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En el Nombre de Dios, El Clemente, El Misericordioso

La Iglesia dialoga con el Islam

Entrevista al SHEIJ Abdul Karim Paz

Primera edición, agosto 2002

Agradezco con todo corazón a todos aquellos que hicieron posible la edición de este libro. A ellos les digo lo que dice Dios en su revelación en el Sagrado Corán: 

“Si ayudáis a (la causa de) Dios, El os ayudará, afirmara vuestros pasos y perdonará vuestros pecados “. (47-7)

Entrevista al SHEIJ Abdul Karim Paz

 PROLOGO

 Juan Guillermo Prado, periodista especializado en temas de religión, estudioso infatigable de todas las expresiones religiosas que se dan en Chile-y en el mundo-conversa largamente con, o mejor dicho interroga en forma punzante a Abdul Karim, líder religioso musulmán que atiende y dirige espiritualmente la colonia islámica chilena y nos entrega un texto que me ha hecho pensar mucho, me ha hecho mucho bien y ha reavivado mi esperanza. Confío en que lo mismo ocurra a quien lea esta entrevista con la disposición debida.

La prensa mundial nos ha acostumbrado a ver el pueblo islámico como un fanático e intolerante; fundamentalista e integrista -adjetivos estos muy negativos en el mundo de hoy- en religión y ética, que corta las manos a los ladrones, obliga a las mujeres a taparse hasta la cara y las trata como esclavas; y produce de cuando en cuando hombres que el occidente aborrece como el Ayatollah Jomeini, Sadam Hussein o Bin Laden. Los mismos “talibanes “, saludados en otro tiempo como héroes de la resistencia patriótica y creyente a la invasión soviética y atea, son presentados ahora como manada de terroristas que deben ser aniquilados con todos los recursos de la técnica moderna.

El Sheij Abdul Karim Paz, nos recuerda un poco la historia milenaria del pueblo islámico, los tesoros de cultura y erudición que se acumulan en sus universidades y en sus bibliotecas y, traducidos al latín, iluminaron al mundo cristiano medieval. Evoca los filósofos, los sabios, los científicos, los médicos y los juristas que despertaron la ciencia europea, le transmitieron la herencia de los griegos y la estimularon con su inteligencia, su laboriosidad y la belleza de su arte.

El Sheij nos habla de la religión musulmana. De su monoteísmo absoluto, de su sencillez doctrinal, de su arraigo popular, de la fidelidad del pueblo en su culto y de su moral profunda, pura y humana. Nos recuerda que en los grandes encuentros multinacionales en que se han tratados temas de moral familiar, de la mujer, del respeto de la vida y al sexo, los musulmanes han sido muchas veces los únicos que han compartido y apoyado las tesis expuestas o defendidas por los cristianos. Nos hace ver en el Islam una gran reserva moral de la humanidad que contribuirá poderosamente a la reconstrucción moral del planeta cuando la decadencia moral del Occidente haga resurgir las grandes religiones monoteístas, el cristianismo y el Islam, que volverán a ser las bases de una moral que respete la dignidad del hombre y de la mujer y la solidez de la familia y promueva la justicia y la paz.

El Islam como el cristianismo tiene sus sombras. No siempre, musulmanes y cristianos, hemos sido fieles a las enseñanzas de nuestras religiones. No nos hemos tratado como hermanos sino, muchas veces, como enemigos. La historia de nuestras relaciones mutuas es una historia de incomprensiones, de odios y de crueldades que hace difícil que ambas religiones perciban lo mucho que tienen en común y el inmenso aporte que están llamadas a dar al mundo, juntas.

En un planeta poblado por 6.000 millones de hombres, 1.000 millones de musulmanes, uno de cada seis, representan, aun cuando divididos por diversas tradiciones, una fuerza religiosa y moral considerable, solo comparable a la de los 1.500 millones de cristianos, divididos nosotros también en grupos separados: católicos, ortodoxos, protestantes...Hay otras religiones y doctrinas morales en el mundo que cuentan con centenares de millones de adeptos: hinduistas, budistas. . . .Pero que no tienen la cohesión doctrinal de las llamadas religiones del libro: la Biblia para nosotros, el Corán para ellos, sin olvidar que el Corán incorpora muchos elementos de la Biblia y que Abraham, Moisés, Jesús, Maria, el Arcángel Gabriel y otros personajes de nuestra historia sagrada forman también parte del Corán y cuentan con el respeto y la devoción de los seguidores de Mahoma.

Tal vez el mundo se encamine, en el curso de este siglo, hacia un enfrentamiento muy diverso que los del siglo pasado: derecha o izquierda, liberalismo o socialismo, comunismo o nazismo. Tal vez se levantará se levantará frente al debilitamiento de toda fe y la desintegración de la moral pública y privada, frente al indiferentismo, al agnosticismo y al ateismo, la afirmación de Dios y de la grandeza del hombre y restablecimiento de una moral sana, motivada por la fe y capaz de dar al hombre seguridad, dignidad, bienestar y alegría, paz universal, paz entre los hombres, paz con el planeta que nos sustenta y paz con nuestra conciencia profunda.

