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Texto íntegro de la carta de Ahmadineyad a
Bush Teherán, Irán. IRNA. 17 de mayo de 2006
El pasado 8
de mayo el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, envió una
carta a su homólogo norteamericano, George W. Bush, que tiene
una doble importancia, por un lado, porque sienta precedentes
por ser la primera misiva de un mandatario iraní a su par
estadounidense después de 27 años de república islámica, y, por
otro lado, por su contenido.
En la carta,
que ha tenido una gran repercusión en la prensa internacional y
que ha hecho correr hasta la fecha ríos de tinta, Ahmadineyad se
muestra muy crítico por el comportamiento de Washington en la
escena internacional y le pide a Bush, entre otras muchas cosas,
que escuche el clamor de los pueblos antes de que sea demasiado
tarde.
Debido a la
importancia de esta misiva, ofrecemos su texto íntegro en
español.
EN EL NOMBRE DE DIOS, EL CLEMENTE, EL
MISERICORDIOSO
Excmo. Sr. George W. Bush Presidente de Estados Unidos de
América
Durante un
tiempo he andado pensando cómo se pueden justificar las
innegables contradicciones existentes en el escenario
internacional que se debaten continuamente en los foros
públicos, sobre todo, en los políticos y universitarios.
Son muchas las
preguntas en este sentido que se han quedado sin respuesta y es
por ello que he decidido plantear algunas de estas cuestiones y
paradojas pues quizá surja una oportunidad para poder
enmendarlas.
¿Se puede ser
seguidor de Jesucristo, sobre él sea la paz, verse comprometido
con los derechos humanos, presentar al liberalismo como un
patrón civilizador, oponerse a la proliferación de armas
nucleares y de destrucción masiva y hacer de la lucha contra el
terrorismo un lema? En definitiva, ¿trabajar por la formación de
una sociedad mundial, una sociedad en la que gobernaría
Jesucristo, sobre él sea la paz, y los justos de la tierra,
pero, a la vez, atacar a los países, infravalorar la vida, la
dignidad y la existencia de las personas y, por ejemplo,
prenderle fuego a todo un pueblo, una ciudad o una caravana
porque quepa la posibilidad de que en ellas se encuentren varios
delincuentes ¿Se puede ocupar un país porque quepa la
posibilidad de que en él haya armas de destrucción masiva, ser
muertas unas cien mil personas de su población, destruir sus
recursos acuíferos, agrícolas y su industria y establecer en él
casi 180.000 efectivos militares? ¿Se puede violar el espacio de
intimidad del hogar de los ciudadanos y llevar al país a cómo
era 50 años atrás? ¿A qué precio? Gastando cientos de miles de
millones de dólares de las arcas públicas de un país y de
algunos otros, enviando a cientos de miles de jóvenes como
soldados de fuerzas invasoras, exponiéndolos a la muerte,
alejándolos de sus familias, manchando sus manos con la sangre
ajena y ejerciendo sobre ellos tal presión psicológica que cada
día cierto número de ellos acaban suicidándose, o los que
regresan a su país, se deprimen, sufren o se las ven con
enfermedades de diverso tipo. Algunos han sido muertos y sus
cuerpos son entregados a sus familias.
Con la excusa
de la existencia de armas de destrucción masiva son por las que
ocurren estas grandes tragedias tanto para el pueblo del país
ocupado como para el pueblo del país ocupador, para luego
saberse que no ha habido armas de destrucción masiva.
Naturalmente,
Saddam Hosein era un dictador criminal, pero la razón que se
esgrimió para la guerra no era ésa, sino el eliminar las armas
de destrucción masiva. Saddam Hosein acabó siendo derrocado y el
pueblo de la zona manifestó su satisfacción por ello. A lo largo
de toda su guerra impuesta a Irán por Saddam Hosein, éste gozaba
del apoyo del Occidente.
Sr. presidente:
Quizá sepa
usted que yo soy profesor. Los alumnos preguntan ¿cómo se puede
hacer coincidir semejantes medidas con todos los valores que
encierra el estar comprometido con la religión de Jesucristo,
sobre él sea la paz, el profeta de la paz y de la misericordia?
Hay acusados encerrados en Guantánamo que no son juzgados, que
no tienen acceso a un abogado, cuyas familias no pueden ver, que
se mantienen fuera de sus respectivos países y que no son objeto
de control internacional alguno.
No está claro
si ellos son presidiarios o prisioneros, acusados o condenados.
