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CONFERENCIA DEL DR. FRANÇOIS BURGAT EN LA UNIVERSIDAD CAECE

 

Invitado especialmente por el Instituto Argentino de Cultura Islámica
(IACI), el arabista e islamólogo francés François Burgat presentó una
ponencia —que insertamos a continuación— en el auditorio de la
Universidad CAECE, Tte. Gral. J. D. Perón 2933, Capital, el miércoles
17 de junio pasado.

 

 

Panel de disertantes en la Universidad CAECE.
El prof. Burgat t e rcero desde la derecha y arriba izquierda en recuadro.

El Medio Oriente después de
la invasión de EE.UU. a Irak

 

No voy a referirme directamente al tema del Irak a pesar de conocer esa región desde hace más de 18 años. Me interesa en esta oportunidad hablar sobre la presencia de Estados Unidos en esa región.Conozco bien a la sociedad americana puesto que he vivido en ella. Puedo entonces describir un sentimiento compartido por muchos: siempre he sentido que era observado desde la superioridad, con algún toque de racismo. No un racismo acérrimo, claro, pero tuve la impresión de ser mirado desde arriba. Y eso mismo hace Estados Unidos con sus países dominados. Esa forma de ‘mirar’ delata, por otra parte, un sufrimiento propio que padece el dominador: la sospecha. Es tal el sufrimiento del dominador que no hay lugar para entender el sentimiento del dominado.
Después de trabajar como chofer de colectivos o mozo, comencé a dar conferencias en Estados Unidos y más tarde comencé a escribir artículos periodísticos. Uno de ellos lo titulé: ‘Si los intérpretes en el FBI llevan armas entre ellos habrá una gran cantidad de bajas’. ¿Qué significa esto? Los Estados Unidos tienen un serio problema: comprender los idiomas extranjeros de primera mano. No conocen el idioma de esas tierras donde quieren imponer su voluntad.
Claro que son muy hábiles en grabar conversaciones telefónicas a lo largo y ancho del mundo, pero el tiempo que les lleva grabar y luego decodificar esas charlas no impide que las cosas sigan sucediendo. Por otro lado, muchos intérpretes árabes y persas contratados por el FBI para decodificar esas conversaciones, sufren el maltrato de quienes los miran desde arriba. Ha sido tal esa mirada inquisidora que los traductores se han sentido, al igual que yo, discriminados.

Al no tener intérpretes propios y tener que recurrir a intérpretes extranjeros, el dominador debe ejercer un control. Esta es una de las cuestiones por las que Estados Unidos está perdiendo universalidad en el mundo.

Pienso que los Estados Unidos sufre una suerte de autismo que es propio del dominador.

Ese autismo es cultural. La presencia de la cadena Al-Yazira aporta una dato interesante ya que la producción de sentidos — controlada desde los Estados Unidos— fue también alimentada por sentidos que llegaron desde la periferia. Pongo un ejemplo: si ustedes estuvieran escuchando esta misma conferencia en Argelia o en Egipto, seguramente el 80 por ciento de los presentes podrían comprender lo que reporta la CNN. Pero si esta misma conferencia se llevara a cabo en cualquier lugar de Estados Unidos, sólo el 0,1 % de los presentes podría entender cómo lo reporta la cadena Al-Yazira. Hay entonces un verdadero problema de comunicación. Ese déficit lingüístico es ilustrativo del asunto de fondo. Oriente conoce mejor a Occidente que lo que Occidente conoce a Oriente, y eso es el precio de la dominación, es el precio negativo de ser dominador. A veces me preguntan ‘¿hay que tener miedo del Islam, de Medio Oriente?’ y yo contesto que sí por una simple razón. Occidente es monocultural, occidente salta con un solo pie y ve el mundo con un solo ojo. Aquel que es capaz de utilizar dos sistemas simbólicos para construir su percepción de lo real, es peligroso porque es el más fuerte.



Pienso que los
Estados Unidos sufre
una suerte de autismo
que es propio del
dominador. Ese
autismo es cultural



Estados Unidos habla de cómo la situación de Irak va a afectar al resto del mundo. Yo no conozco el futuro, pero sí el pasado. ¿Cuál es la forma política árabe dominante en Medio oriente? En primer lugar en Marruecos, Argelia, Túnez, Libia o Egipto, a las fórmulas políticas o movimientos políticos no se les está permitido existir. En consecuencia, los movimientos políticos islámicos son criminalizados. Quiero decir que a las fuerzas políticas que son islámicas no les está permitida la existencia. Más allá de las fuerzas islámicas, las otras fuerzas políticas tampoco existen por ley. ¿Por qué hay elecciones entonces? Las elecciones no dicen quién es el que tiene que estar en el poder. Las elecciones son solamente para mostrar quién es el que juega a desenvolverse con pluralismo ante las cámaras de televisión occidentales. En el caso de Túnez por ejemplo, la oposición existe por ley para tratar de demostrar que hay una fuerza opositora.

