| MILAGROS DEL CORÁN
Verdaderamente él (el Corán) es una revelación que hizo
descender el Señor de los mundos.
(Corán 26:192)
Milagros científicos del Corán
El milagro de la
miel
"Tu
Señor le ha inspirado a la abeja: 'Construye moradas en
las montañas, en los árboles, y también en las
estructuras que erige el hombre. Luego, come de todo
tipo de frutos y anda dócilmente por los caminos de tu
Señor'. De su vientre sale un jarabe de color diverso
que contiene una cura para los hombres. Ciertamente hay
en ello un signo para gente que reflexiona" (Corán:
16:68-69).
La miel es una "cura para los hombres" según lo
establecen los versículos anteriores. Actualmente la
apicultura y los productos apícolas están despertando el
interés de los investigadores en los países más
avanzados en el campo científico, y entre los beneficios
de la miel se han enumerado los siguientes:
Fácilmente digerible: Debido a que
las moléculas de azúcar de la miel pueden convertirse
fácilmente en otros azúcares (p. ej. fructosa en
glucosa), la miel es digerida con facilidad incluso por
los estómagos más sensibles y pese a su alto contenido
de acidez. Ayuda a un mejor funcionamiento de los
riñones y los intestinos.
Se difunde rápidamente a través de la sangre,
constituyendo una rápida fuente de energía. Acompañada
con agua tibia la miel se difunde en el torrente
sanguíneo en 7 minutos. Sus moléculas de monosacáridos
favorecen la actividad del cerebro que es el mayor
consumidor de estos azúcares. La miel es un compuesto
natural de azúcares como glucosa y fructosa. Según
investigaciones recientes esta única combinación de
azúcares es la más efectiva para eliminar la fatiga e
incrementar el desempeño atlético.
Ayuda a la formación de la sangre:
la miel provee una parte importante de la energía que el
cuerpo requiere para la formación de la sangre. Además
ayuda a limpiar la sangre. Tiene también efectos
positivos en la regulación y facilitación de la
circulación sanguínea. También funciona como protección
contra problemas en la circulación capilar y la
arteriosclerosis.
No alberga bacterias: A esta
propiedad bactericida de la miel se la denomina "efecto
inhibitorio". Varias son las causas de esta propiedad
antimicrobiana de la miel: su alto contenido de azúcar
que limita la cantidad de agua que los microorganismos
necesitan para crecer, su alta acidez (bajo pH), y una
composición que priva a las bacterias del nitrógeno
necesario para su reproducción, son algunas de ellas.
Antioxidante: cualquiera que desee
una vida saludable debería consumir antioxidantes. Se
trata de compuestos presentes en las células que le
permiten librarse de los subproductos perjudiciales de
las funciones metabólicas normales. Estos elementos
inhiben las reacciones químicas destructivas que
provocan la putrefacción de los alimentos y muchas
enfermedades crónicas. Los investigadores creen que los
productos alimenticios ricos en antioxidantes pueden
prevenir problemas cardíacos y el cáncer. Hay poderosos
antioxidantes presentes en la miel: pinocembrin,
pinobanksin, chrisin y galagin. El pinocembrin es una
antioxidante que sólo existe en la miel.
Fuente de vitaminas y minerales: la
miel está compuesta por azúcares como la glucosa y la
fructosa y minerales como magnesio, potasio, calcio,
sodio, cloro, azufre, hierro y fosfatos. Contiene
vitaminas B1, B2, C, B6, B5 y B3, variando sus
cantidades según las cualidades del néctar y el polen
del cual se produjo. Además contiene cobre, yodo y zinc
en pequeñas cantidades.
La miel se utiliza para curar heridas:
-La viscosidad de la miel provee una barrera
protectora que impide que las heridas se infecten.
Suministra un ambiente húmedo cicatrizante que permite
que las células de la epidermis se regeneren a través
del surco de la herida con la superficie de la misma,
impidiendo así la deformación de la piel.
-La miel estimula la regeneración del tejido
involucrado en el proceso cicatrizante. Estimula la
formación de nuevos vasos capilares y el crecimiento de
los fibroblastos que reemplazan el tejido conectivo en
las capas más profundas de la piel, así como la
producción de fibras de colágeno que fortalecen la
reparación del tejido.
