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Ejemplos de mujeres creyentes en Sagrado Corán y su trascendente
rol en la consolidación de las religiones monoteístas
El Sagrado Corán nos presenta a algunas mujeres monoteístas y
pide a todos los seres humanos seguirlas y tomarlas corno
ejemplo. Tenemos allí a Sara, esposa del Profeta Abraham (P.).
El Sagrado Corán cuando se refiere a ellos afirma que, de la
misma manera que Abraham (P.) tenía el don de poder percibir lo
invisible y comunicarse con el mundo angelical, su esposa Sara ,
también tenía este don. Cuando los ángeles, enviado de Dios,
descendieron para albriciarles la llegada de un hijo (cuando
Abraham tenía 120 años y Sara 90 años), Sara sorprendida habló a
los ángeles.
"Dijo: '¡ay de mí! ¡Concebir yo, que soy una anciana y éste,
mi marido, un anciano! Por cierto que esto es algo asombroso
"Le dijeron: ¿Acaso te asombrarías del designio de Dios ?Pues
sabe ,que la misericordia de Dios y sus bendiciones os amparan
¡Oh descendientes de la Casa Profética ! Porque El es Loable
Glorioso (Sura 11:72-73)
El segundo ejemplo es la madre de Moisés que también es
mencionada en el Sagrado Corán y muy elogiada.
Ella había alcanzado un grado tan elevado de espiritualidad que
recibía también la inspiración divina.
"E inspiramos a la madre de Moisés: "¡Amamántale, y si temes
por él échale en el mar, y no temas ni te aflijas porque te lo
devolveremos y le nombraremos uno de los apóstoles! ".(Sura
28:7)
Otra de las mujeres que el Corán presenta como ejemplo para los
creyentes es Asia, esposa de Faraón.
A pesar de haberse encontrado en un ambiente ateo fue una de las
primeras personas que creyó en la Profecía de Moisés.
Naturalmente, Faraón, no toleró ello y trató por todos los
medios de conseguir que renunciara a su fe, Al verse fracasado
en su intento, la torturó hasta martirizarla,
Dice el Corán al respecto
"Y Dios ejemplifica a los creyentes con la mujer del Faraón,
cuando dijo! ¡Oh, Señor mío! ¡Constrúyeme junto a Ti una morada,
en el paraíso, y sálvame del faraón y de sus fechorías y sálvame
de los inicuos?( Sura 66-11 )
Finalmente recordamos que haciendo un estudio de la historia
llegamos a conocer el rol primordial de la mujer en las grandes
religiones y en la consolidación de las mismas
Observamos la ardiente lucha de la mujer contra el despotismo
faraónico en época de Moisés.
Hubo tres mujeres que se encargaron del desarrollo y educación
de Moisés, su madre, su hermana y la mujer de Faraón. Ellas
tres; lucharon contra la agobiante situación política de aquella
época hasta poder conseguir el triunfo de Moisés
Esta historia se encuentra bellamente relatada en el Sagrado
Corán.
En el Cristianismo vemos a la Virgen María que fue la merecedora
de traer al mundo a un Profeta, quien podía comunicarse
naturalmente a través de la palabra con los ángeles y quien
luchó junto a Jesús contra los tiranos de entonces.
Estudiando la última de las religiones monoteístas, el Islam,
observarnos el gran sacrificio y lucha de Jadiya, la esposa del
Profeta Muhammad, de Fátima, su hija, y de algunas otras mujeres
creyentes, quienes ofrecieron sus vidas, su bienes, sus hijos y
todo lo que tenían en pro del avance del Islam.
Jadiyah
Por Masuma Assad de Paz
Jadiyah bint Jualid Al Quraishíah, fue una mujer que pertenecía
a la aristocracia mequinense. Era una mujer de férreos
principios morales y observaba con preocupación la sociedad en
la que vivía. Fue una época donde se había generalizado la
injusticia y la corrupción. Ella buscaba fervientemente un
hombre de confianza, distinto a los demás que pudiera ocuparse
de su comercio.
