Islam y Política V
La Shura (La consulta) y la democracia
La Shura o consulta es una práctica social islámica que además de los versículos coránicos existen muchas tradiciones proféticas que lo aconsejan y enfatizan.
En el Sagrado Corán hay dos versículos concernientes a la shura o consulta, uno afirma la consulta entre la gente o el pueblo entre sí cuando dice:
"Y aquellos que respondieron (afirmativamente) a su Señor y realizan la oración y se consultan sobre sus asuntos". (Capítulo La Shura o La Consulta, versículo 38).
Y otro donde se afirma la consulta de los gobernantes con la gente o el pueblo, cuando dice:
"Y perdónalos, pide el perdón para ellos y consúltalos en el asunto" (Idem: capítulo 3:159).
En las democracias actuales existe un principio llamado la participación del pueblo en el que de acuerdo a él, la presencia activa del pueblo, su participación y su voto afecta todas las partes del gobierno y es natural que en este tipo de gobiernos se base en el principio del voto de la mayoría de la gente.
Ahora cabe esta pregunta, ¿acaso el principio de la participación del pueblo en los gobiernos democráticos es comparable con la práctica de la consulta o Shura en Islam? Otra pregunta es que, ¿cuál es el criterio para establecer como prueba (de veracidad o de valor) al voto de la mayoría?
Debido a que en el Islam salvo Dios mismo nadie tiene el derecho a legislar, ni siquiera el profeta Muhammad, la bendición y la paz sean con él y con su Familia Purificada, la consulta o shura no puede ponerse en un mismo nivel con la legislación divina o sharia en árabe. Y por lo tanto, la recomendación del consejo consultivo nunca equivaldrá a conceder al pueblo el derecho de legislar (a no ser en aquellos temas que no estén legislados y siempre que no contradigan a las leyes divinas)
La consulta en los asuntos que son ajenos con relación a lo obligatorio o lo prohibido, lo aconsejable o desaconsejable, en árabe mubah.
Si la consulta entre la gente entre sí y el del gobierno con la gente no es un asunto meramente protocolar y de mera formalidad, sino algo efectivo y que confiere valor por sí mismo. Por lo tanto surge la pregunta hasta qué punto debe otorgarse valor y efectividad al voto (en general no solo al electoral) y deseo de la gente o dicho de otro modo, cuál es el criterio para tomar el deseo de la gente y en dónde el deseo de la gente es decisivo o determinante.
En el Islam la incidencia del voto, el deseo y opinión de la gente se restringe al ámbito en el que las obligaciones o prohibiciones divinas no estén en juego, por lo tanto la shura o la consulta en el Islam están determinados por el límite entre lo que es obligatorio o prohibido (que no está sujeto al deseo de la gente y que debe ser acatado por aquellos que aceptan el Islam) y el resto de los asuntos. Este resto de asuntos es el que define el límite de las cuestiones que abarca la shura o la consulta en el Islam. La shura se limita al ámbito exterior a lo que se debe o no se debe hacer desde el punto de vista de la legislación divina religiosa y en dónde ésta no tiene incidencia. En este ámbito muchas veces puede ser necesario lograr la satisfacción de la gente puesto que es el derecho del pueblo poder manifestar su punto de vista en esta área, el área de los derechos de la gente. (Frente a los derechos de Dios). Por lo tanto, la legislación divina determinó algunas obligaciones y deberes para los hombres y les concedió derechos en algunos asuntos de modo que las determinaciones en esos asuntos los dejo a su cargo.
Si miramos a la shura desde el punto de vista de la democracia y el ámbito donde puede ser aplicable vemos que el principio de la participación del pueblo en la democracia no divide los asuntos entre las obligaciones y deberes y aquellas cosas que son obligatorias o prohibidas y aquellas que son no lo son de modo de limitar la participación a estas últimas y este es el punto esencial que hace a la diferencia entre ambos conceptos y sistemas. El mensaje claro de la democracia es que el hombre moderno es un ser con derechos no con deberes. Las obligaciones y deberes son más propias de los hombres salvajes o nómades que de los hombres de las sociedades civilizadas. Al contrario el idioma religioso es un idioma de deberes no de derechos. Los deberes en la religión son muchos más fuertes que los derechos, en otras palabras la religión está más fundada en los deberes y la democracia en los derechos.
Más sutil es el tema de que la religión (más precisamente el din como se llama a la religión en árabe o mejor dicho, el modo de vida sagrado islámico), considera al ser humano como un siervo de Dios y la implicancia de la adoración es la aceptación de los deberes legales. Los derechos de los hombres no están por encima de sus deberes legales sino más bien en el marco de estas obligaciones legales y en la práctica de éstos. Una vez que los hombres aceptaron la religión de Dios no pueden con consultas hacer prohibido lo que Dios hizo lícito o lícito lo que Dios prohibió.
Y no le es dado al creyente y a la creyente cuando Dios y su mensajero dispusieron un asunto tener libre determinación con respecto a él.(Sagrado Corán 33:36)
Sobre esta base, los asuntos en que no existe ninguna disposición legal y no se han deducido los deberes legales, está permitido volverse a la consulta, Como ejemplo, ¿cómo administrar una ciudad, de tal modo o de otro? ¿Debemos poner prioridad en la agricultura o en la industria? ¿Cuántos hospitales es conveniente que tengamos? ¿Cuántas universidades y centros teológicos? ¿Necesitamos subterráneo o no? ¿Cuál ha de ser el modelo de construcción urbana? ¿Cómo hemos de expandir el servicio de transportes y cargas? ¿Debemos enviar estudiantes a formarse en el exterior o no? Y miles de asuntos como estos. En la medida que sean asuntos públicos que conciernen al común de la gente su participación y consulta es necesaria y el gobernante debe garantizar la participación de la gente, consultarla y en la medida que sean asuntos particulares y privados las consultas que al respecto pueden hacerse por parte de la gente entre sí son acordes con la racionalidad y la sabiduría.
