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El origen de la vida

En el Nombre de Dios, el Clementísimo, el Misericordiosísimo.

La bendición y la paz sea con todos los Mensajeros de Dios, especialmente con Moisés, Jesús y Muhammad y su Purificada Familia.

Ponencia del Sheij Abdul Karim Paz

La 2º Jornada Argentina de Controversias en Ginecología y Obstetricia me ha parecido un acontecimiento extraordinario que nos permite encontrarnos, escucharnos, aprender, enseñar, y generar las condiciones para integrarnos en un mejor y más completo servicio a la comunidad en temas que son de vital importancia, como ser las cuestiones referentes al origen de la vida en general y humana en particular, y a los  derechos y obligaciones de los hombres.
Para el Islam, el origen de la vida, al igual que para las otras creencias monoteístas, es Dios, el Vivo por excelencia, que nunca muere, el Eterno y Quien da la vida y el ser a Sus criaturas.
 La vida de los seres finitos no se explica por sí misma a no ser en referencia al Ser Absoluto y Autosuficiente. Dios se expresa a través de Su Creación y de la revelación a Sus Mensajeros y Profetas, verdaderos maestros y líderes de la humanidad.
Dice el Sagrado Corán que el universo y cada una de sus partes son un signo de Dios.
Con respecto al ser humano o a su vida y a la determinación del momento en que el continuo del ser y de la vida comienza a ser propiamente humana, el Islam sostiene que dicho comienzo acontece cuando el ovulo fecundado se implanta en las paredes del útero materno, por lo cual el embrión o pre embrión todavía no cuenta con las condiciones indispensables para desarrollarse, así como los estadios previos de los espermas tampoco.
En idioma árabe a la madre se la denomina ummu, que significa origen y el vínculo con la madre queda fijado en esa adhesión vital de ese ser que combina a los padres y el cuerpo materno que lo albergará y alimentará.
Es sabido que entre el Islam y la ciencia siempre hubo una relación de estímulo, reconocimiento, respeto, e integración. No puedo dejar de mencionar que fueron los musulmanes a través del Al Andalus que promovieron en Europa el método empírico racional que posibilitó el despegue impresionante de las ciencias empíricas desde el Renacimiento. En muchos casos los teólogos musulmanes, también muchos de ellos científicos, estuvieron y continúan estando atentos a los descubrimientos científicos para determinar aspectos humanos como el momento de la muerte, las probabilidades de vida de un paciente, la naturaleza de las enfermedades y su curación, cuándo se está permitido ayunar, a dónde queda la orientación geográfica de la Meca para la oración. Es sabido que el libro que enseñó a Oriente y a Occidente por siglos, el Canon de Avicena, incluía junto al libro de la medicina, el de filosofía e incluso el de mística. Los sabios musulmanes siempre se han destacado por poseer en base a las fuentes monoteístas coránicas y las enseñanzas proféticas, una visión integral del ser humano y del universo que unía lo material con lo espiritual, el mundo con el más allá, la razón y la fe. Por ello, Roger Garaudy dijo que el verdadero renacimiento europeo tuvo lugar antes del italiano y fue en Al Andalus, de la mano del Islam, pero a diferencia del italianos que fragmentó la mirada separando lo material y lo espiritual, lo humano y lo divino, la razón y la fe, el renacimiento andalusí, los integraba.
Si el implante se produce, como dicen hoy los científicos, en el sexto día de la fecundación del ovulo, ello significa que los métodos anticonceptivos anteriores no son abortivos y es por eso que en el Islam están permitidos. De la misma manera, la fertilización in vitro está permitida. La única condición que el Islam fija es que el esperma y el óvulo sean de los esposos que garantizan el derecho de ese niño por nacer a tener a su padre y madre que se han comprometido en base al amor y armonía mutua a ser conyugues. Nadie puede negar la importancia de ese amor y armonía, claro está, con la condición de que se mantenga y acreciente.
Con respecto a la clonación, los sabios islámicos de la escuela shiita 1 al menos, coinciden en que está permitida en sí misma, es decir su licitud o ilicitud depende de los objetivos para los que se realiza. Por supuesto en caso de curaciones, u otros fines en sí lícitos, no conlleva ningún problema.