En el año 600 D.C aproximadamente, El Profeta Muhammad (B.P.)
no había tenido ningún empleo que le permitiera formar una
familia.
Jadiyah conocía a Muhammad (B.P.), pues eran parientes (su tía
era Zafia bin Abdul Muttalib, tía de Muhammad)y sabía que era
una de las personas más honestas en la que podía confiar.
Muhammad (B.P.), antes de recibir la revelación del Angel
Gabriel, siempre había sido una persona afamada por su
honorabilidad y confianza. Lo apodaban “Al Amin” (el confiable).
Por ello Jadiya le ofreció ser su representante en un viaje de
comercio hacia Sham, que iría acompañado de un joven llamado
Maisarah. Ser representante de una de las mujeres más ricas y
famosas de Quraish. A su regreso, Maisarah le contó acerca del
brillante desenvolvimiento de Muhammad, su buena moral,
sinceridad y confiabilidad.su valentía, inteligencia y eficacia
la dejaron sorprendida. Cuando llegó el momento de
abonarle su sueldo Jadiyah quiso pagar el doble de lo convenido,
pero Muhammad (B.P.)no aceptó y sólo tomó lo que le
correspondía.
Finalmente, según cuenta la historia fue Jadiyah quien pidió en
matrimonio al Profeta.
La mayoría de los historiadores creen que fue su amiga Nafisah
bint Mumbah, la encargada de transmitir el mensaje de Jadiyah a
Muhammad(B.P.)para que la aceptase como esposa. El Profeta
(B.P.) antes de dar una respuesta le preguntó a Nafisa si ella
realmente estaba dispuesta a pesar de las diferencias que los
separaban (Jadiya era viuda y tenía 40 años y el Profeta 25, y
también había una diferencia económica importante), y agregó que
si Jadiyah estaba de acuerdo él aceptaba.
Ya’far Subhan, en su libro “Luz de la Eternidad” se pregunta
¿Cuál fue el motivo de que fuera Jadiyah acepte al Profeta como
su esposo, siendo que había rechazado antes a los más ricos
pretendientes de Quraish? ¿Cuál fue la causa que acercó a estos
dos seres de vidas tan diferentes? ¿Cómo se generó
tanto cariño y amor en esta pareja? ¿Cómo fue que Jadiyah puso
voluntariamente toda su riqueza a disposición de Muhammad
(B.P.), para la Causa de Dios y la proclamación? (recordemos que
el Profeta se vio obligado a emigrar de Meca a Medida por las
persecuciones que sufría y el constante asediado. ¿Qué hizo que
la casa de esta acaudalada mujer, que había estado adornada de
sofás de marfil, joyas y gasas de la India, cortinas persas
bordadas en oro, se convirtiera finalmente en el refugio de los
musulmanes?
Las respuestas a todos estos interrogantes podemos encontrarlas
en la biografía de Jadiyah, pues lo cierto es que la clase de
servicios que ella prestó al Islam, los sacrificios que realizó
por la Causa de Dios y la lucha a que se expuso no hubiesen sido
posibles sin que existiera un alma noble, firme, pura y plena de
espiritualidad.
Los hechos históricos dan testimonio de que el casamiento entre
ambos fue posible gracias a la fe que Jadiyah tenía respecto a
la dignidad, pureza y fidelidad de Muhammad(B.P). Jadiyah fue
una mujer de mucho poder económico y pero a la vez muy pudorosa
que buscaba un esposo fiel y devoto. Conoció y se casó con el
Profeta antes de que éste recibiera la primer revelación. Esto
es importante remarcarlo porque el Profeta en ese momento lo
único que tenía para ofrecerle a Jadiya era toda una vida
honesta y pura y de buena moral, pero carecía de poder económico
y aún no era Profeta.