¡Que hermoso sería que esa lucha la diéramos juntos, musulmanes y cristianos, en el primero, en el segundo y en el tercer mundo, superando el pasado y construyendo juntos el porvenir!

Gracias, Juan Guillermo, por tus preguntas: son las que muchos queríamos hacer. Gracias Abdul Karim, por tus respuestas: superan lo que deseábamos oír y nos hacen sentirnos más afines.

Bernardino Pinera Carvallo

Arzobispo Emérito de La Serena

Introducción

 Salam (Paz)...

El mundo se ha conmovido el pasado 11 de septiembre de 2001, con el criminal atentado a las torres del Centro Mundial de Comercio, en Nueva York, y el ataque al edificio del Pentágono. Las primeras evidencias indicaron que habían sido cometidos por un grupo extremista islámico que con el pretexto de la yihad, (guerra santa), habían logrado conmocionar al mundo, que desde esa aciaga fecha no es el mismo.

Pero, ¿es realmente propio de la fe musulmana lo que hemos contemplado con los dientes apretados y con absoluta impotencia? Pensamos que no. El Islam ha tenido una importancia fundamental en el desarrollo de la cultura. En tiempos medievales sus fieles convivían con cristianos y judíos, tal como da cuenta la historia de España, donde estuvieron durante más de siete siglos y donde aún quedan atisbos de su extraordinaria civilización.

Entonces, ¿cómo comprender en toda su magnitud que es el Islam desde nuestra perspectiva, limitada y lejana de sus centros espirituales y universitarios? ¿Como entender su vida cotidiana, sus usos y costumbres, sus misterios y enigmas? Sin embargo, como siempre y ahora con justificados motivos, en Occidente se mira con desconfianza al Islam.

La fe de Mahoma asusta y preocupa. En la alborada del nuevo milenio hay más de mil millones de fieles musulmanes. Es previsible que a lo largo de este siglo el Islam constituya la religión con mayor número de seguidores. Recientes estadísticas indican que supera en número de neófitos al cristianismo. En diversas naciones de Europa por falta de fieles las iglesias han sido abandonadas y muchas se han transformado en mezquitas.

El 6 de mayo de 2001 ocurrió un hecho insólito en la historia de las religiones, por primera vez un Papa visito una mezquita. En Damasco, capital de Siria, Juan Pablo II visito la Gran Mezquita de los Omeyas, construida sobre una iglesia cristiana. En su interior existe un pabellón con una cúpula, empotrado entre dos pilares, que guarda una reliquia venerada por cristianos e islámicos, es la cabeza de San Juan Bautista (el profeta Yáhia para los musulmanes).

A pesar de los esfuerzos de S.S. Juan Pablo II una revisión de los acontecimientos recientes muestran los problemas que existen en las relaciones entre ambas religiones. Por ejemplo y sin entrar en detalles, en este último tiempo, el obispo católico de Túnez ha recalcado las dificultades en diálogo entre cristianismo e Islam. Por su parte, los propios obispos italianos han desaconsejado los matrimonios entre cristianos y musulmanes. En África se ha implantado la ley islámica, en diversas provincias de Nigeria, provocando enfrentamientos entre fieles de ambas religiones; en Marruecos los islámicos han rechazado un proyecto para la igualdad de la mujer; en Egipto los cristianos coptos son hostilizados y perseguidos; en Sudan los musulmanes arrasan con los cristianos negros que viven en el sur del territorio, en Indonesia hay mártires e iglesias incendiadas; en Arabia Saudita y otras naciones islámicas hay restricciones para que los cristianos profesen públicamente su fe y es increíble lo que ha ocurrido en Afganistán, bajo el siniestro régimen talibán, con el tratamiento discriminatorio a las mujeres y la destrucción a las milenarias estatuas de Buda.

Entablar un verdadero diálogo no será fácil. En octubre del año 2000, el influyente arzobispo de Bolonia, cardenal Giacomo Biffi, fue acusado por instigación al odio racial y religioso, al afirmar que los islámicos: “en su gran mayoría están decididos a seguir siendo extraños a nuestra humanidad. Quieren ser diversos esperando que nosotros terminemos por ser sustancialmente como ellos”.

Esta y otras declaraciones intentando impedir la inmigración de musulmanes al país y sus recomendaciones para que se traigan extranjeros católicos para “salvar nuestra identidad nacional”, motivaron a la Asociación de Comunidades Extranjeras en Italia presentar una denuncia ante la fiscalía de Ban donde se sostiene que las declaraciones del cardenal Biffi: “han instigado al odio, al racismo, a la segregación racial y a la discriminación religiosa, en contraste con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, las recomendaciones de las Naciones Unidas y del Consejo de Europa”. El documento agregó que “las comunidades islámicas residentes regularmente en Italia y en Europa se sienten amenazadas por los ataques de algunos obispos, militares y políticos italianos, tendientes a turbar a la opinión pública con sus declaraciones “.

