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Ataque contra Irán: ¿pueden hablar en serio?
Fuente Webislam.com
Desde hace algún tiempo he argumentado que hablar de un ataque
militar estadounidense contra Irán era esencialmente una
bravata, y que no podía ocurrir porque sería algo totalmente
irracional, desde el punto de vista de Estados Unidos, y porque
existe una fuerte oposición del liderazgo de las fuerzas
armadas. Sin embargo, recientemente Seymour Hersh escribió un
artículo en The New Yorker donde expone las preocupaciones y
temores del liderazgo militar estadounidense de que un ataque
así esté siendo considerado por el presidente Bush. Y lo que es
peor, dice que él, en respuesta directa a las objeciones
militares, podría no descartar el uso de armas nucleares
tácticas con el fin de penetrar profundamente en los bunkers
donde se almacenan aparatos atómicos.
Este artículo ha recibido una sorprendente cobertura en los
medios. Historias similares aparecieron después en Washington
Post y Associated Press. De inmediato, el presidente dijo que
era "especulación alocada", aunque no dijo que fuera impensable
esta opción. Sin embargo, el ministro de asuntos exteriores de
Gran Bretaña, Jack Straw, dijo que un ataque contra Irán era
"inconcebible" y que los planes de utilizar armas nucleares eran
"totalmente chiflados"
Entonces, ¿a quién le creemos? Es bien sabido que Hersh lleva
mucho tiempo cultivando relaciones con las figuras militares de
más alto rango y antigüedad (así como con los altos funcionarios
de la CIA), y tiene un buen récord en cuanto a revelar cosas que
resultaron ser ciertas. El récord del presidente en cuanto a
decir la verdad durante los cinco años recientes es muy malo. Y
el de Jack Straw tampoco es muy bueno. Así, es obligatorio que
por lo menos revisemos los argumentos.
El por qué sería irracional un ataque así -insisto, desde el
punto de vista de Estados Unidos-, me parece muy claro. Primero,
en un momento en que la energía de los militares estadounidenses
parece insuficiente para emprender lo que Estados Unidos intenta
en Irak y Afganistán, un ataque contra Irán forzaría aún más los
recursos militares, quizá más allá de un punto de quiebre.
Segundo, de acuerdo con todos los análisis que he leído, las
defensas iraníes están tan bien construidas y distribuidas
geográficamente que ningún ataque aéreo (no importa qué tan
masivo) podrá barrerlas por completo. Cuando mucho haría más
lento el proceso.
Luego está la respuesta iraní. Aun cuando no está en posición de
arrojar sus propios dispositivos nucleares en parte alguna,
cuenta con una fuerte influencia en Afganistán y especialmente
en Irak. Puede desatar más estragos ahí e inclinar a los
elementos moderadamente pro estadounidenses, como algunos de la
Shía en Irak, a asumir una actitud militantemente negativa.
Y luego está la secuela radioactiva. Es claro que un ataque así
no intimidará a quienes potencialmente intentan proliferar armas
nucleares. Los hará acelerar el paso. Irán puede moverse
rápidamente en lo político, de un Estado que mantuvo alguna
distancia hacia los países árabes, a ser el héroe del mundo
musulmán, con todas las consecuencias que esto tendrá en los
Estados del Golfo, Arabia Saudita, Líbano, Palestina y aun
Egipto.
No olvidemos el petróleo. La disrrupción del abasto iraní -una
porción importante del crudo mundial- seguramente subiría los
precios de su alta actual, cerca de 60 dólares por barril, a 100
dólares por barril. Y tendrá consecuencias impredecibles y
desconocidas en la economía-mundo, y no serán menores en la
estadounidense.
¿Los aliados? Aun la fiel aliada, Gran Bretaña, le ha indicado
muy fuertemente a Estados Unidos que no favorece un ataque
militar, por más comprometida que esté en impedir que Irán
adquiera bombas atómicas.
Y finalmente está el impacto general sobre la posición de
Estados Unidos en el mundo. Justo esta semana, el think tank
francés en asuntos exteriores, IRIS, realizó una hoja de balance
sobre la invasión estadounidense a Irak. Se le consideró "cuasi
catastrófica" para Estados Unidos, pues resultó que la
"hiper-potencia" se vio "hiper-enredada" y se tornó
"hiper-impopular". Los franceses gustan de usar el prefijo
"hiper" para indicar un grado mayor que el prefijo "super". En
suma, después de tres años de cuasi catástrofe, ¿por qué habría
de buscar Estados Unidos poner las cosas aun peores?
No obstante, pese a todo esto, parece que los oficiales
militares estadounidenses de alto rango y antigüedad están
seriamente preocupados. Hersh dice que el Joint Chiefs of Staff
está considerando enviar una carta formal de oposición al
presidente.
El mes pasado algunos generales retirados que sirvieron en Irak
llamaron a la renuncia del secretario Rumsfeld. El momento de
hacerlo no pudo haber sido accidental.
¿Por qué entonces están asustados estos oficiales? Hersh nos
brinda una explicación. Piensan que el presidente Bush tiene un
complejo "mesiánico". Como sabemos, las personas con este
complejo son peligrosas, especialmente si tienen su dedo puesto
en armas nucleares y controlan la maquinaria militar más fuerte
del mundo.
¿No es suficiente? Sea cual sea el caso con Bush, requerimos
saber también algo de los motivos de aquellos que lo rodean -los
militaristas y los intelectuales neo conservadores. ¿Qué pueden
estarse diciendo entre ellos que contrarreste todos los obvios
argumentos contra una intervención militar? Primero, que no
tienen nada que perder. Si Estados Unidos no interviene, Irán
seguramente tendrá armas nucleares en algún momento, pronto.
Para nada se resignan ante esta perspectiva, porque sin duda
reducirá la influencia política de Estados Unidos en la región.
¿Pero vale la pena un Armagedón en aras de no reducir la
influencia estadunidense?
Luego, algunos pueden pensar en estrictos términos electorales.
Un ataque, bien planeado en tiempo, puede elevar los nomios de
aprobación hacia Bush, por un tiempo, agitar a los demócratas ya
muy demasiado propensos a la guerra, y ser suficiente para
garantizar una victoria republicana en las elecciones
parlamentarias de 2006, lo que descartaría la idea de una
impugnación.
Y luego está Israel. El gobierno israelí y sus amigos en Estados
Unidos afirman públicamente que no pueden aceptar la idea de un
Irán atómico y desde hace mucho amenazan con un ataque aéreo si
es necesario. El hecho de que tengan aun menos posibilidad que
Estados Unidos de lograr algo así sólo significa que se
concentran en hacer que aquel lo ejecute. La defensa de Israel
ha sido una preocupación primordial de Estados Unidos, en
especial del régimen de Bush. ¿Por qué está tan temeroso Israel?
¿Piensan realmente que Irán los va a bombardear? Lo dudo, pero
ellos piensan que si no son la potencia militar más fuerte del
Medio Oriente, queda disminuida su fuerza política. Y por
supuesto, tienen razón.
Entonces, ¿atacará Estados Unidos, o no atacará? En general,
tiendo a pensar que la racionalidad prevalece en casi cualquier
decisión política, pero algunas veces no. O tal vez algunas
personas tienen, no un complejo mesiánico, sino un complejo de
Sansón. |