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Islam y Política 11


En estas entregas hacemos referencia a los principios doctrinarios de la política islámica, para conocer las bases en que se sustenta el pensamiento político en el Islam y para que nuestros lectores tengan mejores elementos e información para ubicarse de cara a los acontecimientos actuales que se viven en el mundo islámico, particularmente desde el triunfo de la revolución islámica de Irán y el advenimiento del Islam en la escena política nacional, regional e internacional. Creemos que estos conocimientos básicos son indispensables para un juicio más preciso y para poder dedicarnos en el futuro, Dios mediante, a los principios que rigen el Islam político hoy y que se pueda comprender que este movimiento contemporáneo no es producto del azar o una innovación total en el pensamiento sino una consecuencia de la puesta en práctica de las bases teóricas del pensamiento político islámico más auténtico y original, el basado en el Sagrado Corán , en la sunna o tradición profética y en el intelecto.
Continuando con las entregas anteriores que usted puede encontrar en el archivo de Tercer Camino, hoy nos referiremos a las pruebas acerca del Imamato o el liderazgo político espiritual de parte de Dios para los seres humanos.


Las tradiciones proféticas (Hadices)
Existen decenas de hadices del noble profeta del Islam, la bendición y la paz de Dios sean con él y con su purificada descendencia, que con toda claridad señalan su designación de ‘Ali bin Abi Talib, la paz sea con él, como Imam de los musulmanes para después de su muerte. Algunos de estos hadices, como el hadiz del Gadir, el de Zaqalain, o el de Manzilat, han sido narrados de modo abundante y mediante fuentes independientes que se remontan al propio profeta de un modo correcto que no deja dudas (mutawater) y por ambas escuelas, Shia y Sunna, en sus libros más acreditados.
El hadiz del Manzilat es un dicho del profeta a ‘Ali ibn Abi Talib, cuando se disponía a salir en expedición militar hacia el norte, en la batalla de Tabuk, donde le dijo: Tú eres para mí como Aron para Moisés, salvo que no habrá profeta después de mí. (Murteza Mutahari, Imamat ua Rahbari, maymu’eie azar, tomo 4, pág. 822-823 y ‘Allamah Hilli, Kashful Murad fi sharhi tayridil ‘i’tiqad, pág. 395). Es importante destacar todo lo que el Sagrado Corán dice sobre Aron con respecto al profeta Moisés, la paz sea con ambos. Entre otras cosas, lo llama hermano de Moisés y el profeta se hermanó con ‘Ali al llegar a Medina. Lo llama ayudante (Uazir) y lo llama sucesor (Califa) y el profeta lo designó a ‘Ali como su sucesor de parte de Dios.
En el evento de Gadir, tres meses antes de que el profeta fallezca, Dios le ordena al profeta designar oficialmente como sucesor a ‘Ali, la paz sea con él. En dicha ocasión, al regresar de la última peregrinación que se la conoce como “la peregrinación de la despedida”, porque el profeta anunció profetizando que el año siguiente no estaría junto a ellos físicamente, luego de que el profeta preguntase a los musulmanes: “No tengo prioridad sobre ustedes más que la que vosotros tenéis sobre vosotros mismos”. Los musulmanes respondieron (sabiendo que Dios en Sagrado Corán dice que el profeta tiene prioridad sobre los creyentes por sobre ellos mismos) que “si, lo sabemos oh mensajero de Dios”. Luego el profeta dijo: De quien yo soy su autoridad, éste, ‘Ali, es su autoridad, y levantó su mano junto a la de ‘Ali para que todos lo viesen.
Este hadiz fue narrado por ciento veinte de los compañeros del profeta, siendo uno de los dichos más narrados por fuentes independientes y ochenta y cuatro de los tabein o la generación posterior a la de los compañeros contemporáneos del profeta. (‘Abdul Husein Amini, al Gadir, tomo 1, pág. 14-72). Con estas palabras en ese solemne acto estableció la sucesión, el califato o el Imamato después de su muerte para ‘Ali, la paz sea con él de una manera oficial.
Con respecto al hadiz de Zaqalain, fue narrado en más de ciento veinte libros autorizados de la escuela sunnita donde narran que el profeta dijo: “Ciertamente dejo entre ustedes dos cosas preciosas (zaqalain), el libro de Dios y mi Familia, si os aferráis a ambas jamás os desviaréis, ambas no se separarán jamás hasta el día en que se vuelvan a reunir conmigo en la fuente del Paraíso”.
Debido a que el profeta enunció este dicho en diferentes ocasiones y lugares, el mismo ha sido narrado muchas veces por fuentes diferentes (Murteza Mutahari, idem, pág. 860-861. Muhammad Baqir Maylesi, Biharul Anuar, tomo 23, pág. 10 4 en adelante).
En otra narración profética muy conocida como hadiz inthar, que acompaña la explicación del versículo coránicos que expresa: Y amonesta (inthar) a tu familia más cercana, el profeta reunió a su familia y luego de anunciar su mensaje divino les dijo: ¿Quién de vosotros me ayudará con este asunto para que sea mi hermano, el responsable de cumplir con mi testamento y mi sucesor entre vosotros? (Muhammad Bqir Maylesi, idem. Tomo 18, pág. 215, 216; tomo 38, pág 3, 145). Salvo ‘Ali nadie respondió afirmativamente.

