El Islam y la Ciencia
Hace 14 siglos, Dios hizo descender el Corán como una Guía para toda la Humanidad.
Dios dice en el Sagrado Corán:
14: (52) ESTE ES UN MENSAJE para toda la humanidad. Así pues, ¡qué tomen nota de él, y que sepan que Él es el Dios Único; y que los dotados de perspicacia recapaciten sobre esto!
21: (107) Y [así, Oh Profeta,] te hemos enviado sólo como prueba de Nuestra misericordia para todos los mundos.
(108) Di:"Sólo me ha sido revelado que vuestro Dios es un solo Dios: ¿no vais, pues, a someteros a Él?"
En aquellos tiempos la sociedad
árabe estaba en un estado de
degeneración completa, abandonada a la ignorancia. Los árabes eran
unos bárbaros que
veneraban los ídolos que ellos mismos hacían, creían en la virtuosidad de
las guerras y el derramamiento de sangre hasta tal punto que eran aun
capaces de matar a sus propios niños. Poco se interesaban en asuntos
intelectuales, y no gozaban de una visión científica del mundo
natural.
Sin embargo, gracias al Islam llegaron a
aprender los principios de la humanidad y de la civilización. No sólo los árabes,
sino todas las comunidades que aceptaron el Islam pudieron escapar de la
oscuridad de la edad de la ignorancia y fueron iluminados por la divina
sabiduría del Corán. Entre las facultades que ha traído el Corán para la
humanidad, se halla el pensamiento
científico.
El paradigma científico en el Corán
La génesis del pensamiento
científico es el sentido de la curiosidad. Puesto que nos preguntamos cómo
funcionan el universo y la naturaleza, recurrimos a la investigación
y de esa manera nos interesaremos en la ciencia. Pero la mayoría de
la gente carece de esta curiosidad, no les importa los secretos del
universo y de la naturaleza sino sus propias ganancias y placeres
materiales. En las comunidades donde predomina ese comportamiento, la
ciencia no se desarrolla, sino que mandan la ociosidad y la
ignorancia.
La comunidad árabe era así antes
de la revelación coránica, pero ésta les supuso un estímulo
para pensar, investigar y para
la utilización de su
intelecto, quizá por primera vez en su
vida.
En los primeros versículos que han
sido revelados, Allah = Dios llamó la atención de
los árabes acerca del camello, pues era una criatura esencial en su vida
diaria:
¿Es que no miran hacia los camellos, y observan
cómo han sido creados?
Y en el cielo, ¿cómo ha sido elevado?
Y en
las montañas, ¿con qué firmeza han sido erigidas?
Y en la tierra,
¿cómo ha sido extendida?
Exhórtales, pues, (Oh Profeta); tu tarea es
únicamente exhortar. (Corán:
88:17-21)
En muchos otros lugares del Corán
la gente es instruida para examinar la naturaleza y aprender de ella, pues
es la forma a través de la cual conocemos a Dios, mediante la reflexión
sobre sus criaturas. Los musulmanes se presentan como aquellos que
reflexionan acerca de la creación de los cielos y la
tierra:
“Aquellos que recuerdan a Allah, de pie, sentados,
y cuando se acuesten, y meditan sobre la creación de los cielos y de la
tierra: “¡Oh, Sustentador nuestro! No creaste (nada de) esto sin un
significado y un propósito. ¡Infinita es Tu gloria! Presérvanos del
castigo del fuego.” (Corán:
3:191)
Recalcamos entonces que para
un musulmán, el interés por la
ciencia es una forma más y muy fundamental de obediencia.
Hay una invitación clara en el Corán para que los musulmanes investiguen
los cielos, la tierra, los seres vivos y su propia existencia, y pensar
acerca de ellos. En esos versos coránicos encontramos signos de todo tipo
de las principales ramas de la ciencia.
