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Ejemplos de mujeres creyentes en Sagrado Corán y su trascendente rol en la consolidación de las religiones monoteístas

 

El Sagrado Corán nos presenta a algunas mujeres monoteístas y pide a todos los seres humanos seguirlas y tomarlas corno ejemplo. Tenemos allí a Sara, esposa del Profeta Abraham (P.). El Sagrado Corán cuando se refiere a ellos afirma que, de la misma manera que Abraham (P.) tenía el don de poder percibir lo invisible y comunicarse con el mundo angelical, su esposa Sara , también tenía este don. Cuando los ángeles, enviado de Dios, descendieron para albriciarles la llegada de un hijo (cuando Abraham tenía 120 años y Sara 90 años), Sara sorprendida habló a los ángeles.

"Dijo: '¡ay de mí! ¡Concebir yo, que soy una anciana y éste, mi marido, un anciano! Por cierto que esto es algo asombroso

"Le dijeron: ¿Acaso te asombrarías del designio de Dios ?Pues sabe ,que la misericordia de Dios y sus bendiciones os amparan ¡Oh descendientes de la Casa Profética ! Porque El es Loable Glorioso (Sura 11:72-73)

El segundo ejemplo es la madre de Moisés que también es mencionada en el Sagrado Corán y muy elogiada.

Ella había alcanzado un grado tan elevado de espiritualidad que recibía también la inspiración divina.

"E inspiramos a la madre de Moisés: "¡Amamántale, y si temes por él échale en el mar, y no temas ni te aflijas porque te lo devolveremos y le nombraremos uno de los apóstoles! ".(Sura 28:7)

Otra de las mujeres que el Corán presenta como ejemplo para los creyentes es Asia, esposa de Faraón.

A pesar de haberse encontrado en un ambiente ateo fue una de las primeras personas que creyó en la Profecía de Moisés.

Naturalmente, Faraón, no toleró ello y trató por todos los medios de conseguir que renunciara a su fe, Al verse fracasado en su intento, la torturó hasta martirizarla,

Dice el Corán al respecto

"Y Dios ejemplifica a los creyentes con la mujer del Faraón, cuando dijo! ¡Oh, Señor mío! ¡Constrúyeme junto a Ti una morada, en el paraíso, y sálvame del faraón y de sus fechorías y sálvame de los inicuos?( Sura 66-11 )

Finalmente recordamos que haciendo un estudio de la historia llegamos a conocer el rol primordial de la mujer en las grandes religiones y en la consolidación de las mismas

Observamos la ardiente lucha de la mujer contra el despotismo faraónico en época de Moisés.

Hubo tres mujeres que se encargaron del desarrollo y educación de Moisés, su madre, su hermana y la mujer de Faraón. Ellas tres; lucharon contra la agobiante situación política de aquella época hasta poder conseguir el triunfo de Moisés

Esta historia se encuentra bellamente relatada en el Sagrado Corán.

En el Cristianismo vemos a la Virgen María que fue la merecedora de traer al mundo a un Profeta, quien podía comunicarse naturalmente a través de la palabra con los ángeles y quien luchó junto a Jesús contra los tiranos de entonces.

Estudiando la última de las religiones monoteístas, el Islam, observarnos el gran sacrificio y lucha de Jadiya, la esposa del Profeta Muhammad, de Fátima, su hija, y de algunas otras mujeres creyentes, quienes ofrecieron sus vidas, su bienes, sus hijos y todo lo que tenían en pro del avance del Islam.

 

Jadiyah

                                        Por Masuma Assad de Paz

 

Jadiyah bint Jualid Al Quraishíah, fue una mujer que pertenecía a la aristocracia mequinense. Era una mujer de férreos principios morales y observaba con preocupación la sociedad en la que vivía. Fue una época donde se había generalizado la injusticia y la corrupción. Ella buscaba fervientemente un hombre de confianza, distinto a los demás que pudiera ocuparse de su comercio.

 En el año 600 D.C aproximadamente, El Profeta Muhammad (B.P.) no había tenido ningún empleo que le permitiera formar una familia.

