Milagros del Corán
Verdaderamente él (el Corán) es
una revelación que hizo descender el Señor de los mundo
(Corán 26:192)
La Formación de
la lluvia
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La ilustración anterior
muestra como se liberan en el aire gotitas de
agua. Este es el primer paso en la formación de
la lluvia. Después de ello las gotitas de agua
en las nubes recién formadas quedarán
suspendidas en el aire y luego se condensarán
formando la lluvia. Todas estas etapas están
descriptas en el Corán. |
El proceso de formación de la
lluvia fue un gran misterio durante largo tiempo. Sólo
después que se inventara el radar meteorológico fue
posible descubrir las distintas fases en la formación de
la lluvia. Según las investigaciones la formación de la
lluvia se produce en tres etapas. En primer lugar la
"materia prima" de la lluvia asciende en la atmósfera
impulsada por el viento. Luego se forman las nubes, y
por último aparecen las gotas de lluvia.
El relato coránico sobre la formación
de la lluvia se refiere exactamente a este proceso. En
un versículo se describe el proceso de la siguiente
manera:
"Dios es quien envía los vientos
que levantan las nubes y El las esparce por el cielo
como El quiere. Las fragmenta en racimos oscuros y
entonces ves que sale de dentro de ellas la lluvia.
Cuando la derrama sobre aquellos que El quiere de Sus
siervos, he aquí que estos se regocijan" (Corán 30:48).
Examinemos ahora más técnicamente las
distintas etapas delineadas en el versículo.
Primera etapa: "Dios es quien
envía los vientos...".
Innumerables
burbujas que se forman en los océanos están
constantemente estallando y provocando así que
minúsculas partículas de agua sean proyectadas hacia la
atmósfera. Estas partículas, ricas en sales, son
transportadas por los vientos y ascienden en la
atmósfera. A dichas partículas se las denomina aerosol
(dispersión coloidal de un sólido o líquido en un gas),
y funcionan como trampas de agua que forman nubes de
gotas juntando alrededor suyo vapor de agua que asciende
desde los océanos en forma de diminutas gotitas.
Segunda etapa: "...y El las
esparce por el cielo como El quiere. Las fragmenta en
racimos oscuros...".
Las nubes están formadas por vapor de
agua que se condensa alrededor de cristales de sal o
partículas de polvo en el aire. Debido a que las gotitas
de agua en estas nubes son diminutas (tienen un diámetro
que oscila entre 0,01 y 0,02 mm) es que ellas pueden
mantenerse suspendidas en el aire y dispersarse por el
cielo. Así es como el cielo se cubre de nubes.
Tercera etapa: "...y
entonces ves que sale de dentro de ellas la lluvia...".
Las minúsculas partículas de agua que
rodean a los cristales de sal y a las partículas de
polvo se condensan y espesan formando las gotas de
lluvia que, al volverse más pesadas que el aire, dejan
las nubes y caen al suelo en forma de aguacero.
Como vemos cada etapa en la formación
de la lluvia está descripta claramente en el Corán. Y
más aún, esas etapas están explicadas exactamente en su
correcta secuencia. Igual que con muchos otros fenómenos
naturales que se producen sobre la tierra, Dios da
también respecto de éste la explicación más correcta,
dándola a conocer a la gente en el Corán siglos antes de
que el hombre la descubriera.
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(A) Pequeñas nubes aisladas
(cumulus).
(B) Cuando las pequeñas nubes se unen, las
corrientes ascendentes en la nube más grande
aumentan, y así ésta se amontona hacia arriba.
