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Islam y Política 9

 

Uilaiat Imam (Autoridad del guía espiritual y temporal)
Desde el punto de vista shia, la autoridad de la guía religiosa y política, o espiritual y temporal, luego del profeta, pertenece a los Imames o guías infalibles de parte de Dios para los asuntos de los seres humanos (e inclusive del resto de los seres y la creación). Los shias creen en base a múltiples razonamientos, que la guía religiosa y política de la comunidad, luego del profeta continuó con los Imames, la paz sea con ellos. Estos son doce descendientes del profeta por la línea de su hija Fátima, la paz sea con ella, casada con su sucesor, Ali ibn Abi Talib, primo y yerno del profeta Muhammad, la bendición de Dios sea con él y con su Familia. A pesar de que el tema principal para nosotros acá es el tema de la guía política y el gobierno, como el gobierno es una de las ramas de los asuntos del Imamato  (liderazgo espiritual y temporal), y el Imamato posee todos los rangos del profeta salvo la recepción de la revelación, primero tenemos que definir qué es el Imamato y luego revisar los argumentos a favor del Imamato o liderazgo religioso y temporal en el Islam.


La definición de Imam
En una definición muy bella y elocuente del octavo Imam, la paz sea con él, dice:  “El Imam es el líder o conductor del din (religión o modo de vida. Pues no es religión en un sentido limitado como se la entiende en Occidente, sino religión que abarca todos los asuntos de la vida individual y social en este mundo y en el otro, tanto en el campo de la creencia, como en el de la ética y las leyes o normas) y la organización de los musulmanes”. En la ciencia del Kalam o teología se define al Imam del siguiente modo:
El Imamato es el liderazgo general en los asuntos del din (religión o modo de vida como dijimos) y del mundo tras la sucesión del profeta. (Esta definición pertenece al gran teólogo shiita ‘Allamah Hilli, siglo VII de la hégira o emigración, siglo catorce de la era cristiana).
La realización del Imamato depende del Imam, que significa líder o jefe, y el Imam es quien tiene a cargo el Imamato de la comunidad. El Imamato como ya hemos expresado es uno de los temas esenciales o fundamentos de la creencia, como una extensión de la profecía (que tiene que ver con la educación y conducción espiritual, política y social de los creyentes a lo largo de la historia).
El Imam se diferencia del concepto de califa tal como lo entienden los musulmanes sunnitas, que lo limitan al gobierno de los asuntos mundanos y si incluyen los asuntos espirituales, no es elegido por Dios sino por los hombres, a pesar de que el Sagrado Corán expresamente cada vez que menciona la palabra califa lo hace en referencia a una elección, una orden y una disposición de parte de Dios. Ya dijimos anteriormente, que la aceptación de los profetas por parte de los hombres, de los Imames o califas es una condición para que se haga efectivo el gobierno de Dios en la tierra entre los hombres puesto que Dios no impone Su gobierno por la fuerza.)