Otro ejemplo lo podemos hallar en la política del Yemen, donde he vivido seis años. En 1999 cuando fue elegido el presidente, el único opositor era un político que respondía al presidente. Básicamente lo que no logra hacer el sistema político lo alcanza la represión. A mayor mal funcionamiento del sistema político mayor represión. La cuestión es que a los generales argelinos se les otorga medalla por su espíritu democrático. Y ahora viene el punto duro de la política norteamericana cuando se produce la idea de que los Estados Unidos quieren democratizar la región. El principal criterio de EE.UU. en los últimos 20 años es fácil de analizar: un permanente abordaje de los recursos petroleros y la máxima seguridad para el Estado de Israel. ¿La política norteamericana se preocupa por los derechos de la mujer? Sí, en Irán, pero no en Arabia Saudí. Se ha visto por televisión alguna manifestación a favor del derecho de la mujer, frente a la embajada de Arabia Saudí en Washington?, nunca. Ha ocurrido eso mismo frente a la embajada de Argelina en París, tampoco. El principal problema de la política norteamericana es que no encontramos universalidad en su campo de acción. Entonces qué podría suceder si hubiera una apertura política en Medio Oriente. La principal contradicción del gobierno de Bush es suponer que ante una apertura democrática recibiría inmediatamente apoyo de la región.

¿Qué sucederá cuando el mundo árabe se abra? Primeramente las fuerzas que aparezcan en las urnas seguramente no serían aquellas que favorezcan la política norteamericana, porque serían fuerzas islámicas. Además no se podría suponer que esas fuerzas apoyarían la política norteamericana en Palestina. Por lo tanto el gran proyecto norteamericano y especialmente de la administración de Bush difícilmente tenga éxito en esos objetivos.

La cuestión de la presencia musulmana en Occidente nos lleva a una problemática diferente que podemos vincularla a la charla de esta noche si decimos que el marco histórico de nuestro análisis es la dificultad que tiene occidente para salir de una fase de hegemonía histórica. Yo asumo los pecados de la sociedad francesa y debo justificar la reacción histérica que tiene cuando se enfrenta al pedazo de tela que los árabes llevan en su cabeza. Creo que es la reacción de una sociedad ante la visión de un sistema simbólico diferente del sistema que se considera hegemónico, endógeno. Ante la existencia de otro nivel simbólico la reacción francesa es significativa para entender la reacción de occidente. La dificultad está en no poder rearticular su ego con el otro. Hemos reemplazado el concepto de integración por el de dominación. Todas las transacciones que exige la coexistencia las hemos negado en nombre de los pequeños caminos de la dominación. Como occidentales nosotros debemos reaprender la comunicación cultural.

¿Cuál es el impacto para el mundo musulmán que vive en el seno de sociedades no musulmanas?

Los musulmanes en occidente se ponen en la posición que les plantea occidente, es decir, en tener que asumir la necesidad de aprender a vivir en una sociedad donde todo sistema simbólico diferente al referencial está en cuestionamiento.

Los musulmanes también deben aprender a hacer la distinción entre lo que es cultural y negociable. La sustancia del Islam no es negociable. Y ésta es una especie de salsa muy rica de la que no necesariamente tenemos que tener miedo.

La liberación política en el mundo musulmán, cualquiera sea el vector de esa liberación, va a producir tres consecuencias. Primero van a emerger fuerzas políticas que los Estados Unidos y Occidente no están preparados para reconocer como legítimas. Ese proceso además no va a alivianar el volumen de los malos entendidos entre las sociedades de esta región y los métodos utilizados por los Estados Unidos para mantener su hegemonía. Estoy totalmente de acuerdo que la crisis del estado iraquí es una crisis para preservar una hegemonía. Ya lo dije antes, en los sistemas políticos locales utilizan la represión en forma inversamente proporcional a su capacidad política, al igual que Estados Unidos tiene una tendencia a usar el poder de sus armas para mantener su liderazgo.

¿En qué consiste la esencia de la modernización política? En ser capaz de salir de su pertenencia primaria para poder trascender estos mecanismos de identidad primaria. En Irak el sistema premoderno hacía cohabitar esta idea primaria a través de la fuerza, a través del cimiento de la violencia política bajo la coacción de la violencia política. En el parto sumamente doloroso de la nueva sociedad iraquí a la que estamos asistiendo van a coexistir estos componentes primarios a través de lo político e institucional. Personalmente tengo confianza en la capacidad de los shiíes para salir de su pertenencia shií y negociar soluciones con los sunníes, aún en el terreno religioso donde ya hay negociaciones. Otra de las paradojas de la política americana es haber negado esa capacidad de la modernización de la sociedad iraquí y fundar una lógica de re-tradicionalización. La pérdida de la universalidad de los Estados Unidos se produce también por la confesionalización de sus discursos políticos. Cuando uno utiliza referencias religiosas en políticas extranjeras, entonces uno habla en nombre de una tribu y ya no en nombre del mundo.