Inspectores de la Unión Europea han corroborado asimismo la
existencia de cárceles clandestinas en Europa. Yo no he podido
ajustar el secuestro de personas y el confinarlas en cárceles
secretas con ninguno de los sistemas judiciales del mundo y no
he alcanzado a comprender a cuál de los valores se adapta, ¿a
las enseñanzas de Jesucristo, sobre él sea la paz? ¿A las de los
derechos humanos? ¿A los valores del liberalismo
Los jóvenes,
los estudiantes y la gente tienen muchas preguntas sobre el
fenómeno de Israel. Seguramente usted habrá escuchado algunas.
A lo largo de
la historia han sido muchos los países que han sido ocupados,
pero uno de los fenómenos que son novedosos en nuestra época ha
sido la fundación de un país nuevo con gentes nuevas.
Dicen los
universitarios que hace 60 años no existía ese país. Los
documentos y globos terráqueos geográficos antiguos así lo
demuestran y por mucho que busquemos no hallamos un país llamado
Israel. Me veo obligado a guiarles y [les digo] que estudien la
historia de la primera y la segunda guerra mundial. En cierta
ocasión uno de los estudiantes universitarios dijo que durante
la II Guerra Mundial, en la que perecieron decenas de millones
de personas, los contendientes de ambos bandos emitían
rápidamente partes de guerra en los que cada uno anunciaba su
victoria y las derrotas del bando opuesto. Después de la guerra
se dijo que seis millones de judíos habían sido asesinados. Seis
millones de personas que tenían vínculos familiares con al menos
dos millones de familias. Supongamos que la noticia sea cierta.
¿Puede ser su resultado lógico la fundación de Israel en Oriente
Medio o el apoyarlo? ¿Cómo se analiza y se explica este fenómeno
Seguramente usted sabrá cuánto ha costado y qué consecuencias ha
tenido la fundación de Israel: -La muerte de miles de personas.
Sr. presidente:
-El que
millones de habitantes nativos se queden sin hogar.
-La destrucción
de miles de hectáreas de plantaciones, olivares y la devastación
de ciudades y poblados.
Esta tragedia
no se restringe al momento de su fundación sino que,
lamentablemente, se da desde hace sesenta años.
Se fundó un
régimen que no le tiene misericordia ni a los niños, que
destruye las casas con la gente dentro, que anuncia de antemano
el atentado contra alguna personalidad palestina y que mantiene
confinados a miles de palestinos. Semejante fenómeno tiene pocos
o ningún precedente en los últimos siglos.
La otra gran
pregunta que se hace mucha gente es ¿por qué se apoya a ese
régimen?
¿Apoyar a ese
régimen significa acaso apoyar las enseñanzas de
Jesucristo,(sobre él sea la paz)? ¿O las de Moisés, (sobre él
sea paz)? ¿O acaso se ajusta a las doctrinas del liberalismo?
¿Acaso el otorgarle el derecho a elegir el destino de todos los
territorios palestinos a sus habitantes originarios, estén fuera
o dentro de Palestina, sean musulmanes, judíos o cristianos,
contradice los principios más fundamentales de la democracia,
los derechos humanos y las enseñanzas de los profetas? Si no lo
contradice, ¿por qué se está en contra de un referéndum?
Recientemente ha llegado al poder un gobierno palestino gracias
al voto del pueblo palestino. Todos los observadores imparciales
han ratificado que este gobierno ha sido elegido por el pueblo.
Increíblemente, han presionado al gobierno electo y se le ha
dicho que debe reconocer oficialmente al régimen de Israel,
abandonar su resistencia y seguir el programa del gobierno
anterior.
Si el actual
gobierno de Palestina hubiese anunciado de antemano que iba a
seguir esa política, ¿habría sido elegido por los palestinos?
¿Esta manera de posicionarse ante el Gobierno palestino puede
compararse a los valores antes mencionados? También la gente
pregunta porqué se veta toda resolución que se plantea en el
Consejo de Seguridad contra el régimen sionista.
Sr. presidente:
Usted sabe que
yo vivo con el pueblo y que continuamente me mantengo con él en
contacto, que mucha gente en Oriente Medio está de alguna manera
en contacto conmigo. Ellos consideran que las políticas de
múltiple rasero no son compatibles con ninguna lógica.
Los indicios
apuntan a que el común de los pueblos de la zona está cada día
más enfadado con las políticas practicadas.
No pretendo
formular muchas preguntas pero quiero hacer referencia a varios
puntos más.
