Islam y la política VI
Islam y Democracia
Una de las preguntas que se hacen en los países islámicos es cómo se relacionan la religión con la democracia.
¿Se pueden unir el Islam y la democracia o debe dejarse de lado uno si se aplica el otro? ¿Se puede adaptar la democracia a las enseñanzas religiosas? ¿En caso de necesidad, a cuál hay que hacerle cambios, a la democracia o a la religión islámica?
Obviamente una respuesta adecuada requiere de un conocimiento acabado de ambos, el Islam y la democracia. Hemos visto ya algunas características del Islam en relación con la política, ahora nos dedicaremos al análisis de la democracia. Desgraciadamente el mismo punto de vista incorrecto que detentan los secularistas con respecto a la religión la poseen algunos religiosos con respecto a la democracia. Hoy existen pocos sistemas políticos que no se proclamen democráticos y por lo tanto se requiere de un juicio justo a la hora de analizar el sistema democrático y destacar sus virtudes y defectos de un modo imparcial.
Las ventajas de la democracia
Estas ventajas son a veces ideales que no se alcanzan o directamente se contrarían pero están proclamadas como ventajas en principio.
1) El respeto a las libertades individuales y sociales de la gente (como la libertad de pensamiento, de expresión en forma escrita o cualquier otra forma dentro del marco legal, asociaciones, partidos, etc) y la garantía de los derechos de los ciudadanos en el marco al amparo de la ley.
2) La creencia en la igualdad en las áreas políticas y sociales.
3) El impedimento del monopolio del poder en una persona y organismo y el evitar los egoísmos, la concentración de poder, la tiranía, mediante la división de poderes.
4) La existencia de una estabilidad política, social al contrario de los gobiernos tiránicos.
5) Crear las condiciones adecuadas para el la creatividad y el desarrollo de las capacidades mediante el intercambio de ideas y pensamientos y el desarrollo amplio político, económico, cultural, etc.
En los sistemas democráticos toda la gente tiene derechos políticos y gozan del derecho de elegir, ser elegidos (en la república Islámica la edad mínima para votar es de 18 años, mientras que en Estados Unidos es de 21 años). Existe el derecho a la protesta y en otros términos la libertad y la igualdad política. La división de poderes garantiza la permanencia de la democracia. El gobierno democrático genera una estabilidad política puesto que no es razonable que la gente se rebele contra sí misma. El resultado natural y lógico de un sistema así debería ser el desarrollo y progreso general.
Los aspectos negativos de la democracia
El sistema democrático occidental después de dos siglos de instalado ha suscitado muchas críticas de parte de analistas políticos y pensadores. Posee en su interior algunos puntos débiles e importantes que le ocasionan serios problemas como ser:
1) La manipulación de los votos de la gente por medio de un bombardeo propagandístico de los medios y la eliminación en la práctica de la libertad de pensamiento de la gente generando lo que se conoce como "democracias guiadas". (Las grandes corporaciones televisivas, los multimedia, las grandes cadenas de diarios, revistas, las grandes agencias de noticias, las corporaciones económicas y grandes empresas multinacionales, cada vez que lo consideran necesario pueden torcer el rumbo político económico en la dirección que quieran.
2) La aparición de desigualdades económicas con la aceptación del liberalismo económico que resulta en el gobierno de los capitalistas y los ricos. (Investigaciones llevadas a cabo en Estados Unidos muestran la estrecha relación existente entre los grupos de poder económico y los candidatos elegidos y los programas que deben llevar adelante en lo político y económico. En la época del presidente Ronald Reagan del partido republicano 1979- 1983, en Estados Unidos, su gabinete estaba compuesto en más de la mitad por multimillonarios, por lo que se lo conocía como el gabinete de los multimillonarios. En el Congreso norteamericano difícilmente se encontrará un diputado y menos un senador que no sea multimillonario. Mas de cien grandes compañías en Inglaterra financiaron la campaña de Margaret Thatcher)
3) Poca valoración de los votantes por la idea misma de la igualdad (entre quienes están bien preparados para votar con conciencia y quienes se dejan llevar por las apariencias).
4) La inclinación al relativismo en todos los asuntos por la fijación del criterio de la mayoría como criterio de valoración.
