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La razón de la debilidad para hacer las devociones obligatorias
y meritorias Por el Imam Jomeini ®
Pregunta: La debilidad para realizar las
devociones obligatorias y meritorias y la falta de ganas para
adorar a Dios, ¿qué causa tienen y cuál ha de ser el destino de
aquel que no da importancia a las cuestiones de la religión?
Respuesta del Imam:
Se debe a que no tenemos fe en lo Oculto y la
base de la certeza y la seguridad es débil. No hemos aceptado
las promesas de los profetas y los santos (aulia) con toda el
alma y el corazón. En nuestra opinión, todo lo referente a Dios
y al din es débil y esta debilidad poco a poco trae como
consecuencia el olvido y descuido. Por eso en este mundo la
distracción nos vence y puede apartarnos de la religión formal
que observamos, o ante las dificultades y problemas, puede
sobrevenirnos un descuido total. Mientras el ser humano está en
este mundo puede salvarse de esta oscuridad y alcanzar las
luces, pero no de este modo frío, caído, débil y facilista que
tenemos. Podemos ver en nosotros atributos morales negativos que
arrastramos desde la niñez, y otros adquiridos con las compañías
y asociaciones inadecuadas, y que conservamos hasta el final y,
día a día, las repetimos y aumentamos. Es como si no creyéramos
realmente que hay otra vida, ¡guay que el mañana llegue después
de este presente!, es como si la invitación de los profetas y
los aulia no nos incumbiesen. No se sabe con esta moral y estas
acciones nuestras a dónde iremos a parar y de qué forma
resucitaremos. Seremos conscientes cuando ya sea tarde y nos
alcance el arrepentimiento y la recriminación y no podamos
reprochar a nadie salvo a nosotros mismos.
Los profetas mostraron el camino de la
felicidad y los sabios nos lo explicaron. Nos enseñaron los
tratamientos para las enfermedades espirituales. No pasó de
nuestros oídos y hemos cerrado nuestro corazón a ellos, pues
entonces no debemos reprocharnos sino a nosotros mismos.
Levántense de este mundo oscuro de la
naturaleza, emigren y rompan las cadenas de la propia prisión
(del ego y sus deseos materiales y vanos), y hagan volar a su
alma.
Pues, entonces fortalezcan vuestra voluntad y
determinación, que es la primera condición del viaje espiritual
(suluk), y sin ella no se puede recorrer este camino, ni puede
alcanzarse la perfección. El gran maestro Sha Abadi (el maestro
de gnosis del Imam, que Dios se complazca con él), mi alma a él
se sacrifique, explicaba el alma del ser humano…, la más grande
Misericordia divina es el Corán, tú si apeteces al más
Misericordioso de los misericordiosos y tienes esperanzas en Su
infinita Misericordia, utiliza de él (La Misericordia coránica o
el Corán). El Corán ha enseñado el camino para la felicidad e
iluminó el pozo en el camino, tú te caes por tu decisión en el
pozo y te privas de elevarte, qué defecto tiene la Misericordia?
Si hubiese habido otro camino para la felicidad del hombre, lo
hubiesen presentado los profetas.
¡Queridos!, si a cada uno de nosotros nos
anunciase un niño de diez años que tu casa se está incendiando o
tu hijo cayó al agua y se está ahogando, no abandonaríamos en el
acto cualquier tarea que estuviésemos haciendo, por importante
que sea, y acudiríamos a ver y actuar? ¿Cómo puede ser que todas
las aleyas, hadices, razonamientos, explicaciones, no nos han
afectado ni en la medida de un niño de diez años? ¿Cómo debemos
curar esta ceguera del corazón?
Es fundamental para los jóvenes que tiene
todavía su fitra (naturaleza innata) sana (o parte de ella), que
aprovechen de la oportunidad de la juventud en purificarse y
aparten las raíces de la moral corrupta y los atributos oscuros
de sus corazones, pues con la existencia de uno de estos
atributos oscuros e inmorales nuestra felicidad está en un gran
peligro. En el período de la juventud la voluntad y
determinación es joven y fuerte, por ello es más fácil
corregirse, pero en la vejez la voluntad es vieja y la
determinación débil, vencer a los hábitos es más difícil.
La escala a todas las verdades y realidades
para el gnóstico y viajero es el conocimiento del alma, pues te
incumbe la obligación de conocer a tu alma, pues es la llave de
todas las llaves y la lámpara de todas las lámparas. Todo aquel
que conozca su alma habrá conocido a su Señor. |