Jadiyah conocía a Muhammad (B.P.), pues eran parientes (su tía era Zafia bin Abdul Muttalib, tía de Muhammad)y sabía que era una de las personas más honestas en la que podía confiar. Muhammad (B.P.), antes de recibir la revelación del Angel Gabriel, siempre había sido una persona afamada por su honorabilidad y confianza. Lo apodaban “Al Amin” (el confiable). Por ello Jadiya le ofreció ser su representante en un viaje de comercio hacia Sham, que iría acompañado de un joven llamado Maisarah. Ser representante de una de las mujeres más ricas y famosas de Quraish. A su regreso, Maisarah le contó acerca del brillante desenvolvimiento de Muhammad, su buena moral, sinceridad y confiabilidad.su valentía, inteligencia y eficacia la dejaron sorprendida.  Cuando llegó el momento de abonarle su sueldo Jadiyah quiso pagar el doble de lo convenido, pero Muhammad (B.P.)no aceptó y sólo tomó lo que le correspondía.

Finalmente, según cuenta la historia fue Jadiyah quien pidió en matrimonio al Profeta.

La mayoría de los historiadores creen que fue su amiga Nafisah bint Mumbah, la encargada de transmitir el mensaje de Jadiyah a Muhammad(B.P.)para que la aceptase como esposa. El Profeta (B.P.) antes de dar una respuesta le preguntó a Nafisa si ella realmente estaba dispuesta a pesar de las diferencias que los separaban (Jadiya era viuda y tenía 40 años y el Profeta 25, y también había una diferencia económica importante), y agregó que si Jadiyah estaba de acuerdo él aceptaba.

Ya’far Subhan, en su libro “Luz de la Eternidad” se pregunta ¿Cuál fue el motivo de que fuera Jadiyah acepte al Profeta como su esposo, siendo que había rechazado antes a los más ricos pretendientes de Quraish? ¿Cuál fue la causa que acercó a estos dos seres de vidas  tan diferentes? ¿Cómo se generó  tanto cariño y amor en esta pareja? ¿Cómo fue que Jadiyah puso voluntariamente toda su riqueza a disposición de Muhammad (B.P.), para la Causa de Dios y la proclamación? (recordemos que  el Profeta se vio obligado a emigrar de Meca a Medida por las persecuciones que sufría y el constante asediado. ¿Qué hizo que la casa de esta acaudalada mujer, que había estado adornada de sofás de marfil, joyas y gasas de la India, cortinas persas bordadas en oro, se convirtiera finalmente en el refugio de los musulmanes?

Las respuestas a todos estos interrogantes podemos encontrarlas en la biografía de Jadiyah, pues lo cierto es que la clase de servicios que ella prestó al Islam, los sacrificios que realizó por la Causa de Dios y la lucha a que se expuso no hubiesen sido posibles sin que existiera un alma noble, firme, pura y plena de espiritualidad.

Los hechos históricos dan testimonio de que el casamiento entre ambos fue posible gracias a la fe que Jadiyah tenía respecto a la dignidad, pureza y fidelidad de Muhammad(B.P). Jadiyah fue una mujer de mucho poder económico y pero a la vez muy pudorosa que buscaba un esposo fiel y devoto. Conoció y se casó con el Profeta antes de que éste recibiera la primer revelación. Esto es importante remarcarlo porque el Profeta en ese momento lo único que tenía para ofrecerle a Jadiya era toda una vida honesta y pura y de buena moral, pero carecía de poder económico y aún no era Profeta.

Dijo el Profeta (B.P.) respecto de su esposa: "Jadiyah es una de las mujeres virtuosas del Paraíso y fue la primera que creyó en mí". Reiteradas veces recordó de que fue la primera que creyó en él cuando todos vivían en la incredulidad y lo rechazaban, y que había puesto todos sus bienes a su disposición en los momentos más críticos.

El Profeta Muhammad (B.P.) y Jadiyah tuvieron seis hijos, dos varones y cuatro mujeres. La última de sus hijas se llamó Fátimah.

Jadiyah narró: "Cuando llegó el momento del alumbramiento de Fátimah (P.), envié por las mujeres quraishitas de mi vecindad para que me asistieran. Ellas se negaron rotundamente a hacerlo, alegando que yo las había traicionado por el apoyo que había dado a Muhammad (B.P.D).” Había perdido sus antiguas relaciones, sus amistades, porque casarse con el Profeta significó una oposición a los poderosos de la Meca sumidos en la lujuria y empecinados en usufructuar del comercio de ídolos manipulando así a la gente y aprovechándose de su ignorancia. Continuó: “Estuve preocupada e inquieta por un rato, cuando para mi gran sorpresa ví a cuatro extrañas mujeres altas con halos a su alrededor, acercándoseme, encontrándome consternada. Una de ellas se dirigió a mí saludándome consternada y me dijo: ¡Oh Jadiyah!: Yo soy Sarah, la madre de Isaac, y las otras tres son María, la madre de Jesús, Asiah, la hija de Mazahi, y Um Mariam, la hermana de Moisés. Dios nos Ha ordenado poner nuestro conocimiento acerca de la asistencia de parto a tu disposición. Luego, todas se sentaron alrededor mío y me prestaron los servicios de asistencia del parto, hasta que mi hija Fátimah(P.) nació.”