5) Cambia el eje del orden teocrático (en su forma correcta como fue revelada y enseñada por los profetas en su forma pura, no alterada) por el ser humano como eje de todas las cosas (humanismo). Es importante destacar en este último punto que señala el autor a los queridos lectores de Tercer Camino que permítanse un tiempo para conocer la religión del Islam en sus aspectos doctrinarios solidamente amparados en la lógica y la razón (la fe de aquel que no basa sus creencias en la razón es rechazada en el Islam, es decir la fe por mera imitación o ciega herencia como es el caso de muchos en nuestras sociedades mal llamadas hoy por hoy cristianas pues ya queda poco de coherencia en este término y lo que es el modo de vida de la gente)
Los tres últimos son de los defectos más graves de la democracia. En una sociedad siempre los sabios y pensadores en relación a la gente común son muy pocos y por otra parte la aceptación y grado de influencia que ejercen los grandes medios en las masas de la población es muchísima, o sea más que quienes son conscientes de los engaños de estos medios. La democracia así entendida termina mediante un criterio meramente cuantitativo dando prioridad al común de la gente influenciada por encima de la minoría más consciente, sabia e independiente. (Se produce así un círculo vicioso descendente de esperanza promovida mediante grandes campañas mediáticas con grandes desazones y frustraciones que son otra vez "guiadas" a una nueva esperanza mediática). Para los teóricos de la democracia en Occidente se suponía que el ser humano era un animal pensante, pero no tuvieron en cuenta que es, las más de las veces, un animal afectivo que a veces piensa y que muchas veces se deja engañar por medio de los sentimientos y sobre este punto trabajan a conciencia los grandes medios publicitarios y de propaganda del sistema de los poderosos. (En Argentina quizás pocos han sido los gobiernos como el de Menem, más perjudiciales para los intereses del común del pueblo y de la Nación, sin embargo la gente lo votó mayoritariamente, no digamos en su primer mandato en 1989, porque la plataforma de su programa era en teoría nacional y popular, sino en su segundo mandato 1993, no menos nefasto que el primero y con la amarga experiencia del despilfarro de los bienes estatales y del pueblo a manos privadas en la mayoría de los casos extranjeras y por ende con mucho más posibilidades de que sean insensibles a los avatares del pueblo extraño. Hoy en día estamos volviendo a los principios que le otorgan a los estados un deber controlador mucho mayor que al liberal de los ochenta y noventa donde se repetía como muletilla tremendamente falsa de que achicar el estado era agrandar la nación)
En otras palabras, en el sistema democrático todos los votos valen lo mismo, el de los bandidos, los sabios, los analfabetos, inescrupulosos, no se hace distinción y se prioriza el valor cuantitativo al cualitativo.
Esta crítica es válida en parte para el sistema de la República Islámica, pero con la diferencia de que en el sistema en islámico se delinearon una serie de mecanismos para reducir este inconveniente al máximo. Mediante la creación de algunos organismos supervisores de los candidatos y la armonía entre las leyes y la constitución, como el consejo guardián de la constitución o la asamblea de expertos, que se encargan de garantizar el sistema islámico acorde con las layes y principios islámicos. Si bien esta asamblea de expertos puede elegir o deponer al líder, a su vez, es elegida por el pueblo. El pueblo está en alto grado protegido contra el sistema de engaños y manipulaciones que pueden arrastrar a la gente a convertirse en lobos imperialistas o en ovejas indefensas a las que les son saqueadas todas sus riquezas. Pero a su vez no pierde en ningún momento el control y supervisión de su destino, solo que a veces ciertos asuntos los delega en manos más expertas, pero sin dejar de hacer valer su capacidad para reconocer a los fieles servidores y honestos líderes de aquellos que los engañan. En parte esto se logra con la aplicación de los criterios revolucionarios islámicos a los grandes medios de comunicación que en gran parte están en manos del Estado y no escapan de ninguna manera a su control con las formas islámicas que a su vez posee el Estado Islámico.
El relativismo como doctrina social donde da lo mismo la verdad o la mentira, la corrección que la corrupción, (todo es igual como dice el tango del gran visionario Santos Discépolo), es un gran defecto de la democracia que está en franca contradicción con los principios del Islam y los principios racionales. En la democracia el eje de toda valoración son los deseos de la gente y del ser humano, todo lo que concuerde con los gustos de las mayorías se convierte en un valor que debe ser aplicado con lo que se garantizarán según se cree en ese momento la felicidad al menos de la mayoría, aunque eso no sea así en la realidad y algunos sabios lo sepan y lo denuncien desde hace siglos. (Hay que destacar que otras muchas veces las mayorías se dan perfecta cuenta de los males que se propagan como el descuido o destrucción de la atmósfera o la criminalidad de invadir un país como fue el caso de Irak, pero los pueblos y las masas quedan indefensas cuando su grito y voto no es tenido en cuenta por los poderosos que han generado sus propios mecanismos de vetos para engañar a las ingenuas masas de los pueblos. Lo mismo ocurre con las frecuentes condenas en la Asamblea de las Naciones Unidas a Israel por sus crímenes diarios en Palestina ocupada, pero el veto de Estados Unidos vuelve estéril toda condena.)