¿Por qué se
considera que todo progreso técnico o científico en Oriente
Medio se interpreta y se anuncia como una amenaza contra el
régimen sionista? ¿No es acaso la labor científica y de
investigación una parte de los derechos fundamentales de las
naciones? Posiblemente usted conozca la historia. Obviando la
Edad Media, ¿en qué coyuntura de la historia y en qué parte del
mundo se ha considerado que el progreso técnico y científico sea
un delito? ¿Acaso la posibilidad de que éstos puedan tener un
uso militar puede ser razón para oponerse a las ciencias y a las
tecnologías? Si se da como correcta esta conclusión, entonces se
debería estar en contra de todas las ciencias, incluso de la
física, de la química, de las matemáticas, de la medicina, de la
ingeniería, etcétera.
En cuanto al
asunto de Irak, se dijo una mentira, ¿cuál ha sido la
consecuencia? No me cabe duda de que todas las sociedades del
mundo desaprueban la mentira y de que a Su Excelencia no le
gusta que le mientan.
Sr. presidente:
¿Tendrán los
pueblos latinoamericanos el derecho de preguntar, por qué se
oponen a sus gobiernos electos en este continente y al contrario
se apoyan los golpes de estado y por qué se mantiene la sombra
de una constante amenaza por encima de ellos? Los africanos son
pueblos trabajadores, creativos y talentosos. Ellos pueden jugar
un papel importante y valioso en la satisfacción de las
necesidades y el progreso material y espiritual de la sociedad
humana. La pobreza y la indigencia en la mayor parte de África
es un obstáculo para la materialización de este papel. ¿Tendrán
ellos el derecho de preguntar, por qué se están saqueando sus
enormes riquezas y recursos, mientras ellos mismos los necesitan
más que nadie.
¿Acaso estas
acciones son compatibles con las enseñanzas de Jesucristo y con
los derechos humanos? El pueblo valiente y creyente de Irán
también tiene numerosas preguntas, tales como; la ejecución del
golpe de estado del 19 de agosto de hace ya cincuenta y tres
años y el derrocamiento del gobierno legítimo de aquel entonces;
confrontación con la Revolución Islámica y la conversión de la
embajada [norteamericana] en la sede principal de apoyo a los
opositores de la República Islámica de Irán, según el testimonio
de miles de hojas de documentos; apoyar a Saddam Hosein en la
guerra contra Irán; derribar el avión iraní de pasajeros;
bloqueo de las propiedades del pueblo iraní; amenazas crecientes
y manifestar disgusto y enfado por el progreso científico y
nuclear del pueblo iraní; mientras todos los iraníes están
contentos por el progreso de su país y lo festejan, y otras
muchas cosas de asta índole que no las voy a comentar en esta
carta.
Sr. presidente:
Los hechos del
11 de Septiembre fueron unos hechos terribles. La matanza de los
inocentes es deplorable y dolorosa en cualquier parte del mundo.
Nuestro gobierno expresó de inmediato su repudio hacia los
autores de estas atrocidades y manifestó su pésame y condolencia
a los sobrevivientes a estos hechos.
Todos los
gobiernos tienen el deber de proteger la vida, la propiedad y el
prestigio de sus ciudadanos. Según se dice, su gobierno posee
complicados sistemas de seguridad, protección e inteligencia que
caza a sus opositores aún allende las fronteras. Las operaciones
del 11 de Septiembre no fueron operaciones sencillas. ¿Acaso
podrían ser posibles la planificación y la realización de estas
operaciones sin la coordinación previa con los servicios de
inteligencia y de seguridad o mediante infiltraciones amplias en
ellos. Por supuesto ésta sería una suposición racional. ¿Por qué
han sido ocultadas hasta la fecha las distintas dimensiones de
estos hechos? ¿Por qué no se explica quiénes cometieron
negligencia en estos hechos? Y ¿por qué no se presenta y no se
juzga a los responsables y a los culpables?
Sr. presidente:
Todos los
gobiernos tienen el deber de proveer de seguridad y tranquilidad
a sus ciudadanos. Hace años que el pueblo de su país y el de los
países colindantes con las zonas en conflicto en el mundo
carecen de un sentimiento de seguridad psicológica. Después de
los hechos del 11 de Septiembre, algunos medios de comunicación
occidentales en lugar de la cura psicológica y paliar los
dolores de los damnificados y los ciudadanos estadounidenses
afectados seriamente por los incidentes lo que hicieron fue
intensificar el clima de la inseguridad y hablar constantemente
de la posibilidad de nuevos ataques terroristas manteniendo así
a la gente en el temor y pánico. ¿Sería esto servir al pueblo de
Estados Unidos? ¿Serían calculables los daños producidos por el
temor y pánico? Imagínese usted, los ciudadanos norteamericanos
creían en la posibilidad de nuevos ataques en cualquier lugar.
