El Islam y la Política 8
Dimensiones de la guía profética
El Profeta Muhammad, la bendición de Dios sea con él y con su Descendencia en su guía legislativa (referente a las leyes que le fueran reveladas por Dios para los hombres) poseía tres tipos de guía. (La referencia religiosa o guía para enseñar, aclarar o explicar la revelación divina); la guía judicial (el impartir justicia y juzgar entre la gente); y la guía o jefatura política.
- La guía religiosa requiere de infalibilidad por parte de los profetas y para quien detente un rango tan elevado. Su acción y su palabra deben estar exentas de errores, de modo de ser una fuente y una prueba concluyente y evidente para los demás. Solo así, Dios podrá exigir a los hombres y solo así los hombres no tendrán excusa para reclamar a Dios, de modo que le reclamen que si hubiesen sido bien guiados por parte de Él, no hubiesen cometido pecados y crímenes. En este sentido el Sagrado Corán afirma: “Tenéis en el profeta un perfecto ejemplo”. 33:21. También dice: “Lo que os trae el Mensajero tomadlo y lo que os prohíbe rechazadlo”. 59:7. O en otro capítulo dice: “Di si amáis a Dios, seguidme Dios os amará” 3:31
En las tradiciones proféticas también se alude a esta referencia religiosa por parte del profeta, por ejemplo en el hadiz o dicho de “las dos cosas valiosas”, o en árabe Zaqalain: “Ciertamente os dejo después dos cosas valiosísimas, el Libro de Dios y mi Familia, estas dos cosas jamás se separarán una de otra hasta que vuelvan a mí en la fuente de la entrada del Paraíso, si os aferráis a ambas jamás os desviaréis”.
- La capacidad de juzgar.
El Profeta, la bendición y la paz sean con él y su Descendencia, posee la capacidad de juzgar de parte de Dios, por lo tanto su decisión en las disputas y diferencias legales y sus sentencias son vinculantes.
Dice el Sagrado Corán a este respecto: Y pues, por tu Señor que no creerán hasta que te hagan juez de sus disputas entre ellos, luego no hallen molestia en ellos mismos por lo que tú juzgues y se sometan totalmente (a tu decisión). 4:65
- La guía política
De acuerdo al versículo coránico: “Ciertamente (y únicamente) son vuestros líderes Dios, Su mensajero y quienes creen y dan caridad estando inclinados (en oración)”. O el versículo que afirma: “Obedeced a Dios y obedeced al mensajero y a quienes detentan la autoridad entre vosotros”. 4:59, el profeta posee la guía y conducción política en el Islam. (Ningún musulmán duda de ello porque es -como vemos- evidente en el Sagrado Corán y en los hechos históricos).
Para quienes no conocen a los profetas ni están familiarizados con el elevadísimo rango de éstos, pueden llegar a pensar que reunir los tres poderes de una Nación o Comunidad, el ejecutivo, el judicial y el legislativo, pueden ser un peligroso monopolio del poder y devenir en un tipo de gobierno despótico. La verdad es que en el caso de los profetas que detentan la autoridad por parte de Dios y son los seres humanos más virtuosos, más desapegados y ascetas, los más sacrificados, con poder y conocimientos dados por Dios para guiar a los hombres y con la facultad de atraer a los corazones e implantar justicia, más bien, su gobierno es la mejor garantía entre los hombres para no caer en dictaduras o en democracias formales carentes de contenido popular que esconden sistemas oligárquicos que son quienes realmente detentan el poder y los privilegios en muchas de estas llamadas democracias, algunas más que en otras.
El sheij Kuleini, un sabio islámico del siglo cuarto de la era islámica y décimo de la era cristiana, en su libro Ususl al Kafi (uno de los cuatro libros más importantes de la escuela shia sobre tradiciones proféticas), dice en una tradición o hadiz que ha sido transmitida a través de muchas vías independientes acerca de los cinco pilares del Islam, en una tradición cuya cadena de transmisión (los narradores) es correcta, que Zurara, un discípulo del Imam Baqir, la paz sea con él dijo: “El Islam tiene cinco bases: la oración, la caridad, la peregrinación, el ayuno y la autoridad (Uilaiat). Zurara preguntó, cuál es la más importante de todas. El Imam contestó: La autoridad es superior porque es la llave para alcanzar los otros cuatro pilares. Quien conduce a esos otros pilares es solo la autoridad. Si una persona pasase sus noches en vigilia y adorando a Dios y sus días ayunando, gastase todos sus bienes y toda su vida visitase la Casa de Dios (la Kaaba en la Meca), pero no conociese a la autoridad de parte de Dios (quien lo guía y lo saca de la ignorancia hacia la adoración a Dios), para obedecerle y realice todas sus acciones de acuerdo a la guía de Él, no tendrá recompensa por parte de Dios y no será de los creyentes. (Usul al Kafi, cap 1; tomo 2, pag. 18-19)
Este hadiz coincide con otro muy conocido por los musulmanes que dice: “Quien muere y no conoce al Imam de su época, muere la muerte de la época de la ignorancia”. (previa al Islam).