Dijo el Profeta (B.P.) respecto de su esposa: "Jadiyah es una
de las mujeres virtuosas del Paraíso y fue la primera que creyó
en mí". Reiteradas veces recordó de que fue la primera que
creyó en él cuando todos vivían en la incredulidad y lo
rechazaban, y que había puesto todos sus bienes a su disposición
en los momentos más críticos.
El Profeta Muhammad (B.P.) y Jadiyah tuvieron seis hijos, dos
varones y cuatro mujeres. La última de sus hijas se llamó
Fátimah.
Jadiyah narró: "Cuando llegó el momento del alumbramiento de
Fátimah (P.), envié por las mujeres quraishitas de mi vecindad
para que me asistieran. Ellas se negaron rotundamente a hacerlo,
alegando que yo las había traicionado por el apoyo que había
dado a Muhammad (B.P.D).” Había perdido sus antiguas
relaciones, sus amistades, porque casarse con el Profeta
significó una oposición a los poderosos de la Meca sumidos en la
lujuria y empecinados en usufructuar del comercio de ídolos
manipulando así a la gente y aprovechándose de su ignorancia.
Continuó: “Estuve preocupada e inquieta por un rato, cuando para
mi gran sorpresa ví a cuatro extrañas mujeres altas con halos a
su alrededor, acercándoseme, encontrándome consternada. Una de
ellas se dirigió a mí saludándome consternada y me dijo: ¡Oh
Jadiyah!: Yo soy Sarah, la madre de Isaac, y las otras tres son
María, la madre de Jesús, Asiah, la hija de Mazahi, y Um Mariam,
la hermana de Moisés. Dios nos Ha ordenado poner nuestro
conocimiento acerca de la asistencia de parto a tu disposición.
Luego, todas se sentaron alrededor mío y me prestaron los
servicios de asistencia del parto, hasta que mi hija Fátimah(P.)
nació.”
El Profeta solía hacer retiros espirituales con frecuencia. Y
por ello siempre se dirigía hacia la cueva de Hirá para meditar.
En ese mismo lugar recibe la revelación a través del Arcángel
Gabriel. Dicha revelación lo dejó consternado a Muhammad (B.P.),
razón por la cual regresó a su casa muy anonadado por el suceso,
sorprendido, compungido y tembloroso. Al llegar le pidió a
Jadiya que lo envuelva con un manto. A la primer persona que le
expresa lo vivido en la cueva es a su esposa. Ella con la
paciencia que la caracterizaba y la profundidad de su espíritu
lo tranquiliza diciéndole que no debía de temer pues era una
persona de bien, que trataba bien a sus parientes y
amigos, que era honesto, que siempre ayudaba a los huérfanos y
necesitados, que nadie le haría daño. Sus palabras fueron muy
oportunas y eficaces, pues el Profeta (B.P.) se tranquilizó y
contentó.
Luego Jadiyah le contó lo sucedido a un primo que era cristiano,
Uaraqah bin Naufal, y poseía conocimientos religiosos. El le
dijo que quien se le había presentado a Muhammad (B.P.) era el
mismo ángel que Allah le había enviado con anterioridad a Moisés
(P.)
Estas palabras confirmaron aquello de lo que ella internamente
ya creía de Muhammad, por lo que fue la primer creyente en la
revelación al Mensajero.
El análisis que interesa hacer de esta
historia es ver más allá del hecho de que Jadiyah fue una mujer
devota que estuvo al lado del Profeta y lo apoyó en todo
momento. Debemos ver quién fue Jadiyah, realmente. Pertenecía a
la aristocracia árabe. Era una mujer rica que se dedicaba al
comercio y tenía mucha gente que dependía de ella
económicamente.