Por ejemplo, Allah nos habla
sobre la ciencia de la astronomía:
“Bendito Aquel que ha creado siete cielos en perfecta armonía entre sí: no hallarás el menor fallo en la creación del Más Misericordioso. Mira de nuevo: ¿puedes ver alguna fisura?” (Corán: 67:3)
Aparte de la
Astronomía, el Corán
contiene signos sobre la
Geología, la ciencia que estudia la composición de
la tierra:
“¿Es que no contemplan el cielo que está sobre
ellos – cómo lo hemos edificado y adornado, sin que haya en él defecto
alguno? Y la tierra – que hemos extendido, y hemos puesto sobre ella
firmes montañas, y hemos hecho correr en ella toda clase de nobles
especies, para la iluminación y el recuerdo de todo ser humano que vuelve
a Allah de buen grado.” (Corán:
50:6-8)
También Dios nos llama la
atención sobre el estudio de la Botánica:
“Y Él es quien ha hecho que caiga agua del cielo y
hemos hecho surgir a todas las cosas vivas: y mediante ella hemos hecho
brotar la vegetación, de la que hacemos salir espigas granadas; y de la
espata de la palmera, dátiles arracimados; y huertos de vides, y el olivo,
y el granado: ¡(todos ellos) tan parecidos y sin embargo tan distintos!
¡Observad su fruto cuando fructifica y madura! ¡En verdad, en todo esto
hay ciertamente mensajes para una gente dispuesta a creer!” (Corán: 6: 99)
Sobre la Zoología el Corán nos revela lo
siguiente:
“Y, ciertamente, en el ganado también hay en verdad
una lección para vosotros: Os damos a beber de ese (liquido) que (es
segregado de) dentro de sus vientres entre lo que ha de ser eliminado (del
cuerpo del animal) y (su) sangre: leche pura y agradable a quienes la
beben.” (Corán: 16: 66)
Acerca de la Arqueología y la Antropología
encontramos:
“¿Es que no han viajado por la tierra y no
han visto cómo acabaron esos [negadores de la verdad] que vivieron antes
que ellos?”(Corán:
30:9)
Y en otro lugar, Dios nos
llama la atención sobre los signos que hay en nuestro
cuerpo y espíritu:
“Y en la tierra hay signos de la existencia de
Allah, visibles para quienes están dotados de certeza interior, como [hay
también signos de ello] en vosotros mismos: ¿es que no veis?” ( Corán: 51: 20-21)
Es evidente concluir que Allah =
Dios en el Corán recomienda todas las ciencias a
los musulmanes. A causa del desarrollo del Islam en la historia, se
incrementó al mismo tiempo el conocimiento
científico.
El Renacimiento científico de Oriente Medio
Como hemos mencionado, cuando el profeta Muhammad (s.a.s.) comenzó a difundir el Islam, los árabes eran una comunidad de tribus ignorantes y supersticiosas. Sin embargo, gracias a la luz del Corán fueron rescatados de la superstición y comenzaron a seguir el sendero de la razón. Y consecuentemente sucedió uno de los logros más importantes en la historia unas pocas décadas después de que el Islam hubiera surgido en el pequeño pueblo de Medina, extendiéndose desde África hasta el Asia Central. Los árabes, que previamente no eran capaces de gobernar en armonía ni una sola ciudad, llegaron a gobernar un imperio.
Una de las facetas más importantes de este imperio fue que proporcionó la plataforma para un desarrollo científico previamente incomparable en la historia. Al mismo tiempo que Europa vivía en las edades bárbaras, el mundo islámico creó el legado más grande del conocimiento científico visto en la historia hasta aquella fecha. Las ciencias de la medicina, la geometría, el álgebra, la astronomía e incluso la sociología se desarrollaron sistemáticamente por primera vez.