En estos hadices o dichos, el término Uali se refiere al ejercicio de gobierno o al liderazgo religioso político, por eso, si bien la oración, el ayuno, la caridad o la peregrinación son pilares, los son, pero de las ramas de la religión o de las acciones, no de los principios básicos de la doctrina, creencia o pensamiento del Islam que guían el sentido, propósito profundo y corrección de aquellas. (Los otros principios básicos de la religión islámica son el monoteísmo, la profecía, la justicia de Dios y la resurrección y Juicio Final).
A modo de ejemplo para quienes no conocen quiénes fueron los Imames o sucesores del Profeta Muhammad, la bendición de Dios sean con él y su Descendencia, veamos el relato de un hecho histórico que narra el encuentro entre quien era el califa abasida del territorio islámico más grande que alcanzaba a la India en Oriente y a Andalucía (España) en Occidente, Harun Rashid, en el siglo octavo de la era cristiana, quien decía: “El sol nunca se pone los confines de mi imperio”. Veamos cómo era el Imam Musa al Kazim, aunque cuando se produjo lo relatado no era más que un joven y el califa a quien todos temían por su inmenso poder y su carácter despótico con quienes osaban criticarlo.
“Una vez, Harun Rashid vino a la Meca para el Hayy (Peregrinación). En el momento de la circunvalación a la Casa de Dios (siete vueltas a la Kaaba o Cubo) ordenó que nadie lo acompañase y despegasen el lugar para que él tenga el privilegio de realizarla solo en forma cómoda. Pero pronto llegó un joven y comenzó también a llevar a cabo la circunvalación ritual. Un soldado le dijo que se apartase del califa.
“¿Por qué debo alejarme? Esta es la Casa de Dios”, dijo el joven, “Aquí los habitantes de las ciudades y de los pueblos son iguales”.
Oyendo esto Harun detuvo a su soldado y continuó su circunvalación. El joven estaba caminando delante de él. Cuando Harun deseó besar la Piedra Negra (piedra que está situada en un vértice de la Kaaba o templo desde donde los fieles comienzan las circunvalaciones y que es objeto de gran reverencia y cuyo origen según una tradición se remonta a una piedra que fuera enviada desde el Paraíso. Los musulmanes no adoran esta piedra como falsamente se dice. La idolatría ha sido desterrada por el Islam), el joven lo adelantaba y la besaba antes que él. Del mismo modo, cuando deseaba rezar en el lugar de Abraham, el joven dijo: “¿Por qué debo ir anta él? Si desea hablarme, él debe venir aquí”. El sirviente real informó estos dichos al califa. Harun mismo fue y mantuvieron la siguiente conversación.
Harun: Te haré unas preguntas, si no contestas apropiadamente te castigaré severamente.
Joven: ¿Me preguntas para probarme o para obtener conocimiento?
Harun: Para obtener conocimiento.
Joven: Entonces siéntate como se sienta un estudiante frente a un maestro.
Harun Dime ¿Cuántas cosas son obligatorias en la ley religiosa?
Joven: Una, cinco, diecisiete, treinta y cuatro, noventa y cuatro, luego una en doce, una en cuarenta, cuarenta en doscientas, una vez en la vida y uno en el lugar de uno.
Harun (riéndose): ¡Gloria a Dios! Te pregunto por obligaciones religiosas y me dices formas matemáticas.
Joven: La base de la religión y del mundo está en la matemática. Si no fuera así entonces por qué Dios contaría a la gente en el Día del Juicio.
Harun: Está bien. Pero explícame qué has dicho. De otro modo, te mataré entre Safa y Marwah (se refiere a dos montículos que están cerca de la Kaaba y entre los cuales corrió Hagar la esposa de Abraham buscando agua para Ismael, su hijo).
(Uno de los oficiales dijo: ¡Oh jefe! Este es el santuario de Dios. No intentes matar aquí al joven. Oyendo esto el joven se largó a reír repentinamente)
Joven: No sé quién es más tonto. Uno desea apartar la muerte que está determinada para uno y el otro desea convocar a la muerte para alguien que aún no ha de morir.
