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Fundamentos de la Profecía de
Muhammmad (B.P.D)
Sin duda, la prueba más importante
de la veracidad de un profeta, es su
capacidad de obrar milagros. Esto es
lo que provoca en el resto de los
seres humanos una adhesión, amor y
sumisión que no tienen comparación
con los efectos que pueda ejercer
cualquier otro liderazgo humano.
El poder de los milagros que Dios
confiere a Sus representantes, los
profetas, tienen como objetivo
despertar la fe de la gente y
guardan relación con aquellas
virtudes que más hayan desarrollado
aquellos hombres a los que va
dirigido el mensaje en primera
instancia. Así, los milagros de
Moisés tuvieron que ver con la magia
que practicaban los egipcios; los de
Jesús, con la medicina de su época;
y los del Profeta Muhammad con el
poder de la palabra y la elocuencia
tan desarrollada entre los árabes.
Moisés convirtió su báculo en
serpiente y los magos de la corte
del Faraón aceptaron a Moisés, Jesús
curó a los enfermos de nacimiento y
resucitó a los muertos, y los doctos
de entonces sucumbieron ante la
evidencia del poder sobrenatural del
milagro de Cristo. Muhammad,
iletrado, trajo el Corán, que
enmudeció a los árabes, los más
encumbrados en la elocuencia y la
perfección literaria. El Sagrado
Corán es el milagro o prueba
viviente de la veracidad del Profeta
del Islam. Su incomparable
elocuencia es sólo una de sus
dimensiones, su contenido
doctrinario, sus enseñanzas éticas
sublimes, sus normativas sociales,
políticas, económicas, sus
descubrimientos científicos, sus
exposiciones metafísicas, etc. todo
en él es milagroso, en contraste con
las posibilidades meramente humanas
de una persona iletrada y habitante
de una región al margen de la
civilización, y de una época
particularmente oscura.
El milagro del Sagrado Corán es un
tema de estudio inagotable en sí
mismo.
Aquí queremos señalar otros
fundamentos que acompañan a la
prueba principal de la profecía que
es la del milagro coránico, u
otrosmilagros realizados por el
Profeta Muhammad (B.P.D) (hay más de
cuatro mil registrados en la
tradición islámica)
Para analizar la veracidad de la
profecía aclamada por Muhammad o
cualquier otra persona, es necesario
considerar una serie de cuestiones:
1) Su personalidad moral, modo de
vida y experiencia social
2) Las condiciones que existían en
el área en que se desenvolvió
3) Las condiciones de la época.
4) Su mensaje, principios, metas y
contenidos.
5) Los efectos de la prédica
desarrollada.
6) El grado de fe que mostró en su
misión y los sacrificios que realizó
por ella.
7) Su sinceridad y no compromiso con
la falsedad
8) La rapidez de los efectos de su
prédica
9) La personalidad de aquéllos que
fueron sus seguidores
10) La personalidad de aquéllos que
fueron sus enemigos
Cuando le preguntaron al Profeta
Jesús (P.) cómo distinguir a los
falsos profetas de los verdaderos,
los evangelios dicen que respondió:
"por sus frutos los reconoceréis".
Los puntos desarrollados son el
análisis de esos frutos.
Desde su niñez y juventud llamó la
atención por su conducta madura y
ejemplar, decían de él que nunca lo
habían escuchado mentir. En su
juventud mostró su valentía,
sensibilidad y amor por la justicia
y defensa de los oprimidos, al
participar de una organización en
pro de los derechos de los débiles.
Se lo apodó "el Amin", "el digno de
confianza". Aquél a quien le
confiaban sus pertenencias o
propiedades al viajar o ausentarse.
Fue el Profeta de la misericordia y
el perdón con el que se beneficiaron
sus más crueles enemigos.
Dios dice en el Sagrado Corán:
"Ciertamente eres (Muhammad) de una
moral extraordinaria". (68:4).
Vivió en la más absoluta simpleza a
pesar de gobernar una basta región.
Montaba en asno, sin montura y
llevaba alguien consigo.
Todos los seres normales, aún los
genios asumen el color de su
ambiente y de su época, pero
sólamente ante unos pocos, como ante
los profetas, ambiente y época se
rinden a su influencia poderosa. La
ignorancia, la idolatría, la
injusticia, el politeísmo, la
esclavitud, la corrupción, la
superstición, fueron sepultadas por
su prédica y ejemplo. Allí en el
desierto da Arabia, al margen de las
grandes civilizaciones humanas,
nació de la enseñanza de este
profeta, la civilización monoteista
más brillante de la historia.
El contenido de su invitación trajo
unidad en todas las áreas, la
eliminación de los privilegios
opresivos de clase o de raza, la
unidad de la humanidad, la lucha
contra la opresión, la libertad y la
dignidad, el valor de la piedad:
"¡Oh humanos!, ciertamente os
hemos creado de varón y mujer, y os
establecimos en pueblos y tribus
diversos para que os conozcáis y os
tratéis con benevolencia,
ciertamente el más noble ante Dios
es el más piadoso" (49:13)
A la barbarie contrapuso estas
máximas coránicas:
"Devuelve con el bien el mal que
te hagan";
"No agredáis";
"No injuriéis ni insultéis a
nadie";
"No os burléis de nadie".
O el dicho profético que
transmitiera Alí (P.):
"Dad a tu enemigo tu justicia y
tu imparcialidad"
En la guerra, que únicamente
puede ser defensiva, no se debe
atacar a los civiles, el ejército en
retirada, incendiar o destruir los
bosques o sembradíos, contaminar el
agua o negársela al enemigo. Deberá
otorgarse un buen trato a los
prisioneros. Jamás nadie antes había
garantizado la libertad de los
prisioneros de guerra si éstos
enseñaban a leer y escribir a los
vencedores.
Los oficiales romanos explicaban a
su líder Heraclius las razones de su
derrotas ante los musulmanes, menos
pertrechados que aquéllos: "Durante
la noche los encontrarás rezando
fervientemente; durante el día los
encontrarás ayunando. Siempre
cumplen sus promesas, ordenan el
bien y prohiben el mal. Pagan por lo
que comen en los territorios bajo su
tutela y mantienen completa equidad
entre ellos".
La sinceridad del Profeta inutilizó
al arma del demonio que es el
soborno. Dijo el Profeta cuando le
tentaron con el liderazgo de la
Meca: "Si me ofrecieseis el sol en
la mano derecha y la luna en la
izquierda para que abandone mi
misión, jamás lo haría"
Es inútil explicarse cómo el mensaje
de un hombre iletrado, en menos de
cien años, civilizaba de España a la
China, a no ser que aceptemos la
irrupción del poder de la revelación
en el corazón purificado del
Profeta.
Sus enemigos fueron seres
arrogantes, ignorantes, crueles y
tiranos. Acaudalados que sólo
buscaban extender su poder a
cualquier precio. Sus seguidores, en
cambio, fueron hombres y mujeres
humildes, desinteresados buscadores
de Dios, la verdad y la justicia,
que no dudaron en arriesgar y
sacrificar sus vidas toda vez que
fue necesario.
La historia corrobora con
incontables detalles lo que
expusimos en forma sintética.
Dice el Sagrado Corán:
"No haya imposición en la
religión, se ha evidenciado la
verdad del error". (2:255)
Sheij Abdul Karim Paz |