Grandes centros de enseñanza islámica eran también centros de conocimiento y desarrollo científicos. Tales centros oficiales empezaron durante el Periodo Abbasí (750-1258 dc) cuando miles de mezquitas fueron edificadas. En el siglo 10, Bagdad poseía unas 300 escuelas. Alejandría en el siglo 14 contó con 12.000 estudiantes. Además, fue en el siglo 10 cuando el concepto oficial de Madrasa (escuela) ( se estableció en Bagdad. Estas madrasas tenían un plan de estudios, así como profesores a jornada completa y a tiempo parcial, muchos de los cuales eran mujeres. Fuera rica o pobre, la gente recibía educación gratuita. De allí que las Maktabât (bibliotecas) permanecieran abiertas y los libros extranjeros fueran adquiridos. Las dos bibliotecas más famosas eran la de Bait al-hikma en Bagdad (ca. 820) y Dar al-Ilm en el Cairo (ca. 998). Las universidades tales como Al-Azhar (969 dC) fueron establecidas también mucho tiempo antes que en Europa. El mundo islámico creó las primeras universidades – e incluso los hospitales – en el mundo.
Este hecho puede ser muy
sorprendente para los occidentales modernos que tienen en sus mentes una
imagen diferente acerca del Islam. Pero esta imagen surge de la ignorancia
acerca de los orígenes y la historia de la civilización islámica. Los que
se deshacen de esta ignorancia – y de otros varios prejuicios – reconocen
la naturaleza verdadera del Islam. Un ejemplo de ello es una reciente
película documental realizada por el PBS bajo el título:
"Islam, el imperio
de la fe", en que el comentarista indica
claramente:
"En el desarrollo de la historia, la civilización islámica ha sido uno de los logros más grandes de la humanidad… En occidente, gran parte de la historia del Islam se ha oscurecido detrás de un velo de temor y mala comprensión. Aún así, la historia escondida del Islam se ha entretejido con la civilización occidental de manera profunda y sorprendente. Fueron ellos, los eruditos musulmanes, quienes sembraron las semillas del renacimiento 600 años antes del nacimiento de Leonardo da Vinci. Desde cómo curamos los enfermos hasta los números que utilizamos para contar, las distintas culturas han sido regadas por la civilización islámica."
En un artículo publicado
en el www.salon.com,
una voz prominente de los medios liberales americanos, el autor
George Rafael escribe
en un artículo titulado "A Is For
Arabs":
"Del
álgebra y el café a las guitarras, la óptica y las universidades... el
Oeste debe a la gente de la Media luna…Hace un milenio, mientras
Occidente se amortajaba en la oscuridad, el Islam gozaba
de la edad dorada. Las calles de Córdoba estaban iluminadas
cuando Londres era un hoyo bárbaro, y la tolerancia religiosa se
sentía en Toledo mientras los progroms se extendían desde Nueva
York hasta Viena. Como custodios de nuestro legado clásico, los árabes
fueron las comadronas de nuestro Renacimiento. Su influencia, sin embargo,
a pesar de lo extranjero que pueda parecer, siempre ha estado con
nosotros, encontrándose desde la máquina de vapor hasta los algoritmos de
los programas informáticos."
La Imparcialidad del Islam
Lo que permitió a los musulmanes
crear tal avanzada cultura científica fue el haber aprovechado las
facultades de la comprensión Islámica. Una de ellas fue, como hemos
notado, el interés para aprender acerca del universo y de su naturaleza
según los principios del Corán. Otra causa fue la imparcialidad del Islam.
Ambas, la sabiduría de Corán y la enseñanza profética ofrecieron a los
musulmanes una visión global del mundo que atravesaba todas las barreras
culturales. Dios nos dice en el Corán:
“¡Oh gentes! Ciertamente, os hemos creado a
todos de varón y hembra, y os hemos hecho naciones y tribus, para que os
reconozcáis unos a otros.”( 49:13)
Este versículo anima
claramente a establecer las relaciones culturales entre naciones y
comunidades diferentes. En otro lugar leemos: "Tanto el este como el oeste pertenecen a
Allah” (2:115). De
esta forma los musulmanes están obligados a contemplar el mundo con una
visión universal y cosmopolita.