Sentían inseguridad en las calles, en sus lugares de trabajo y
en sus casas. ¿A quién esta situación? ¿Por qué los medios de
comunicación en lugar de difundir la tranquilidad y seguridad
inducían el sentimiento de inseguridad?
Algunos creen
que estas propagandas servían para preparar el terreno y
justificar la agresión de Afganistán. Aquí se debe hacer
referencia al papel de los medios de comunicación. En los
estatutos mediáticos han sido admitidos como un principio humano
establecido la correcta transmisión de información y la
fidelidad en la difusión de la misma. Quisiera expresar mi
profundo sentimiento por la falta de compromiso de ciertos
medios occidentales hacia ese principio. El principal pretexto
para invadir Irak fue la existencia de armas de destrucción
masiva. Eso fue repetido constantemente para que la opinión
pública lo creyera y así se preparara el terreno para invadir
Irak. ¿No se perderá la verdad en un ambiente artificioso y de
mentira? ¿Acaso la verdad también se perderá ante Dios? Sr.
presidente:
En todos los
países del mundo, son los ciudadanos quienes satisfacen los
gastos de los gobiernos para que éstos les sirvieran. La
pregunta es ésta, ¿qué logros ha tenido el pueblo a cambio de
cientos de miles de millones de dólares por gastos anuales de
movilización de tropas en Irak? Como sabe su excelencia, en
algunos estados de su país, el pueblo vive en pobreza, hay miles
de personas sin hogar. El desempleo constituye un enorme
problema y estos problemas existen más o menos en otros países.
¿Acaso en estas circunstancias, son justificables ese gran
volumen de movilizaciones de tropas y esos colosales gastos del
erario público y compatibles con los principios antedichos?
Sr. presidente:
Lo dicho arriba
es solamente una parte de los dolores que aquejan hoy en día a
los pueblos del mundo, a los de nuestra región y al pueblo de
usted. Pero lo principal que quisiera expresar y que usted lo
confirmará, por lo menos, en parte es que:
Los gobernantes
tendrán su propio período y no serán eternos pero se quedarán
sus recuerdos y sus nombres en la historia y se les juzgará
constantemente en el futuro cercano o remoto El pueblo contará
lo que ha pasado en nuestro período. ¿Acaso hemos podido dotar a
la gente de la seguridad, bienestar y comodidad o de inseguridad
y desempleo? ¿Hemos querido establecer la justicia o solamente
hemos protegido a determinados grupos y llevamos a la riqueza y
al poder a un pequeño número de personas a precio la pobreza y
la indigencia de un gran número de individuos, prefiriendo el
consentimiento de los primeros al agrado de Dios y al del
pueblo?
¿Acaso
defendimos los derechos del pueblo y de los oprimidos o los
hemos ignorado? ¿Defendimos los derechos de los seres humanos en
todo el mundo o hicimos prisioneros a algunos imponiendo
guerras, haciendo injerencias ilegales y creando terribles
cárceles. ¿Acaso hemos logrado la seguridad y la paz para el
mundo o extendimos la sombra de la amenaza y la fuerza en todo
el mundo? ¿Hemos dicho la verdad a nuestro pueblo y a otros
pueblos del mundo o hemos invertido las realidades? ¿Fuimos
partidarios del pueblo o de los ocupantes y opresores?
¿Prestamos atención en nuestro gobierno en la lógica, la razón,
la ética, la paz, el respeto a los compromisos, el desarrollo de
la justicia, el servir al pueblo, el bienestar y progreso y el
salvaguardar la dignidad humana o en la fuerza de las armas, la
amenaza, ignorar a la gente, hacer tardar el progreso y la
promoción de los pueblos y pisotear los derechos humanos? Y
finalmente nos preguntarán ¿si cumplimos con lo que juramos, por
servir al pueblo lo que constituye nuestro principal compromiso
y tarea y con las directrices de los profetas o no?
Sr. presidente:
¿Hasta cuándo
el mundo podrá soportar tal situación? Con este ritmo ¿hacia
dónde se encaminará el mundo? - ¿Hasta cuándo los pueblos del
mundo deberán pagar por las decisiones incorrectas de algunos
gobernantes? - ¿Hasta cuándo tiene que echar su sombra la
inseguridad originada por la acumulación de armas de destrucción
masiva a los pueblos del mundo?
