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¿La internacionalización de la Amazonia?

Durante un debate en una
universidad estadounidense, el actual ministro de Educación de
Brasil fue interrogado sobre qué pensaba de la
internacionalización de la Amazonia, una tesis sostenida por los
círculos de poder de Washington.
Cristovão Buarque
cbuarque@brnet.com.br

Durante un
debate en una universidad estadounidense, el ex-gobernador del
Distrito Federal y actual ministro de Educación del Gobierno del
Presidente Luis Inácio Lula da Silva, CRISTOVÃO BUARQUE, fue
interrogado sobre qué pensaba de la internacionalización de la
Amazonia, una tesis sostenida por los círculos de poder de
Washington. Un joven estadounidense introdujo la pregunta
diciendo que esperaba la respuesta de un humanista y no la de un
brasileño.
Esta fue la
respuesta del Sr. Cristóvão Buarque:
«De hecho, como
brasileño yo simplemente hablaría contra la internacionalización
de la Amazonia. Por más que nuestros gobiernos no tengan el
debido cuidado con este patrimonio, el mismo es nuestro. Como
humanista, sabiendo del riesgo de degradación ambiental que
sufre la Amazonia, puedo imaginar su internacionalización, como
también de todo lo demás que tiene importancia para la
Humanidad. Si la Amazonia, del punto de vista de una ética
humanista, debe ser internacionalizada, internacionalicemos
también las reservas de petróleo del mundo entero.
El petróleo es
tan importante para el bienestar de la Humanidad como la
Amazonia para nuestro futuro. A pesar de eso, los dueños de las
reservas se sienten en el derecho de aumentar o disminuir la
extracción de petróleo y subir o no su precio. De la misma
forma, el capital financiero de los países ricos debería ser
internacionalizado.

Si la Amazonia es
una reserva para todos los seres humanos, ella no puede ser
quemada por la voluntad de un propietario, o de un país. Quemar
la Amazonia es tan grave como el desempleo provocado por las
decisiones arbitrarias de los especuladores globales. No podemos
dejar que las reservas financieras sirvan para quemar países
enteros en medio de la especulación. Antes que la Amazonia me
gustaría ver la internacionalización de todos los grandes museos
del mundo.
El Louvre no debe
pertenecer apenas a Francia. Cada museo del mundo es el guardián
de las más bellas piezas producidas por el genio humano. No se
puede dejar que ese patrimonio cultural, como el patrimonio
natural amazónico, sea manipulado y destruido por el gusto de un
propietario o de un país. No hace mucho, un millonario japonés,
decidió enterrar su cuerpo con un cuadro de un gran maestro.
Antes que eso,
aquel cuadro debería haber sido internacionalizado. Durante este
encuentro, las Naciones Unidas están realizando el Forum del
Milenio, pero algunos presidentes de países tuvieron
dificultades para asistir por restricciones en la frontera de
los EE.UU. Por eso yo pienso que Nueva York, como sede de las
Naciones Unidas, debe ser internacionalizada. Por lo menos
Manhattan debería pertenecer a toda la Humanidad. También París,
Venecia, Roma, Londres, Río de Janeiro, Brasilia, Recife... Cada
ciudad del mundo, con su belleza específica, su historia,
debería pertenecer al mundo entero. Si los EE.UU. quieren
internacionalizar la Amazonia, por el riesgo de dejarla en las
manos de brasileños, internacionalicemos todos los arsenales
nucleares de los EE.UU.
Ellos ya
demostraron que son capaces de usar esas armas, provocando una
destrucción millares de veces mayor que las lamentables
quemazones hechas en las florestas del Brasil. En los debates
los actuales candidatos a la presidencia de los EE.UU. han
defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales
del mundo como canje de la deuda. Comencemos usando esa deuda
para garantizar que cada niño del Mundo tenga posibilidad de
comer y de ir a la escuela. Internacionalicemos a los niños,
tratándolos a todos —no importando el país donde nacen— como
patrimonio que merece cuidarse en el mundo entero. Aún más de lo
que merece la Amazonia.
Cuando los
dirigentes traten a los niños pobres del mundo como un
patrimonio de la Humanidad, ellos no dejarán que trabajen cuando
deberían estudiar, que mueran cuando deberían vivir. Como
humanista, acepto defender la internacionalización del mundo.
Pero, mientras el mundo me trate como brasileño, lucharé para
que la Amazonia sea nuestra... ¡Sólo nuestra!».
APARECIDO EN EL NEW YORK TIMES, EL
WASHINGTON POST Y EN LOS MAYORES PERIÓDICOS DE EUROPA Y JAPÓN EL
2-3-2004 |