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La Mujer y el mundo, desde el punto
de vista de los musulmanes
Prof. Nicolás Cosio Sierra
Los vociferantes partidarios
occidentales de la liberación de
la mujer, no tienen ni idea del
revolucionario salto que el
Islam dio a la posición de al
mujer. Incluso Occidente, con
toda su "libertad", no ha
añadido nada a lo que el Islam
concedió a la mujer, excepto
libertad para incrementar la
corrupción y la inmoralidad. En
el mundo occidental, están
intentando ahora crear leyes,
regulaciones, derechos y
funciones idénticos y uniformes
para el hombre y la mujer,
mientras ignoran todas sus
innatas diferencias.
Es aquí donde se fundamenta o
encuentra la diferencia entre la
perspectiva islámica y la de los
sistemas occidentales. Así, la
llamada disputa entre los que
mantienen los derechos
islámicos, de una parte, y
quienes apoyan al sistema
occidental por otra, se centra
en la identidad y exacta
igualdad de los derechos del
hombre y la mujer, y no en la
equidad o paridad de derechos.
Alguien ha expresado, no sin
razón, que la "igualdad de
derechos" es una etiqueta
falsificada que los adherentes a
la filosofía occidental, la han
mostrado como una especie de
"souvenir" Veamos algunos
aspectos legales... En el ideal
islámico, el hombre busca
unir-se con la mujer, no
esclavizaría, como sucede con
frecuencia en el mundo
occidental. Quizás estos
ideólogos burgueses europeos
olviden el pasado oprobioso de
la mujer en Occidente: En el
siglo XIX, dirigentes
eclesiásticos franceses
determinaron: "La mujer es un
ser humano, pero hecha para
servir al hombre".
En esa misma Europa, que hoy
cIama histéricamente por la
completa "liberación" de la
mujer, esta no tenía derecho de
propiedad (alrededor de 1850).
Enrique VIH, fundador de la
Iglesia Anglicana (la Iglesia
oficial de la Gran Bretaña), en
su día, prohibió a la mujer que
estudiase la Biblia, cuando
surgió la primera traducción al
inglés. Hace más de catorce
siglos, el Islam preconizó la
total independencia financiera
de la mujer, su derecho de
posesión y a disponer de sus
pertenencias, sin la supervisión
de hombre alguno. Realizaban las
mujeres todas sus transacciones
comerciales, incluso la
ejecución de escrituras de
donación, etc, sin que nadie
tuviera ni la más mínima
comprobación sobre sus actos.
Siempre ese ideal feminista, ha
prevalecido en la legislación
musulmana. Como se escribe en la
Azora IV, "Las mujeres", aleya
33: "No codiciéis aquello por lo
que Allah ha preferido a algunos
de vosotros más que a otros. Los
hombres tendrán parte según sus
méritos y las mujeres también.
Pedid a Allah, de Su favor.
Allah es omnisciente". Así, los
derechos y privilegios que ha
obtenido la mujer europea,
después de incesantes luchas en
las sociedades donde residía, y
que sólo alcanzó recientemente,
el Islam los había conferido a
todas las mujeres, sin menoscabo
de su personalidad. Si bien es
cierto que muchas mujeres están
condenadas en algunos sitios del
Oriente, a una forma de vida
insatisfactoria, no es menos
cierto que ello no es debido a
las normas del Islam. Es
motivado por el olvido de los
Principios religiosos y éticos,
en la organización política,
social y financiera de las
mismas.
El Occidente sufre en demasía,
las lacras de su sistema
decadente capitalista. En lo
formal, oropel para la mujer, en
lo profundo, indignidad para la
misma. Veamos al respecto, el
punto de vista del filósofo
británico, Bertrand Russell, en
su libro "Matrimonio y Moral":
"Mientras la virtud de la mujer
respetable se considera una
cuestión de gran importancia, la
institución del matrimonio tiene
que ser suplementada por otra
institución que puede ser
considerada parte de ella. Estoy
pensando en la institución de la
prostitución. Todos estamos
familiarizados con el conocido
pasaje en que Locky habla de las
prostitutas como una
salvaguardia de la santidad de
la casa y de la inocencia de
nuestras mujeres e hijas.
El sentimiento es victoriano y
la forma de expresión a la vieja
usanza, pero el hecho es
innegable. Los moralistas han
denunciado a Locky porque su
observación los puso furiosos
sin saber realmente porqué, no
pudiendo demostrar que lo que él
dijo no era cierto...". He
escrito textualmente parte del
texto de Russell, para demostrar
la doble moral occidental, en
relación con los derechos de la
mujer.
Hipocresía, falsificación de los
valores éticos, mientras
enmarcadas con pomposos títulos,
etc. Para muchos el Islam es la
cumbre para combatir el
prejuicio contra la mujer y la
meta para salvaguardar su
destino manifiesto, que es
compartir con el hombre la
santidad de la familia, El Islam
combate la hipocresía de
Occidente. Está escrito en la
azora IV, "Las mujeres", aleya
3: "Si teméis no ser equitativos
con los huérfanos, entonces,
casáos con las mujeres que os
gusten: dos, tres o cuatro. Pero
si teméis no obrar con justicia,
entonces con una sola".