Aun cuando los usos y normas occidentales se están imponiendo en todo el planeta, a través de su sistema político y económico, sus modas, el deporte y hasta por sus entretenimientos. Solo los países islámicos parecen inmunes a esta asimilación. Perfilándose como la gran alternativa a Occidente en el futuro inmediato.

En la manera de vivir occidental la religión constituye una parte de la realidad, que coexiste con otras que tienen consistencia por si mismas como la ciencia, la política o el arte. Estas áreas se influyen y se articulan entre si de diversos modos, pero son independientes. Domina una concepción fragmentada de la realidad. La religión se percibe como un asunto personal con cierta relevancia social.

En el Islam en cambio todo gira en torno a la religión: individuo, sociedad, estructuras económicas o culturales. Los musulmanes perciben una realidad sacra, en la que la religión abarca y unifica todas las facetas de la vida. Los musulmanes creen que la religión siempre predomina frente a lo material, y además está ya perfeccionada, no cabe adaptación alguna.

La asimilación es aún más difícil porque los islámicos identifican muchos aspectos de esta globalizadora cultura internacional con lo que su religión les presenta como signos de la proximidad de la Hora Final: pérdida de la honestidad, acceso al poder de gente corrupta, degradación de las costumbres, generalización de la usura, conversión del atuendo femenino semejando al de los hombres, uso de adminículos femeninos por el sexo opuesto, rebelión de los jóvenes hacia sus padres y mayores, debilitamiento de la devoción, retroceso del verdadero conocimiento.

Hoy, asistimos a un despertar de la identidad islámica que le ha otorgado un creciente protagonismo en la esfera internacional. La radicalidad de su antirracismo permite extender el Islam entre las numerosas minorías discriminadas por su raza.

Occidente percibe al Islam como un rival poderoso, fanático e irreductible. La proliferación de regimenes militares y hasta dictatoriales en los países musulmanes y su escaso respeto a los derechos humanos favorece su visión negativa. A ello se suma las acciones terroristas que en diversas partes del mundo protagonizan grupos islámicos fundamentalistas.

La resistencia de la población musulmana a asimilar la influencia occidental hace que el Islam resulte el candidato ideal para asumir el papel de enemigo de Occidente. Significativos sectores de la población musulmana -sobre todo los más desfavorecidos- han desarrollado un sentimiento de odio a Occidente. Sienten que la Umma (comunidad islámica) está siendo agredida y el deber de los creyentes es defenderla. Muchos musulmanes se creen obligados a lanzarse a la Yihad (guerra santa), interpretada ahora como una lucha armada contra la agresión occidental, sea en Israel, Chechenia o Filipinas.

Cuando un dictador como Sadam Hussein se atrevió a enfrentarse a Occidente y a las impopulares multinacionales del petróleo, muchos creyentes de la fe de Mahoma tendieron a olvidar sus crueldades y lo vieron como un héroe que defiende el orgullo islámico.

Sin embargo, el diálogo entre el Occidente cristiano y el Islam es una realidad que no se puede eludir, no solo por razones religiosas.

Hoy, dos tercios del petróleo mundial está en territorio musulmán. La economía del orbe depende de los ricos países islámicos dueños del oro negro y paradojalmente el distanciamiento entre la población de las naciones occidentales y la de los países musulmanes es cada vez más profundo.

La prosperidad económica y la estabilidad social de muchas naciones occidentales dependen en gran parte de que seamos capaces de establecer una buena relación con los musulmanes. En Europa hay brotes de racismo antiislámico por el arribo de grandes contingentes de inmigrantes procedentes de naciones musulmanas. Por ello, urge abrir una vía de diálogo que nos encamine por la senda de la convivencia y de la comprensión. Sin duda, las comunidades de creyentes islámicos que se han establecido en Occidente pueden realizar un aporte decisivo a este dialogo.

En el año 1978, un tímido anuncio publicado en el diario “El Mercurio”, de Santiago, convocaba a los fieles islámicos a una reunión en una residencia de la comuna de Ñuñoa. En aquella época me desempeñaba en el Cuerpo D de “Reportajes” de ese diario. Fuimos hasta la dirección mencionada. Allí nos recibió un hombre, de voz gruesa y profunda, con los típicos rasgos de quienes son originarios del Medio Oriente. Era Taufik Rumié, de ascendencia siria. Sus ancestros habían llegado a Quilpué en los inicios del siglo XX y con orgullo manifestaba que una estación situada entre Viña del Mar y Quilpué llevaba su apellido materno. Su presencia intimidaba. Le explicamos el motivo de nuestra visita y sin ninguna objeción se sometió a nuestra entrevista. Fue nuestro inicio en el conocimiento del Islam.

Con el tiempo se inició la construcción de la mezquita situada en la misma comuna de Ñuñoa. Seguramente entre quienes no éramos islámicos fuimos los primeros en recorrer el monumental inmueble, que parece proceder de alguna de las narraciones del libro “Las mil y una noches”.