-¿Hasta cuándo
debería derramarse la sangre de los niños, mujeres y hombres
sobre los pavimentos de las calles y callejones y derribarse las
casas de la gente sobre sus cabezas?
-¿Acaso está
satisfecho su Excelencia con la situación actual del mundo? Y
¿piensa que se pueden continuar las políticas actuales? Si en
lugar de destinar cientos de miles de millones de dólares a los
gastos de seguridad, militares y movilización de tropas,
hubieran sido destinadas estas cantidades a la inversión y
ayudar a los países débiles, educación y elevar la capacidad
intelectual y física, ayudar a los damnificados en los desastres
naturales, crear empleos y producción, el desarrollo y la
eliminación de la pobreza y privación, así como a establecer la
paz, eliminar las divergencias entre los países y apagar las
llamas de las guerras étnicas y raciales y... en qué estado se
encontraría hoy el mundo. ¿No sentían entonces orgullo y
grandeza tanto su gobierno como su pueblo?
¿No sería así
más consolidada la situación política y económica de su gobierno
y del pueblo? Me pregunto con mucho pesar si hubiera entonces el
odio creciente que sienten hoy los pueblos del mundo hacia el
gobierno de Estados Unidos. Señor presidente no tengo la
intención de molestar a nadie. Si hoy estuvieran presentes los
profetas Abraham, Isaac, Jacobo, Ismael, José y Jesucristo (que
la paz sea con ellos), como juzgarían estos comportamientos?
¿Acaso nos darán algún papel en el mundo prometido lleno de
justicia y en que estará presente Jesucristo (la paz sea con
él)? ¿Y nos aceptarán? Mi pregunta clave es ésta; ¿no existe una
vía mejor de interacción con los pueblos? Hoy en día en el mundo
son cientos de millones los cristianos, cientos de millones los
musulmanes y varios millones los seguidores de la religión de
Moisés (la paz sea con él). Todas las religiones divinas se
asocian en una palabra y ésa es la Unicidad de Dios, es decir,
creer en un dios único y que no existe otro dios más que Él en
todo el universo. El Noble Corán enfatiza en esta creencia común
e invita a todos los seguidores de las religiones divinas
diciendo: "Di, ¡OH gente del Libro! Convengamos en una fórmula
aceptable a nosotros y a vosotros, según la cual no serviremos
sino a Dios, no Le asociaremos nada y no tomaremos a nadie como
Señor excepto a Dios". [3:64]
Sr. presidente:
Según la
palabra divina, todos nosotros hemos sido invitados a adorar al
Dios único y a seguir a los profetas divinos. "Adorar a un Dios
que es por encima de todos los poderes del mundo y es capaz de
hacer todo", "Un Señor que conoce lo oculto y lo manifiesto, el
pasado y el futuro y conoce lo que pasa en los corazones de sus
criados y registra sus actos". "Un señor, que es poseedor de los
cielos y la Tierra y todo el universo es su reino". "Las riendas
del universo las maneja Él y les promete a los criados perdón y
la absolución de sus pecados", "Él es compañero de los oprimidos
y enemigo de los opresores", "es Clemente y Misericordioso", "Él
es apoyo para los creyentes y les guía de la oscuridad a la
luz". "observa los actos de los criados", "les invita a los
criados a la fe y a hacer buenos hechos y les pide andar por el
camino recto y persistir en este camino", "invita a los criados
a obedecer a sus profetas y observa y es testigo de sus actos" y
"el mal final lo pregona solamente a aquellos que han elegido la
vida mundana y le desobedecen sus órdenes oprimiendo a sus
criados", "y el buen final y el paraíso eterno lo adjudica a
criados que se temen de su grandeza y de su autoridad no
siguiendo la lujuria".
Nosotros
creemos, como el único camino de salvación y felicidad el
retorno a la ideología de los profetas divinos. He oído que su
excelencia tiene tendencia a la religión de Jesucristo (la paz
sea con él) y cree en la promesa divina del reino de los
virtuosos en la Tierra. Nosotros también creemos en Jesucristo
como uno de los profetas divinos más grandes quien ha sido
apreciado repetidamente en el Corán citándole lo siguiente:
"y Dios es mi
Señor y Señor vuestro. ¡Servidle, pues! Esta es la vía recta.