La Sharía del Islam establece un
perfecto código moral de los
deberes de los maridos con sus
esposas y preconiza lo que el
Apóstol cubano José Martí,
indicó: "La única ley de
autoridad es el amor". El Islam
indica que la familia debe ser
la fuente de amor, no exenta de
cortesía y sinceridad. Claro que
el Islam constituye toda una
filosofía de la existencia. El
Islam ha puesto fin a la
práctica de mirar a la mujer con
menoscabo y de manera
degradante. El Corán ha
mantenido un equilibrio en las
historias que relata. Sus héroes
no son solamente hombres. En la
historia del Islam existen
mujeres preclaras, piadosas y
nobles. Pocos hombres pueden
alcanzar la cumbre de Jadiyah
(la primera mujer del Profeta
(B.P.D.) y, para muchos, la
esposa más querida.
Fue la primera persona que creyó
en él como Profeta y le concedió
una ayuda generosa en los años
difíciles de su misión. Podemos
expresar que ningún hombre,
excepto Muhammad y Ali logran la
irreversible condición de
Az-Zahrá. En resumen, que la
dignidad humana de la mujer, es
compatible con la filosofía
islámica, pero no con la
occidental. El Islam concedió
independencia económica a la
mujer, pero no destruyó la vida
familiar, como en ocasiones
ocurre en el Occidente. Además,
el Islam corrigió las
irregularidades de la herencia
de la mujer.
La situación tocante a la
herencia de la mujer, es la
resultante de la dote y la
manutención y no su causa. Uno
de los vicios más execrables del
capitalismo es el crecimiento
del divorcio. Por una parte, el
mundo occidental, alienta las
condiciones sociales que llevan
al divorcio, mientras que por la
otra parte, desea reprimirlo
compulsivamente por medio de
leyes. A los ojos del
pensamiento islámico, el
divorcio es lo más detestable y
denigrante para la condición
humana. Sin embargo, el Islam no
está de acuerdo en forzar a la
mujer a mantenerse con el
marido.
El divorcio, sin embargo, en el
Islam, es propio del marido,
como un mecanismo de derecho
natural, pero, como un derecho
pactado, también la mujer puede
beneficiarse de él. Nuestra
desaparecida esposa, Ñola Sahig,
siempre nos comentaba sobre sus
vivencias familiares. Creció en
un ambiente, en el que, cuando
se planteaban cuestiones
importantes, las mujeres
callaban y eran los hombres los
que hablaban. Se suponía que las
mujeres harían el trabajo de la
casa, y mientras limpiaban se
les permitía escuchar a sus
padres y hermanos discutiendo
los asuntos políticos: los
acontecimientos del momento y
las discusiones teóricas. Nunca
se les daba a las mujeres, en
aquel entonces, la oportunidad
en la infancia, de expresarse de
la misma forma en que lo hacían
sus hermanos (*).
Más adelante, nos cuenta Ñola,
cuando empezamos a participar en
actividades políticas, tuvimos
que empezar a aprender desde
cero, para expresamos y formular
ideas. Las mujeres tenían que
organizarse independientemente
sobre la base de sus intereses
específicos.
Naturalmente, tienen que estar
dispuestas a cooperar con
cualquier grupo que comparta sus
objetivos, pero sin que sean
engullidos por él, ni tengan que
aceptar sus dictados. Así la
mujer se ha ido liberando, en el
exacto sentido del vocablo
dentro de la sociedad islámica.
"Los padres no tienen ningún
derecho a tomar una decisión por
sí mismos para dar en matrimonio
a sus hijas a cualquier hombre
que les guste a ellos". Dentro
de la familia misma, el Islam le
ha asignado al hombre una
posición de autoridad para que
él pueda mantener el orden y la
disciplina como jefe de la casa.
El Islam, espera de la esposa
una obediencia consciente, y
cuidar del bienestar de su
marido y espera de los hijos
comportarse en consecuencia con
sus padres. Pero esto no
significa que el hombre haya
sido convertido en un tirano y
opresor en la familia, y a la
mujer le haya sido entregada a
él como un objeto.
De acuerdo con el Islam, el
espíritu verdadero de la vida
marital es amor, comprensión y
respeto mutuo. El Islam hace el
vínculo marital fuerte, pero
sólo aspira a mantenerlo
intacto, siempre que esté
fundado en la dulzura del amor
o, al menos, que exista la
posibilidad de un compañerismo
duradero. Cuando esta
posibilidad muere, le da al
hombre y a la mujer el
derecho de divorcio.
En la vida diaria, frente a los
problemas que cotidianamente se
plantean en temas como la
educación de los hijos, su
escolaridad y su salud, como la
gestión del presupuesto familiar
incluso cuando el marido decide
entregar una pequeña parte a la
esposa y malgastar el resto,
como las alianzas familiares, la
mujer musulmana actúa muy a
menudo con energía y decisión,
incluso contra la voluntad del
hombre.
Termino y doy gracias al Santo
Islam, que me haya permitido llegar
a feliz término este trabajo. "En
el nombre de Dios, Graciabilísimo,
Misericordiosísimo".
(*)
Nota del Editor: Esta limitación es
ajena al Islam y al Corán, pero ha
existido y existe en mentes
retrógradas de gente de Oriente y
Occidente. Vale la pena recordar que
por ejemplo en la Argentina la mujer
recién conquistó su derecho a votar
en el primer gobierno de Perón a
instancias de Evita. En cambio en el
mundo islámico la mujer participa
desde los orígenes en la elección de
los gobernantes. |