El Profeta solía hacer retiros espirituales con frecuencia. Y por ello siempre se dirigía hacia la cueva de Hirá para meditar. En ese mismo lugar recibe la revelación a través del Arcángel Gabriel. Dicha revelación lo dejó consternado a Muhammad (B.P.), razón por la cual regresó a su casa muy anonadado por el suceso, sorprendido, compungido y tembloroso. Al llegar le pidió a Jadiya que lo envuelva con un manto. A la primer persona que le expresa lo vivido en la cueva es a su esposa. Ella con la paciencia que la caracterizaba y la profundidad de su espíritu lo tranquiliza diciéndole que no debía de temer pues era una persona de bien, que trataba  bien a sus parientes y amigos, que era honesto, que siempre ayudaba a los huérfanos y necesitados, que nadie le haría daño. Sus palabras fueron muy oportunas y eficaces, pues el Profeta (B.P.) se tranquilizó y contentó.

Luego Jadiyah le contó lo sucedido a un primo que era cristiano, Uaraqah bin Naufal, y poseía conocimientos religiosos. El le dijo que quien se le había presentado a Muhammad (B.P.) era el mismo ángel que Allah le había enviado con anterioridad a Moisés (P.)

Estas palabras confirmaron aquello de lo que ella internamente ya creía de Muhammad, por lo que fue la primer creyente en la revelación al Mensajero.

    El análisis que interesa hacer de esta historia es ver más allá del hecho de que Jadiyah fue una mujer devota que estuvo al lado del Profeta y lo apoyó en todo momento. Debemos ver quién fue Jadiyah, realmente. Pertenecía a la aristocracia árabe. Era una mujer rica que se dedicaba al comercio y tenía mucha gente que dependía de ella económicamente.

En una sociedad signada por la ignorancia por un lado y dividida en diferentes tribus que se distinguían por su linaje, su casamiento representó una afrenta para la sociedad a la que pertenecía. Su apoyo, como dijimos, no se limitó a lo afectivo y moral sino también material, en los momentos más difíciles cuando fueron asediados y en forma incondicional, a tal punto de perder todo en lo que respecta a lo material. Los idólatras de Quraish se oponían al mensajero de Allah, pues fundamentalmente su mensaje monoteísta atentaba contra el comercio de ídolos. En este contexto, estos idólatras hicieron un comunicado que dejaron en el interior de la Kaaba, donde se anunciaba un corte de relaciones con los musulmanes, a partir del cual los musulmanes padecen un bloqueo económico y político. Así fue cómo, durante tres años los musulmanes soportaros una situación extremadamente difícil durante tres años en el barrio de Abu Talib. Finalmente, a pesar de que se encontró una salida a esta situación, lamentablemente la salud de Jadiyah no resistió y enfermó. Falleció tres años después de la Hégira y fue enterrada al pie de una montaña en los alrededores de la Meca junto con sus parientes. Fue sepultada por el Profeta (B.P.).

Para finalizar y para conocer el grado de estima que el Profeta tenía hacia Jadiyah veo oportuno mencionar el siguiente hadiz de Aisha, esposa del Profeta luego de la muerte de Jadiyah. “Toda vez que era recordada Jadiyah él (B.P.) la elogiaba. Un día, llevada por los celos le dije: ¿Por qué recuerdas tanto a esa de mejillas colorados, si Allah te ha concedido en su lugar otra mejor que ella? Le dijo (b.P.) “Allah no me ha concedido otra mejor que ella, pues tuvo fe en mí cuando la gente no lo hizo, me creyó cuando  la gente me desmentía, me apoyó con sus bienes cuando la gente me los negó, y Allah me concedió hijos con ella y no con otra mujer”. Por tal razón, Jadiyah lleva el título de “la madre de los creyentes”.

