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SINÁN, GENIO DE LA ARQUITECTURA
ISLÁMICA
Por R.H. Shamsuddín Elía
«La Paz sea con vosotros.
Fuisteis buenos. ¡Entrad, pues, en
el paraíso, y morad en él por toda
la eternidad!»
Sura 39:Aleya 73
Esta cita coránica se encuentra
sobre el marco de la puerta que
conduce al patio de las abluciones
de la Mezquita Suleimaniye de
Estambul y fue elegida por su
constructor, el Arquitecto Sinán.
Sinán lbn Abdulmennan, o Mimar Sinán
(en turco, "Arquitecto Sinán"), o
simplemente Koca Sinán ("el Gran
Sinán"; la c en turco se pronuncia
como la y en yerba o la II en llave
en el castellano rioplatense), fue
el jefe de los arquitectos
imperiales (mimarbashi) de la corte
otomana y sirvió a las órdenes de
tres sultanes
durante cincuenta años, entre 1 538
y 1588. Sus trabajos son un
compendio de la arquitectura otomana
en su apogeo y sus logros artísticos
revolucionaron la concepción
estética del Islam. Durante ese
medio siglo, los turcos avanzaron
desde el Bósforo hasta la meseta
irania por el este, el Estrecho del
Gibraltar por el oeste, las regiones
vecinas al Mar Negro y el Cáucaso
por el norte, y los desiertos de
África y Arabia por el sur. Esa
gigantesca expansión se tradujo en
la conversión de millones de hombres
y mujeres a la fe musulmana cuyos
descendientes siguen rezando hoy
cinco veces al día en Bosnia,
Kosovo, Chechenia, Chipre y Grecia
(en agosto del 2000 se inaugura la
primera mezquita de Atenas).
Los otomanos construyeron mezquitas,
hospitales, escuelas (madrasas),
baños (hammams), puentes y
acueductos no solamente en ciudades
europeas como Budapest, Belgrado,
Sarajevo, Mostar, Bucarest o Sofia,
sino en árabes como Bagdad,Alepo,
Damasco,Jerusalén, El Cairo, La Meca
y Medina.Y si Viena hubiese caído en
sus manos en 1529, o en 1683, la
historia de Europa y del mundo
hubiera sido bastante distinta a la
que conocemos, especialmente si
tenemos en cuenta la tolerancia que
caracterizó a la sociedad osmanlí:
los judíos, los armenios y los
cristianos ortodoxos y orientales
nunca gozaron de tanta libertad y
bonanza sino bajo la protección de
la Media Luna, hecho incuestionable
reconocido por sus propios
historiadores.
De capitán de jenízaros a jefe de
arquitectos
Sinán vivió por lo menos noventa
años. Parece ser que nació hacia el
año 904 de la Hégira (1498) y
falleció en el 996 (1588). Su
familia era cristiana, probablemente
griega, oriunda del poblado de
Aguirnás, en la región de Kayseri,
en Capadocia. Hacia 1513 o l5l4fue
reclutado por el devshirmé
(institución otomana creada para la
leva de niños no musulmanes para
educarlos en funciones civiles y
militares) e ingresó en un
regimiento de jenízaros (yeni çeri:
nuevos soldados), el cuerpo de élite
del sultán.
Sinán participó de las más famosas
batallas libradas por Selim
I(1467-1520), llamado Yavuz ("el
Severo"): en Chaldirán contra los
persas safávidas, y en Mary Dabik
(1516), Jan Yunus (1516) y
aI-Reidaniyya (157) contra los
mamelucos buryíes de Egipto. Del
mismo modo, con Suleimán I
(1494-1566) —llamado Kanuni ("el
Legislador") por los otomanos y "el
Magnífico" por los europeos— formé
parte en las expediciones de Rodas
(1522), Hungría (l526),Alema-fha
(1529), Irak (1534), Corfú y Apulia
(1537) y Moldavia (1538) donde
trabajó como ingeniero militar
construyendo puentes de pontones,
catapultas, etc. Tras la batalla de
Mohács (29 de agosto de 1526) en la
que el ejército del rey húngaro Luis
II fue completamente vencido,
pereciendo 24 mil de sus soldados,
Sinán fue nombrado Yayabashí
(Capitán de infantería) y después
promocionado como Zemberekçibashí
(Capitán de catapultas).
Esas largas y rigurosas campañas no
solamente lo formaron como hombre y
como creyente, sino que le dieron la
oportunidad de visitar muchas
grandes ciudades de Asia y Europa y
apreciar de cerca sus edificios y
monumentos.
