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El ayuno en el Islam
por Sayyid Muhammad Rizvi
El ayuno obligatorio se realiza durante todo el mes de
Ramadán, noveno del calendario lunar islámico. Consiste en la
abstención rigurosa de comida, bebida y otras satisfacciones
sensuales durante las horas de luz diurna. Esta práctica, que
siempre formó parte de la enseñanza divina («Se os ha prescripto
el ayuno como fue prescripto a quienes os precedieron ... »,
2:183), tiene enormes beneficios para el alma y el cuerpo. Educa
al hombre en la paciencia y el sacrificio, equipara a ricos y
pobres en el hambre y la sed y, sobre todo, apartando al alma de
sus apetencias cotidianas y automáticas, la hace volverse hacia
lo sublime y la vuelve humilde y agradecida.
La tradición del ayuno
Ayunar durante el mes de Ramadán es una de las principales
enseñanzas del Islam. Allahu Ta'ala dice en el Santo Corán:
"¡Creyentes! Se os ha prescrito el ayuno al igual que se les
prescribió a los que os precedieron; ¡Ojala tengan temor de
Allah!" (Surat al Baqarah, 183).
De acuerdo con esta aleya, la tradición del ayuno no es
únicamente islámica; también los cristianos y los judíos están
familiarizados con esta tradición. Por ejemplo, los judíos
observan el ayuno en relación con el Día de la Expiación;
también existe la tradición cristiana de la Cuaresma que es un
período de cuarenta días, excepto sábados, del Miércoles de
Ceniza a Pascua, que fue observada en el pasado reciente como
período de ayuno.
¿Cómo ayunan los musulmanes?
Cuando decimos que los musulmanes tienen que ayunar durante el
mes de Ramadán, significa que todos los musulmanes que estén en
condiciones físicas normales y sean adultos tienen que
abstenerse total y completamente de comer, beber, fumar y tener
actividad sexual. Esta abstinencia tiene que hacerse cada día de
la salida a la puesta del sol.
El Santo Corán dice:
"la noche del día de ayuno os está permitido tener relación
sexual con vuestras mujeres" (Surat al Baqarah, 187).
La misma aleya más adelante dice que
"y coman y beban hasta que, del hilo negro (de la noche),
distingan el hilo claro (de la aurora), luego completen el ayuno
hasta la noche".
Así que durante el mes de Ramadán, el horario habitual de una
familia musulmana cambia. Se levantan cuando es de noche para
comer antes de la salida del sol; y luego salen sin comer, beber
y fumar todo el día hasta la noche, cuando rompen el ayuno. El
ayuno debe romperse, como indica claramente el Corán "ilal
layl", es decir un poco después del ocaso.
La duración de los días de Ramadán depende de la estación en la
que este mes esté ubicada. Como el calendario islámico está
basado en el sistema lunar, es diez días más corto que el
calendario común. Un mes islámico empieza con la visión de la
luna nueva, y termina con la visión de la próxima nueva luna.
Cuando Ramadán cae en invierno, los días son cortos, y es fácil
ayunar. Pero cuando Ramadán cae en verano, los días son más
largos, y no es fácil ayunar. Este es un ejemplo de la Justicia
y la Rectitud de Allah para que toda la gente pueda ayunar en
varias estaciones; y por esto el calendario lunar es preferible
al solar.
¿Hay alguien exento del ayuno?
Por supuesto, el Islam es una religión muy práctica. La gente
mayor, los enfermos, los viajeros, las mujeres embarazadas, y
las madres que dan el pecho, todas estas personas están exentas
del ayuno de Ramadán. Algunas de estas personas, como los
enfermos, las embarazadas, o madres que dan la leche, tienen que
recuperar los días que han perdido cuando su situación se
normalice. La gente mayor, para la que sería difícil ayunar
están exentos de ello; se les insta, sin embargo, a dar caridad
en vez de ayunar. Como dice el Corán: " Allah quiere para
vosotros lo fácil y no lo difícil" (Surat al Baqarah, 185).
La filosofía del ayuno
Pueden preguntarse, ¿por qué su vecino musulmán , amigo o
compañero del trabajo tiene que ayunar todo el mes de Ramadán?
Hay varias razones y beneficios asociadas a la tradición de
ayuno. Algunas son espirituales y algunas son de naturaleza
social.
a) Dimensión espiritual:
El ayuno durante el mes de Ramadán no es para la expiación o el
arrepentimiento. No es una especie de castigo; no es un rito
religioso para un propósito positivo. El el verso mencionado
antes que convierte al ayuno en obligatorio para los musulmanes,
Allahu Ta'ala dice: "¡Ojala tengan temor de Allah!". Esto aclara
el propósito espiritual del ayuno.
Déjenme explicar la dimensión espiritual del ayuno. Como todos
sabemos, Dios ha creado varios poderes en nosotros: por un lado
tenemos el alma, la conciencia, la dimensión espiritual; y por
el otro, Dios ha creado elementos de ira y deseo en nosotros.
"Ira" es el poder o el elemento que repele cualquier cosa que
creamos nociva para nosotros; y "deseo" es el poder interior que
atrae cualquier cosa que percibamos como beneficiosa para
nosotros. Hay una lucha constante entre el alma, la conciencia y
la razón, por un lado, y los poderes del ira y el deseo por el
otro. Todas nuestras emociones y deseos físicos pueden ser
clasificados en las categorías de "ira" y "deseo".