En las democracias occidentales la libertad es puesta como un objetivo en sí misma y un gran ideal mientras que en el Islam si bien se pregona la libertad se la considera un medio no un fin en sí misma.
El humanismo y el eje humano como criterio cuestiona la necesidad del envío de profetas y mensajeros de parte de Dios con libros sagrados para guiar a la humanidad. El humanismo en sus principios posee serias contradicciones. Por ejemplo, por un lado dice que la voluntad humana es el principal criterio en la vida y por otra parte dice que el intelecto humano puede discernir lo correcto de la corrupción en cada asunto. Por eso en principio las distintas posturas intentan justificarse racionalmente o pseudo racionalmente al menos (como los debates parlamentarios sobre diversas cuestiones, existe el supuesto de que el intelecto humano es capaz de discernir por ello se argumenta en pro o en contra de cada uno de los asuntos). Pero la contradicción radica en que la voluntad del hombre se basa en sus inclinaciones y gustos y no siempre en su razón, de ahí la contradicción que muchas veces se suscita, sin que exista un árbitro para dirimir.
En las democracias occidentales muchas veces vemos que se prioriza el deseo de la gente o las mayorías que además son manipuladas en muchos casos por inescrupulosas minorías y en otros casos como dijimos se pisotea o se aplastada lisa y llanamente por las minorías poderosas. Desde esta perspectiva la filosofía del envío de los profetas y mensajeros divinos para guiar a la gente no es aceptada (puesto que el hombre y sus deseos son el criterio de la orientación del pensamiento, los sentimientos, inclinaciones y conductas humanas determinadas en gran parte y en cada momento por las inclinaciones y gustos de las mayorías, aunque como dijimos no siempre sea así.
En realidad la democracia en el sistema político occidental ha sido en gran parte una reacción a la doctrina del gobierno divino (con la imagen que de él se quedó formada en su conciencia y que se refiere al modo de cómo se gobernaba en nombre de la religión en la Edad Media en Europa). El accionar inadecuado de la Iglesia y los dirigentes religiosos en esa época poco a poco llevó a la generación de la doctrina secularista y a la separación de la religión de la política y como consecuencia de ello, el hombre occidental al pretender escapar del despotismo religioso cayó en otro tipo de desgracias.
Desde el punto de vista de los principios religiosos islámicos la aceptación total o negación total de la democracia es caer en uno u otro extremo alejado de una justa valoración. Pueden rescatarse algunas cuestiones de la democracia que coinciden con el gobierno divino y las enseñanzas de la religión islámica.
La posibilidad de acuerdos entre la democracia y la religión
Desde el punto de vista del Mártir Mutahari (gran teólogo e ideólogo de la revolución islámica de Irán, martirizado en el año 1980 por un grupo terrorista iraní), la religión y la democracia no tienen diferencias entre sí, puesto que el error de aquellos que creen que el carácter islámico de la revolución se opone al carácter democrático de la misma son quienes se quedaron con una idea de democracia vigente en el siglo XVIII, en el que los derechos de los hombres en lo referente al sustento de vida, los alimentos, la vivienda, la vestimenta se limitaban a la libertad en la elección del modo de vida meramente material. El hecho de que una creencia y una escuela de pensamiento dependientes de una fe sea parte de los derechos del ser humano y que la cima de la humanidad se halle en la liberación (no supresión) de los instintos y de la naturaleza, del ambiente natural y social se había olvidado por completo en esa época.
Este mismo desvío existe hoy en la interpretación de los derechos humanos y la proclama universal de los derechos humanos con todos los puntos correctos y rescatables que posee, pues fue declarada y sancionada por personas que olvidaron completamente la dimensión espiritual y gran parte de la ética. Mientras que si esta misma proclama universal fuera revisada y corregida el espíritu democrático en Occidente tendría unos cambios fundamentales y las enseñanzas religiosas tendrían su lugar en él. Por lo tanto como medio e instrumento puede ser tenida en cuenta (la democracia), no como objetivo y fin.
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