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Carlos Chirinos
Enviado
especial de BBC Mundo a Madrid
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Muchos temen que después de los
atentados cambie la actitud hacia
los marroquíes.
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En la plaza de Lavapiés los
recelos y las desconfianzas parecen a punto de
estallar. En este barrio madrileño conviven
españoles "de toda la vida" con un cada vez más
creciente número de inmigrantes.
Según cifras de la Alcaldía de
Madrid, el 27% de la población es de origen
extranjero. .
En Lavapiés hay gente de todas
partes: asiáticos, africanos, latinoamericanos y
árabes. Entre estos últimos son mayoría los
provenientes de Marruecos.
Ha sido una convivencia tranquila
las más de las veces, aunque con la distancia que
tradicionalmente han tenido los españoles con los
árabes, los "moros".
Mal momento
Marroquíes son los tres detenidos
por los sucesos del jueves 11 de marzo, y de otros
cinco que están siendo solicitados por las
autoridades como supuestos autores materiales de los
atentados.
Muchos temen que por eso las
actitudes hacia el colectivo marroquí y árabe
general puedan deteriorarse e incluso que haya
brotes de hostilidad.
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Estos atentados se han producido en
medio de un deterioro de las
relaciones entre Marruecos y España
durante el gobierno de José María
Aznar. Y pueden exacerbar unos
problemas de racismo y xenofobia que
en realidad no son nuevos
Yusuf Fernández, portavoz de la
Federación Islámica de España,
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Yusuf Fernández, portavoz de la
Federación Islámica de España, no espera ver tiendas
saqueadas o mezquitas incendiadas, pero teme que la
vida cotidiana de su gente se pueda complicar aún
más.
"Estos atentados se han producido
en medio de un deterioro de las relaciones entre
Marruecos y España durante el gobierno de José María
Aznar. Y pueden exacerbar unos problemas de racismo
y xenofobia que en realidad no son nuevos".
Por "moro"
La experiencia de Mohamed parece
confirmar esos temores. Fumando con unos amigos en
la plaza de Lavapiés, Mohamed asegura tener 5 años
en España y estar esperando su tarjeta de
residencia.
"Esta mañana fui a buscarla a la
policía y me dijeron que no estaba. No me dieron
explicaciones, sólo que eran nuevas órdenes del
gobierno", asegura Mohamed.
La convivencia entre árabes y
españoles en Madrid siempre ha sido
pacífica.
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Los policías que vigilan la zona
niegan que haya nuevas consideraciones para tratar a
los marroquíes. Pero sí reconocen que hay más
vigilancia de la normal.
Otro marroquí, Yusuf quien suele
pasar las tardes en la plaza de Lavapiés, dice que
ellos no tienen la culpa: que los hay malos y los
hay buenos.
"Nosotros fuimos víctimas de
al-Qaeda primero en Rabat y Casablanca" dice
recordando los atentados del año pasado en esas
ciudades marroquíes que costaron la vida a 43
personas.
Aquí no entran
Los españoles de toda la vida no
reconocen haber cambiado de actitud hacia sus
vecinos árabes. Aunque Carlos, dueño de una tienda
que vende jamones, -ubicada entre restaurantes
paquistaníes e indios y frente a una tienda de
productos de África Sub-sahariana, dice tener
razones.
"Es que han dado muchos
problemas. Han robado gente. Incluso luego de los
atentados del jueves, algunos de ellos se reían".
El señor Carlos reconoce no tener
mucho contacto con los marroquíes por "ellos no
entran aquí porque no comen cerdo".
Gracias a Dios
Edificio del Centro Islámico en
Madrid.
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Los atentados podrían complicar
las relaciones entre árabes y el resto de la
sociedad española. Pero el cambio de panorama
político producto de las elecciones del domingo 15
de marzo ayudaría a moderar ese efecto.
Para Yusuf Fernández, la llegada
del Partido Socialista Obrero Español podría
significar un cambio en la políticas de migración
del estado español.
Un enfoque menos policial y más
centrado en la educación para la diversidad,
gustaría ver al portavoz de la Federación Islámica
de España.
Fernández concluye que en su
comunidad viven un momento de sentimientos
contradictorios.
"Hemos recibido la peor noticia y
la mejor noticia de los últimos años juntas. La
mejor noticia es la victoria del socialismo".