En una sociedad signada por la ignorancia por un lado y dividida
en diferentes tribus que se distinguían por su linaje, su
casamiento representó una afrenta para la sociedad a la que
pertenecía. Su apoyo, como dijimos, no se limitó a lo afectivo y
moral sino también material, en los momentos más difíciles
cuando fueron asediados y en forma incondicional, a tal punto de
perder todo en lo que respecta a lo material. Los idólatras de
Quraish se oponían al mensajero de Allah, pues fundamentalmente
su mensaje monoteísta atentaba contra el comercio de ídolos. En
este contexto, estos idólatras hicieron un comunicado que
dejaron en el interior de la Kaaba, donde se anunciaba un corte
de relaciones con los musulmanes, a partir del cual los
musulmanes padecen un bloqueo económico y político. Así fue
cómo, durante tres años los musulmanes soportaros una situación
extremadamente difícil durante tres años en el barrio de Abu
Talib. Finalmente, a pesar de que se encontró una salida a esta
situación, lamentablemente la salud de Jadiyah no resistió y
enfermó. Falleció tres años después de la Hégira y fue enterrada
al pie de una montaña en los alrededores de la Meca junto con
sus parientes. Fue sepultada por el Profeta (B.P.).
Para finalizar y para conocer el grado de estima que el Profeta
tenía hacia Jadiyah veo oportuno mencionar el siguiente hadiz de
Aisha, esposa del Profeta luego de la muerte de Jadiyah. “Toda
vez que era recordada Jadiyah él (B.P.) la elogiaba. Un día,
llevada por los celos le dije: ¿Por qué recuerdas tanto a esa de
mejillas colorados, si Allah te ha concedido en su lugar otra
mejor que ella? Le dijo (b.P.) “Allah no me ha concedido otra
mejor que ella, pues tuvo fe en mí cuando la gente no lo hizo,
me creyó cuando la gente me desmentía, me apoyó con sus
bienes cuando la gente me los negó, y Allah me concedió hijos
con ella y no con otra mujer”. Por tal razón, Jadiyah lleva el
título de “la madre de los creyentes”.
María
1. Hadiz
El Profeta (B.P.), afirmó, en un dicho famoso: “cuatro son las
mujeres más destacadas ante Dios: Asia, esposa de Faraón, que
cuidó a Moisés, y que era una devota creyente pese a la opresión
de su esposo y de la corrupción que la rodeaba; María la madre
de Jesús; Jadiyah, la primera esposa del Profeta (B.P.), Fátima
su hija menor y madre de sus nietos los Imames Hasan y Husain”.
Parte del relato referido a la categoría espiritual de María, a
su misión y la de Jesús, puede encontrarse en la Sura tercera,
llamada "La Familia de 'Imrán (Joaquín)", versículos 33 a 59.
2. Concepción de María. Una mujer y no un varón consagrada al
Templo
Dice el Sagrado Corán: "He aquí la esposa de 'Imrán (Joaquín)
dijo: "¡Señor mío, te he ofrendado lo que hay en mi vientre,
consagrándolo a Ti ( a Tu servicio y al del templo)! ¡Por cierto
que Tú eres Oyentísimo, Sapientísimo!" Y cuando la dio a luz
dijo: "¡Señor mío! ¡He concebido una mujer! Pero bien sabe Dios
lo que había concebido y que el varón no es lo mismo que la
mujer. Heme aquí que la he llamado María, y la amparo en Ti, a
ella y a su descendencia, de Satanás el maldito" (3:35-36).
La exégesis de estos versículos del Sagrado Corán, basados en
las tradiciones proféticas, nos dicen que la esposa de Joaquín
esperaba dar a luz un hijo, pues había consagrado el fruto
de su vientre a Dios y al servicio del templo desde antes del
nacimiento . Al nacer una hija se mostró sorprendida, pues las
mujeres no se dedicaban a esa función religiosa, no obstante,
los signos que había recibido previamente se cumplirían, ya que
María tendría la envergadura espiritual de un Profeta, sin
serlo.