Harun: De todos modos ¿qué ganas con hablar de este modo? Ahora explica tu afirmación.
Joven: Cuando dije que hay una obligación, es la religión del Islam. Porque aparte de esta no hay otra religión aceptable para Dios (en esta época. En cada época los creyentes están llamados a creer en el nuevo profeta que Dios envía, así los verdaderos creyentes en la época de Jesús lo siguieron y luego con la venida del profeta Muhammad, muchos cristianos y judíos creyeron en él como profeta del mismo y único Dios). Cuando dije cinco, señala las cinco oraciones obligatorias y “diecisiete” el número de los ciclos de cada plegaria (del total de oraciones diarias). “Treinta y cuatro” es la suma total de las prosternaciones, dos en cada ciclo. Noventa y cuatro obligaciones marcan los noventa y cuatro Takbirs (engrandecimientos de Dios con los que se comienza cada oración o partes dentro del ciclo, como la inclinación, prosternación o sentada). Y uno en cuarenta es zakat (caridad). Como uno en cuarenta dinares está sujeto a ser dado en zakat. “uno en doce” señala un mes de ayuno de los doce meses del año. Y “cuarenta de doscientos” significa el Jums (un impuesto religioso anual sobre los excedentes para ser distribuido entre los pobres y en obras de bien por parte de la autoridad islámica). Esto es que si ahorran 200 dirhams (moneda de plata entre los árabes en la época del califato) después de tomar los gastos anuales, se tiene que pagar cuarenta dírhams de Jums y nadie, excepto el profeta es preferible para (obtener) ese dinero (y redistribuirlo con justicia). “Una vez en la vida” es la Peregrinación, que es obligatoria una vez en la vida. “Uno en el lugar de uno” es el desagravio por alguien asesinado injustamente. Esto es que el asesino queda sujeto al castigo capital.
Oyendo esta respuesta, Harun quedó sorprendido y acercando una bolsa con monedas de oro le dijo que era su recompensa por haber respondido.
Joven: ¿Esto es por haber resuelto el problema o para obtener un beneficio?
Harun: Para obtener un beneficio.
Joven: ¡Muy bien! Ahora yo te hago una pregunta. Si respondes correctamente distribuiremos estas monedas aquí, de otro modo me darás otra bolsa más y yo distribuiré ambas entre la gente de mi tribu y mi comunidad.
Harun: ¡Muy bien!
Joven: Dime, cuando la cría del Janshaw Mushkill (una variedad de gusano) nace ¿es alimentado por sus padres con granos o nutrido por su madre?
Harun: Es sorprendente que me hagas esa pregunta.
Joven: El santo Profeta (la bendición y la paz sean con él y con su Descendencia) ha dicho: Cuando una persona es el jefe de una comunidad, a él le es dado el mismo tipo de intelecto (mayor que el de los demás). Como eres el jefe de esta nación en este momento, debes tener el mayor conocimiento en cuanto a esto.
Harun: Dime cuál es la respuesta correcta, e tanto ignoro esta cuestión. Y toma la bolsa de monedas de oro también.
Joven: Cuando el Todopoderoso Dios creó la tierra, Él creó muchas criaturas reptantes en ella, que fueron formadas del propio suelo. Cuando una cría nace, la madre no lo nutre ni es alimentado con granos. Más bien su vida es del suelo. La misma condición de este gusano.
Después de esto el joven recogió ambas bolsas de monedas de oro y las distribuyó entre los necesitados en ese mismo lugar. Harun preguntó el nombre de este joven a algunas personas. Algunos le dijeron. Imam Musa al Kazim (la paz sea con él).
Harun: ¿Cómo no iba a serlo? ¡Tales son los frutos de un gran árbol!
En líneas generales en esta historia y todas aquellas en que se relatan comportamientos de los profetas o Imames o guías de parte de Dios, se advierte la condición superior de los elegidos de Dios para liderar a la gente. Sus virtudes de sabiduría, piedad, valentía, honor, veracidad, pureza, auto dominio, desapego, etc.
Estos son los líderes que el Islam sostiene que tenemos que elegir para nuestra felicidad en este mundo y en el otro. Mientras el ser humano no busque a Dios y a estos líderes, los problemas, las injusticias, los despotismos, la usura, las matanzas de inocentes en forma impune y tantas otras lacras como la corrupción van a seguir existiendo.
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