Los hadices del Profeta (s.a.s.) verifican también esta visión. En un hadiz popular, el Profeta dice a los musulmanes: "la sabiduría es la propiedad perdida del musulmán; lo busca donde se encuentra". Esto significa que los musulmanes deben ser muy pragmáticos y tolerantes para adaptar y aprovechar de los logros culturales y científicos de los no musulmanes; los no musulmanes son también criaturas y sirvientes de Allah, aunque ellos quizás no lo reconocen. Con la gente del Libro, cristianos y judíos, ese deber es aún mucho más compatible, pues ellos creen en Allah = Dios y siguen un código moral que les ha sido revelado.
En esta gloria de la ciencia Islámica, el papel de la imparcialidad es muy evidente. John Esposito de la Universidad de Georgetown, uno de los expertos occidentales más prominentes en el estudio del Islam, hace el comentario siguiente:
"El nacimiento de la civilización Islámica fue
ciertamente un esfuerzo cooperativo; incorporando el aprendizaje y la
sabiduría de muchas otras culturas e idiomas. También en la administración
del gobierno, los cristianos y los judíos, que habían sido el elemento
intelectual principal y burocrático de los imperios Pérsicos y Bizantinas,
tomaron parte en el proceso así como los musulmanes. Este esfuerzo
"ecuménico" era evidente en la era del Califa
"al-Mamun"
(que gobernó entre 813-833) en
la “Casa de la Sabiduría” y en el
Centro de Traductores dirigido por el renombrado erudito "Ibn Hunayn
Isaq", un cristiano Nestoriano. Este período de traducción y asimilación
fue seguido por otro de creatividad, intelectual y artística. Los
musulmanes dejaron de ser discípulos y llegaron a ser maestros en el
proceso fructífero de la civilización Islámica, dominado por el idioma
árabe y la forma de vida islámica. Contribuciones mayores se realizaron en
muchos campos: la literatura y la filosofía, el álgebra y la geometría, la
ciencia y la medicina, el arte y la arquitectura.. Grandes centros
culturales urbanos en Córdoba, Bagdad, el Cairo, Nishapur, y Palermo
surgieron e iluminaron la Europa cristiana inmersa en la
oscuridad".
Según uno de los grandes
eruditos musulmanes de nuestro tiempo, Seyyed Hossein Nasr, la ciencia
Islámica era "la primera ciencia de una
naturaleza realmente internacional en la historia
humana".
Sin embargo, los musulmanes no
sólo se incorporaron en otras culturas, sino también desarrollaron la
propia suya. Algunos comentaristas descuidan esto e intentan ligar el
desarrollo científico Islámico únicamente a la influencia de la Grecia o el Lejano Oriente Antiguos.
Pero el origen verdadero de la ciencia Islámica fue la experimentación y
las observaciones de científicos musulmanes. En su libro "El Oriente
Medio", el Profesor Bernard Lewis, un
experto indudable en la historia de Medio Oriente, lo
explica de la siguiente manera:
“El
logro de la ciencia Islámica medieval no está limitado a la conservación
del aprendizaje griego, ni a la integración en el cuerpo de elementos del
más antiguo y el más lejano Este. Esta herencia que científicos Islámicos
medievales entregaron al mundo moderno fue enriquecida inmensamente por
sus propios esfuerzos y contribuciones. La ciencia griega, en su
totalidad, tendió a ser más bien teórica. La ciencia medieval de Medio
Oriente era mucho más práctica, y en tales campos como la medicina, la
química, la astronomía y la agronomía, la herencia clásica había sido
clasificada y complementada por los experimentos y observaciones del
Oriente Medio medieval.”
