Por:
Ana Baron
Fuente: WASHINGTON CORRESPONSAL
Flanqueado por el primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, el jefe de Estado norteamericano George Bush salió ayer al Jardín de las Rosas de la Casa Blanca y puso énfasis en que Estados Unidos usará todo su poder para facilitar el proceso de negociaciones que acordaron iniciar el 12 de diciembre próximo.
De hecho, el objetivo de la nueva, y para algunos tardía, iniciativa de Bush es doble. Por un lado quiere que israelíes y palestinos puedan llegar a un acuerdo que permita la creación de un Estado palestino democrático. Por el otro, busca reducir la influencia de Irán y las fuerzas extremistas ultraislámicas en la región, una preocupación que comparten la mayoría de los gobiernos árabes.
"Les aseguré a ambos que EE.UU. estará activamente involucrado en el proceso, que usaremos nuestro poder para ayudarlos al tiempo que toman las decisiones correctas para hacer realidad un Estado palestino que viva lado a lado, en paz, con Israel", dijo Bush, y pidió a toda la comunidad internacional que también dé apoyo al proceso.
Los países que forman parte de la Liga Arabe se declararon dispuestos a "dar una oportunidad" a la nueva ronda de negociaciones. "Tenemos la intención de darle una oportunidad a esta iniciativa", dijo el secretario general de la Liga Arabe, Amr Mussa. "Obviamente tenemos ciertas preocupaciones, pero queremos ver cómo, en los próximos dos meses, se desarrollan las cosas". Hasta Siria, un aliado tradicional de Irán, estuvo presente en la conferencia y espera poder llegar a un acuerdo con Israel sobre las Alturas del Golán, una zona estratégica que las tropas israelíes tomaron a ese país en la Guerra de los Seis Días, hace 40 años.
La prensa estadounidense fue, en cambio, muy escéptica sobre los resultados de la conferencia. "El escepticismo que rodea estas nuevas conversaciones está justificado", dijo The Washington Post. Mientras que The New York Times calificó a la conferencia de "éxito modesto" afirmando que el único logro que obtuvo es que se hayan comprometido a reanudar las negociaciones.
Bush dijo que no habían invitado ni a Irán ni a Hamas (la organización palestina que ganó las elecciones generales de enero de 2006 en los territorios) a la conferencia de Annapolis porque no creen en la democracia. Y advirtió que EE.UU. estará con Israel si hay una guerra con Irán.
Tras la guerra en Afganistán y la invasión de Irak, la conferencia de Annapolis busca darle una nueva oportunidad a la ausente diplomacia en la región. El objetivo no es sólo un acuerdo sino intentar detener la influencia creciente de Irán, país cuyo peso regional aumentó de modo notorio por la ofensiva guerrera en aquellos países y la ausencia de solución a la crisis de Oriente Medio.
Fuente: http://www.clarin.com/diario/2007/11/29/elmundo/i-02801.htm