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SOBRE EL PROFETA MUHAMMAD (BPD)

El Corán y la Sunna o tradición del Mensajero de Dios son el eje de Unidad de todos los musulmanes. Conocer a Dios y adorarlo de una forma plena, es decir, tal como El desea ser adorado, es condición para el pleno desarrollo del ser humano y del mundo. Conocer profundamente al Mensajero de Dios, el amado, el elegido de Dios, quien es el Imam (guía) de todos los Mensajeros y profetas, es el mejor camino para conocernos plenamente a nosotros mismos y conocer plenamente a Dios Todopoderoso. Es un camino que no sólo atañe a los musulmanes sino a toda la humanidad. Conocer a Dios, a nuestro verdadero Amo y Señor, a la Fuente de la Vida, el Poder, la Sabiduría y la Bondad, nos libera de toda ignorancia y falsa servidumbre a otro que el Único y Verdadero Soberano de todo cuanto existe. Es el camino que nos construye con toda la grandeza, honor y dignidad que poseemos como seres humanos.

Sheij Abdul Karim Paz

Ua ma ya’alnaka illa rahmatan
lil’alamin
(Sagrado Corán 21:107)
Y no te hemos enviado sino
como una misericordia para
el universo.
*
Ua lakad kana lakum fi rasulu
Llah usuatun hasanat
(S. Corán 33:21)
Ciertamente hay en el profeta
un perfecto ejemplo para
quienes tienen esperanza en
Dios y en Último Día.

El Sagrado Corán dice: Inni ya’iluka linnâsi Imâman, Ciertamente, Yo te establezco como Guía para los hombres, o en otro versículo dice: Inni ya’iluka jalîfatan fil ard, Ciertamente, Yo te establezco como Sucesor en la Tierra. Dios dispuso la creación a nuestro servicio y a nosotros al servicio de Él. Éste es el mensaje del Sagrado Corán y el Profeta Muhammad (BPD) es la encarnación viva de esta representación divina. No hay duda que Jesús es un representante de Dios, lo que muchos no conocen, lo que el mundo todavía no conoce y lo que muchos musulmanes aún no logran reflejar, es que Muhammad (BPD) es el señor de los Mensajeros, es la llave para conocer y reflejar a Jesús (P) en una forma plena y real, es la llave para transformar el mundo materialista y opresivo en que vivimos, para abrir por delante el infinito horizonte espiritual que la vida moderna sepulta debajo de tantas vanas fantasías.


Esta es nuestra proclama como musulmanes, es la proclama de la revelación del Corán y ha de ser lo que nosotros, los musulmanes, debemos hacer conocer. Pero antes de hacerlo conocer, lo que en sí constituye un acto de caridad (zakat), de purificación en el dar, en el ayudar a los demás a dar de lo que tenemos o sabemos (con toda la responsabilidad que implica el dejar de hacer la caridad que es obligatoria), debemos conocerlo nosotros e imitarlo para encarnarlo y aceptarlo con certeza en nuestro corazón y mente.

 Un profundo conocimiento del profeta Muhammad (BPD) y un verdadero aprendizaje de su guía, que es la guía de Dios para toda la humanidad y a través de ella para todo el universo, es un paso necesario en el camino hacia Dios.

 

¡Oh Profeta! En verdad te hemos enviado como testigo, anunciador de buenas nuevas y advertidor. Y para convocar hacia Dios con Su anuencia, y como una antorcha luminosa. (Sagrado Corán 33:45 y 46)


El camino del Profeta Muhammad (BPD) es el mejor modelo para los hombres, como dice el versículo citado en el encabezamiento. —Es comprensible para todos los hombres y practicable (no importa si es profesional, obrero, campesino o empresario, chico o viejo, blanco o negro, etc.). —Es curación para enfermedades espirituales y corporales. —Aumenta el conocimiento de la sociedad. —Espiritualiza la conducta del hombre. —Es una luz siempre nueva. —Es una constitución o código de acción moral, adoración, conocimiento espiritual, místico y social. —Asegura al hombre contra todas las calamidades. —Otorga personalidad y rango elevado al hombre.