Allí conocí a un joven y dinámico dirigente juvenil Fuad Musa. Ambos Rumié y Musa eran musulmanes pero los separaba su origen. Taufik Rumié, quien señalaba ser el Imam de los musulmanes chilenos era de origen sunnita, mayoritaria en el orbe, y Musa pertenecía a la rama shiita, predominante en Irán y otras naciones, aun cuando él proviene de una familia originaria del Líbano.

Mis amigos musulmanes los viernes rezaban junto a la pequeña comunidad. Los sunnitas se distinguían pues tenían sus brazos cruzados y los shiitas ponían los brazos en los costados. Reverentemente todos rezaban descalzos con dirección al Oriente. Algunos hombres en la planta baja y escasas mujeres eran los fieles musulmanes en aquellos años.

Con la construcción de la mezquita hubo algunos roces entre sunnitas y shiitas y éstos salieron del templo, instalándose en una sede en la comuna de Las Condes. El 1 de octubre de 1995, se inauguró la mezquita “As Salam” (La Paz), con la presencia del rey de Malasia. Por fin, se había cumplido el sueño de mi amigo Taufik Rumié, quien falleció en el año 2000.

Hoy, es posible que los musulmanes shiítas comiencen la construcción de una nueva mezquita. En su centro cultural situado en el corazón de la comuna de Las Condes nos reunimos con su Sheij (guía espiritual) Abdul Karim Paz. Con quien sostuvimos largas reuniones sobre la religión fundada por el profeta Mahoma.

 

¿Qué es el Islam?

 

 El Islam es el Amor, la Voluntad, la Guía de Dios Altísimo para la humanidad. El Islam en árabe significa sumisión, pacificación, salvación. En un sentido especifico es la expresión del ultimo mensaje de Dios único a la humanidad a través del Arcángel de la revelación, Gabriel al último de la serie de profetas y mensajeros escogidos por Dios para comunicar su guía a los hombres y liberarlos a la realización de su máxima y sublime dignidad, perfección y belleza que se adquiere conociendo íntimamente a Dios, adorándole, amándole, respetándolo en la mayor medida posible de nuestro ser.

En un sentido más general el Islam es el estado y condición del infinito universo creado y sostenido por el soberano todopoderoso que se encuentra sumiso (islamizado) al gobierno del Sapientísimo, mientras en la esfera de lo humano, donde Dios estableció para el hombre un ámbito de libertad para darle la posibilidad de alcanzar su máximo esplendor en el marco de la creación, el Islam es el mensaje destinado a los hombres para que conozcan a Dios, al universo y a sí mismos.

El Islam en este sentido más general, no solo es la revelación al ultimo de los mensajeros, sino a todos ellos: Adán, Noé, Abraham, Moisés, Jesús, y todos los profetas mencionados en el Sagrado Corán más de un total de 124 mil enviados por Dios a lo largo de la historia para todos los pueblos en todas las épocas. La Misericordia de Dios no se limita a un lugar, a una época, o a un pueblo determinado. ¡Hombres!. Os hemos creado de un varón y una mujer y hemos hecho de vosotros pueblos y tribus, para que os conozcáis y os tratéis con benevolencia. Para Dios, él más noble de vosotros es él más piadoso. Dios es omnisciente, esta bien informado. (S. Corán 49:13)

 Una de las interrogantes más usuales es la íntima relación que existe entre política y religión en los Estados islámicos...

Están unidos conceptualmente pon el significado profundo del monoteísmo abrahámico. Dios todo poderoso y Creador del Universo no es indiferente a su creación. El sen humano tanto individual como socialmente debe reflejar los Atributos Divinos de Amor, Justicia, Paz, Sabiduría, Poder y Belleza. Dios ha enviado a sus Profetas y Mensajeros para que los hombres recuerden el señorío divino y pana que no se dejen tiranizar por los falsos dioses o déspotas como el Nimrod, el Faraón, el César y todos aquellos sistemas que explotan a las mayorías en beneficio de unas minorías privilegiadas.

En el Islam es Dios quien gobierna el universo hacia su más elevado fin que no es otro que el conocimiento y adoración del Creador, Fuente de todo Sen y Saber. En el orden humano son sus representantes, los profetas y mensajeros los que poseen las condiciones para ejercer el gobierno y garantizar la justicia, el amor, el conocimiento del fin ultimo para no caen en las desigualdades, en el materialismo y en la ignorancia del verdadero fin y sentido de la existencia: Platón en su obra La República decía que ni los comerciantes, ni los militares, ni los políticos podrían garantizar la justicia y el bien común en la republica, si, en cambio lo podría hacer el sabio filósofo que conoce el fin ultimo.

