Islam y Política XVI
El gobierno de los sabios (Faqis o sabios en el Islam)
Expusimos antes que la guía o liderazgo del Profeta, la bendición y la paz sean con él y su familia purificada, y los Imames (líderes religioso políticos designados por Dios al igual que los profetas), la paz sea con ellos, posee tres aspectos: la referencia religiosa, la capacidad de impartir justicia y la jefatura política.
Luego del martirio del Imam Hasan Askari en el año 260 lunar comenzó el período del ocultamiento del doceavo Imam, el Imam al Mahdi, la paz sea con él. Este período tuvo dos etapas, una, la llamada del ocultamiento menor por unos setenta años (260 a 329 de la hégira), y otra, del ocultamiento mayor que perdura hasta hoy en día.
Con respecto a la posibilidad de que un ser humano pueda vivir tanto tiempo podemos decir algo en este espacio, pero no es nuestro propósito agotar el tema acá o tratarlo en profundidad. Podemos decir que desde un punto de vista religioso, los musulmanes, así como los cristianos y judíos aceptamos por la información de nuestros libros sagrados que hubieron profetas que vivieron novecientos cincuenta años, como el caso del profeta Noé, u otros que han vivido cientos de años, o el caso de Jesús, la paz sea con él, que para cristianos y musulmanes está vivo y se aguarda su venida para conducir a los creyentes junto con el Imam Mahdi, que Dios apresure su llegada, a la victoria y a la justicia en la tierra (el reino de la justicia o reino de Dios, después del rotundo fracaso meramente humanista sin Dios).
Desde el punto de vista científico, no existe ninguna imposibilidad lógica que no permita que bajo ciertas condiciones especiales el ser humano pueda vivir mucho más que lo que normalmente está viviendo hoy en día.
Este tema ha de ser objeto de un tratamiento especial en otro espacio. Los interesados pueden consultar el libro “Esperando a el Salvador” que se halla a disposición en la Mezquita At-Tauhid.
Allí también se trata in extenso el tema de las razones de la ocultación. Pero básicamente, una de las razones principales es que los anteriores líderes islámicos infalibles, los Imames fueron todos ellos martirizados, lo que demuestra que la humanidad no estaba preparada para obedecerlos en términos generales, ni siquiera para defenderlos, por lo que la humanidad debía experimentar la falta de esta bendición divina y su propia incapacidad sin la ayuda de Dios para prepararse para valorarla y ansiarla.
Durante el ocultamiento menor, el Imam eligió a cuatro representantes que se comunicaban como intermediarios con la gente: Uzman ibn Sa’id ‘Amrui, Muhammad ibn ‘Uzman, Husein ibn Ruhu Naubajti y ‘Ali ibn Muhammad Samarri. Luego de la muerte de éste último, comenzó el período de la representación general durante el ocultamiento mayor. Esta representación general del Imam con respecto a los seres humanos está dada por los Faqis o sabios islámicos y justos.
Sobre esta representación general y su necesidad ninguno de los sabios shias está en desacuerdo. Tampoco nadie discute la necesaria condición de sabio en las ciencias islámicas que debe tener este representante general. Hay muchas tradiciones proféticas acerca de los sabios en las que se los describe como los herederos de los profetas, las fortalezas firmes del Islam, los confiables de los profetas, los conocedores de lo lícito y lo ilícito para Dios. Estas tradiciones son testimonio de esta condición de parte de los sabios que en su carácter de tal, han de reunir una serie de cualidades para obtener esa representación general. Tampoco nadie cuestiona la representación en el orden de la referencia religiosa y la de impartir justicia. En estos sabios, la referencia religiosa se completa con sus fatuas o dictámenes legales sobre lo lícito e ilícito de la jurisprudencia islámica de acuerdo a sus deducciones de las fuentes islámicas: El Sagrado Corán, la tradición profética o sunna, el Iyma’ o el consenso de los sabios y el intelecto (categórico). En el caso del profeta y los Imames, debido a su infalibilidad y el conocimiento que Dios les inspira, se da directamente por medio de la enseñanza y la transmisión de las leyes y juicios islámicos contenidos en la revelación. Ellos poseen la soberanía o liderazgo existencial y legal, que es el mayor grado de soberanía y les pertenece con exclusividad.
Existe un principio según el cual nadie tiene soberanía sobre nadie entre los hombres, a no ser que posea un permiso especial del Soberano Absoluto que es Dios Altísimo. En el caso de los sabios justos, en la época del ocultamiento, poseen ese permiso pero solamente en los asuntos personales, no en los asuntos individuales. Estos asuntos generales son aquellos relacionados con los intereses generales de la sociedad, asuntos políticos, económicos, culturales, sociales, de educación, militares. Hoy, la planificación política y la ejecutividad la ejerce el gobierno. Solamente puede afectar intereses particulares cuando se contraponen con los intereses de la sociedad.
La pregunta fundamental es si existen pruebas racionales y en las fuentes religiosas, la Revelación y la tradición profética para fundamentar la soberanía y gobierno de los sabios islámicos.
En este parte responderemos a esta pregunta en dos partes, una respuesta racional y otra apoyada en las fuentes religiosas tradicionales.
Los fundamentos racionales
1) De acuerdo a la cosmovisión islámica monoteísta el gobierno racional y aceptado es el gobierno absoluto de Dios (Señor del universo y Único Soberano).
2) El gobierno islámico es tan solo un instrumento ejecutivo del gobierno de Dios de acuerdo al principio de correspondencia entre Dios y Su gobierno.