 

El Profeta era de una moral excelsa dice el Sagrado Corán

 

Lloraba por temor reverencial a Dios hasta caer desvanecido. No se levantaba de una reunión sin decir 25 veces astagfirullah, perdón a Dios. No consideraba a nadie inferior por su pobreza o a alguien de menor valor por una enfermedad o defecto físico, ni reverenciaba a nadie por su riqueza o su poder. Se encolerizaba más tarde que todos y se congraciaba o perdonaba antes que todos los demás. Siempre saludaba primero con una sonrisa en sus labios. Siempre estaba perfumado y limpio. Tenía una misericordia sin igual. Nadie se iba desilusionado o sin esperanza de su lado. Fue enviado para perfeccionar la buena moral de la gente. Era el más valiente y el más generoso. Era el más paciente. Nunca rechazaba a un mendigo o a quien le pidiera algo. Si lo tenía, se lo daba, si no, lo orientaba a donde pudiese obtenerlo o hacía súplica para él. El profeta decía: “La grandeza y la hombría de la gente de mi casa reside en que perdonamos a quien nos oprime y le damos a quien nos priva o niega”. Antes de dormir leía el Sagrado Corán. Carlyle (1) decía: “Para Arabia la aparición del Profeta Mahoma fue un nacimiento desde la oscuridad hacia la luz”. El Profeta no pasaba por un lugar sin dejar el aroma de su perfume que provenía de su sudor. Dijo el Mensajero de Dios (BPD): “Nuestro cuerpo, el de los profetas es como el espíritu de la gente del paraíso”. (no le alcanza la corrupción o la descomposición. Los profetas son hombres que al igual que las mujeres que reciben la revelación divina como María, la madre de Jesús (P), o Fátima, la hija del profeta (P), están purificados por Dios, sus faltas sólo consisten en abandonar la práctica de algo que hubiese sido mejor hacer o faltas sutiles, jamás pecados graves. En esto el Sagrado Corán difiere con algunos pasajes bíblicos que atribuyen pecados graves a los profetas. Para el Sagrado Corán, ésas son alteraciones como también señala el profeta Jesús, hijo de María cuando condena a los escribas que cambian las escrituras para congraciarse con los tiranos y atribuir conductas propias de éstos a los profetas). Tenía entre sus hombros el signo o señal de los profetas. El Imam Rida (P) (2) sostenía que cuando el Imam Sayyad (P)

(3) recitaba el sagrado Corán, algunos perdían el conocimiento ante el éxtasis de la belleza de su voz. Y si el Imam hubiese hecho muy pública su recitación la gente no lo hubiera soportado por su belleza. Se le preguntó: ¿Acaso el Profeta no hacía manifiesta su voz cuando hacía la oración con la gente y recitaba allí el sagrado Corán? Respondió: por cierto que el Profeta levantaba su voz hasta la medida que pudiese ser soportada por la gente (no expresando toda su belleza ante la gente por la incapacidad de éstos de soportarlo). Tenía mucha personalidad, muy sobria, inspiraba un gran respeto y majestuosidad. Su rostro era luminoso como la luna llena del 14 del mes. La mayoría del tiempo miraba al suelo y no miraba a nadie con avidez, sino que miraba poco. Siempre estaba en un estado de meditación, guardaba mucho silencio, hablaba cuando era necesario, su palabra era justa, no recargada con cosas innecesarias. No consideraba a nadie de poco valor, era suave de carácter pero sobrio, cualquier atención o favor era muy considerado por él, no lo despreciaba. No oprimía a nadie ni se quejaba de la comida, sino que la elogiaba.
La gente que rodeaba al profeta con más frecuencia eran los mejores y los más serviciales con la gente.
El Imam Husein (P) (4) dice: Le pregunté a mi padre sobre las reuniones del profeta (BPD), cómo eran: Me dijo: No se sentaba ni se levantaba sin recordar a Dios; no elegía un lugar especial para sí y prohibía que lo hagan. Cuando entraba a una reunión se sentaba en el primer lugar vacío que veía y ordenaba a sus amigos sentarse del mismo modo.

 

La manera de mirar del Profeta


Abu Huraira dice que cuando el Profeta miraba a los costados o hacia atrás volteaba todo el cuerpo.
Todos concuerdan, creyentes y no creyentes, que el Profeta tenía entre sus hombros la señal de la profecía.
Nunca se cansó o enojó por la dificultades del mundo. Cuando se usurpaba un derecho se enojaba de modo que alguien no lo reconocería y no temía de nada en la defensa de la verdad.
El profeta dividía el tiempo en su casa en tres cosas: Una parte la dedicaba a adorar a Dios, la otra para su familia, y la otra para sí mismo. La que era para sí muchas veces la dedicaba a impartir recomendaciones y órdenes para sus allegados y secretarios en los distintos asuntos de orden público.
Le daba mucha importancia a la gente de conocimiento, les dedicaba mucho de su tiempo. Los respetaba mucho, y más por su virtud y grado de conocimiento. Les aconsejaba y los ayudaba en la purificación de sus almas y en la lucha contra sus defectos.
Le preguntaba por la situación de la gente, les pedía que le transmitiesen las necesidades de la gente que no tenía fácil acceso hacia él por el 

motivo que fuera. Y sepan, decía, que toda persona que manifiesta las necesidades de la gente ante un gobernador o alguien con poder, Dios le afirmará sus pasos el día de Juicio Final.