Continúa el Sagrado Corán: "Su Señor la aceptó complaciente y la
confió a Zacarías. Cada vez que Zacarías la visitaba en el
oratorio, la encontraba provista de alimentos. Y le decía;
"¡María! ¿De dónde te ha venido esto"?. Ella respondía: "De
Dios, porque Dios agracia sin mesura a quien le place". (3:37).
3. Mujer profeta.
El siguiente ejemplo que cita el Corán es María, madre de Jesús
(P.), que es presentada como modelo para la humanidad no sólo
para las mujeres. María era poseedora de una jerarquía
espiritual tan elevada que, en ocasiones, superaba al de algunos
profetas. María, repetidas veces recibió comida celestial.
Haciendo un estudio de la vida de María llegarnos a cuatro
conclusiones:
1. Su elevada jerarquía espiritual.
2. La igualdad del hombre y la mujer para alcanzar grados
elevados de espiritualidad..
3. Su tolerancia y su fuerza interior frente a aquéllos que la
acusaban.
4. La superioridad de su rango respecto a muchos hombres de su
época. (Sura 3:45)
No obstante ser mujer, María fue asignada al templo y quedó bajo
la protección de Zacarías quien fue elegido de entre varios de
la familia mediante un procedimiento descripto en el versículo
44 del tercer capítulo. María era asistida por los ángeles en el
templo y aparecían ante ella frutos y comida que no
correspondían incluso a la estación. Esto provocaba el asombro
de Zacarías, sacerdote y Profeta, por la elevada posición de
María ante su Señor. Dice el Sagrado Corán a este respecto: "Y
cuando los ángeles dijeron: "¡María! Dios te ha escogido y
purificado. Te ha elegido por sobre las mujeres del Universo".
(3.42).
4. Concepción y nacimiento de Jesús
En la sura de María se relata el episodio de la concepción y
nacimiento de Jesús. Dice el Sagrado Corán: "Y recuerda en la
escritura a María cuando se retiró de su familia a un lugar
oriental. Y tendió un velo para ocultarse de ellos. Le enviamos
nuestro espíritu y éste se le presentó en una forma humana
perfecta. Dijo ella: "Me refugio de ti en el Compasivo, si es
que eres piadoso". Dijo él: "Yo soy sólo el enviado de Tu Señor
encargado de agraciarte con un hijo inmaculado". Ella le dijo:
"¿Cómo puedo tener un hijo cuando ningún hombre me ha tocado ni
soy una indecente? Dijo: "Así será". Tu Señor dice: "Es cosa
fácil para Mi a fin de hacer de él un signo para la gente y
muestra de nuestra misericordia". Es cosa decidida". Mas cuando
le concibió, se retiró con él a un lugar apartado. Los
dolores del parto la llevaron junto al tronco de una palmera.
Dijo: "Ojalá hubiese muerto antes de esto, que hubiese
sido olvidada completamente!" Entonces, el niño le llamó debajo
suyo diciéndole: "No te apenes, porque tu Señor ha hecho correr
un arroyo a tus pies! Y tira hacia ti el tronco de la palmera y
ésta hará caer sobre ti dátiles maduros, y frescos. ¡Come, pues,
bebe y consuélate! Y si ves a alguna persona, di: "Por cierto
que he hecho un voto de silencio al Graciabilísimo, y hoy no
hablaré con persona alguna!"."
Regresó a su pueblo cargándole. Y le dijeron: "¡Oh María!
¡Has hecho algo inaudito! ¡Oh hermana de Aarón! ¡Tu padre no era
mala persona ni tu madre una indecente!"
Entonces les indicó que interrogaran al niño, y le dijeron:
"¿cómo hablaremos a un niño que aún está en la cuna?"
Entonces (el niño) les dijo: "¡Por cierto que soy el siervo de
Dios, quien me ha dado la Escritura y ha hecho de mí un Profeta.