Como ha sido constatado por
Occidente, esta avanzada cultura científica del mundo Islámico preparó el
terreno para el Renacimiento Occidental. Los científicos musulmanes
actuaron con la conciencia de que su investigación de la creación de Dios
era un sendero por el cual ellos podrían llegar a conocerLe. John Esposito enfatiza que "los científicos musulmanes, que eran a menudo
filósofos místicos, también vieron el universo físico desde dentro de la
cosmovisión y su contexto Islámicos como una manifestación de la presencia
de Dios, del Creador y el origen de la unidad y la armonía en la
naturaleza". Con la transferencia de este paradigma y la
acumulación de su conocimiento al mundo occidental, comenzó el avance de
Occidente.
Los origines teístas de la ciencia occidental
La Europa medieval fue gobernada por el régimen dogmático de la Iglesia Católica. La iglesia se opuso a la libertad de pensamiento y persiguió a los científicos. Uno podía ser castigado por la inquisición simplemente por tener otras creencias o ideas diferentes. Los libros fueron quemados y también muchos fueron ejecutados. La insistencia en la investigación en la edad media a menudo es tratada en los libros de la historia, pero algunos interpretan la situación equivocadamente y reclaman que los científicos que chocaron con la iglesia estaban contra la religión.
Pero la verdad es totalmente
lo contrario. Los científicos que se opusieron al fanatismo de la iglesia
eran creyentes. Ellos no estaban contra la religión, sino contra el duro
clericalismo de aquel tiempo.
Por ejemplo, el famoso astrónomo
Galileo, a quien la
iglesia quiso castigar porque había testificado que el mundo giraba,
dijo: “Doy infinitas gracias a Dios por ser
generoso y por permitirme ser el primer observador de sostenidas
maravillas, escondidas en la oscuridad desde los
principios.”
Kepler, considerado como fundador de la astronomía moderna, dijo a
los que le preguntaron por qué estaba tan implicado en la ciencia: “tenía la intención de ser un teólogo…pero ahora veo
cómo es Dios, por mis tentativas, también glorificado en la astronomía,
pues los cielos declaran la gloria de Dios’.
En cuanto a Newton, uno de los
científicos más grandes de la historia, explicó la razón
fundamental de su afán por la ciencia diciendo:
“…Dios es eterno e infinito, omnipotente y
omnisciente; es decir, sus alcances duran desde la eternidad hasta la
eternidad; y su presencia de la infinidad hasta la infinidad; Él gobierna
todas las cosas, y sabe todas las cosas qué son y lo que pueden
hacer…Nosotros Le conocemos sólo por sus sabias y excelentes artimañas…Le
veneramos y Le adoramos siendo sus sirvientes…”
El
gran genio Pascal, el
padre de las matemáticas
modernas, dijo: “Con la fe
nosotros conocemos la existencia de Dios, y en la gloria nosotros
conocemos Su naturaleza…”
Muchos otros fundadores de la
ciencia occidental moderna fueron creyentes también. Por ejemplo:
Von Helmont, una de las
figuras más destacadas de la química
moderna y el inventor del termómetro,
declaró que la ciencia era una parte de la
fe.
Goerge Cuvier, el
fundador de la paleontología moderna,
consideró que los fósiles eran pruebas de la creación y enseñaba que las
especies vivas habían sido creadas por Dios.
Carl Linnaeus, primer sistematizador de la clasificación científica, creyó en la creación e indicó que la orden natural era una prueba significativa de la existencia de Dios.
Gregor Mendel, el
fundador de la genética, y también monje, creía en la
creación y se oponía a las teorías evolutivas de su tiempo, tal como el
Darwinismo y el Lamarckismo.
Louis Pasteur, el
nombre más prominente de la historia de la microbiología,
demostró que la vida no podía haber sido creada de material inerte y
enseñaba que esa vida era un milagro de Dios.
El famoso físico alemán
Max Plank dijo que el
creador del universo era Dios y enfatizaba que la fe era un requisito
necesario de los científicos.
Albert Einstein, considerado como el científico más importante del siglo 20, creía que es imposible que la ciencia no tuviera un Creador y dijo: “la ciencia sin la religión es coja”.
