práctica que he recuerda al
Hombre las
Mercedes Divinas del alimento, la
bebida, el placen sexual y con la cual
fortalece su voluntad. Purifica su
cuerpo y su alma y la prepara para
recibir las bendiciones que deparará el
mes sagrado de Ramadan, el mes en el que
de acuerdo a la tradición islámica han
descendido todas las grandes
revelaciones como la Torah, los Salmos,
el Evangelio y el Corán. Más desapegado
de las cosas terrenales, el musulmán se
prepara como un asceta consagrado a
sintonizar su alma con las bendiciones
sutiles y superiores del espíritu.
También es meritorio, como hacia el
Profeta, ayunan durante el resto del año
en determinados días.
Otra práctica es la peregrinación n
(Hayy) a la Casa de Dios, en La Meca
<(Mákka), en Arabia, que es
obligatoria una vez en la vida, siempre
que haya salud y medios económicos. En
ella el musulmán responde a la
invitación de Dios Altísimo y deja todo
lo suyo pana visitan la primera Casa
construida en la tierra por el Padre
Adán (P) que es la Kaaba (en
árabe, cubo) que se encuentra en el
centro del santuario, situado en esa
ciudad. En estos rituales el peregrino
rememora las practicas enseñadas al
Profeta Abraham (P). El l Hayy es
un compendio de todas las grandes
enseñanzas del Islam y un ejercicio
individual, social y político.
El Hayy es a su vez la más
extraordinaria congregación que tiene
lugar en el mundo de forma
ininterrumpida desde hace milenios.
Sitio de peregrinaje de todos los
grandes profetas y de millones de
creyentes todos los años. No existe otra
congregación humana semejante o
comparable. De todas partes del mundo,
creyentes en Dios de todas las razas y
rincones de la tierra acuden a un lugar
en medio del desierto y durante algunos
días acampan en un enorme valle donde de
acuerdo a la tradición se reencontraron
Adán y Eva (P), luego de la expulsión
del paraíso y donde fueron perdonados
pon el Misericordiosísimo. ¡Llama a los
hombres a la peregrinación para que
vengan a ti a pie o en monturas, venido
de todo valle ancho y profundo, para
atestiguar los beneficios recibidos y
para invocar el nombre de Dios en días
determinados sobre las reses de que El
les ha proveído!: ¡comed de ellas y
alimentad a! mendigo, al pobre!. (S.
Corán: 22:27-28)
El Yihad o la lucha interior, por la
perfección y desarrollo positivo de la
personalidad, la lucha contra el ego y sus
tendencias más bajas y reprobables y en defensa
contra la agresión de los opresores. El Sagrado
Corán prohíbe expresamente la agresión. La idea
que el Islam promueve una guerra santa para
propagar su fe contra los infieles es
absolutamente falsa. El Sagrado Corán prohíbe la
imposición en materia de religión. . “No cabe
coacción en religión. La buena dirección se
distingue claramente del descarrío...”
(Capitulo 2, versículo 256). “Y
llamad al camino de tu Señor con sabiduría y
bella exhortación. No discutáis sino de la mejor
manera.” (S.
Corán 16:125).
El Islam prescribe el ser bondadoso,
útil y beneficioso para los hombres.
Dijo el Profeta “El mejor de vosotros
es el más beneficioso para los hombres”.
El Islam obliga también a encomendar
el bien y prohibir el mal. El musulmán
no puede desentenderse de la sociedad,
sus problemas y necesidades. Es
responsable del bien común y de intentar
evitar lo perjudicial para la sociedad.
El Profeta comparó la situación del
musulmán en medio de la sociedad como la
de aquel que navega en un bote y ye que
alguien comienza a agujerear su base. No
puede mantenerse indiferente porque si
deja que se extienda el mal acabará por
destruir su propia existencia.
Otras prácticas esenciales son la de la
amistad y compañía de los amigos de
Dios, los Profetas, los Imames de
la Casa Profética, los sabios, los
creyentes y piadosos y la enemistad con
los enemigos de Dios, de los Profetas y
de los hombres.
En definitiva un creyente musulmán, como
seguidor de los Profetas, debe hacer el
bien en el seno de su propia alma y
cuerpo, el de su familia, el del
vecindario, en la sociedad y en el
mundo. Las prácticas mencionadas son una
guía para vivir en esta senda. |