Yo asumo los pecados de la sociedad francesa
y debo justificar la reacción histérica que tiene
cuando se enfrenta al pedazo de tela que los
árabes llevan en su cabeza. Creo que es la
reacción de una sociedad ante la visión de un
sistema simbólico diferente del sistema que se
considera hegemónico endógeno.



Posiblemente haya que recordar ese fenómeno patológico de la historia que es el 11 de septiembre que nos lleva a estar reunidos esta noche. Este fenómeno comienza en Arabia Saudí. El elemento constitutivo del pasaje a la acción armada por toda una generación pasa por la hegemonía militar norteamericana en Arabia Saudí después de la segunda Guerra del Golfo. Esta estructura está claramente expresa por las primeras narrativas de Bin Laden. El año pasado un representante francés que estaba en Arabia Saudí metaforizó la relación de esos dos países recurriendo a las figuras de un proxeneta y su prostituta.



Por el contrario, los
regímenes militares
árabes aprovecharon
el 11 de septiembre
para criminalizar o
binladizar las
propuesta políticas
más legítimas.



Así es la relación de Arabia Saudí con los Estados Unidos: tu pagas y yo te protejo. Pero ¿cómo paga? Con contratos de armamentos completamente desproporcionado con las necesidades y sobre todo a jugar el juego de la superproducción petrolera que permite mantener los precios bajos del petróleo. Hace poco escribí la introducción a un libro sobre Arabia Saudí, donde hablaba de ‘el enigma saudí’ y la fórmula del autor refleja mi propio análisis. Allí se dice que el 11 de septiembre no vino a condenar la irrupción de los valores occidentales en el tejido de Arabia Saudí sino en mostrar la incapacidad de Occidente en aplicar esos valores en Arabia Saudí. En la primera declaración de Bin Laden está la frase que resume el problema: “Mientras sus militares pasean por nuestras avenidas, por nuestros jardines, nuestros mejores militantes se pudren en la prisión”. Esta fractura inicial que se revela a fines de 1996 no fue tratada. Esta misma línea de fractura es la que se manifiesta hoy en Arabia Saudí. Esto no significa que el régimen de ese país vaya a caer mañana.



Hace ya varios años, cuando un asesor le
preguntó al presidente François Mitterrand,
cuál era la razón porque Francia siempre
apoyaba a los regímenes autoritarios del
Medio Oriente, éste le contestó: “Porque sus
pueblos no los apoyan...”.



O en todo caso, que la dinastía de Arabia Saudí esté amenazada directamente. Una de las especificidades del sistema político Saudí es que se ha montado sobre la base de una estrategia matrimonial. Los príncipes se casaron con representantes de distintos compartimiento de la sociedad. La familia real Saudí tiene un asiento en la sociedad Saudí a través de la sangre. Esta situación no es comparable con ninguna otra forma de poder en la región. Entonces podemos afirmar perfectamente que los mecanismos de reforma interna existen en la familia real, allí están todas las posibilidades políticas y esto es un factor a tener cuenta cuando queremos hacer la perspectiva del régimen saudí.

Personalmente pienso que el 11 de septiembre mostró tres temas: el embargo sobre Irak, que provocó la muerte de 500 mil niños y otros millares de muertos en otros sectores de la población provocó un retroceso de la sociedad irakí a un siglo atrás. El conflicto palestino y el apoyo de occidente a regímenes represivos. De la boca del presidente de Francia salió la siguiente frase ante la elección del presidente de Túnez por el 99 por ciento de los votos: “Es una experiencia ejemplar de modernización”. Y desgraciadamente el presidente Jacques Chirac dijo luego que “los derechos más importantes del hombre son la necesidad de comer, la libertad de la palabra puede esperar...”.

Hace ya varios años, cuando un asesor le preguntó al presidente François Mitterrand, cuál era la razón porque Francia siempre apoyaba a los regímenes autoritarios del Medio Oriente, éste le contestó: “Porque sus pueblos no los apoyan...”.

Los tres temas son, entonces, Irak, Palestina y el apoyo a los regímenes ilegítimos. Las razones que me llevan a ser pesimista en cuanto a la posibilidad de otros hechos de violencia ciega, es que ninguno de estos tres temas fue resuelto. Por el contrario, los regímenes militares árabes aprovecharon el 11 de septiembre para criminalizar o binladizar las propuesta políticas más legítimas. Y el proceso de binladenización de la resistencia al orden mundial (al orden regional, al conflicto israelí o árabe, a los órdenes nacionales árabes) continúan realizándose. Ya es un hecho que no existen relaciones entre los atentados del 11 de septiembre e Irak. Podemos asegurar entonces que el presidente Bush no va a salir vivo electoralmente hablando de este proceso, aunque es muy difícil medir la importancia de la renovación que aportaría la nueva presidencia de Kerry.❁

 
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