-La miel estimula el crecimiento de las células
epiteliales que forman la nueva piel sobre una herida
que está sanando. De esta forma impide la formación de
costras y tejido fibroso, previniendo la necesidad de
hacer injertos de piel, incluso en heridas de
envergadura.
-La miel no se pega a los tejidos heridos sobre los
que se aplica, por lo tanto no se arrancan tejidos
nuevos ni hay dolor cuando se cambian los vendajes.
-La miel tiene una acción antiinflamatoria que reduce
la hinchazón en torno de las heridas. Esto mejora la
circulación y por consiguiente acelera el proceso
cicatrizador. También reduce el dolor. También se reduce
la exudación de fluidos de la herida en virtud de esta
propiedad antiinflamatoria.
-El alto contenido de azúcar de la miel saca la linfa
de la herida, la cual levanta la suciedad del cauce de
la lesión.
-La miel despeja rápidamente de infección las
heridas. Es muy efectiva incluso con cepas bacterianas
resistentes a los antibióticos. A diferencia de los
antisépticos y los antibióticos no perjudica el proceso
de cicatrización debido a efectos adversos sobre los
tejidos lesionados.
Se desprende de todos estos datos que la miel tiene
grandes propiedades "curativas". Sin duda es uno de los
milagros del Corán que Dios, Exaltado sea, ha revelado.
Los corazones se sosiegan con la
remembranza de Dios
Según las investigaciones de David B. Larson y su
equipo del Centro Nacional Americano para Investigación
de la Salud (American National Health Research Center)
los estudios comparativos de americanos devotos y no
religiosos han dado resultados sorprendentes. Por
ejemplo, las personas religiosas sufren un 60% menos de
enfermedades cardíacas que aquellas que tienen poca fe o
ninguna; la tasa de suicidios entre tales personas es un
100% menor, y sufren mucho menos de hipertensión
arterial, y esta proporción se eleva a 7 a 1 entre los
fumadores.
Los psicólogos laicos tienden a considerar estas
cifras como simples "efectos psicológicos". Es decir que
la fe mejora el ánimo de la gente y esto contribuye a la
salud. Esta explicación puede de hecho ser razonable,
pero si se examina el tema surgen conclusiones más
sorprendentes. La fe en Dios es mucho más fuerte que
cualquier otra influencia psicológica. Las
investigaciones a gran escala llevadas a cabo por el Dr.
Herbert Benson de la Facultad de Medicina de Harvard han
producido resultados notables en este campo. A pesar de
que él mismo no es un creyente, el Dr. Benson ha llegado
a la conclusión de que la devoción y la fe en Dios
tienen un efecto más positivo en la salud humana que
cualquier otra cosa. Benson afirma que ha determinado
que ninguna creencia proporciona tanta paz mental como
la fe en Dios.
¿Cuál es la causa de esta conexión entre la fe, el
alma humana y el cuerpo? La conclusión a la que arribó
Benson, un investigador laico, es, en sus propias
palabras, que el cuerpo y la mente del ser humano están
regulados para creer en Dios. Este hecho, que el mundo
de la medicina ha comenzado lentamente a apreciar, es un
secreto que fue revelado en el Corán en estos términos:
"¿No es acaso con la remembranza
de Dios que se sosiegan los corazones?" (Corán,
sura Al-Ra'd, 13:28). La razón por la cual la gente que
cree en Dios, que reza y confía en El, es psicológica y
físicamente más saludable es porque están actuando de
acuerdo a como fueron creados. Las filosofías y sistemas
que violan los principios ínsitos en la creación del ser
humano conducen siempre al sufrimiento, la inquietud,
las dificultades y la infelicidad.
La medicina moderna tiende actualmente a tomar
conciencia de estos hechos que brevemente hemos
expuesto. Como afirma Patrick Glynn: "La investigación
científica en psicología en los últimos 25 años ha
demostrado que... la creencia religiosa es uno de los
más consistentes correlatos en conjunto de la salud
mental y la felicidad" (Glynn, "Dios. La evidencia", ps.
61-62). |