 

¿Cómo era el profeta fuera de
su casa?

 

Era sociable, estaba con la gente, pero, como hemos dicho, no perdía el tiempo ni hablaba si no era necesario.
Tenía el cabello más largo que los lóbulos de las orejas, pero no le llegaba a los hombros.
El Imam Baqir (P) (5) narra que el Profeta dijo: Nosotros, los profetas, cuando dormimos, duermen nuestros ojos pero nuestros corazones permanecen despiertos y, así como vemos lo que está adelante nuestro, también vemos lo que está detrás.

Hacía sentir bien a la gente que estaba con él y preguntaba por el estado de la gente.

En todos los asuntos era moderado y seguía el camino medio. Enfatizaba y elogiaba, fortaleciendo las buenas obras o las cosas buena que veía y criticaba las cosas malas, las malas acciones. Era cuidadoso de la gente para que no se pierda.

El profeta en las reuniones trataba a todos bien, no hacía discriminaciones o preferencias que pudiesen molestar a alguien.

 Trataba a la gente tan bien que lo veían como un padre misericordioso.
Las reuniones del profeta eran buenas, con pudor, con veracidad, seguras, confiables, no para hablar mal de la gente o gritar.
No elogiaba en exceso a nadie.
El profeta se cuidaba de tres cosas: las discusiones, no hablaba mucho ni lo hacía sin necesidad. Con respecto a la gente se cuidaba de tres cosas: No retaba a nadie, no criticaba a nadie, ni buscaba los defectos de la gente.
No hablaba sino donde podía hacer un bien y cuando hablaba todos lo escuchaban con atención de modo que no se escuchaba ningún ruido, cuando terminaba de hablar, entonces la gente recién hablaba.

En las reuniones del profeta reinaba el recuerdo de Dios, el respeto, no se interrumpían y cuando alguien se extendía demasiado en la palabra entonces el profeta se paraba o lo cortaba.
Cuando algún extraño faltaba el respeto, entonces los compañeros lo ubicaban.

La palma de su mano era muy suave.
Soy el más elocuente de los árabes decía, y en el paraíso los creyentes hablarán con el modo o de la manera en que hablaba el profeta.
Hablaba pausadamente de modo que la gente podía memorizar sus palabras.

Dijo Aisha (6), que entraba inmediatamente después del Profeta al baño pero no olía sino el perfume del almizcle.

Cuando Dios creó al intelecto le dijo:
retrocede y retrocedió, luego le dijo adelántate y se adelantó. Luego le dijo, no he creado nada más amado que tú. Luego lo dividió en cien partes, dio 99 al profeta Muhammad
(BPD) y repartió la parte restante entre el resto de sus criaturas.
Dios distinguió al profeta con una extraordinaria moral, luego, si encuentras de sus cualidades en ti, agradece a Dios y pide que te las aumente. El Imam Sadiq (P) (7) enumeró algunas de estas virtudes proféticas: certeza, contentamiento, paciencia, agradecimiento, bondad, buen carácter, generosidad, celo, valentía, hombría de bien.

El Imam Ali (P) (8) dice: cuando arreciaba el calor de las batallas y estábamos en peligro, nos refugiábamos junto al Profeta y nadie se acercaba tanto a los enemigos como él.

Era muy pudoroso con las mujeres y
bajaba la vista ante ellas. El Imam Sadiq (P) dijo: Todo aquel que tenga paciencia no la ha tenido mucho en relación al profeta y todo aquel que se desespere poco no se ha desesperado poco en relación al profeta.
El profeta tenía mucho pudor, más que el que tienen las mujeres piadosas que se cubren y hablan detrás de un velo.

Dios ordenó al Profeta que tenga paciencia, así que nosotros también estamos ordenados a tenerla. Ten paciencia sobre aquello que dicen y aléjate de las habladurías, aléjate de buena manera y déjame con aquellos que niegan las bendiciones (de tu existencia).

 

Ua darni ual mukaddibin uli na’mati
ua mahhilhum qalilan (Corán 73:11)

¡Déjame con los desmentidores, que
gozan de las comodidades de la vida! ¡Concédeles
aún una breve prórroga!