[19:36]
Servir y
obedecer a Dios es el lema de todos los profetas divinos. El
Dios de todos los pueblos en Europa, Asia, África, América,
Oceanía y de todo el mundo es único. Él es un dios que desea la
salvación y la dignidad de todos sus sirvientes y les ha
conferido nobleza a los seres humanos. Está incluida en las
palabras divinas que "el Dios Todopoderoso envió a sus profetas
con milagros y señales claras para guiar al pueblo y mostrarles
los signos divinos purificándoles de pecados y manchas. Y envió
el Libro y la Balanza para que el pueblo hiciera justicia y
evitara a los rebeldes". Todos estos versos están mencionados,
de alguna manera en el Libro Sagrado. Los profetas divinos han
prometido: Llegará algún día, en que todos los seres humanos
estarán presentes ante el Dios Todopoderoso, para ver evaluados
sus hechos. Los bienhechores serán dirigidos al paraíso y los
malhechores caerán en la ira divina. Creo que los dos creemos en
ese día. Pero no será fácil evaluar las actuaciones de los
gobernantes pues debemos responder a nuestro pueblo y a todos
los que nuestra actitud les ha afectado de alguna manera la
vida. Los profetas han deseado la paz y la tranquilidad, basadas
en el monoteísmo, la justicia y la preservación de la dignidad
humana para toda la humanidad.
Si, todos
nosotros creemos y nos comprometemos con todos estos
fundamentos, es decir, la unicidad de Dios y el monoteísmo, la
justicia y la preservación de la nobleza y de la dignidad humana
y tener fe en el día del Juicio Final ¿no se podrán superar los
problemas del mundo de hoy fruto de la desobediencia a Dios y a
las instrucciones de los profetas y tener un protagonismo mejor
y más bello?
¿Acaso creer en
estos fundamentos, no desarrollará y garantizará la paz, la
amistad y la justicia?
¿Acaso dichos
fundamentos, no son la ideología escrita y no escrita de la
mayoría de los pueblos del mundo? ¿No aceptaría su excelencia
esta invitación? A un retorno verdadero a las ideologías de los
profetas, a la Unicidad y a la justicia, a la preservación de la
nobleza humana y a la obediencia a Dios y a sus profetas.
Excelentísimo
Señor Presidente:
Echar una
mirada a la historia demuestra que si los gobiernos se encaminan
por el camino de la injusticia y la tiranía no podrán seguir.
Dios no les ha dejado el destino de la humanidad en sus manos.
Dios no ha abandonado el mundo y a los seres humanos; hay muchos
acontecimientos que ocurren contra el deseo y la voluntad de los
gobiernos. Los hechos bien muestran que existe una mano poderosa
a cuya voluntad se someten todos los asuntos.
Señor Presidente;
¿Se pueden
negar las señales de cambio en el mundo actual? ¿Se puede
comparar la situación actual del mundo con la de hace diez años?
Los cambios son rápidos y muy amplios. Los pueblos del mundo no
están contentos con la situación actual y confían menos en los
compromisos y comentarios de algunos gobernantes influyentes del
mundo. La gente en muchas partes del mundo se siente insegura y
se opone al desarrollo de la inseguridad y a la guerra y no
acepta las políticas de múltiple rasero. La gente protesta
contra la brecha existente entre los ricos y los pobres y entre
los países enriquecidos y empobrecidos. La gente odia la
creciente corrupción.
La gente en
muchos países está preocupada por los ataques a sus fundamentos
culturales, por la desintegración de la familia y por la
disminución del cariño y la compasión. La gente del mundo no ve
con optimismo a las organizaciones internacionales, ya que sus
derechos no son amparados por estas organizaciones.
El liberalismo
y la democracia occidentales no han podido acercar a la
humanidad a sus ideales y hoy no son más que dos conceptos
fracasados. Los perspicaces pensadores y los sabios del mundo
oyen claramente el ruido del derrumbamiento del pensamiento y de
los sistemas de la liberal democracia. Hoy la atención de los
pueblos del mundo está enfocada crecientemente sobre un punto de
enfoque principal, y este punto es el Dios Único y sin duda la
gente vencerá sus problemas apelándose al monoteísmo y a la
ideología de los profetas. Mi seria interrogante sería que ¿si
usted no quiere acompañarles? Señor Presidente;
Si queremos o
no, el mundo se encaminará hacia el monoteísmo y la justicia, y
la voluntad de Dios dominará sobre todas las cosas. Homenaje a
quienes siguen el camino recto Mahmud Ahmadi Nejad Presidente de
la República Islámica de Irán
Teherán, 8
de mayo de 2006 |