Me ha bendecido dondequiera que me encuentre y me ha ordenado la
oración y el diezmo mientras viva. Y que sea piadoso con mi
madre. No me ha hecho soberbio ni malvado. La paz fue conmigo el
día en que nací, lo será el día en que muera y el día en que sea
resucitado" Tal es Jesús, hijo de María..."(19:16-34)
Así vemos las vicisitudes que tuvo que atravesar la Virgen
María: primero aceptar la concepción de Jesús, anunciada
por el Arcángel Gabriel, fue una de las pruebas más difíciles
que debió afrontar a tal punto que desea ser olvidada. Pero a la
vez Se muestra la Omnipotencia de Dios que la tranquiliza.
Contra todo argumento de imposibilidad, Dios le contesta :"Es
cosa fácili para Mi", y contra cualquier otra voluntad, Dios
impone Su Voluntad "Es cosa decidida".
Ummu Amir
La lucha frontal (no la defensiva) está prohibida para las
mujeres en el Islam. Una delegada de Medina visitó a
Muhammad (B.P.) y le habló respecto de la prohibición objetando:
"Nosotras somos las que garantizamos que nuestros esposos
participen en la lucha con las mentes tranquilas y sin embargo
nos vemos privadas del gran privilegio de participar en la
lucha". El Profeta envió entonces con ella un mensaje destinado
a la mujeres que decía: "A causa de una serie de factores
sociales e innatos han sido privadas de este gran honor, sin
embargo pueden recibir la misma recompensa atendiendo sus
hogares". A menudo algunas mujeres expertas partían con los
hombres a la batalla para ayudarlos. Su función consistía en dar
de beber a los sedientos, lavar la ropa de los soldados y curar
sus heridas. Afirma Umma Amir (Nasibah): "Participé en la
batalla de Uhud. Mi función era la de proporcionar agua a los
combatientes. Observé que la brisa del triunfo acariciaba a los
musulmanes, y poco después la página dio una vuelta. Los
musulmanes huían derrotados. De repente la vida del Profeta
quedó en peligro. Consideré que era mi responsabilidad defender
el Islam hasta la muerte. Dejé mi cantimplora en el suelo y con
una espada que había conseguido comencé a rechazar los ataques
del enemigo. En algunos momentos utilicé también el arco y la
flecha".
Nasibah mostraba una profunda herida en su hombro y decía: "En
el momento en que todos daban la espalda al enemigo el Profeta
(B.P.) divisó a alguien que huía y le dijo: "Ya que huyes
déjanos tu escudo". Aquél lo arrojó y yo lo tomé. De pronto Abi
Camila exclamó: "Dónde está Muhammad?" Y al reconocerlo se le
acercó e intentó matarlo. Masab y yo le cortamos el camino y él
para hacerme a un lado me golpeó el hombro. A pesar de que le di
varios golpes no logré herirlo porque llevaba puestas dos
armaduras. Mi herida era muy profunda. Cuando el Profeta vio la
sangre que fluía de la misma llamó a uno de mis hijos y le pidió
que me curase. Una vez cerrada la herida continué defendiéndome.
En aquel preciso instante descubrí que otro de mis hijos estaba
herido. Inmediatamente tomé un par de vendas y lo atendí. Luego,
cuando vi que la vida del Enviado de Dios se encontraba en
peligro, le dije: "¡Levántate hijo mío! ¡Lucha!" Muhammad se
sorprendió bastante de la valentía de aquella mujer, por eso
cuando divisó a quien había herido a su hijo, que daba vueltas
alrededor del Profeta como una mariposa, lo atacó al inicuo como
lo haría un león. Le golpeó la pierna y ése cayó al suelo. Y
esta vez el asombro del Profeta (B.P.) fue tal que sonrió hasta
que se le vieron las muelas. Le dijo a Nasibah: "¡Has vengado a
tu hijo!"