 

Las particularidades del Imam
El Imam debe contar necesariamente con una serie de cualidades como ser la infalibilidad, el conocimiento de lo oculto y la designación de parte de Dios. Nos referiremos a continuación a cada una de ellas:

  1. La infalibildad

En el shiismo el Imam ocupa el rango de protector de la sharia, o la legislación divina y el referente para conocer correctamente el Islam, por lo tanto, así como cree en la infalibilidad del profeta, también acepta el hecho de la infalibilidad de los Imames y además la considera necesaria para el ejercicio de su sagrada función.
Aquél que fue designado por parte de Dios para guiar a la gente, siendo que la gente necesita de la guía divina, no puede estar sujeto a equivocaciones y pecados. (Murteza Mutahari, Idem. Pág. 874. El autor de ‘Aqaiudl Imamiat, dice a este resepcto: Creemos que el Imam es como el profeta, aunque el profeta es todavía superior a todos ellos en grados, pero es necesario que sea infalible con respecto a todos los vicios y corrupciones desde la niñez hasta la muerte, tanto de cometerlos intencionalmente como sin intención, como creemos que es obligación con respecto a la distracción, al error y al olvido, puesto que los Imames son los protectores de la sharia o legislación divina y su estado es en este sentido, es como el estado del profeta.)
La característica de la infalibilidad se afirma en el Noble Corán en el versículo 59 del capítulo cuatro, Las Mujeres: Obedeced a Dios y obedece a Su mensajero y a quienes de vosotros detenten la autoridad… La orden de obedecerlos es incondicional y está unida a la obediencia a Dios por lo tanto, no hay diferencias como vemos entre la obediencia a Dios, al mensajero y a los Imames, sino que por el contrario están unidas.


El conocimiento de lo oculto
La aceptación de la infalibilidad implica la aceptación del conocimiento de lo oculto. Los Imames infalibles como expertos en el Islam y como la referencia más segura para la gente para obtener los conocimientos correctos de la religión, no poseen un conocimiento adquirido y no está relacionado con estudios convencionales en escuelas o centros de enseñanza, puesto que este tipo de conocimiento religioso está unido a los errores y equívocos, pero como vimos, ellos son infalibles. Ellos adquieren el conocimiento por medio de una vía oculta, ignorada por nosotros, de las ciencias del Islam de parte del profeta. (Murteza Mutahari, Imam ua Rahbari, Maymue’ei Azar, pág. 846).


Designación de parte de Dios
En la ciencia teológica, luego de demostrar la infalibilidad se trata otra cualidad del Imam que es la de la designación divina. La secuencia lógica es la siguiente: el Imamato es una benevolencia de parte de Dios, como tal debe existir, concretarse y como esta benevolencia no es posible sin la infalibilidad, entonces el Imam debe ser infalible y por esta misma razón debe ser establecido por Dios (mansus o mansub), puesto que este asunto, el de la infalibilidad, no es un asunto que sea discernido por la gente (la mayoría de la gente al menos, como de hecho se ha visto a lo largo de la historia. ¿Cuánta gente siguió a Jesús, o a Moisés a pesar de su perfección, sus milagros y su conocimiento de lo oculto y cuántos al profeta Muhammad, la bendición y la paz de Dios sea con todos ellos y la Descendencia profética? ) Así como discernir quién es el profeta tampoco es competencia de la gente, sino de Dios. Con la diferencia que el profeta se da a conocer por sus cualidades de perfección, los dichos de los profetas anteriores y fundamentalmente sus milagros, pero los Imames a través del profeta, aunque también, además, por sus cualidades de perfección y milagros que realizan. De hecho mucha gente para distinguir a falsos Imames de los verdaderos, los ponían a prueba para que realicen milagros y demuestren su conocimiento de lo oculto y entonces recién los aceptaban, quedando al descubierto los falsarios.
Cuando se demuestran la infabilidad y la designación por parte de Dios, no quedan dudas de quiénes ostentaron este rango luego del profeta, porque no existe entre la gente de la escuela sunnita, referencia alguna a alguien que haya pretendido semejante rango elevadísimo, con excepción de los Imames de la Casa Profética y su hija Fátima, la paz sea con todos ellos, que con el profeta conforman los denominados catorce infalibles. Dice el Sagrado Corán: capítulo 33, vers. 33: “Ciertamente Dios ha querido apartar de vosotros toda impureza,  oh Gente de la Casa y purificaros completamente”.
Los mismos califas históricos que se hicieron con el poder antes de ‘Ali ibn Abi Talib, la paz sea con él, no reclamaron para sí la infalibilidad ni la designación de parte de Dios, solo ‘Ali y sus descendientes, los Imames lo hicieron y lo demostraron con su ejemplo de vida en todo momento.


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