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El significado del Sagrado Corán Contenidos, características, revelación, exégesis

Por Sheij AbdulKarim Paz

19/04/04

Introducción

 

La palabra Corán, en idioma árabe deriva del verbo qara’ que significa leer, recitar. Es uno de los nombres del Libro revelado al profeta Muhammad, más conocido en el habla hispana como Mahoma, en el año 610 de la era cristiana y durante el lapso de 23 años, hasta su muerte en el 623 dC.

El Sagrado Corán contiene la revelación de Dios Único que recibiera el profeta por intermedio del Arcángel Gabriel (Yibrail en árabe). El libro revelado posee otros nombres propios tal como se puede leer en muchos de sus versículos, pero el más utilizado es el de Corán, recitación por excelencia. Los otros nombres son, por ejemplo, Luz (como expresión de la Sabiduría Divina y de Su Bendición); Criterio, pues por su intermedio se dirime entre la verdad y la falsedad y entre el remanente auténtico de las revelaciones anteriores y los agregados u omisiones a la tradición revelada; Custodio (del mensaje de Dios a lo largo de la historia), Mubin (el Evidente), Aziz (el Glorioso), y otros. (Ver revista El Mensaje de Zaqalain, Estudios Islámicos, nº 22)

El Sagrado Corán contiene más de 6600 versículo divididos en 114 capítulos. El orden del Corán actual no es el mismo en que fueran revelados los versículos sino que sus capítulos están agrupados de mayor a menor con la excepción del primer capítulo, La Apertura, también llamado la Madre u Origen del libro por encerrar a modo de índice la esencia de todo el mensaje revelado.

La revelación tuvo lugar en forma gradual a lo largo de 23 años y fue dictada por el Arcángel y escrita por los escribas del profeta - ya que él mismo era iletrado -, y recopilado, en un principio, en hojas de palmera, omóplatos de camellos y maderas.

 

Contenido

En cuanto al contenido, el Corán presenta los principios fundamentales de un modo de vida completo (en árabe “Din”), tanto en su parte doctrinaria, moral y normativa, abarcando todos los aspectos de la vida humana, tanto individual como social. Dios, en árabe Allah, es, de acuerdo al Corán, Creador y Señor del universo, Principio y Fin de todo cuanto existe y nada está fuera de Su creación y dominio. Hay que desterrar para siempre el equívoco según el cual los árabes o los musulmanes adoran a un dios personal al que llaman Alá, es tan absurdo como si dijéramos que los ingleses adoran a god.

Decíamos que el Corán contiene al modo de vida o din, que a veces se traduce como religión, pero si lo tradujéramos así hay que hacer la salvedad de que religión en el contexto semítico no es algo que se refiera al ámbito espiritual desprovisto del ámbito material o al ámbito individual y no al social.

En esencia el mensaje monoteísta va a tener una visión unificada de la realidad sin las fragmentaciones tan características con que se la ve en la cultura occidental.

En cuanto a la doctrina podemos resumirla diciendo que se refiere a los temas más fundamentales y esenciales o a las preguntas más profundas de los seres humanos, como ser de dónde vengo o quién soy, cuál es mi destino o para qué existo, qué sucede al morir y cómo puedo alcanzar la felicidad. Dicho en términos teológicos las respuestas van a ser que nuestro origen es Dios y el Corán va a decir cómo es Dios, qué podemos saber de El, cuáles son sus atributos, sus acciones, cómo relacionarnos con El, etc. El sentido de la creación es la adoración, el conocimiento y la unión con Dios, fuente de toda perfección. Tras la muerte los seres humanos comparecerán ante Dios en el Día del Juicio y los profetas han sido elegidos por Dios como maestros, guías, líderes de Su parte para conducir a los hombres hacia la felicidad en este mundo y en el otro.

 

Las características generales del Sagrado Corán

Ellas son su universalidad, su eternidad, su condición de milagro o carácter sobrenatural, como el aval más grande que presente el profeta para acreditar su condición de tal, su racionalidad.

Algo que resulta fundamental y de sumo interés para el modo de ser nuestro en occidente es que el Corán se presenta como una prueba racional, no sólo de carácter supra racional. No va a apelar a la fe sin más, sino esencialmente, y esto es una característica muy fuerte de la tradición islámica y de la visión que el Islam va a presentar de los mensajes anteriores, se presenta apelando a la dimensión intelectual del hombre, aunque hay que hacer la salvedad de que el concepto de intelecto en el Islam no se reduce a la dimensión lógica del pensamiento, sino que abarca a la intuición y al corazón, pero sin contradecirse una dimensión con otra.