 

 

María

                              

1. Hadiz

El Profeta (B.P.), afirmó, en un dicho famoso: “cuatro son las mujeres más destacadas ante Dios: Asia, esposa de Faraón, que cuidó a Moisés, y que era una devota creyente pese a la opresión de su esposo y de la corrupción que la rodeaba; María la madre de Jesús; Jadiyah, la primera esposa del Profeta (B.P.), Fátima su hija menor y madre de sus nietos los Imames Hasan y Husain”.

Parte del relato referido a la categoría espiritual de María, a su misión y la de Jesús, puede encontrarse en la Sura tercera, llamada "La Familia de 'Imrán (Joaquín)", versículos 33 a 59.

 

2. Concepción de María. Una mujer y no un varón consagrada al Templo

 

Dice el Sagrado Corán: "He aquí la esposa de 'Imrán (Joaquín) dijo: "¡Señor mío, te he ofrendado lo que hay en mi vientre, consagrándolo a Ti ( a Tu servicio y al del templo)! ¡Por cierto que Tú eres Oyentísimo, Sapientísimo!" Y cuando la dio a luz dijo: "¡Señor mío! ¡He concebido una mujer! Pero bien sabe Dios lo que había concebido y que el varón no es lo mismo que la mujer. Heme aquí que la he llamado María, y la amparo en Ti, a ella y a su descendencia, de Satanás el maldito" (3:35-36).

 

La exégesis de estos versículos del Sagrado Corán, basados en las tradiciones proféticas, nos dicen que la esposa de Joaquín esperaba dar a luz  un hijo, pues había consagrado el fruto de su vientre a Dios y al servicio del templo desde antes del nacimiento . Al nacer una hija se mostró sorprendida, pues las mujeres no se dedicaban a esa función religiosa, no obstante, los signos que había recibido previamente se cumplirían, ya que María tendría la envergadura espiritual de un Profeta, sin serlo.

Continúa el Sagrado Corán: "Su Señor la aceptó complaciente y la confió a Zacarías. Cada vez que Zacarías la visitaba en el oratorio, la encontraba provista de alimentos. Y le decía; "¡María! ¿De dónde te ha venido esto"?. Ella respondía: "De Dios, porque Dios agracia sin mesura a quien le place". (3:37).

 

3. Mujer profeta.

El siguiente ejemplo que cita el Corán es María, madre de Jesús (P.), que es presentada como modelo para la humanidad no sólo para las mujeres. María era poseedora de una jerarquía espiritual tan elevada que, en ocasiones, superaba al de algunos profetas. María, repetidas veces recibió comida celestial.

Haciendo un estudio de la vida de María llegarnos a cuatro conclusiones:

1. Su elevada jerarquía espiritual.

2. La igualdad del hombre y la mujer para alcanzar grados elevados de espiritualidad..

3. Su tolerancia y su fuerza interior frente a aquéllos que la acusaban.

4. La superioridad de su rango respecto a muchos hombres de su época. (Sura 3:45)

 

No obstante ser mujer, María fue asignada al templo y quedó bajo la protección de Zacarías quien fue elegido de entre varios de la familia mediante un procedimiento descripto en el versículo 44 del tercer capítulo. María era asistida por los ángeles en el templo y aparecían ante ella frutos y comida que no correspondían incluso a la estación. Esto provocaba el asombro de Zacarías, sacerdote y Profeta, por la elevada posición de María ante su Señor. Dice el Sagrado Corán a este respecto: "Y cuando los ángeles dijeron: "¡María! Dios te ha escogido y purificado. Te ha elegido por sobre las mujeres del Universo". (3.42).

 

4. Concepción y nacimiento de Jesús

En la sura de María se relata el episodio de la concepción y nacimiento de Jesús. Dice el Sagrado Corán: "Y recuerda en la escritura a María cuando se retiró de su familia a un lugar oriental. Y tendió un velo para ocultarse de ellos. Le enviamos nuestro espíritu y éste se le presentó en una forma humana perfecta. Dijo ella: "Me refugio de ti en el Compasivo, si es que eres piadoso". Dijo él: "Yo soy sólo el enviado de Tu Señor encargado de agraciarte con un hijo inmaculado". Ella le dijo: "¿Cómo puedo tener un hijo cuando ningún hombre me ha tocado ni soy una indecente? Dijo: "Así será". Tu Señor dice: "Es cosa fácil para Mi a fin de hacer de él un signo para la gente y muestra de nuestra misericordia". Es cosa decidida". Mas cuando le concibió, se retiró con él a un lugar apartado. Los  dolores del parto la llevaron junto al tronco de una palmera. Dijo: "Ojalá hubiese muerto antes de esto, que  hubiese sido olvidada completamente!" Entonces, el niño le llamó debajo suyo diciéndole: "No te apenes, porque tu Señor ha hecho correr  un arroyo a tus pies! Y tira hacia ti el tronco de la palmera y ésta hará caer sobre ti dátiles maduros, y frescos. ¡Come, pues, bebe y consuélate! Y si ves a alguna persona, di: "Por cierto que he hecho un voto de silencio al Graciabilísimo, y hoy no hablaré con persona alguna!"."