Muchos otros científicos
sirvieron a la ciencia con la intención de descubrir el universo que Dios
había creado – un paradigma que primero fue desarrollado y aplicado en el
mundo islámico, pero que después fue incorporado por Occidente. Todos
estos científicos reflexionaron acerca de la creación de los cielos y de
la tierra e investigaron con conciencia acerca de Dios – como Allah
anunció en el Corán y en la Biblia. El nacimiento de la ciencia y su
desarrollo fue el resultado de esa conciencia.
Durante el siglo
19, sin embargo, esta conciencia fue reemplazada por la
equivocación; el
materialismo.
La grandeza y la decadencia de la desviación materialista
El siglo 19 fue el período que presenció los errores más grandes en la historia de la humanidad. Estos errores empezaron con la imposición de la antigua Grecia sobre la filosofía materialista europea.
El error más grande de este
período fue la teoría darwinista de la
evolución. Antes del nacimiento del darwinismo, la
biología se aceptaba como una rama de la ciencia que proporcionaba la
evidencia de la existencia de Dios. En su libro la “Teología Natural”, el
famoso autor William Paley
mantuvo eso: “como cada reloj
demuestra la existencia de un relojero, los diseños naturales demuestran
la existencia de Dios.”
Sin embargo, Darwin rechazó esta verdad en su teoría de la evolución. Retorciendo la verdad para dejar cabida a la filosofía materialista, él reclamó que todos los seres vivos eran el resultado de causas naturales al azar. De esta manera creó un antagonismo artificial entre la religión y la ciencia.
En su libro, El Legado Mesiánico, los
autores ingleses Michael Baigent,
Richard Leigh y Henry Lincoln dicen algo al
respecto:
“Para Isaac Newton, un siglo y
medio antes de Darwin, la ciencia no estaba separada de la religión sino
al contrario, un aspecto de la religión, y en último extremo subordinada a
ella…Pero la ciencia en el tiempo de Darwin llegó a ser precisamente eso,
despojándose del contexto en el que había existido previamente y
estableciéndose como un rival absoluto, un depósito alternativo de
significado. Como resultado, la religión y la ciencia ya no se encontraban
en un mismo camino, sino se pusieron una en contra de la otra, y la
humanidad fue forzada cada vez más para escoger entre
ellos.”
No sólo la biología, sino también otras ramas de la
ciencia tales como la psicología y la
sociología se desviaron según la
filosofía materialista. La
astronomía ha sido influenciada por los dogmas materialistas de la Grecia pagana
antigua; una fe metafísica en un "cosmos eterno" llegó a ser la norma. El
nuevo objetivo de la ciencia era confirmar la filosofía materialista.
Estas ideas erróneas han
arrastrado al mundo científico hasta un callejón sin salida en los pasados
150 años. Miles de científicos de
diferentes campos se esforzaron en demostrar la teoría de Darwin u otras
teorías materialistas. Pero al final resultaron desilusionados.
La
demostración científica se mostró exactamente contraria a la conclusión
que ellos quisieron alcanzar. Es decir, confirmó la verdad de la creación.
Hoy el mundo de las ciencias está asombrado por esta verdad. Cuando la
Naturaleza es examinada, pensamos en la existencia de un plan y de un
diseño complejos en cada detalle y esto ha vencido a las bases de la
filosofía materialista.
Por ejemplo, la estructura
extraordinaria del
ADN muestra a los científicos que no es el resultado de
leyes naturales al azar. El ADN de una sola célula humana contiene
suficiente información para llenar un total de 900 volúmenes de una enciclopedia.
Gene Myers, un
científico de la “Compañía de
Celera” que apoya el Proyecto Humano del Genoma,
dice:
“Lo que realmente me asombra es esa arquitectura de
la vida… El sistema es extremadamente complejo. Está como ya fue diseñado…
hay una inteligencia inmensa allí.”
