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Ordenar el bien y prohibir el mal
El eje en torno al que gira el Islam, su
corazón, su centro más auténtico, es a lo que en árabe se le
llama al-amr bil-ma‘rûf wa n-náhy ‘áni l-múnkar, ordenar
el bien y prohibir el mal. Esta expresión es coránica y es vital
conocerla y comprender su significado y alcance. Allah nos dice
en el Corán al-Karîm:
wa l-tákun mínkum úmmatun yad‘ûna ilà
l-jáiri wa yâmurûna bil-ma‘rûfi wa yanháuna ‘áni l-múkari wa
ûlâika húmu l-muflihûn
haya entre vosotros una nación que invite
a lo mejor, ordene el bien y prohíba el mal: ésos son los
destinados al éxito.
El musulmán no debe tolerar la ausencia del bien ni la presencia
del mal. No puede substraerse y dejar que mueran la verdad, la
justicia, la generosidad,... y existan en su lugar la mentira,
la injusticia, el abuso. El Islam nos invita a luchar, a ser
activos, a no consentir la violación de derechos, ni los
nuestros ni los de los demás. Y si esto se relega al olvido o si
pasa a un segundo plano, todo se desmorona por su propio peso.
Todo lo que no se apoye en el sólido principio de al-amr
bil-ma‘rûf wa n-náhy ‘áni l-múnkar, es frivolidad y
autoengaño, es errar por completo la diana del Islam. Si no
somos conscientes de que nuestra obligación más grande y nuestro
primer deber es ordenar el bien y prohibir el mal, entonces es
que no sabemos absolutamente nada del Islam.
Se nos dice que es obligación del musulmán al-amr bil-ma‘rûf,
ordenar el bien. Se trata de mejorar todo lo mejorable, de hacer
crecer lo bueno, de enseñar la rectitud, las nobles cualidades,
la justicia, animar a la generosidad, tratar de que lo hermoso
crezca, que lo noble impere, que lo sabio se imponga, que lo
auténtico resplandezca. Se trata de que lo bueno no quede oculto
sino que se expanda, en nosotros mismos y en cuanto nos rodea. Y
se nos dice que es obligación del musulmán an-náhy ‘áin
l-múnkar, prohibir el mal, es decir, combatir la injusticia,
eliminar la mentira, hacer que desaparezca lo malvado, lo que
daña al ser humano, sea al nivel que sea. Tolerar el mal, la
mentira, el oscurantismo, la opresión, el hambre, lo que tortura
al ser humano, es signo de que el corazón de quien lo consiente
está muerto y no vale para Allah. |