La idea que tenían Platón, Sócrates o Aristóteles está muy cerca de la idea del hombre perfecto que conoce a Dios tal como se concibe en el Islam, en concordancia con las tradiciones monoteístas. Si leemos además el Sagrado Corán y las enseñanzas del Profeta, a los pensadores clásicos del Islam como Al Farabi, Averroes, Avicena, vamos a yen que en la concepción política islámica, la ciudad o polis ideal es la que es gobernada pon los profetas, pues estos son quienes gobiernan en representación de Dios y haciendo Su voluntad.

Estos pensadores clásicos del Islam y de renombre universal se han ocupado de demostrar la aproximación existente entre el pensamiento de los sabios griegos y la concepción profética de la política. El monoteísmo implica una visión unitaria del mundo y un fundamento y sentido sagrado para todo cuanto existe. No hay lugar para separaciones entre lo sagrado y lo profano, el otro mundo y este mundo, la religión y la política, la razón y la fe, el cuerpo y el espíritu, etcétera.

Es frecuente escuchan entre los musulmanes: “No hay otro Dios que Ala y Mahoma es su profeta”, ¿qué significa esto?

En idioma árabe Allah significa Dios, de modo que cualquier persona que habla árabe, sea judía, cristiana o atea cuando alude a Dios dice Allah. Entonces se comprende el testimonio de la fe islámica cuando dice que no existe más que Dios, el Único, el Todopoderoso. No hay si no un solo Señor para todo cuanto existe. Decir que los musulmanes adoran a Ala es como si dijéramos que los ingleses adoran a GOE, un absurdo. ¿Por qué algo tan elemental cuesta tanto aclararse en Occidente? Todos somos criaturas de Dios. Además, Mahoma, (cuya correcta pronunciación es Muhammad y no Mahoma, que es una deformación en la pronunciación española del nombre en idioma árabe (Muhammad), es un enviado de Dios. Estos son los principios fundamentales de la fe musulmana que engloban todo el resto de la creencia islámica. Como ya he señalado, de ninguna manera, el Islam sostiene que Muhammad (B.P.D.)* es el único profeta de Dios.

¿Qué otros profetas tienen importancia en el mundo islámico?

Veintiocho son los profetas mencionados en el Sagrado Corán con sus nombres, pero la tradición profética, los dichos del Profeta Muhammad (B.P.D.) y sus enseñanzas, nos aclaran que los profetas han sido 124 mil a lo largo de la historia de la humanidad para todos los pueblos “Antes de ti, hemos enviado mensajeros a sus pueblos. Les aportaron las pruebas claras. Nos vengamos de los malvados, es nuestro deber auxiliar a los creyentes” (S. Corán: 30:47).

Los más importantes de estos profetas son aquellos que han portado un mensaje revelado para la humanidad, como, pon ejemplo, Noé Abraham, Moisés, Jesús y Muhammad, la paz y la bendición de Dios sea con todos ellos.

¿Quién es el Mesías?

El Mesías o el Ungido, Salvador y Restaurador de la fe mosaica es Jesús (la paz sea con él). Pero en la tradición islámica, Jesús (P) vendría nuevamente a guiar a los creyentes para eh establecimiento del Reino de Dios en la tierra.

Para los musulmanes, Jesús (P) compartirá esta misión junto a un descendiente del Profeta Muhammad (la paz sea con ellos). El Profeta dijo que bajo el mando del Imam Mahdi, la tierra será colmada de justicia tras haber estado sumida en la oscuridad, la opresión y la injusticia.

Esta convicción hace que los creyentes monoteístas deban esforzarse esperanzados en la promesa de Dios por generar las bases para la aparición de estos lideres extraordinarios que serán enviados pon parte de Dios. La oscuridad reinante en nuestros días, así como la unificación del sistema de gobierno del mundo son preludios del hecho extraordinario de la aparición de estos auténticos lideres que son los que vienen de parte del Altísimo.

 A su juicio, ¿cuál es la esencia del Islam?

La esencia del Islam es la esencia divina y en ella predomina la Misericordia. El amor de Dios es el fundamento de la creación. Dice la tradición del Profeta Muhammad (B.P.D.) que Dios hizo anteponer su Misericordia a su Justicia. El castigo divino siempre es el ultimo recurso para quienes se han cerrado a si mismos a la Misericordia Divina y proviene de la maldad y la ignorancia de los hombres, no en forma directa de Dios. De Dios proviene todo lo bueno, son los hombres con su ingratitud e ignorancia quienes se atraen el castigo.

Dice el Sagrado Corán: “Ha aparecido la corrupción en la tierra y en el mar como consecuencia de las acciones de los hombres... (S. Corán: 30:41). El Sagrado Corán comienza con una invocación a la Misericordia de Dios: “En el Nombre de Dios, El Clementísimo, El Misericordiosísimo”.

Esta invocación acompaña y precede a todos los capítulos del Sagrado Corán salvo uno que es un capitulo que habla del castigo para aquellos que se han extralimitado en el mal. Su Clemencia es universal y alcanza a todos, incluso a quienes hacen el mal (para todos sale el sol). Pero su Misericordia es especial en este mundo y en el otro para quienes creen en El y hacen el bien. Para quienes son humildes, reconocen, agradecen, obedecen al Señor y hacen el bien a los demás seres creados por Su Señor. Los malvados se cierran a esta misericordia especial.