A partir de 1538 trabajaría sin
pausa hasta su muerte, dedicado
enteramente a la arquitectura,
especialmente en la construcción de
las llamadas mezquitas sultánicas,
pero también en una enorme y diversa
obra que comprendió un total de 477
edificios. La disposición geográfica
de los edificios de Sinán es
sumamente interesante: 327 están
localizados en o cerca de Estambul,
75 en Anatolia, Siria, Irak y Heyaz
44 en Rumelia, Crimea y los
Balcanes; otros 31 complejos no
pudieron identificarse pero llevan
la impronta inconfundible del
prodigioso arquitecto llamado por
los especialistas "el Miguel Ángel
de los otomanos".
En 1582 Sinán fue a La Meca para
cumplir con la Santa Peregrinación
(al-Hayy). La muerte lo sorprendió
cuando más se afanaba en su
actividad, trabajando hasta veinte
horas por día y enseñando a 250
discípulos el arte y los secretos de
la arquitectura.
La concepción estética y
espiritual de las mezquitas de Sinán
Es particularmente importante tener
presente que la Mezquita no es la
Domus Dei ("Casa de Dios"), una
noción que forma parte de la
tradiciones pagana y cristiana y en
las cuales las deidades, en el caso
de la primera,y la de Cristo, en la
última, tienen forma humana. En un
templo pagano es imprescindible la
existencia de una deidad dedicada a
la que se le rinde adoración; en las
iglesias bizantinas la imagen del
pantocrátor domina la escena y
simboliza a Dios padre o a Cristo,
generalmente sentado en el trono o
de medio cuerpo, con la diestra
levantada y sosteniendo en la mano
el libro de los evangelios; en las
iglesias católicas, imágenes de
Cristo, la Virgen María, los santos
y pinturas del Cielo o de pasajes de
la Biblia son una norma.
En el Islam, semejantes
representaciones y concepciones son
consideradas altamente blasfemas. De
ninguna manera Dios tiene algo en
común con formas humanas. Dios es
Incomparable y está en todas partes,
especialmente en el corazón del
creyente. Dios no es algo que pueda
ser limitado por el tiempo y el
espacio. Diós es infinito e
Indefinible. Dios no nécesita un
lugar en particular para ser
adorado. En una mezquita no hay
íconos, ni santos ni altares. La
mezquita no es la "Casa de Dios" y
en consecuencia no está consagrada.
El elemento principal de una
mezquita es el mihrab o nicho que
domina el llamado muro de la quibla
o de la orientación a La Meca, que
sirve como referencia al orante y no
tiene ninguna connotación sagrada.
El arquitecto e historiador del arte
español Fernando Chueca Goitía
(Madrid 1911) enfatiza sobre este
punto: «EJ edificio destinado al
culto en el Islam tiene un carácter
específico que nace, naturalmente,
de los mismos principios de la
religión profética. Una religión
radicalmente monoteísta, centrada en
el culto del Todopoderoso, sin otros
misterios que una verdad revelada a
Mahoma (...) Una religión sin
sacramentos y sin ministros, sin
clase sacerdotaL Dios no ha
descendido entre los hombres ni
habito en sus santuarios. Por lo
tanto, la mezquita no es la casa de
Dios ni el asiento de una asamblea
jerarquizada No es ni la Domus Dei
ni la Eclesia, y por ello no habrá
ministros ni clero. Es una simple
sala de oración donde el musulmán se
retira para la plegaria en soledad o
se reúne colectivamente para la
oración del viernes que preside el
imán. El imán no es un ministro del
culto, no es un sacerdote, sino un
guía de la oración» (F. Chueca
Goitía: "Morfogénesis de la
mezquita. Relación entre espacios y
estructura", en Historia de la
Arquitectura Occidental.Tomo I: De
Grecia al Islam, Editorial Dossat
S.A., Madrid, 1979, págs. 286-287).
El arquitecto Hamurabi Faysal
Noufouri, titular de la Cátedra de
Arquitectura y Arte Islámico y
Mudéjar y director del Programa de
Investigaciones Comparadas "Alarife"
de la Facultad deArquitectura,
Diseño y Urbanismo (UBA) nos resume
en pocas palabras otros conceptos
fundamentales de la mezquita: «Este
precepto (la oración) es el
originante del Masyid, que en árabe
significa "superficie, lugar o
territorio inmaculado para apoyar la
frente en el acto de adorar a Dios"
Mezquita es la versión castellana de
esa palabra. Esta acepción de la
palabra implica una idea de
oratorio, de una ductilidad espacial
sin precedentes que va, desde un
simple dibujo con guijarros sobre
las arenas del desierto, hasta una
sala de cien columnas, o bien desde
un muro recto frente a una
explanada, hasta una sencilla
esterilla portable en una alforja.
Encontramos en esta flexibilidad
plástica y en la ausencia de clero
en el Islam, una concepción espacial
inédita en la historia de la
arquitectura. Porque no son ya los
sacerdotes, sino los orantes
reunidos, los protagonistas del
espacio religioso» (H.E Noufouri:"La
Mezquita: origen, función y
significado", publicado en la
revista Minbar al-Islam. Tribuna
islámica, Centro Islámico de la
RepúblicaArgentina,Abril 1991, pág.
