Islam y política IVI
La negación del gobierno en el Islam
Opiniones secularistas en el mundo islámico
Algunos dicen que el Corán y la misión del profeta se limitan a la enseñanza, la difusión, el recuerdo, la albricia y la amonestación y niegan que el profeta tuviese que ejercer algún tipo de dominio o poder sobre la gente.
Citan el versículo que dice: Hua alladi ba'za fil umiina rasulasn minhum iatlu ‘alaihim aaiatihi ua iuzakkiihim ua i'uallimuhumul kitaba ual hikmata. "El es quien hizo surgir entre los gentiles a un mensajero de entre ellos, que les recita Sus versículo, los purifica y les enseña el Libro y la sabiduría" (Sagrado Corán: 62:2)
O este otro que dice: fainnama ‘alaika al balag ua ‘alaina al hisab."Ciertamente a ti te corresponde la transmisión y a nosotros el cómputo". (Sagrado Corán 13:40)
Faddakir innama anta muddakar. Lasta ‘alaihim misuaitir. "Recuérdales, ciertamente que eres solo un amonestador. No tienes poder sobre ellos". (Sagrado Corán: 88:21-22)
Ua ma arsalnaka illa mubashiran ua nadiran. "Y no te hemos enviado sino como un albriciador y amonestador". (Sagrado Corán: 17:105;25:56)
Nahnu ‘alamu bima iaquluuna ua ma anta ‘alaihim biyabbarin. Nosotros sabemos más lo que dicen y tú no eres un déspota para ellos. (Sagrado Corán: 50:45)
Por supuesto citan otros versículos pero estos son suficientes para nuestro análisis por ahora.
Respuesta:
Para comprender bien los versículos coránicos es necesario tener en cuenta varios elementos para no equivocarse, algunos de ellos son por ejemplo: el contexto del versículo, el momento y la ocasión en que fueron revelados, la comparación con otros versículos, las tradiciones proféticas, etc., Todos estos factores han sido obviados en estas interpretaciones que estamos analizando. En base a ello decimos:
Primero: Todos los versículos tan numerosos que hablan del deber de ejercer el gobierno, la guía, el juicio, por parte del profeta y el resto de los asuntos políticos y sociales muestran que la exclusividad a que hacen referencia algunos versículos citados arriba, es una exclusividad relativa (dada en un contexto dado, no en forma general y absoluta).
En segundo lugar: La atención en el contexto y el significado de los versículos que limitan la obligación del profeta a la difusión y a la amonestación deja en claro que estos versículos tienen como propósito explicar lo siguiente: que el hombre en cuanto a la aceptación o no de la fe en Dios, de la otra vida, y los caminos para alcanzar la felicidad y al guía es libre, tal como lo afirma en el capítulo 10 (Yunus, Jonás) cuando dice: Qul Ia aiuuha an-nas qad yaakumul al-haqqu min rabbikum faman ihtada fainnama iahtadi linafsishi u aman dalla fainnmam iadullu ‘alaiha ua ma ana ‘alaikum biuakil. "Di oh gentes, ciertamente ha venido a vosotros la verdad de vuestro Señor, pues quien se guíe, ciertamente se habrá guiado a sí mismo y quien se desvíe se desviará a sí mismo y yo no soy vuestro protector". (Sagrado Corán, 10:108).
Los versículos antes citados por quienes no aceptan la esfera política del Islam presentan la obligación del profeta con respecto a la difusión y la amonestación debido al gran deseo que tiene el profeta de que los politeístas acepten el mensaje de Dios y se salven, o resalta el hecho de que la gente es libre con respecto a aceptar o no el mensaje, y no serán obligados. Esto es diferente al tema de ejercer las normas y leyes del Islam y la conducción de la sociedad y de la política, por eso la exclusividad o limitación a que se refieren los versículos es relativa y otra prueba de ello es el siguiente versículo:
Sauaun ‘alaihim a andartahum am lam tundirhum, la iuminun. "Da lo mismo que los amonestes o no creerán" (Sagrado Corán: 2:6;36:10).
En este versículo queda claro que la obligación del profeta con respecto a la amonestación se refería a la creencia de la gente.
En tercer lugar: Si la misión del profeta Muhammad, la bendición y la Paz de Dios sean con él y su familia Purificada, se reducía a la difusión del mensaje y la amonestación, entonces, ¿cómo se justifican la luchas del profeta Moisés, la paz sea con él, contra el Faraón para salvar a los judíos y las del profeta Abraham, la paz sea con él, contra el tirano Nimrod y la destrucción de los ídolos?, cuyas historias están narradas varias veces en el Sagrado Corán.
Si el mensaje era tan limitado como dicen, cómo se justifica que el Sagrado Corán afirme que es una ley divina la ayuda a los profetas y su victoria, la de los ejércitos de la verdad contra los de la falsedad, lo que implica el enfrentamiento de estos bandos entre sí y la lucha y la resistencia de los partidarios de Dios:
Ua laqad sabaqat kalimatuna li'ibadina al mursalin. Innahum lahumul mansurun. Ua inna yundana lahumul galibun. "Ha precedido ya nuestra palabra a nuestros siervos, los enviados: son ellos los que serán ciertamente auxiliados". (Sagrado Corán 37:171-172)
Si los profetas no tenían el cargo de gobernadores y solo se limitaban a amonestar, cómo el Sagrado Corán dice: Ua kaiin min nabiin qátala ma'hu ribbiiuna kaziiran. "Qué de profetas ha habido y junto a ellos combatieron miríadas". (Sagrado Corán: 3:146)
Y por último, si solo amonestaban cómo el Corán menciona el asesinato y martirio de muchos de los profetas a manos de los impíos. (4:155)
B ) La separación entre Imamato (líder y guía de parte de Dios) y Califato(representación divina de acuerdo con el Corán, pero para algunos musulmanes solo es un líder político elegido por la gente).