 Todas las religiones en su génesis han tenido influencias de otras doctrinas, ¿cuáles fueron éstas?

Para el Islam esta suposición es errónea cuando se trata de la religión que Dios le ha revelado a Sus Mensajeros. En rigor no hay “religiones”, sino una única religión que es el mensaje que el Dios Unico ha estado revelando a los profetas a lo largo de la historia.

La diferencia entre las religiones en lo que hace a sus fundamentos no proviene de su génesis ni fue introducida por sus fundadores, sino que ha sido producto de alguno de sus seguidores por ignorancia o búsqueda del poder. Jesús dijo no vengo a cambiar un ápice la ley de

Moisés y Muhammad no habló sino lo que Dios le reveló y como dice el Sagrado Corán es confirmante de los mensajes revelados anteriormente a Jesús, a Moisés, a Abraham, a Noé y a todos los Profetas y Mensajeros (la paz sea con ellos) a lo largo de la historia y a todos los pueblos.

Decid:   “creemos en Dios y en lo que nos ha revelado, en lo que se reveló a Abraham, Ismael, Isaac, Jacob y las tribus, en lo que Moisés, Jesús y los Profetas recibieron de Su Señor. No hacemos distinción entre ninguno de ellos y nos sometemos a El”. (S. Corán: 2:136)

Las similitudes en los mensajes provienen de la única fuente que las revela, Dios Altísimo. Sería un error atribuir a las semejanzas del mensaje de Jesús con respecto a Moisés a una supuesta influencia en la persona de Jesús. Eso lo dicen las personas que no creen en la revelación del Altísimo. Pero las pruebas racionales que certifican la procedencia sobrenatural de los mensajes a Jesús y a Muhammad, como a los Profetas anteriores están más allá de toda duda.

¿Nos podría decir cuáles son esas razones en relación con la revelación coránica?

Cuando hablo de pruebas racionales lo hago con total conocimiento de causa porque soy egresado de la facultad de filosofía de mi país, Argentina y mi aceptación del Islam se debió a su fuerza, claridad y rigor místico, intelectual y lógico sin que exista contradicción entre estos distintos niveles del conocimiento.

Con relación a las pruebas lógicas de todos los mensajes proféticos se basan en la capacidad de los profetas de obrar milagros que por su naturaleza están mas allá de poden ser realizados por cualquier otro sen humano en cualquiera sea la circunstancia. Estos milagros además están enmarcados en una conducta intachable que corrobora y confirma su veracidad.

Los milagros proféticos tienen que ver con los avances humanos en los momentos en que los profetas son enviados por Dios pana dirigir a los hombres al conocimiento sublime del Creador y a la realización de su propia esencia. Por ejemplo, en tiempos de Moisés los egipcios habían desarrollado como nadie la magia y Dios otorgo a Moisés el poder de hacer milagros con su vara. Con ella derroto a los magos de la corte del Faraón cuando arrojo su vara y se transformó en una serpiente que engulló a las artimañas ilusionistas de los magos. Con esa misma vara abrió las aguas del mar Rojo e hizo otros tantos prodigios que certificaba a la luz de los creyentes su condición de enviado del Ser Supremo.

En la época de Jesús (P), la ciencia más desarrollada era la medicina, entonces Dios le confirió a Jesús el poder de curar a los enfermos de nacimiento, de resucitar a los muertos y otros milagros con los que se acrecentaba el número de los convencidos de su condición de representante de Dios.

Cuando vino el Profeta Muhammad (B.P.D.) la ciencia mas extendida entre los árabes era la elocuencia, el uso de la lengua y la poesía. Dios doto al Profeta de la palabra más elevada que jamás conocieron los árabes en toda su historia: el Corán, que en español significa la recitación por excelencia. Los grandes poetas de la edad de oro de la literatura arábica clásica dieron cuenta del milagro literario y lingüístico del Sagrado Corán. También se rindieron a su origen divino grandes hombres piadosos, místicos, teólogos, filósofos, científicos, juristas y estadistas en todas las épocas.

La fuerza del milagro coránico resalta con toda su magnificencia cuando los historiadores nos confirman que el Profeta Muhammad (B.P.D.) era un hombre de excelente reputación moral y piadosa y sobre todo que era iletrado y jamás había frecuentado a maestros de religión o letras.

Los argumentos lógicos que certifican la profecía de Muhammad (B.P.D.) son muchos pero los lectores pueden acudir para su estudio a los libros en idioma español que hemos publicado y están a disposición

en nuestro Centro Islámico, en la comuna de Las Condes en Chile, o si están en Argentina, en la Mezquita At-Tauhid, en Buenos Aires.

¿Cuáles son las creencias básicas de un musulmán?