El Sagrado Corán va a tener una actitud desafiadora en el terreno intelectual y en todos los terrenos del saber humano, el religioso, el literario, el de la elocuencia, el científico, el político, etc. Desafía a los seres humanos a que si no creen en su verdad que aporten las pruebas en las que fundan su propio modo de vida y les advierte que no es posible concebir algo que se asemeje a sí mismo en perfección. Hay que aclarar que este desafío no es una compulsión a aceptar el mensaje coránico por la fuerza, pues tal cuestión está expresamente prohibida en el Corán, capítulo 2, versículo 255.

“...No hay compulsión en materia de religión (din)”.

Con respecto a la característica de universalidad que mencionamos se refiere a su alcance que abarca a todo el ser humano, además de otros seres, ángeles, genios que más adelante haremos referencia a quiénes son y cómo el Corán se relaciona con ellos. La revelación de Dios está dirigida al género humano sin excepciones de raza, condición económica, sexo, edad, etc. Mucha gente asocia el Islam con los árabes porque la revelación tuvo lugar en la Meca, en Arabia, pero el alcance del Islam es universal y los árabes no sobrepasan el 15 o 20 % del total de los musulmanes en el mundo. Hay más de 55 países islámicos y un total de 1400 millones de musulmanes, según cifras de la ONU. Un solo país, Indonesia, tiene más musulmanes que los 200 millones de árabes que se dice que habitan el planeta. (Indonesia tiene 270 millones de habitantes).

Dice el Sagrado Corán en la sura o capítulo 49: versículo 13:

“¡Oh, seres humanos!, ciertamente os hemos creado de un hombre y una mujer, y os hemos dispuesto en pueblos y en tribus a fin de que os conozcáis y os tratéis con benevolencia, ciertamente el más noble de vosotros ante Dios es el más piadoso...”

En el año sexto de la emigración del profeta a Medina, una ciudad ubicada a 400 kilómetros al norte de la ciudad de la Meca en el centro oeste de la península arábiga, y a los 19 años del comienzo de la misión profética de Muhammad (la bendición y la paz sean con él y con su Descendencia), éste envió cartas invitando al Islam a los emperadores y reyes vecinos, Bizancio, Persia, Abisinia, éstos escritos se conservan hasta hoy en algunos museos del mundo islámico.

Sobre su eternidad o permanencia como un libro que guía a la humanidad hasta el fin de los tiempos, el Corán afirma que el Profeta es el último de una larga serie de profetas y mensajeros de Dios que han aparecido a lo largo de la historia. De acuerdo a la tradición islámica ha habido 124000 profetas en todos los tiempos y a lo largo de toda la tierra. El sello final de todos ellos es Muhammad (Mahoma) cuyo mensaje, el que Dios le revela y que conforma el sagrado Corán habrá de acompañar esta etapa final de la historia humana que se caracterizará por el desarrollo del conocimiento, la universalidad, es decir que la humanidad habitará el planeta interconectada como una sola comunidad en una sola aldea. En este sentido la globalización, independientemente de sus características negativas, responde a un proceso natural de interconexión del género humano que ha sido previsto en las escrituras.

En principio podemos decir que el hecho que se haya conservado el Corán tal cual lo transmitiera el Profeta hasta nuestros días, está en consonancia con esta pretensión coránica porque de haber sido tergiversado esta pretensión hubiese quedado descartada.

Hoy en día tenemos en varios museos del mundo islámico ejemplares del Sagrado Corán del primer siglo de la aparición del Islam.

Con respecto a su carácter milagroso, según el cual el Sagrado Corán se presenta como la prueba de la veracidad de la profecía de Muhammad (BPD), la tradición islámica sostiene (nos referimos a dichos proféticos cuando hablamos de la tradición islámica), que cada profeta (esto también lo afirma el Corán) trae consigo además de una conducta ejemplar sin mácula y una serie de cualidades sobresalientes que lo vuelven apto para la elección divina y para constituirse como un referente para los hombres de lo que Dios quiere como ideal humano (en esto hay que distinguir al Islam de la tradición profética tal como la presenta la Biblia donde los profetas muchas veces aparecen cometiendo algunos faltas morales graves que para el sagrado Corán son tergiversaciones de la conducta de los profetas que le han sido imputadas por los tiranos de turno. Cada nuevo profeta viene a depurar a los mensajes anteriores de aquello que pueda haberse omitido o cambiado de las revelaciones originales. Recordemos a Jesús (la paz sea con él) hablando de los “falsos escribas”.