Estas corrientes ascendentes provocan que el
cuerpo de la nube crezca verticalmente,
apilándose hacia arriba. Este crecimiento
vertical hace que el cuerpo de la nube se
extienda hacia regiones más frías de la
atmósfera, donde se forman gotas de agua y
granizo que van creciendo más y más. Cuando
estas gotas de agua y granizo se vuelven
demasiado pesadas para que las corrientes las
sostengan, comienzan a caer de las nubes como
lluvia, granizo, etc. Este hecho científico fue
anunciado en el versículo 43 de la Sura An-Nur
catorce siglos atrás por Dios de esta forma:
“...y, luego, forma pilas, y entonces ves salir
la lluvia de ella...”. |
En otro versículo se da la siguiente información
sobre la generación de la lluvia:
"¿No ves que Dios empuja las nubes
y las agrupa, y, luego, forma pilas (nubarrones), y
entonces ves salir la lluvia de ellas? El hace descender
del cielo montañas (de nubes) en las cuales hay granizo,
azotando con él a quien El quiere, y desviándolo de
quien El quiere. El resplandor de su relámpago casi deja
sin vista" (Corán 24:43).
Estudiando los tipos de nubes los
científicos se han topado con sorprendentes resultados
en lo referente a la formación de las nubes de lluvia.
Estas se forman según un sistema y etapas definidas. Las
etapas de la formación de los cumulonimbos (o cumulus
nimbus), un tipo de nube de lluvia, son las siguientes:
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Las nubes pequeñas (cumulus) son arrastradas y
reunidas por el viento, o sea como dice el
versículo: “...Dios empuja las nubes y las
agrupa...”. |
1ª Etapa:
Desplazamiento: las nubes son transportadas, esto es,
empujadas por el viento.
2ª Etapa: Unión: las
nubes pequeñas (cumulus), llevadas por el viento, se
unen formando una nube más grande (9).
3ª Etapa:
Apilamiento: cuando las nubes pequeñas se unen, las
corrientes ascendentes dentro de la nube más grande se
incrementan. Las corrientes ascendentes cerca del centro
de la nube son más fuertes que las cercanas a los
bordes, y esto provoca que el cuerpo de la nube crezca
verticalmente, y así se apila hacia arriba. Este
crecimiento vertical provoca que el cuerpo de la nube se
estire hacia regiones más frías de la atmósfera, donde
comienzan a formarse gotas de agua y granizo que crecen
más y más. Cuando estas gotas de agua y granizo se
vuelven demasiado pesadas para ser sostenidas por las
corrientes ascendentes, comienzan a desprenderse de la
nube en forma de lluvia, granizo, etc. (10).
Debemos recordar que los meteorólogos
sólo recientemente han descubierto estos detalles sobre
la formación de las nubes, su estructura y función, y
esto gracias a la utilización de equipos modernos como
aviones, satélites, computadoras, etc. Resulta evidente
que Dios nos ha dado en esto una información que no
podía conocerse 1400 años atrás.
Los vientos
fecundantes
El
carácter "fecundante" de los vientos y la consecuente
formación de la lluvia son mencionados en un versículo
del Corán de esta forma:
"Nosotros enviamos los vientos
fecundadores, y así hacemos descender agua del cielo con
que os damos de beber..." (15:22).
En este versículo se señala que la
primera etapa en la formación de la lluvia le
corresponde al viento. Hasta principios del siglo XX la
única relación entre el viento y la lluvia era la ya
conocida, que el viento empujaba las nubes. Sin embargo
los modernos hallazgos en meteorología han demostrado el
rol "fecundante" del viento en la formación de la
lluvia.
Esta función fecundante del viento opera de la
siguiente forma:
En virtud de la capacidad de generar
espuma que tiene el agua se forman en la superficie de
los océanos innumerables burbujas que, al estallar,
liberan en el aire minúsculas partículas, con un
diámetro de un centésimo de milímetro. Estas partículas,
conocidas como "aerosoles", se mezclan con el polvo
arrastrado de la tierra por el viento, y son
transportadas a las capas superiores de la atmósfera. En
esas regiones elevadas donde son trasladadas por el
viento las partículas entran en contacto con vapor de
agua. Ese vapor se condensa alrededor de esas partículas
y se convierte en gotitas de agua. Estas gotitas de agua
primero se juntan formando nubes y luego caen al suelo
en forma de lluvia.