Los fundamentos religiosos básicos de un musulmán son la fe en la existencia de un único Dios creador de todo cuanto existe y suma absoluta de todos los atributos de la perfección, que se revela en mayor medida al sen humano quien alcanza la cima de la representación divina en la persona de los profetas y mensajeros del Altísimo.

Pon eso a la primera creencia monoteísta se he agrega la aceptación de la profecía de quienes han sido los elegidos de Dios por su pureza, piedad y virtud para que enseñe al resto de los hombres la revelación, les recuerden el sentido más pleno de su existencia, los guíe hacia la felicidad, los liberen de la tiranía de los falsos dioses y de la opresión de los gobiernos arrogantes.

Otra creencia básica junto al monoteísmo y a la profecía es la vida después de la muerte. El Profeta Muhammad (B.P.D.) enseñó que este mundo es con respecto al otro como el vientre de la madre con respecto a este mundo físico que habitamos. El sen humano ha sido creado por el Absoluto y Eterno para lo Absoluto y la Eternidad.

Este es apenas el mundo inferior y un pálido reflejo de la perfección de los mundos metafísicos. Pero el alma humana es rehén de sus intenciones y acciones y la vida que sobreviene a la muerte está ligada al desarrollo del alma en este mundo. Si fue un alma arrogante, malvada y vil y no se arrepintió mientras tuvo tiempo, su alma experimentará un tipo de vida alejada de la misericordia de Dios y sufrirá pon el mal cometido contra sí mismo y a los demás. Si fue humilde, agradecida y reconoció el señorío divino y actuó para agraciarle y hacer el bien a los demás, su alma experimentará formas de ‘vida superiores y nada habrá sido en vano.

Es en esta creencia de la vida post-mortem y plena de sentido que el alma aprende a superar la angustia que he causan los límites y la ansiedad ante la muerte y el sin sentido o el vacío de las contradicciones entre su ser natural y sobrenatural, la contradicción entre el anhelo de lo absoluto de su naturaleza y las limitaciones físicas de su realidad corpórea.

Pon lo tanto la creencia en la otra vida y la justicia divina efectiva aunque supeditada a Su Misericordia es la tercera de las creencias básicas de un musulmán y de este modo el Islam responde a las tres preguntas fundamentales de todos los seres humanos que son de donde venimos, a donde vamos o cual es el objetivo de la vida y como hemos de procuran la plena felicidad.

De estas creencias básicas derivan otras que están contenidas en ellas, pero la doctrina islámica puntualiza para una mayor comprensión de la religión algunos atributos de Dios como Su Señorío, Su Gobierno, Su Justicia, el libre albedrío humano y otros temas doctrinarios.

Lo importante es que en el Islam estos principios deben sen aceptados por la razón, ya que una fe ciega o basada en mera imitación no es aceptada. El musulmán debe saber fundamentan lógicamente su creencia aunque sea en un nivel elemental.

¿Y, las prácticas diarias?

En la vida de un musulmán lo más importante es la oración diana, que es obligatoria en cinco momentos del día. La oración es el pilar de la religiosidad de una persona. Quiere decir que una persona que no reza a Dios no puede edifican una religiosidad, un vinculo pleno y consistente con Dios. Es la práctica por excelencia que nos vincula a Dios. “En El Nombre de Dios, El Compasivo, El Misericordioso ¡Bienaventurados los creyentes! Que hacen la oración con humildad, Que evitan las palabras vanas. Que dan caridad (zakat)”. (S. Corán: 23:1-4)

La prosternación en la oración musulmana es la forma más hermosa de rendir culto al Creador y Benefactor. En la prosternación reconocemos nuestra absoluta dependencia ante El, nuestra absoluta necesidad de El y Su absoluto señorío. ¡Hombres! Vosotros sois totalmente necesitados de Dios, mientras que El es el Autosuficiente. Se basta a Si mismo, es el Digno de alabanza. (S. Corán: 35:15)

“La oración es la luz de mis ojos (es mi felicidad)” dijo el Profeta (B.P.D.).

“No es de los nuestros el que descuida su oración” dijo el Imam -líder- Ya’far As-Sadiq (P), el sexto de los Imames o sucesores de la casa profética.

Otra practica fundamental es la del zakat -caridad-. A través de ella nos vinculamos al resto de las criaturas, los hombres, los animales, las plantas, los recursos del planeta. Relacionarse con los demás dando lo mejor de sí, lo mejor de aquello que hemos recibido por parte de Dios, sea dinero, conocimiento, fuerza, tiempo y ocupación, cuidados, enseñanzas, vida, cuerpo, etc.