 Regresó a su pueblo  cargándole. Y le dijeron: "¡Oh María! ¡Has hecho algo inaudito! ¡Oh hermana de Aarón! ¡Tu padre no era mala persona ni tu madre una indecente!"

Entonces les indicó que interrogaran al niño, y le dijeron: "¿cómo hablaremos a un niño que aún está en la cuna?"

Entonces (el niño) les dijo: "¡Por cierto que soy el siervo de Dios, quien me ha dado la Escritura y ha hecho de mí un Profeta. Me ha bendecido dondequiera que me encuentre y me ha ordenado la oración y el diezmo mientras viva. Y que sea piadoso con mi madre. No me ha hecho soberbio ni malvado. La paz fue conmigo el día en que nací, lo será el día en que muera y el día en que sea resucitado" Tal es Jesús, hijo de María..."(19:16-34)

Así vemos las vicisitudes que tuvo que atravesar la Virgen María: primero aceptar  la concepción de Jesús, anunciada por el Arcángel Gabriel, fue una de las pruebas más difíciles que debió afrontar a tal punto que desea ser olvidada. Pero a la vez Se muestra la Omnipotencia de Dios  que la tranquiliza. Contra todo argumento de imposibilidad, Dios le contesta :"Es cosa fácili para Mi", y contra cualquier otra voluntad, Dios impone Su Voluntad "Es cosa decidida".

 

 Ummu Amir

                                  

La lucha frontal (no la defensiva) está prohibida para las mujeres en el Islam. Una delegada de Medina visitó  a Muhammad (B.P.) y le habló respecto de la prohibición objetando: "Nosotras somos las que garantizamos que nuestros esposos participen en la lucha con las mentes tranquilas y sin embargo nos vemos privadas del gran privilegio de participar en la lucha". El Profeta envió entonces con ella un mensaje destinado a la mujeres que decía: "A causa de una serie de factores sociales e innatos han sido privadas de este gran honor, sin embargo pueden recibir la misma recompensa atendiendo sus hogares". A menudo algunas mujeres expertas partían con los hombres a la batalla para ayudarlos. Su función consistía en dar de beber a los sedientos, lavar la ropa de los soldados y curar sus heridas. Afirma Umma Amir (Nasibah): "Participé en la batalla de Uhud. Mi función era la de proporcionar agua a los  combatientes. Observé que la brisa del triunfo acariciaba a los musulmanes, y poco después la página dio una vuelta. Los musulmanes huían derrotados. De repente la vida del Profeta quedó en peligro. Consideré que era mi responsabilidad defender el Islam hasta la muerte. Dejé mi cantimplora en el suelo y con una espada que había conseguido comencé a rechazar los ataques del enemigo. En algunos momentos utilicé también el arco y la flecha".

Nasibah mostraba una profunda herida en su hombro y decía: "En el momento en que todos daban la espalda al enemigo el Profeta (B.P.) divisó a alguien que huía y le dijo: "Ya que huyes déjanos tu escudo". Aquél lo arrojó y yo lo tomé. De pronto Abi Camila exclamó: "Dónde está Muhammad?" Y al reconocerlo se le acercó e intentó matarlo. Masab y yo le cortamos el camino y él para hacerme a un lado me golpeó el hombro. A pesar de que le di varios golpes no logré herirlo porque llevaba puestas dos armaduras. Mi herida era muy profunda. Cuando el Profeta vio la sangre que fluía de la misma llamó a uno de mis hijos y le pidió que me curase. Una vez cerrada la herida continué defendiéndome. En aquel preciso instante descubrí que otro de mis hijos estaba herido. Inmediatamente tomé un par de vendas y lo atendí. Luego, cuando vi que la vida del Enviado de Dios se encontraba en peligro, le dije: "¡Levántate hijo mío! ¡Lucha!" Muhammad se sorprendió bastante de la valentía de aquella mujer, por eso cuando divisó a quien había herido a su hijo, que daba vueltas alrededor del Profeta como una mariposa, lo atacó al inicuo como lo haría un león. Le golpeó la pierna y ése cayó al suelo. Y esta vez el asombro del Profeta (B.P.) fue tal que sonrió hasta que se le vieron las muelas. Le dijo a Nasibah: "¡Has vengado a tu hijo!"