La imagen de arriba muestra las etapas en la
formación de una ola. Las olas se forman por
el viento que sopla sobre la superficie del
agua. Con la acción del viento las
partículas de agua comienzan a moverse en
sentido circular. Este movimiento pronto
forma olas, unas después de otras, y las
burbujas formadas por las olas esparcen
partículas de agua en el aire. Esta es la
primera etapa en la formación de la lluvia.
Este proceso es descripto en el versículo
como “...Nosotros enviamos los vientos
fecundadores, y así hacemos descender agua
del cielo...”.

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Como puede verse los vientos
"fecundan" el vapor de agua que flota en el aire con las
partículas que arrastran desde el mar y eventualmente
coadyuvan a la formación de las nubes de lluvia.
Si los vientos no poseyeran esta propiedad jamás
se formarían las gotitas de agua en la atmósfera superior, y no
existiría algo como la lluvia.
El punto más importante aquí es que este rol
crítico del viento en la formación de la lluvia fue expuesto hace
siglos en un versículo del Corán, en una época en que la gente sabía
muy poco sobre los fenómenos naturales.
Los mares no se mezclan
entre sí
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Fotografía satelital de Gibraltar. |
En un versículo del Corán se describe
una propiedad de los mares que sólo ha sido descubierta
recientemente:
"Ha dejado fluir a los dos mares, para que
converjan, pero los separa una barrera que no rebasan" (Corán
55:19-20).
Esta propiedad de los mares, que pese a estar en
contacto entre sí no se mezclan, ha sido descubierta sólo
recientemente por los oceanógrafos. En virtud de una propiedad
física llamada "tensión superficial", las aguas de mares vecinos no
se mezclan. Esta tensión superficial, provocada por la diferencia de
densidad de sus aguas, impide que éstas se mezclen, exactamente como
si hubiera una delgada pared entre ellas (11).
Es notable que en una época en que la gente no
tenía conocimientos de física, de la tensión superficial o de la
oceanografía, este hecho fuera revelado en el Corán.

Hay grandes olas, fuertes corrientes y
mareas en el Mar Mediterráneo y el Océano
Atlántico. El agua del Mar Mediterráneo
penetra en el Océano Atlántico por
Gibraltar. Pero su temperatura, salinidad y
densidad no cambian por la barrera que las
separa.
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Tinieblas en los océanos y
las olas internas
"O (el estado de los impíos) es como
tinieblas en un mar profundo al que cubren olas sobre
las que hay otras olas, encima de las cuales hay nubes.
Tinieblas sobre tinieblas. Si extendiera su mano apenas
la distinguiría. A quien Allah no le da luz no tendrá
ninguna luz" (Corán 24:40).
Mediciones realizadas con
la tecnología actual han revelado que del 3
al 30% de la luz solar es reflejada por la
superficie del mar. Casi todos los siete
colores del espectro lumínico son entonces
absorbidos, uno después del otro, en los
primeros 200 metros, salvo la luz azul
(figura de la izquierda). Por debajo de los
1000 metros de profundidad no hay luz en
absoluto (figura superior). Este hecho
científico fue señalado hace 1400 años en el
versículo 40 de la Sura An-Nur.
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En la obra "Océanos" se describe el
ambiente general de los mares en los siguientes
términos: "La oscuridad en lo profundo de mares y
océanos se encuentra alrededor de los 200 m y por debajo
de esta marca. A esa profundidad casi no hay luz. Por
debajo de los 1000 metros no hay luz en absoluto" (12)
Actualmente conocemos la estructura general del
mar, las características de los seres vivos que lo habitan, su
salinidad, así como la cantidad de agua que contiene, su profundidad
y superficie. Los submarinos y otros equipamientos especiales
desarrollados por la moderna tecnología han permitido a los
científicos obtener esta información.