El Imamato es como la profecía, un rango otorgado por Dios, una elevadísima condición espiritual y física que Dios determina de acuerdo a Su Sabiduría y lo elige entre los hombres y no depende de la opinión de los hombres, su voto o su elección (al igual que los profetas). Algunos piensan que el califato en cambio es un asunto meramente político, de administración de los asuntos públicos y que depende únicamente de los hombres y su elección. Según esta visión, el califato no tendría nada que ver con el elevadísimo rango de los Profetas y los Imames. Según esta gente, o algunos de ellos al menos, el gobierno del profeta en Medina no fue un asunto que tuviese que ver con una orden divina, sino algo que la gente impuso al profeta.
Respuesta:
Esta opinión está en abierta contradicción con los versículos que hablan de la guía divina, el liderazgo, la lucha contra la opresión y el combate en el camino de Dios (es decir en el camino de la justicia, no de la agresión y la explotación).
Lo cierto es que el califato es un rango divino y una representación de Dios en la tierra, tal como expresa el Sagrado Corán (2:30).
El califato, luego del fallecimiento del profeta, le correspondía a Ali Ibn Abi Talib, la paz sea con él y él mismo lo afirma en la jutba o sermón Shaqshaqia en el libro Nahyul Balagah (Las Cimas de la Elocuencia, traducido al idioma español), que recopila muchos de sus sermones cuando ejerció el gobierno de la comunidad islámica en el 657 dc. Allí, el Imam Ali, la paz sea con él, dice: "Medité acerca de si levantarme y luchar por mi derecho a pesar de las pocas fuerzas disponibles o tener paciencia ante esta opresión y circunstancia que deprimió a los ancianos, envejeció a los jóvenes y hará sufrir a la gente hasta el final de sus días. Vi que la paciencia era más sabia y la escogí (en una situación) como quien tiene una astilla en el ojo y un hueso atragantado en la garganta y veía como se robaban mi herencia." (Nahyul Balagah, sermón 3).
La historia islámica muestra que la constitución del gobierno por parte del profeta Muhammad, la bendición y la paz sean con él y su Familia Purificada, no fue por una mera decisión personal del profeta y el rol de la gente ante la conformación del gobierno fue la de la aceptación a través de su voto (no la de proporcionarle legitimidad), de la guía del profeta como un mensajero y representante de Dios, al tiempo que la legitimidad le era conferida por Dios y la guía venía de Dios por medio de la revelación. La gente aceptó el gobierno del profeta con una profunda fe y convicción en esta condición del profeta y su gobierno, no como algo que ellos le estaban confiriendo. Por supuesto la aceptación del pueblo es condición de posibilidad de la materialización de la guía divina entre los hombres porque Dios guía de grado y no por la fuerza de Su poder a los seres humanos en este mundo. En ninguna alocución del profeta se ve que él haga referencia a que el gobierno es una concesión de la gente hacia él o que ellos sean quienes legitimizan el gobierno.
Un punto interesante es que en los escritos del profeta a los líderes de los países lindantes de la península arábiga, este firmaba como Mensajero de Dios. Las cartas al rey de Etiopía, el Negus, o de Persia Kosroes, el César Heraclio de Roma Oriental, se conservan hoy en día y el encabezamiento de estas epístolas comienza con "En el nombre de Dios, el Clementísimo, el Misericordiosísimo, yo, Muhammad el Mensajero de Dios a...", por lo que es claro que el profeta consideraba a su gobierno como un asunto ligado y derivado de su mensaje y misión. Desde esta condición es que siempre se dirigió a los distintos líderes y gobernadores de la región.
Con respecto al Imam Ali, la paz sea con él, el asunto es claro también. El profeta eligió a Ali para la sucesión entre otras veces, al regreso de la peregrinación de la despedida, en un lugar llamado Gadir Jum, por orden expresa de Dios que figura en el Sagrado Corán: 5:67. "Oh Mensajero difunde lo tu señor te ha revelado, si no lo haces no habrás difundido Su mensaje y Dios te protegerá de los hombres". No solo el la gente no tuvo decisión propia en este asunto, sino que el profeta estaba preocupado con la reacción negativa en algunos que él sabía que aspiraban a sucederlo sin autoridad para ello. Esta designación por parte de Dios del sucesor (lo mismo podemos observar en el caso del propio Jesús, la paz sea con él con Pedro, su sucesor o Moisés con Aron y con Josué, la paz sea con ellos), muestra que la guía desde el punto de vista islámico, especialmente entre los shias, está en la religión misma, más aún a la cabeza de la misma y en el seno de la propia revelación y como una extensión de la Guía del Señor para los hombres, para que no caigan en idolatría, ignorancia e injusticias. A tal punto, que su no anunciación a la gente por parte del profeta se considera por parte de Dios como una negación de toda la misión y mensaje profético, es decir toda la religión, todo el Islam.
Por eso, en la súplica Yame' Kabir, "la gran congregación", leemos que acerca de los Imames dice: testimonio que vosotros sois los Imames bien orientados, bien guiados, purificados, infalibles, ennoblecidos...quienes os levantáis con Su orden y me satisface vuestra representación (de Dios), en Su tierra...y auxiliares de Su religión.(Continua en próxima edición)
*Traducción y comentarios.
(Fuente: "Los principios del gobierno islámico- de Yavan Areste)
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