La mayoría en el marco de la legislación islámica (sharia)
¿Qué posición tiene el Islam con respecto a la mayoría? Desde el punto de vista islámico la mayoría por el hecho de ser mayoría no se instituye como un criterio y no tiene valor como tal. La opinión de la mayoría no puede en sí misma aceptarse de modo absoluto ni rechazarse de modo absoluto. El Islam es la religión de los principios y criterios verdaderos y el verdadero criterio en la aceptación de cada asunto es la verdad de ese asunto. Con respecto a cuál es la verdad y cuál es la falsedad se desprende de las diferentes definiciones contrapuestas que de cada uno, la verdad y la falsedad se brindaron y sobre el que hay que meditar y reflexionar. Desde el punto de vista del Islam, la verdad absoluta, total, es la Esencia Santa de Dios. ("Eso es porque Dios es Él mismo la verdad y lo que invocan en lugar de a Él es la falsedad." Sagrado Corán 22: 62 y capítulo 31:30).
Por lo tanto, el criterio de la verdad y falsedad de cada asunto depende de la relación que ese asunto guarda con la Verdad Absoluta. En consecuencia con ello, la religión del Islam, entre todas las religiones, es verdad ("Él es quien envió a Su mensajero con la guía y la religión verdadera", Sagrado Corán: cap. 61:9; cap. 9:23)), y el Libro de Dios, el Sagrado Corán es verdad ("Y con la verdad lo hemos hecho descender y con la verdad ha descendido". Sagrado Corán: cap. 17:105).
En consecuencia lo que no tenga correspondencia con los contenidos coránicos y los criterios religiosos será falso.
En las enseñanzas profundas religiosas no solo no se estableció la opinión de la mayoría como criterio sino que debido a que corrientemente el ser humano es presa de sus pasiones y deseos egoístas y bajos, o no posee una comprensión suficiente y completa de los asuntos o directamente se opone a la verdad o justicia de ellos sobre todo cuando contraría sus intereses egoístas y materiales, por lo que la religión llama a la advertencia y a la precaución con respecto a la opinión de la mayoría. Como ejemplo podemos ver los siguientes versículos:
"Si seguís a la mayoría de los que están en la tierra os desviarían del camino de Dios y no seguiríais sino conjeturas, no hacen sino aventurar opiniones". (Sagrado Corán: cap. 6:116).
Juzga entre ellos con lo que Dios ha hecho descender y no sigáis sus pasiones con respecto a lo que te hemos traído de la verdad. (Sagrado Corán: cap.5:48-50)
Ciertamente hemos venido a ti con la verdad pero la mayoría de vosotros rechazáis la verdad. (Sagrado Corán: cap. 43:78)
No, sino que hemos venido a ti con la verdad y la mayoría de vosotros rechazáis la verdad. Si la verdad siguiese vuestras pasiones se corromperían los cielos y la tierra y quienes están en ella... (Sagrado Corán: cap. 22:23, 70,71).
El Imam Ali en el Nayhul Balagah dice: "Oh hombres no temáis en el camino de la guía por lo poco de quienes la siguen". (Nahyul Balahag, Sermón201).
También Ali dijo a Harez Hamdani que dudaba de su califato: El asunto para ti se ha vuelto confuso. La religión de Dios no se conoce por (la opinión o parecer) de los hombres, sino por los signos de su veracidad, conoce la verdad conocerás a su gente. (Sheij Mufid Kitabu al Amali; Muhammad Baqir Maylesi, Biharu Anuar, tomo 6:pag. 178-179).
Desde el punto de vista del Imam Ali, la paz sea con él, la gente se conoce con el criterio de la verdad, no la verdad con el criterio de la gente. El Sagrado Corán elogia y considera al profeta Abraham, la paz sea, quien se levantó solo contra todos los idólatras, como él campeón del monoteísmo. Toda persona que se levanta en el camino de la verdad merece ser honrado, incluso si está solo (o más aún si lo está). En la cultura del Corán no se considera un gran arte el subirse a la cresta de la ola, sino el de resistir contra ella.
Otra razón para no considerar como criterio a la mayoría es que hacerlo implica negar la verdad. Si la considerásemos criterio de verdad entonces caeríamos en el relativismo de la verdad y la falsedad que se opone a los principios categóricos del Islam y de la razón. Nosotros ahora vemos que hay sistemas que se basan en la opinión de las mayorías que entre sí son contradictorios y sus leyes por lo tanto son contradictorias. De acuerdo a esta visión ambas posturas de dos sociedades basadas en este solo principio tienen que considerar a dos opiniones contradictorias entre estas dos sociedades como verdaderas. Puesto que el voto o la voluntad de la mayoría de la gente en esta concepción es la que crea la verdad en vez de descubrirla y la verdad no es un asunto ajeno a la voluntad de la mayoría de la gente, sino que está en su interior mismo. En la democracia no existe una diferencia entre el deseo y la voluntad basada en el deseo del alma o de la razón.
Los criterios democráticos necesitan de un arreglo del intelecto y una correspondencia con él y la ley divina. La voluntad de la mayoría no puede justificarse como criterio de verdad. ¿Cómo la opinión del 49% no ha de ser verdad, pero ni bien se le agrega un 2% se vuelve verdad y lo que antes era verdad, ahora por tener 2% menos deja de tener valor y ser verdad?
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