Islam y política VII
La ley del Talión o de compensación
En la Ley del Talión tenéis vida, ¡Hombres de intelecto! Quizás así tengáis piedad. (Sagrado Corán 2:179)
La ley del talión o de compensación es una ley de Dios, es decir una ley eterna que rige a los derechos y obligaciones de los seres humanos. ¿Qué significa? Nada menos que el derecho divino y natural a responder en la misma medida en que un derecho haya sido violado, no más. En la tradición de los profetas del Dios Misericordioso, el perdón y la compasión han sido muchas veces promovidas y elogiadas como una virtud compensada por Dios de gran manera para aquellos que la ponen en práctica renunciando a sus legítimos derechos en pro del perdón. El carácter de virtud del perdón consiste en la renuncia a un derecho natural por parte del agredido. Pero, aunque no se suela decir, en la tradición profética así como en la justicia humana la virtud del perdón tiene sus límites. Uno de ellos es que el perdón puede en algunas situaciones no ser una virtud sino lo contrario, un vicio. Allí donde el perdón lejos de servir de lección para el agresor y llamarlo a la reflexión, al abandono de la opresión y al arrepentimiento, lo estimula y lo envalentona para acrecentar su opresión y agresiones. De ahí que los profetas en algunos casos fueron autorizados a combatir, como los conocidos casos bíblicos de los profetas David y Salomón o el profeta Muhammad, la bendición y la paz sean con él y con su Familia Purificada.
Esta licencia para combatir, al igual que el derecho a la legítima defensa posee sus estrictas condiciones morales y espirituales. Por ejemplo, una de ellas es el refrenarse de una actitud meramente vengativa sin ningún rastro de clemencia o de un exceso agresivo. Dios no ama la agresión ni a los agresores estipula el Sagrado Corán, la palabra revelada del Dios del universo.
Pero Dios permite la defensa y los seres humanos también, por eso en sus legislaciones guiadas por una realidad humana innata autorizan a las fuerzas policiales y militares a defenderse y a defender a las sociedades ante las agresiones. Por eso la mayoría de los ministerios de guerra llevan el nombre de Ministerios de Defensa y no de Agresión.
Por eso también, las religiones sin importar cuán pacifistas estas se presenten, bendicen a sus fuerzas de seguridad y la ley les permite andar armados y usar esas armas, claro que siempre supuestamente dentro de estrictos códigos morales y legales. Otra cosas es que desgraciadamente muchas veces se abuse de esas fuerzas que le son otorgadas por principios constitucionales.
Alguna vez, un intelectual de origen judío pero con una visión sionista que se opone al verdadero judaísmo profético, desgraciadamente con mucha prensa en nuestros medios, decía en Buenos Aires que la humanidad en la época moderna ha dejado atrás la primitiva ley del talión, sustituyéndola por una mucho más progresista ley internacional más acorde con los derecho s humanos tal como los ha comprendido la razón iluminista moderna y humanista de los últimos tres o cuatro siglos en Occidente. Con esta aseveración dejaba constancia de modo evidente su ignorancia del judaísmo auténtico, pues la ley de Dios es perfecta y no cambia, tal como lo enseña el Sagrado Corán: No hallaréis cambios en la ley de Dios.
Por lo tanto, nuestra época mal puede haber dejado atrás una ley divina y no es más que una señal de arrogancia e ignorancia pretender que ésta sea primitiva y no es sino una conjetura y no una verdadera razón humana la que estipula semejante cosa. ¿Por qué?
Porque jamás podrá mientras el hombre sea hombre dejar de tener derecho a responder a una agresión en la misma medida en que la recibiera. Por eso, por ese derecho, es que el perdón siempre será una virtud, una misericordia por encima de la justicia y no una obligación. Automáticamente adquiere un derecho inalienable aquel que es agredido y nadie se lo puede negar. El derecho a responder a esa agresión en la misma medida y de la misma forma en que lo recibiera, no más. Si se excediese no tendría justificativo alguno, sería una mera agresión que suscitaría a su vez otro derecho en la parte agredida.
Si revisamos un poco esa idea según la cual dejamos atrás una ley primitiva del talión en nuestros días de desarrollo de un sistema "liberal, democrático y observante de los derechos humanos", veremos qué infundada es. En esa oportunidad, le dije a nuestro confundido intelectual sionista, que ojalá nuestra época observara la ley del talión porque entonces tendríamos justicia y una situación mucho más sana que la actual en donde lo único que presenciamos es la ley de la mera y pura agresión de los poderosos.
Veamos la forma en que los falsos religiosos como Bush y Olmert que hoy manejan el gran poder material mundial (cada día menos), pisotean la ley del talión bajo una agresión brutal sin precedentes en la historia de la humanidad. Basándose falazmente en el derecho a la defensa, estos señores han lanzado ofensivas criminales contra gente inocente. En el caso del Bush, luego de que unas tres mil personas fueran asesinadas brutalmente en las torres gemelas, se lanzó a la invasión de dos países para matar un número trescientas veces mayor al sufrido en los atentados de las torres. Hasta la fecha llevan asesinados entre la ocupación de Afganistán e Irak más de cientos de miles de personas que nada tuvieron que ver con los atentados de las torres. Por lo que ni siquiera se puede hablar de defensa, talión o exceso. Es lisa y llanamente una masacre y una agresión descomunal desde su más profunda raíz.
Ahora imaginemos la "primitiva ley divina del talión" donde según la cual, Estados Unidos tendría que haber perseguido a los autores de los atentados (probablemente algunos dentro de sus propias filas según las cada vez más importantes investigaciones que se están llevando a cabo en el mundo) y únicamente castigar a ellos, quienes sea que fueran, a nadie más. ¿No sería mucho más libre, democrático y humano nuestro mundo?
Ahora veamos el caso de Israel, el único país que nació por una decisión de las Naciones Unidas, hoy s e vuelve contra su progenitor y no le lleva el apunte cuando le ordena detener la masacre en Gaza. La lógica de Israel, lejos de estar basada en la ley judía de no matar y de atenerse a la aplicación del talión, se dedica con una lógica sionista y no judía a matar a cien o doscientos o trescientos o cada día más palestinos por cada uno de los israelíes que muere. Que a su vez, ese israelí que murió es en respuesta a otros cientos de palestinos muertos anteriormente. Veamos sino, desde que las Naciones Unidas se atribuyó el derecho de crear un estado en donde vivía un pueblo desde hace miles de años, solo porque su voz no era lo suficientemente fuerte como para hacerse escuchar y respetar (ya que estaba ocupado por los ingleses como nuestras Malvinas), ¿cuántos palestinos fueron muertos y cuántos sionistas? Veremos la desproporción absoluta como la seguimos viendo hoy en Gaza.
Ustedes son terroristas porque mataron uno de los nuestros que arrebató vuestra tierra, pues nosotros mataremos a cientos de ustedes a los que hemos arrebatado su tierra para defendernos del terrorismo. Esta es la lógica de la muerte, del infierno y del demonio. Esta es la ley de los sionistas y de todos los que apoyan a Israel y la ley del talión es la lógica de Dios, de los profetas, de la verdadera humanidad y de la vida, la ley de las víctimas de Gaza.
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