Al día siguiente el ejército islámico partió hacia Hamaraul
Asad. La mujer quiso hacerlo también pero su herida no se lo
permitió. Cuando llegó, el Enviado de Dios preguntó por su
salud. Le informaron que se encontraba bien y esto lo puso
contento. Nasibah le pidió al Profeta que, en recompensa de su
sacrificio en Uhud, le permitiera estar a su lado en el Paraíso,
y él se lo concedió.
Así vemos cómo esta mujer reclamó primero al Profeta de
participar en la lucha. Y luego vemos cómo su grado de
conciencia en la lucha fue superior a la de muchos hombres
musulmanes que abandonaron la lucha, asumiendo ella
espontáneamente el rol de defender al Profeta (B.P.)
Fátimah:
Infancia y penurias de Fátima
Creció en un hogar en que la
sociedad le era hostil. Su padre era despreciado por atacar a
los ídolos de La Meca y difundir el Islam, convocando al
monoteísmo. Ella desde muy pequeña lo acompañaba en sus
caminatas de prédica. Siempre lo consolaba y animaba para que
continuara su misión. Durante los años de exilio y bloqueo a los
musulmanes, cuando se vieron forzados a recluirse en el valle de
Abu Talib, ella soportó pacientemente las penurias, el hambre y
la escasez. Se mantuvo siempre junto a su enferma madre (P.),
quien había perdido todo en el camino de Dios junto al Profeta y
que moriría poco después. Acompaño al Profeta (B.P) durante su
vida. Incluso habría de morir apenas tres meses después del
fallecimiento de su Santo padre. Fátimah (P.) siempre vivió en
la pobreza, de un modo simple y humilde.
Tierras de Fadak
Luego de la muerte de su padre, Fátima no sólo queda
desconsolada sino que fue violado su derecho por habérsele
quitado la tierra de Fadak, área de pastoreo que pertenecía a
Fátimah. El patrimonio de Fátima, que es la única forma de
ingresos para ella, su marido y niños, es confiscado.
Alí permanece en casa. Pasa su tiempo recopilando el Corán
porque teme el futuro. Pero Fátima no se sienta. Bajo una
montaña, sosteniendo su afligido espíritu, continúa su
resistencia y lucha contra sus opositores. Todavía no se levanta
para recuperar Fadak. Sus esfuerzos son
siempre para atacar, criticar y condenar a quienes se lo
usurparon. Ella prueba qué derechos niegan ellos para
servir sus propios intereses.
Dicen que el Profeta tiene hijos pero no deja herencia. Fadak se
convierte en un asunto político para Fátima y un medio de
rebelión.
Fátima, defiende sus derechos con su elocuencia, con su gran
capacidad, con su influyente espíritu, con su gran
personalidad humana, su conciencia política, el correcto
conocimiento del Islam, con su espíritu y metas, y finalmente
con el poder de la lógica y la razón. Muestra cómo sufrirán con
esta decisión tomada superficial y apresuradamente por
negligencia política. Los asusta con el futuro oscuro e
inestable que espera al Islam con su liderazgo de la comunidad.
Zainab: Fue la primera hija de Fátima y Alí(P.). Cuando
se casó con Abdullah Ibn Ya'far , su primo, estableció en el
contrato matrimonial que ella era libre para acompañar a su
hermano Al Husain (P.), sin que el marido pudiera oponerse bajo
ningún concepto. Esto se debió al conocimiento que su padre y
sus hermanos (p.) tenían sobre el importante rol que le tocaría
desenvolver luego de Karbalá.
El día de Ashura ella protege con su propio cuerpo a su sobrino
enfermo, el Imam Ali Zain Al'Abidín(P.). Incluso volverá a
protegerlo ante Ibn Ziad, el gobernante de Kufa y ante Iazid, un
usurpador del califato, cuando ambos en distintas ocasiones,
quisieron hacerlo ejecutar. Zainab, luego de los sucesos de
Karbalá pronuncia un fuerte y duro discurso en la corte del
tirano Iazid en Damasco. |