 

Dios ordena responder al mal con el bien, para que aquel con quien tienes una enemistad se vuelva un amigo misericordioso y

esta cualidad sólo es propia de los pacientes y sólo la obtiene el que es merecedor del éxito grandioso. (Sagrado Corán 41:35)
 

Ua la tastaui al-hasanatu ua la as-saiiatu idfa’ bil latí hia ahsanu faida alladi bainaka ua bainahu ‘adauatu kannahu ualiun hamid.

No es igual obrar bien y obrar mal. ¡Repele
con lo que sea mejor y he aquí que aquél
de quien te separe la enemistad se convertirá
en amigo ferviente!

 

Ua laqad na’lamu annaka iadiqu sadruka
bima iaqulun. Fassabih bihamdi
rabbika ua kun mina sayidin. Ua a’budu
rabbaka hatta iatiika al iaqin. (Sagrado
Corán 15:98)

Bien sabemos que te angustias por lo que dicen. Pero tú ¡Celebra las alabanzas de Tú Señor y sé de los que se prosternan! ¡Y sirve hasta que te otorgue la certeza!


El Sagrado Corán también consuela al profeta cuando afirma:

 

 “Ya sabemos que lo que dicen te entristece. No es a ti a quien desmienten, sino que más bien lo que los impíos rechazan son los signos de Dios. También fueron desmentidos antes de ti otros enviados, pero sufrieron con paciencia ese mentís y vejación hasta que les llegó Nuestro auxilio”.

 

La paciencia del profeta era proverbial, sobre el particular se oyó al profeta decir:

 

“Yo tuve mucha paciencia sobre lo acaecido sobre mi persona (las injusticias que le hicieron, el maltrato, las persecuciones, las torturas, etc), también sobre mi familia (por los mismos maltratos), y sobre mi honor (muchas veces injustamente mancillado), pero no tuve paciencia cuando injuriaban a Dios”.

 

Luego de estas palabras del profeta descendieron estos versículos del sagrado Corán:

 

Nosotros creamos los cielos y la tierra en seis días y jamás nos cansamos, por lo tanto ten paciencia sobre aquello que dicen. (Corán: 50:35).

 

Los regalos de Yibrail (P) (El Arcángel Gabriel -P-)

 

Gabriel un día le dijo al Profeta (BPD) que le traía un regalo de parte de Dios que no se lo había entregado a nadie antes: La paciencia y algo mejor que la paciencia. El Profeta le dijo ¿qué es mejor que la paciencia? La satisfacción de Dios y algo mejor que la satisfacción. ¿Qué es mejor que la satisfacción de Dios?, volvió a interrogar el profeta. El desapego y algo mejor que el desapego. Nuevamente el profeta preguntó y se le contestó: mejor que el desapego es la sinceridad y algo mejor aún que la sinceridad. ¿Qué es mejor que la sinceridad?, interrogó el profeta (BPD). El ángel dijo, mejor que la sinceridad es la certeza y Dios te dará algo mejor que le certeza. Dijo, ¿qué es mejor que la certeza?

Respondió Gabriel (P), el encomendarse a Dios y confiar totalmente en El. En otra oportunidad le preguntaron al profeta: ¿Qué es el encomendarse

 o confiarse a Dios?

Respondió: el encomendarse y confiar en Dios significa que el hombre sepa que las criaturas no pueden hacer un daño a los hombres ni beneficiar a los hombres, ni otorgar ni privar y estar esperanzado sino en el Creador. Cuando el hombre alcanza esta condición no actúa para nada ni nadie salvo para Dios y no tendrá esperanza sino en Dios, no temerá a nadie ni codiciará a nadie nada, éste es el significado de tauakkul, encomendarse o confiarse a Dios.

 

El significado de la paciencia

 

El profeta le preguntó al ángel Gabriel (P): ¿Cuál es el significado de la paciencia? Gabriel (P) dijo: Es que el hombre tenga resistencia en las dificultades como la tiene en los momentos de dicha, que tenga paciencia en momentos de pobreza y necesidad como la tiene cuando es rico y no siente necesidades y ante las aflicciones y padecimientos tenga paciencia como la tiene cuando está con salud y en prosperidad y no se queje ante las criaturas de las penas y aflicciones que le aquejan.

 

El significado del contentamiento

 

El profeta nuevamente preguntó al ángel por el significado del contentamiento (qana’at): Significa el contentamiento con aquello que le fue dado de este mundo y se muestre agradecido frente a lo poco que reciba.