Esta realidad asombra al
mundo científico entero. Los científicos ven con sorpresa la invalidez de
la filosofía y el darwinismo materialistas que ellos han aprendido como
verdad, y algunos de ellos declaran esto abiertamente. En su libro,
“La Caja Negra de
Darwin”, el bioquímico Michael Behe, uno de los críticos
destacados del darwinismo, describe la situación del mundo científico de
la siguiente manera:
“Durante las pasadas cuatro décadas la bioquímica
moderna ha destapado los secretos de la célula. El progreso se ha ganado
arduamente. Ha requerido que miles de personas dedicaran sus mejores
momentos de su vida al tedioso trabajo en el laboratorio…
El resultado
de estos esfuerzos acumulativos en la investigación celular a nivel
molecular, es un logro abismal, tan obvio y tan significativo que se debe
considerar como uno de los logros más grandes en la historia de la
ciencia…
Pero, ninguna botella se ha descorchado, tampoco las manos
aplaudieron. ¿Por qué la comunidad científica no abraza con avidez su
sorprendente descubrimiento? El dilema es que mientras un lado del
[asunto] es atribuido al diseño inteligente, el otro lado se debe atribuir
a Dios.”
La misma situación existe en la astronomía. La astronomía
del siglo 20, ha derribado las teorías
materialistas del siglo 19. Primero con la teoría del “Big Bang”, mostró que el
universo tuvo un principio, el momento de la creación. Desde entonces se
ha dado cuenta de que en el universo hay un equilibrio extraordinariamente
delicado que protege la vida humana - un concepto conocido como el
principio entrópico.
Por estas razones, en el mundo de la física y la
astronomía, el ateísmo está en rápido descenso. Como el físico Americano
Robert Griffiths dice
en broma: "Si necesitamos a un ateo para un
debate, voy al departamento de filosofía. El departamento de física no
sirve de gran cosa."
En resumen, hoy en día la filosofía materialista se está
desplomando. La ciencia está descubriendo nuevos hechos
muy importantes rechazados por la filosofía materialista y de esta manera
un concepto nuevo de la ciencia nace. La “Teoría Inteligente del Diseño”, que
ha tenido mucho éxito
en los Estados Unidos durante los
pasados 10 años, forma parte guiadora
de este nuevo concepto científico. Los que aceptan esta teoría, aseguran
que el darwinismo es el error más grande en la historia de la ciencia y
que debe haber un diseño inteligente en la naturaleza que da pruebas de la
creación.
Conclusión
Dios ha creado todo cuanto hay en el Universo, y toda la creación muestra a la humanidad los signos de un Creador. La ciencia es el camino que investiga lo que ha sido creado, y es inaceptable hablar de un conflicto entre la ciencia y el Islam, pues ésa está dictada por la revelación Divina.
Al contrario, la historia
muestra que el teísmo ha sido el
motivo y el paradigma principal para el progreso
científico en el
Islam. Los dos logros científicos más grandes en la
historia del mundo - la tentativa científica Islámica de la edad medieval
y el salto científico cristiano de la era moderna - provinieron de la
creencia en Dios. Además, el último
obtuvo mucho provecho del conocimiento, el método y la visión del primero.
La sabiduría del Corán
primero alumbró el mundo Islámico y después a los europeos no
musulmanes. Si algo falló en el mundo Islámico, es porque los
musulmanes se han alejado de la sinceridad, la sabiduría y la
imparcialidad que Dios les enseña en el Corán.
El paradigma materialista es una
desviación de esta pauta. Surgió en el siglo
19, alcanzó su pico a mediados del siglo 20, y está al borde del desplome hoy
en día. No importa la arrogancia y la aparente auto confianza que sus
partidarios muestran, el dogma materialista y su pilar principal, el
darwinismo, perecerán inevitablemente en las próximas
décadas.
Y la ciencia volverá a su auténtico y verdadero
paradigma: Una búsqueda del descubrimiento y la definición del gran diseño
y la armonía en el mundo natural; el artefacto de
Allah.
Fuente: www.islamyciencia.com
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