Es importante destacar que en el Islam shiita, la investigación en materia jurídica y doctrinaria está abierta 2, a diferencia de otras corrientes para las cuales el iytihad, u opinión en materia jurídica se cerró en el pasado y los sabios se limitan a citar o deducir de las normas pasadas los casos actuales. De ahí que los sabios actuales hayan considerado permitido en sí mismo la clonación.
El Islam no acepta que los principios doctrinarios o las normas no se discutan racionalmente y de buenas maneras. Por el contrario, el sagrado Corán exhorta a debatirlos observando las buenas formas y la racionalidad de los argumentos (Dice el Sagrado Corán: “Invitad al camino de vuestro Señor con sabiduría y buena moral”. “Traed vuestros argumentos (y comparemos con los nuestros) si es que sois veraces”.)
Sobre los derechos de las madres a practicar el aborto, la postura del Islam es que únicamente bajo ciertas condiciones está permitido. En caso de peligro para la madre, en caso de que el feto no tenga cerebro (anencefalia). La violación no es causal para la licitud del aborto, pero para atender esa situación traumática, el Islam propone que sea la familia, o en su defecto, la sociedad o el Estado quienes se hagan cargo de la manutención o crianza de ese niño y si la madre no está en condiciones de criarlo por la situación traumática. De ese modo, se salvan los derechos de ese niño y se contempla la problemática de la madre. Recordemos que los métodos anticonceptivos, como la píldora del día después, están permitidos, por lo tanto queda esa opción abierta para la madre.
El Islam sostiene que la ciencia no debe estar separada de la religión y la ética. Creemos que estas ciencias se interrelacionan. Es más, en árabe la palabra que suele traducirse por religión es din, y din significa un modo de vida, un modo de pensar, creer y actuar en todos los órdenes de la vida. La vida es un todo unido porque se origina en El Uno, que es Dios. Por lo tanto, todas las separaciones y fragmentaciones tan características de la cultura occidental, son un alejamiento de nuestra verdadera esencia. La ciencia separada de la religión y el sentido ético llevó al ser humano en el siglo pasado y lo que va de éste, a construir armas atómicas a arrojarlas sobre otros humanos y cada tanto arroja en océanos y desiertos de alguna región del planeta causando catástrofes ambientales irreparables. También sigue produciendo armas y otras formas de abuso contra la naturaleza y por ende contra nosotros mismos. La ética alejada de la conciencia de Dios profunda, no posee la fuerza necesaria colectiva para impedir tantos abusos como vemos hoy en la cultura secularizada que acrecienta la crisis, lejos de resolverla.
La unidad que en su origen es divina, y el universo (de una versión) que proviene de ella, nos invita a encontrarnos para, de manera interdisciplinaria, enriquecer nuestros conocimientos y en definitiva, tener la chance de ayudar más y mejor a nuestros semejantes y nosotros mismos.
Un dicho del profeta Muhammad, la bendición y la paz sean con él y su familia, dice: “El monoteísmo es la vida del alma”. Así como el origen de toda la vida en general.


1 El shiismo es una de las escuelas de pensamiento y jurisprudencia islámicas que se basa en el seguimiento de Ali ibn Abi Talib, la paz sea con él, como sucesor del profeta y once de sus descendientes que a la manera de los apóstoles o las doce tribus de Israel, fueron los encargados, de acuerdo a esta escuela, de custodiar la ortodoxia, la correcta interpretación del Sagrado Corán y las enseñanzas proféticas. La primacía de Ali, se remonta a la misma época del Profeta Muhammad, la bendición y la paz sean con él y su familia, pero quedó como una escuela separada luego de la muerte del Profeta y sobre todo cuando asumió el gobierno islámico, Muawia, el hijo de Abu Sufian, el archienemigo del profeta.

2 Es importante destacar que en las cuestiones fundamentales existe acuerdo por lo que es en asuntos más secundarios donde el debate y la investigación producen más diversidad de opiniones entre los sabios (en árabe muytahidin). En asuntos jurídicos, los musulmanes que no son sabios, deben necesariamente imitar a uno de los sabios vivos, quien a su vez debe emitir su propia opinión en materia jurídica sin poder imitar a otros sabios vivos o fallecidos.


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