 

Significado de la satisfacción (Rida)

 

 Ante una pregunta por el significado de la satisfacción con respecto a Dios, el ángel respondió al profeta: Quien esté satisfecho con su Señor, no le alcanzará la ira y el castigo de Dios, sea que le lleguen las mercedes de este mundo o no. Además nunca está satisfecho de sus obediencias a Dios (siempre le parece poco).

 

Significado de el desapego (Zuhd)

 

El ángel Gabriel (P) dijo: un asceta es aquel que ama a quienes su creador ama y 

se enemista con aquellos que su Creador está enemistado. Con respecto a lo lícito de este mundo, se priva de muchas de sus cosas, con respecto a lo prohibido no le presta atención, puesto que en lo lícito del mundo hay cómputo y en lo prohibido hay castigo.

Es misericordioso con todos los musulmanes
como lo es consigo mismo y abandona las
palabras vanas así como escapa de las llamas del fuego. Disminuye sus deseos y siempre tiene presente ante sus ojos a su muerte.

 

 

El significado de la sinceridad
(Ijlas)

 

El ángel Gabriel (P) dijo: Sincero es aquel que no quiere nada de la gente (sólo de Dios), hasta que le llega lo que quiere y cuando lo obtiene se satisface con ello. Si le sobra algo lo da en el camino de Dios y si no pide nada de la gente habrá confirmado su condición de siervo de Dios y si alguien le hace llegar algo de este mundo, él se contenta con ello, por lo tanto se muestra satisfecho con Dios y Dios con él. Lo que invierte en el camino de Dios está en proporción a su confianza en Dios. El significado de la certeza (iaqin) El profeta preguntó al ángel Gabriel (P) sobre la certeza. El ángel contestó quien tiene certeza es quien trabaja tanto para Dios como si lo viera y si no lo ve, por supuesto que Dios lo ve a él y sabe con certeza que lo que le llegó de porción de este mundo está libre de pecado y lo que no le llega no estaba establecido que le llegase. Todo lo dicho es una rama de la encomendación y confianza en Dios y es un medio para progresar y son niveles de desapego. El Imam Baqir (P) dijo: Vino un ángel hacia el profeta y le dijo: Oh Muhammad, tu Dios te envía saludos de paz y dice que si quieres llenará la tierra de Meca de oro para ti! El Mensajero de Dios le contestó mirando hacia los cielos, “¡Dios, yo quiero ver saciada mi hambre un día y agradecerte por ello y verme hambriento otro día y suplicarte por ello!” En referencia al mismo tema, en otro dicho del Imam

Baqir (P) se narra que dijo: “Un ángel vino al Profeta con un mensaje de Dios y le dijo. Oh Profeta, Dios te ha dado a elegir entre ser un siervo humilde y su mensajero o ser un rey y su mensajero. El arcángel Gabriel (P) me miró y con su mano me señaló que sea un siervo humilde y su mensajero. El profeta eligió ser un sirviente humilde y ser mensajero. El ángel que tenía en su mano la llave de los tesoros de la tierra dijo: si hubieras elegido ser rey (es tan elevado tu rango ante Dios) que no hubiera mermado el estado que tienes ante Dios en nada.❁

 

Bibliografía

 

Sunanu nabi, (La tradición del Profeta), Allamah Seied Muhammad Husein Tabatabai, Ed. Salat.

 

Luz de la Eternidad, Ayatullah Ya’far Subhani, Ed. Tauhid, Bs. As., 1989

 

Mahoma, Roger Caratini, Ed. Ateneo, 2003.

 

Un vistazo a la vida del Profeta, Instituto Dar Rahe Haqq, Qom, 1991.

 

Notas

 

(1) Thomas Carlyle (1795-1881), historiador y ensayista británico. Autor del libro On heroes and hero worship, 1841 donde cita el ejemplo de Muhammad.

(2) Octavo Imam o sucesor de la Descendencia profética. Vivió entre los siglos VIII y IX de la era cristiana.

(3) Cuarto de los Imames, descendientes de la casa profética, vivió en el siglo VII

(4) Tercero de los Imames, descendientes de la Casa Profética (P), vivió en el siglo VII y falleció en Karbalá, Irak

 (5) El quinto de los Imames, descendientes del profeta Muhammad (BPD), vivió entre los siglos VII y VIII.

(6) Esposa del Profeta Muhammad (BPD).

(7) El sexto Imam o guía, de los descendientes del Profeta Muhammad (BPD). Vivió en el siglo VIII de la era cristiana.

(8) El primo y yerno del profeta Muhammad y el primero de los Imames o sucesores del Profeta Muhammad (BPD), apodado El Príncipe de los creyentes.

 
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