3) El objetivo del gobierno islámico es la ejecución de las leyes islámicas que garantiza el progreso material, espiritual, mundanal y de la vida después de la muerte de los seres humanos.
4) Todo gobierno requiere de un gobernante correcto y adecuado.
5) La sabiduría divina eligió al noble profeta, la bendición y la paz sean con él y con su Familia, y a los Imames Purificados como líderes para explicar, asegurar y garantizar el cumplimiento de las leyes divinas.
6) En largo período de la ocultación, ante la imposibilidad de acceder al infalible, es necesario elegir a las personas más cercanas al Infalible, en el campo del conocimiento y de la acción como representante y sucesor de acuerdo con la sabiduría divina.
7) Los sabios justos y piadosos son los más adecuados y más cercanos al Infalible.
Conclusión:
El liderazgo de los sabios que posean todas las condiciones en la época de la ocultación se corresponde con la sabiduría divina. Cuando nos referimos a la sabiduría divina, nos referimos a la necesidad de alcanzar los objetivos divinos del mejor modo posible. Si para el sistema de los asuntos religiosos y mundanales de la gente, o para poner en práctica la religión y las leyes divinas existiesen múltiples caminos (como el que el Infalible elija al líder sabio, o la elección del líder sabio por parte de la gente o la elección de un creyente justo y trabajador de parte de la gente con la supervisión de los sabios), la sabiduría divina implicaría que fuera elegido el camino más seguro y más efectivo. Sin dudas, la conjunción de las cualidades de designación e infalibilidad, en la guía de los profetas y los Imames, se debe al rol esencial que desempeñan estas dos cualidades en la consecución de los objetivos divinos para que se cumplan las leyes divinas entre la gente y de esa manera la gente alcance la verdadera felicidad en ambos mundos. Frente a otras dos alternativas como la de suponer el caso de que Dios no designase a los infalibles y depositase en los hombres la elección de estos infalibles, o bien, que a pesar de la existencia de los infalibles, los hombres pudiesen elegir a otro líder que no sea infalible que actúe bajo la supervisión de un profeta infalible o un Imam infalible, valdría preguntarse, ¿acaso, esta vía sería la más apta para garantizar los objetivos divinos para la felicidad de los seres humanos? Las cualidades de la designación de los líderes de parte de Dios y la infalibilidad de éstos, es una evidencia de la importancia en la garantía con respecto al cumplimiento de los objetivos divinos. Dios los eligió porque son superiores a otras vías o métodos. La razón también acepta que se elijan los caminos más seguros y efectivos para guiar a la gente adecuadamente.
Con respecto a la guía o gobierno de los sabios debido a que la condición de infalibilidad no es posible, la condición de justicia (que sí supone errores y pecados menores pero no reiterativos por parte del guía, ya no una infalibilidad), por parte del sabio, es un reemplazo necesario alternativo. Dicho de otro modo, la infalibilidad es una condición primaria y voluntaria de Dios, la condición de justo, en cambio, es una condición alternativa obligada. En la época de la ocultación, entonces, la condición de la infalibilidad desaparece necesariamente, pero la segunda condición que tiene que ver con la designación de parte de Dios queda en pie. La razón aprueba que la organización de las leyes y el establecimiento del líder o gobernante corresponda a quien le pertenece por Esencia el gobierno legal. Otro punto importante es que debe existir una correspondencia entre la representación del sabio con respecto al líder Infalible en la conducción política.
Mediante pruebas racionales pueden establecerse algunos principios:
- La necesidad de un gobierno islámico.
- La guía o gobierno de un profeta, un Imam y un sabio que reúna todas las condiciones.
- La designación del liderazgo de parte de Dios.
- La igualdad de los alcances y amplitud del gobierno del representante (el sabio que posee todas las condiciones) con su representado (el profeta y el imam), salvo en algunos casos excpetuados.
2) el segundo de los argumentos racionales
Posee dos introducciones o premisas
- Cada sociedad para organizar sus asuntos requiere de un gobierno y un gobernante.
- El gobernante debe conocer los beneficios y lo conveniente para la sociedad y actuar para garantizarlos.
- La persona infalible en razón de lo elevado de su cualidad y capacidad en materia de conocimiento, piedad, pericia, poder, posee una perfecta capacidad para velar por el cumplimiento de los intereses y conveniencias de la sociedad.
- En la época de la ocultación como no se pueden garantizar los intereses de la sociedad en el nivel más alto deseado, de debe intentar alcanzar el nivel más cercano posible a dicho ideal.
- La mayor cercanía al Imam infalible se da en los siguientes puntos: el conocimiento del Islam (la sabiduría con respecto al Islam), las aptitudes morales (la piedad y la justicia), y la capacidad en materia de conducción política y social (una suficiencia en esta materia), que solo es posible para el sabio (muytahid o quien es independiente en materia de conocimiento de las ciencias islámicas, su jurisprudencia y el enfoque correcto islámico sobre los diversos asuntos).
Es racional que se elija al más apto y más correcto poseedor de estas cualidades. Ya que el ideal de perfección en el período de ocultamiento no está al alcance por razones diversas, debido al principio que sostiene que quien no lo pueda todo (lo ideal o perfecto) que no lo abandone todo ( o que trate de acercarse lo más posible al ideal), por lo tanto, la vía necesaria alternativa es la de la persona más apta para el liderazgo que reúna todas las condiciones.
Esta prueba racional, demuestra la necesidad del gobierno del sabio, pero no muestra la designación de su gobierno por parte de Dios, porque es posible que sea el pueblo quien elija a este líder más sabio. Este punto requiere de otro argumento.
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