Al día siguiente el ejército islámico partió hacia Hamaraul Asad. La mujer quiso hacerlo también pero su herida no se lo permitió. Cuando llegó, el Enviado de Dios preguntó por su salud. Le informaron que se encontraba bien y esto lo puso contento. Nasibah le pidió al Profeta que, en recompensa de su sacrificio en Uhud, le permitiera estar a su lado en el Paraíso, y él se lo concedió.

Así vemos cómo esta mujer reclamó primero al Profeta de participar en la lucha. Y luego vemos cómo su grado de conciencia en la lucha fue superior a la de muchos hombres musulmanes que abandonaron la lucha, asumiendo ella espontáneamente el rol de defender al Profeta (B.P.)

 

Fátimah:

 

Infancia y penurias de Fátima

      Creció en un hogar en que la sociedad le era hostil. Su padre era despreciado por atacar a los ídolos de La Meca y difundir el Islam, convocando al monoteísmo. Ella desde muy pequeña lo acompañaba en sus caminatas de prédica. Siempre lo consolaba y animaba para que continuara su misión. Durante los años de exilio y bloqueo a los musulmanes, cuando se vieron forzados a recluirse en el valle de Abu Talib, ella soportó pacientemente las penurias, el hambre y la escasez. Se mantuvo siempre junto a su enferma madre (P.), quien había perdido todo en el camino de Dios junto al Profeta y que moriría poco después. Acompaño al Profeta (B.P) durante su vida. Incluso habría de morir apenas tres meses después del fallecimiento de su Santo padre. Fátimah (P.) siempre vivió en la pobreza, de un modo simple y humilde.

 

Tierras de Fadak

Luego de la muerte de su padre, Fátima no sólo queda desconsolada sino que fue violado su derecho por habérsele quitado la tierra de Fadak, área de pastoreo que pertenecía a Fátimah. El patrimonio de Fátima, que es la única forma de ingresos para ella, su marido y niños, es confiscado.

Alí permanece en casa. Pasa su tiempo recopilando el Corán porque teme el futuro. Pero Fátima no se sienta. Bajo una montaña, sosteniendo su afligido espíritu, continúa su resistencia y lucha contra sus opositores. Todavía no se levanta para recuperar Fadak. Sus     esfuerzos son siempre para atacar, criticar y condenar a quienes se lo usurparon. Ella prueba qué derechos niegan  ellos para servir sus propios intereses.

Dicen que el Profeta tiene hijos pero no deja herencia. Fadak se convierte en un asunto político para Fátima y un medio de rebelión.

Fátima, defiende sus derechos con su elocuencia, con su gran capacidad,  con su influyente espíritu, con su gran personalidad humana, su conciencia política, el correcto conocimiento del Islam, con su espíritu y metas, y finalmente con el poder de la lógica y la razón. Muestra cómo sufrirán con esta decisión tomada superficial y apresuradamente por negligencia política. Los asusta con el futuro oscuro e inestable que espera al Islam con su liderazgo de la comunidad. 

Zainab: Fue la primera hija de Fátima y Alí(P.). Cuando se casó con Abdullah Ibn Ya'far , su primo, estableció en el contrato matrimonial que ella era libre para acompañar a su hermano Al Husain (P.), sin que el marido pudiera oponerse bajo  ningún concepto. Esto se debió al conocimiento que su padre y sus hermanos (p.) tenían sobre el importante rol que le tocaría desenvolver luego de Karbalá.

El día de Ashura ella protege con su propio cuerpo a su sobrino enfermo, el Imam Ali Zain Al'Abidín(P.). Incluso volverá a protegerlo ante Ibn Ziad, el gobernante de Kufa y ante Iazid, un usurpador del califato, cuando ambos en distintas ocasiones, quisieron hacerlo ejecutar. Zainab, luego de los sucesos de Karbalá pronuncia un fuerte y duro discurso en la corte del tirano Iazid en Damasco.

 

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