Las razones del Imamato

  1. El Imamato como continuidad de la profecía.

La consecuencia necesaria de la condición de último mensaje celestial que posee el Islam, hace a su necesaria universalidad, eternidad y amplitud que abarca a todo el mundo. El profeta fue ordenado a difundir el mensaje divino revelado, a enseñarlo y explicarlo, pero el período de veintitrés años de misión del profeta en Meca y Medina no hizo posible - debido a los múltiples incidentes que tuvo que enfrentar en cuanto a ataques y persecuciones de los enemigos idólatras-para  enseñar todo lo referente a un sistema de vida basado en la revelación coránica que abarca todos los aspectos de la vida humana individual y social  hasta el fin de los tiempos. No podía explicar en tan poco tiempo todas las leyes necesarias a todos los hombres y tampoco es posible que el Islam quedase expuesto de manera incompleta e imperfecta (pues ya no habría otro profeta y debía perdurar hasta el fin de los tiempos).  Por lo tanto, debía necesariamente haber una persona o personas entre los compañeros del profeta que hubiesen podido aprender el Islam de forma completa de parte del profeta y que luego de su partida pudiesen transmitir de modo correcto y sin errores todas las enseñanzas reveladas y saber aclararlas de forma adecuada a los demás, con la diferencia que el profeta lo explicaba por medio de la revelación de parte de Dios,  y sus sucesores lo hacían de parte de la enseñanza del profeta (esta explicación está extraída de un libro que se llama el Imamato y el Liderazgo de shahid Mutahari).
Por lo tanto, en la continuidad de la profecía no hay lugar para la imperfección del din o religión (en sentido islámico), puesto que el din fue revelado de forma acabada y completa (Sagrado Corán: capítulo 5, versículo 55) y es por ello que ya no se necesita más que descienda una revelación y la revelación queda restringida a los profetas. Como los shias y los sunnitas coinciden en que el profeta Muhammad (la bendición de Dios sea con él y con su Descendencia), no pudo en los veintitrés años de su misión transmitir a la gente todas las leyes y normas islámicas,  aún de un modo general, de acuerdo a la creencia shia fueron elegidas algunas personas determinadas por parte de Dios y del profeta que tenían una dimensión santa  y el profeta sí le enseñó a ellos, el primero de los cuales fue Ali ibn Abi Talib, la paz sea con él, todas las leyes. Por ello, el Imam Ali y sus descendientes, el resto de los once Imames, fueron capaces de responder a todas las preguntas. (Idem, Shahid Mutahari).
Este rango y status del Imam lo convierte en la referencia religiosa (din) unida a la infabilidad que conlleva la responsabilidad de enseñar, explicar e interpretar la religión o modo de vida y lo que enseña es la verdad y no una opinión meramente personal de tal manera que pueda equivocarse (desconectada de la realidad y los conocimientos que Dios le da, tal como lo hace Dios con los profetas). La infabilidad y la necesidad de ella como atributo de los profetas, es un tema al que se lo explica racionalmente y en base a versículos de la revelación contenidos en el Sagrado Corán y a dichos recopilados en la sunna del profeta tal como lo enseña la teología islámica. Básicamente una vez que se demuestra la existencia de Dios y todos Sus Atributos de Perfección, se fundamenta la necesidad de la perfección en sus mensajes y mensajeros cuya guía es esencial para la organización y realización humana en todos los ámbitos y su consiguiente felicidad en ambos mundos. Por ello, la diferencia entre los dichos y acciones de los profetas o Imames y el resto de los hombres, puesto que estos últimos no son infalibles y por lo tanto, personas como los compañeros, las generaciones siguientes a ellos, los muytahid (o quienes detentan el conocimiento y por lo tanto la autoridad para deducir las leyes explícitas y no explícitas en el Sagrado Corán) y los exégetas revisten una gran diferencia esencial con los infalibles, pues cometen errores o pueden cometerlos en la transmisión, en la explicación, en la deducción, en la explicación. La diferencia entre los profetas y los Imames infalibles es que lo que dicen los profetas se basa en lo que Dios les transmite y lo que dicen los Imames se basa en lo que el profeta les enseña. No en el sentido que el profeta les haya enseñado de manera meramente natural, sino tal como lo expresa Ali, la paz sea con él cuando afirma que el profeta le ha enseñado mil puertas del conocimiento, de cada cual se abren otras mil puertas. Así como no podemos comprender la revelación y de qué manera el profeta recibe el conocimiento por medio de ella,  no podemos comprender de qué manera, bajo qué forma de relación espiritual el profeta le enseñó todas las realidades a Ali y no a otro.
Los sabios shias explicaron esto con el término árabe de Lutf (sutileza, bondad). Es decir que la bondad divina y sutil es importante para guiar a los hombres. Puesto que los caminos de los hombres hacia Dios están cerrados (por incapacidad de la mayoría de los hombres de mantener una relación directa con Dios, la bondad divina requiere que Dios tenga una consideración como con la profecía. Por eso, el tema de la bondad divina es un principio de los fundamentos shias que se puede decir que es la razón intelectual de los shias en cuanto al Imamato.  Dios es Perfecto, por lo tanto Infinitamente Bueno. Dios creó al hombre para la felicidad eterna que es la máxima perfección concebible. Para que se concrete este objetivo necesario, el ser humano ha de ser guiado sin errores por parte de Dios a través de Sus representantes de modo que el hombre pueda alcanzar el objetivo divino para el que fue creado. De lo contrario, Dios sería responsable de la imposibilidad humana de alcanzar la perfección y la felicidad en este mundo y en el otro – tal como se ve en la historia de la humanidad en la que no se hay seguido las enseñanzas proféticas o se las ha desfigurado para abuso de los pueblos-. Si Dios no garantizase la posibilidad de la guía, la imperfección le alcanzaría por no disponer de los medios necesarios para procurar el necesario objetivo de la creación humana. Y ello lógicamente contradice la absoluta perfección de Dios.


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