El ser humano es incapaz de sumergirse más de 70
metros sin la ayuda de equipos especiales. No puede sobrevivir en
absoluto en las partes profundas de mares u océanos a profundidades
tales como 200 metros. Es por esta razón que sólo recientemente los
científicos han descubierto estos datos sobre los océanos. Y no
obstante ello, la información de que lo profundo del océano está en
tinieblas fue suministrada por el Corán hace 1400 años. Y por cierto
es uno de los milagros del Corán que tal dato fuera aportado en una
época en que el hombre no disponía de equipos para sumergirse en las
profundidades del mar.
Por otro lado, la afirmación del mismo versículo
40 de la Sura Al-Nur "...es como tinieblas en
un mar profundo al que cubren olas sobre las que hay otras olas,
encima de las cuales hay nubes..." llama nuestra atención
sobre otro milagro del Corán.
Recientemente los científicos han descubierto que
hay olas internas en el mar, que "se producen en la superficie de
separación entre dos capas de diferente densidad". Estas olas
internas cubren el agua profunda de los mares y océanos porque ella
tiene una mayor densidad que el agua que está por encima. Las olas
internas actúan como las olas de la superficie, y pueden romper
igual que lo hacen estas últimas. Si bien no pueden ser vistas por
el ojo humano estas olas internas pueden ser detectadas estudiando
los cambios de temperatura o salinidad en un lugar determinado (13).
Las afirmaciones del Corán tienen un absoluto
paralelismo con la explicación que acabamos de suministrar. Sin
investigar, uno sólo puede ver las olas en la superficie del mar. Es
imposible que alguien supiera que existen olas internas por debajo
de la superficie del mar. Y no obstante, en la Sura Al-Nur, Dios
llama nuestra atención sobre otro tipo de olas que se producen en la
profundidad de los océanos. Por cierto que este hecho, que los
científicos han descubierto muy recientemente, muestra una vez más
que el Corán es la Palabra de Dios.
La figura de la derecha
representa las olas internas que se forman
en la superficie que separa dos capas de
agua de diferente densidad. La capa inferior
es más densa que la superior. Este hecho
científico, revelado en el versículo 40 de
la Sura An-Nur del Corán hace 14 siglos, ha
sido descubierto por los científicos hace
muy poco tiempo.
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La región cerebral que
controla nuestros movimientos
"Lo
agarraremos por un mechón de su frente, de su frente
mentirosa y pecadora" (Corán 96:15-16).
La expresión "frente mentirosa y
pecadora" en el versículo citado es muy
interesante. Investigaciones realizadas en años
recientes revelaron que el área prefrontal, que es
responsable de la administración de funciones
particulares del cerebro, reside en la parte frontal del
cráneo. Recién en los últimos 60 años los científicos
descubrieron las funciones de esta área, algo que el
Corán señaló hace 1400 años atrás. Si miramos dentro del
cráneo a la altura de la frente en la cabeza encontramos
allí el área frontal del cerebro. Un libro titulado "Principios
de Anatomía y Fisiología", que incluye los
resultados de las últimas investigaciones sobre las
funciones de esta región del cerebro, señala:
"La motivación y la previsión para planear e
iniciar movimientos se ubica en la porción anterior
de los lóbulos frontales, en el área prefrontal.
Esta es una región de asociación de la corteza..." (14).
El libro también dice:
"En relación a su involucramiento con la
motivación, se piensa también que el área prefrontal
contiene el centro funcional para la agresión..." (15).
En suma, esta área del cerebro es
responsable de la planificación, la motivación y el
inicio tanto del comportamiento bueno como del pecador,
y también es responsable de decir mentiras o la verdad.
Es claro que la afirmación "frente mentirosa y pecadora"
se corresponde completamente con las explicaciones
recién suministradas. Este hecho, que los científicos
han descubierto en los últimos 60 años, fue expresado
por Dios en el Corán hace varios siglos. |