Dan de lo que uno tiene, de lo que Dios nos dio, sea lo que sea, es un distintivo del verdadero creyente según lo señala el Sagrado Coran. El Islam ha estipulado un impuesto determinado sobre algunos bienes para sen redistribuidos en la sociedad pana ayuda social y obras necesarias pana la sociedad. Este impuesto se denomina zakat. Esta palabra en idioma árabe significa purificación, Dios nos enseña que dando nos purificamos y tiene más mérito dan de lo mejor que uno tiene y no lo peor. No alcanzaréis la piedad hasta que deis aquello que amáis. Y Dios conoce bien cualquier cosa que gastáis. (S. Corán: 3:92). Una de las formas del zakat es el impuesto que el musulmán está obligado (si dispone de los medios), a dar al finalizar su mes de ayuno en el mes de Ramadán. Otras formas tienen que ver con el pago de un porcentaje sobre algunos bienes acumulados como el oro, la plata, el ganado, las cosechas. El gobierno islámico justo es el encargado de recaudar el zakat y redistribuirlo preferentemente entre los pobres o en obras necesarias pana la comunidad.

El ayuno es otra de las prácticas obligatorias. Se observa una vez al año, en el mes de Ramadán, el noveno mes del calendario lunar islámico. Es también una práctica que he recuerda al Hombre las Mercedes Divinas del alimento, la bebida, el placen sexual y con la cual fortalece su voluntad. Purifica su cuerpo y su alma y la prepara para recibir las bendiciones que deparará el mes sagrado de Ramadan, el mes en el que de acuerdo a la tradición islámica han descendido todas las grandes revelaciones como la Torah, los Salmos, el Evangelio y el Corán. Más desapegado de las cosas terrenales, el musulmán se prepara como un asceta consagrado a sintonizar su alma con las bendiciones sutiles y superiores del espíritu. También es meritorio, como hacia el Profeta, ayunan durante el resto del año en determinados días.

Otra práctica es la peregrinación n (Hayy) a la Casa de Dios, en La Meca <(Mákka), en Arabia, que es obligatoria una vez en la vida, siempre que haya salud y medios económicos. En ella el musulmán responde a la invitación de Dios Altísimo y deja todo lo suyo pana visitan la primera Casa construida en la tierra por el Padre Adán (P) que es la Kaaba (en árabe, cubo) que se encuentra en el centro del santuario, situado en esa ciudad. En estos rituales el peregrino rememora las practicas enseñadas al Profeta Abraham (P). El l Hayy es un compendio de todas las grandes enseñanzas del Islam y un ejercicio individual, social y político.

El Hayy es a su vez la más extraordinaria congregación que tiene lugar en el mundo de forma ininterrumpida desde hace milenios. Sitio de peregrinaje de todos los grandes profetas y de millones de creyentes todos los años. No existe otra congregación humana semejante o comparable. De todas partes del mundo, creyentes en Dios de todas las razas y rincones de la tierra acuden a un lugar en medio del desierto y durante algunos días acampan en un enorme valle donde de acuerdo a la tradición se reencontraron Adán y Eva (P), luego de la expulsión del paraíso y donde fueron perdonados pon el Misericordiosísimo. ¡Llama a los hombres a la peregrinación para que vengan a ti a pie o en monturas, venido de todo valle ancho y profundo, para atestiguar los beneficios recibidos y para invocar el nombre de Dios en días determinados sobre las reses de que El les ha proveído!: ¡comed de ellas y alimentad a! mendigo, al pobre!. (S. Corán: 22:27-28)

El Yihad o la lucha interior, por la perfección y desarrollo positivo de la personalidad, la lucha contra el ego y sus tendencias más bajas y reprobables y en defensa contra la agresión de los opresores. El Sagrado Corán prohíbe expresamente la agresión. La idea que el Islam promueve una guerra santa para propagar su fe contra los infieles es absolutamente falsa. El Sagrado Corán prohíbe la imposición en materia de religión. . “No cabe coacción en religión. La buena dirección se distingue claramente del descarrío...” (Capitulo 2, versículo 256). “Y llamad al camino de tu Señor con sabiduría y bella exhortación. No discutáis sino de la mejor manera.” (S. Corán 16:125).

El Islam prescribe el ser bondadoso, útil y beneficioso para los hombres. Dijo el Profeta “El mejor de vosotros es el más beneficioso para los hombres”. El Islam obliga también a encomendar el bien y prohibir el mal. El musulmán no puede desentenderse de la sociedad, sus problemas y necesidades. Es responsable del bien común y de intentar evitar lo perjudicial para la sociedad. El Profeta comparó la situación del musulmán en medio de la sociedad como la de aquel que navega en un bote y ye que alguien comienza a agujerear su base. No puede mantenerse indiferente porque si deja que se extienda el mal acabará por destruir su propia existencia.

Otras prácticas esenciales son la de la amistad y compañía de los amigos de Dios, los Profetas, los Imames de la Casa Profética, los sabios, los creyentes y piadosos y la enemistad con los enemigos de Dios, de los Profetas y de los hombres.

En definitiva un creyente musulmán, como seguidor de los Profetas, debe hacer el bien en el seno de su propia alma y cuerpo, el de su familia, el del vecindario, en la sociedad y en el mundo. Las prácticas mencionadas son una guía para vivir en esta senda.

 
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