Estos milagros están en concordancia con el desarrollo que la sociedad a la que va dirigido el mensaje revelado haya desarrollado hasta ese momento. Por ejemplo en la época de Jesús (P), la medicina estaba muy desarrollada para la época, pero Jesús va a ir más allá, curando a enfermos de nacimiento, resucitando a muertos, etc. En la época de Moisés (P) estaba muy extendida la magia, pero el profeta va a obrar un milagro con su vara en la que ésta se va a convertir en una serpiente que se come las cuerdas que los magos del Faraón habían hecho serpentear con unos trucos que ilusionaban a la gente. Sobre este episodio nos habla el Sagrado Corán en varios de sus pasajes. En la época del profeta Muhammad (BPD), la palabra, la elocuencia, la retórica estaba muy desarrollada entre los árabes de modo que no tenían rival entre las sociedades en cuanto a la riqueza de su lengua. Los árabes estaban y están orgullosos de su lengua y tienen todo un culto a la expresión, a la poesía y a la elocuencia. El profeta va a traer a los árabes una palabra que está por encima de todas las posibilidades de creación humana y los árabes se van a rendir a la belleza y profundidad de estas palabras que contienen conocimientos que la humanidad va a tardar siglos en descubrir, no recoge ninguno de los errores más característicos de los sabios de entonces, los errores de la creencias científicas del siglo 7º, o de los errores filosóficos o teológicos. (Ver Maurice Bucaille, “La Biblia, el Corán y la ciencia”, editada su versión en español por la embajada de Irán en Méjico) Una revelación que va a provocar que esos árabes que estaban al margen de la civilización de repente, en menos de un siglo gobiernen sobre gran parte del mundo en oriente y occidente y que a todos lados lleven con nuevo y renovado impulso todos los más refinados adelantos de la civilización humana. Y todo esto provocado por una revelación transmitida por un pastor iletrado, Muhammad (BPD), al que judíos y cristianos, en los alrededores de la Meca y Medina, estaban esperando de acuerdo con las profecías que constaban en sus propias tradiciones.

Sobre el modo en que el Sagrado Corán entiende a la razón, su rol, su relación con las creencias, etc., lo veremos, Dios mediante, en el futuro.

Interpretación o exégesis coránica

El sagrado Corán, como todo libro revelado, no desciende en el medio del desierto para que los hombres lo recojan y lo lean, sino que desciende al corazón de los elegidos de Dios, los profetas o mensajeros que son los encargados de recitarlo, de enseñarlo y de conducir a los hombres a realizar los objetivos de esta revelación que no son otros que los de su propia naturaleza.

El Sagrado Corán afirma: “El es quien ha mandado a los gentiles un Enviado salido de ellos, que les recita Sus aleyas, les purifica y les enseña la Escritura y la Sabiduría. Antes estaban, evidentemente extraviados”. (62:2) De modo que quien está encargado de interpretar el Corán, de enseñarlo y guiar a los hombres, de parte de Dios, es el profeta en primera instancia, luego sus sucesores, en términos cristianos los apóstoles, en términos islámicos los Imames (guías, líderes).

Con respecto a la historia de los comentarios del sagrado Corán y sus fuentes podemos decir que hubo distintas generaciones de intérpretes coránicos y que básicamente las fuentes que se utilizaron para la exégesis son las aleyas o versículos del mismo Corán, los dichos proféticos transmitidos por los compañeros o por los Imames, que vivieron un período de trescientos años porque se sucedieron tras la muerte del profeta en número de doce.

En el transcurso del tiempo las exégesis coránicas se desarrollaron en la dirección de las distintas ciencias como ser retórica, gramática, teología, filosofía, mística, hadices (dichos proféticos), jurisprudencia, ciencias naturales. Es decir, que los exegetas, según fuese la rama de la ciencia en la que se especializaban, desarrollaban las exégesis en estos campos.

Básicamente los estudios hermenéuticos del Corán agrupan una serie de obras clásicas que son de estudio obligatorio en esta ciencia y una serie de exégesis contemporáneas de mucho valor. En la actualidad estas fuentes no se hallan traducidas al español y sólo fragmentadamente en inglés por lo que el estudio del idioma árabe, persa, turco, urdu, son fundamentales para un estudio sistemático. Día a día crece el caudal de información en este y otros campos que se vuelca a los idiomas occidentales y el español no es la excepción, pero suelen ser más comentarios aislados que traducciones directas de las fuentes.

 

Bibliografía

(Estos libros pueden obtenerse en la Mezquita At-Tauhid o bien una copia si están agotados.)

Corán , traducción Julio Cortés, edición bilingue, árabe- español.

Fundación Islámica, Qom Irán (Ver A. Tabatabai, El Corán en el Islam, ed. Bethat, en español).

Maurice Bucaille, “La Biblia, el Corán y la ciencia”, editada su versión en español por la embajada de Irán en Méjico

El Mensaje de Zaqalain, Estudios Islámicos, nº 22; 23

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