II).
En el Islam la oración es un deber
que cada uno posee continuamente
hacia Dios y que no precisa de un
contexto o lugar en particular. Un
resultado arquitectónico de esta
ausencia de necesidad alguna de
crear un atmósfera mística, es que
los interiores de las mezquitas no
están visualmente separados del
contacto con el mundo exterior; por
el contrario, grandes ventanales al
nivel del suelo que alcanzan
inclusive las plantas superiores
parecen intentar unir el interior
con el exterior.
La mezquita simboliza a la ciudad
musulmana, la cual está integrada
dentro de su emplazamiento haciendo
un todo: Dios es Uno, la comunidad
es una y la ciudad es también una.
La función principal de una mezquita
es proveer refugio para la
congregación de orantes. De las 35
veces por semana que los musulmanes
devotos cumplimentan los rezos
obligatorios, las oraciones del
mediodía y especialmente la del
viernes al mediodía son las que
tradicionalmente han disfrutado de
un status distin to, cumpliendo una
función social con connotaciones
educativas y políticas.
A menudo ha sido objeto de la
crítica —por parte de aquellos que
acostumbran a monopolizar el Islam
utilizándolo como herramienta de sus
intereses espurios—, la peculiaridad
que los interiores de las mezquitas
otomanas —especialmente las
sultánicas de Sinán y las de los
arquitectos que siguieron bajo su
órbita, como Davut y Mehmet Agá—
están demasiado llenas de luz y que
esto es un factor que impide la
concentración espiritual apropiada
que requiere un edificio religioso.
Precisamente, según la concepción
del Islam Dios es Luz y en el
Sagrado Corán la Luz denomina una
Sura (24) y dentro de ella una Aleya
(35) dice: «Dios es la Luz de los
cielos y de la tierra».
Ésta es precisamente una
característica clave que distingue a
la arquitectura islámica otomana de
otras existentes en el mundo
musulmán.
La mezquita es un lugar de reunión
comunitario. Se espera de la
arquitectura islámica que conciba un
ambiente espacial que permita y
facilite la devoción religiosa.
Funcionalmente hablando, la mezquita
debe ser un lugar de encuentro y, en
consecuencia, no debe aislar al
creyente, ni física ni
psicológicamente del mundo exterior.
Los muros deben existir pero
diseíiados para ser como pantallas
transparentes, y esto es ciertamente
comprobable en las mezquitas de
Sinán: sentado en el suelo uno podrá
ver los jardines circundantes y los
amplios patios con sus kioscos para
la ablución y,al mismo tiempo,
apreciar el mihrab y las cúpulas. La
expresión arquitectónica de esta
integración visual del interior con
el exterior es el muro-cortina, un
concepto distintivo de las mezquitas
de Sinán.
Récords de Sinán
Pensando que la catedral de San
Pablo en Roma se contruyó durante
160 años desde Donato Bramante
(1444-1514) a Gian Lorenzo Bernini
(1598-1 680),y que Sir
ChristopherWren (1632-1723) trabajó
durante 40 años en la catedral de
San Pablo en Londres, la terminación
de la mezquitas de Suleimaniye de
Estambul y de la Selimiye de Edirné
en seis años, y la del Sultán Ahmed
(MezquitaAzul) en siete, muestra las
hazañas logradas por Sinán y la
velocidad y eficiencia con la que el
cuerpo de arquitectos de la corte
otomana desarrollaba sus
compromisos.
Dice Sinán en su autobiografía: «Los
arquitectos de cierta importancia en
países cristianos se sienten muy
superiores a los musulmanes, porque
hasta la fecha éstos jamás han
realizado nada comparable a la
cúpula de Santa Sofía. Gracias a la
ayuda del Todopoderoso y al favor
del sultán he conseguido construir
para la mezquita del sultán Selim
una cúpula que supera a la de Santa
Sofia en cuatro zira (varas) de
diámetro y seis de altura». Sinán
decía que la Suleimaniye era la obra
de un buen obrero, la Sehzadé su
obra de aprendiz y la Selimiye su
obra maestra.
Las obras encargadas por la familia
imperial y los grandes dignatarios
son consideradas como creaciones
personales de Sinán. Es en este
ámbito donde florece su genio:
inventa variaciones infinitas sobre
el tema de la cobertura de un
volumen rectangular por una cúpula.
Su afán por mejorar sus propios
logros será el pretexto para las
variaciones sobre el tema de las
medias cúpulas —dos en la mezquita
de Suleimán, cuatro en la de
Sehzadé, para la agregación de
galerías en la mezquita de Kiliç Ali
Pashá, o de tímpanos en la mezquita
de la princesa Mihrimah. |