Pero estas dimensiones de la vida humana son importantes para
nuestra supervivencia en este mundo. Sin embargo, el Islam dice
que un ser humano con éxito es aquél que controla los poderes de
"ira" y "deseo" mediante su alma, conciencia o razón. Sólo
mediante el control -no la supresión total- del ira y del deseo
una persona puede alcanzar una personalidad equilibrada. El
Islam quiere que sus seguidores controlen sus vidas, y nose
conviertan en esclavos de sus deseos. Este es, a su vez, el
yihad mayor en el Islam. Por "yihad mayor" entendemos la lucha
espiritual que tiene lugar en cada uno de nosotros.
El mes de Ramadán es un programa anual de preparación de los
musulmanes para reforzar su alma y su espíritu; para cargarse de
energía espiritual mediente el refuerzo de su fuerza de
voluntad. Ayunar es un programa espiritual mediente cual uno
puede controlar los poderes de ira y deseo por el alma y la
razón de uno mismo.
¿Cómo nos ayuda el ayuno de Ramadán en este camino? Bien,
mediante la abstención total de comida, bebida, fumar y
actividades sexuales -el más fuerte de los deseos que Dios ha
creado en nosotros- durante 29 o 30 días reforzará con seguridad
nuestro espíritu y alma. Nos controlaremos más, en vez de ser
esclavos de nuestros deseos.
Al final del mes, el musulmán espera haberse convertido en una
persona espiritualmente más fuerte, que controla su propia vida.
En este sentido, esta es a su vez la bendición de Dios que
obtenemos de ayuno del mes de Ramadán cada año.
Por supuesto, hay más días en el calendario islámico en el que
el ayuno está recomendado, pero que no es obligatorio. Entre
ellos destacaremos el primer y el último jueves de cada mes, los
lunes, el 13, 14 y 15º días de cada mes. (Hay muchos más días,
pero no los incluimos todos, NdT).
b) Dimensión social
El mes de Ramadán tiene una dimensón social particular. Cuando
los musulmanes ayunan durante los días de este mes, están
hambrientos y sedientos. Y durante este período de hambre y sed,
pueden entender más los sufrimientos de la gente hambrienta y
pobre de la comunidad en todo el mundo. Aquellos que ayunan
durante el día, saben que después del ocaso habrá comida en su
mesa; pero también se da cuenta, o debería darse cuenta, que hay
mucha gente que ayuna hasta cuando no es Ramadán, ¡y ellos
ayunan sin la seguridad de tener una comida en su mesa al final
del día!¡Ayunan porque no tienen comida!
Esta concienciación estimula el elemento de caridad y de
compartir en nosotros. En este sentido, el mes de Ramadán es
también un mes para compartir y para la caridad. Al final del
mes del ayuno, los musulmanes celebran la gran ocasión llamada
"Aid ul Fitr", y se juntan en las mezquitas (NdT: este texto ha
sido escrito desde Canadá, donde a causa del frío tienen que
realizar salat-ul-Aid en las mezquitas. De todas maneras, si hay
posibilidad, esta oración debe realizarse al aire libre) para
oraciones y celebraciones especiales. Sin embargo, los
musulmanes, antes de realizar la oración especial, tiene que
pagar "zakat ul fitra, que es una caridad especial. Este es el
primer paso con el que Dios nos ayuda a tomar el camino de la
caridad y para compartir lo que Dios nos ha dado, esperando que
los musulmanes compartan con los miembros menos afortunados el
resto del año.
El Corán y las súplicas
El mes de Ramadán es también el mes del Corán y las súplicas
(doá). Allahu Ta'ala dice: "En el mes de Ramnadán se hizo
descender el Corán, dirección para los hombres y pruebas claras
para la Guía y del Discernimiento" (Surat al Baqarah, 185). Los
musulmanes son animados a leer el Corán en todas las ocasiones;
pero durante el mes de Ramadán, se centra más la atención en la
recitación. El Imam al Baqer (a) dijo: "Toda cosa tiene su
estación primaveral; y la primavera del Corán es el mes de
Ramadán".
El Santo Corán se divide en treinta partes iguales llamadas yuz
o para (en el ámbito de influencia de la lengua urdu, NdT). Esta
división se ha hecho para que un musulmán pueda completar la
recitación del Corán entero durante los treinta días del mes de
Ramadán. Por esto se dice que el Corán es el Libro más leído en
el mundo.
Las mezquitas y los centros islámicos organizan programas
especiales para la recitación del Corán; la gente se sienta en
círculos y, por rotación, cada persona recita ciertos versos o
páginas del Corán mientra otros siguen al recitador.
El mes de Ramadán es también el mes del doá, de las súplicas. En
el mismo sitio donde habla del ayuno, Allahu Ta'ala dice: "Y
cuando Mis siervos te pregunten sobre Mí, Yo estoy cerca y
respondo al ruego del que me pide, cuando me pide" (Surat al
Baqarah, 186). Aunque los musulmanes recen y supliquen
diariamente, en Ramadán sus oraciones y súplicas aumentan. (...)
Conclusión
Me gustaría remarcar a mis hermanos y hermanas musulmanes que el
ayuno no es solamente abstenerse de comer, beber, fumar y tener
actividad sexual. Mientras ayunamos, intentamos tanto como
podemos reformar también nuestra ética y moral. Hay muchas cosas
que no invalidarán "técnicamente", legalmente nuestro ayuno,
pero que están con seguridad contra el espíritu y el propósito
del ayuno. Por ejemplo, el Profeta (s) dijo que mentir, criticar
a los demás, y las miradas lujuriosas destruyen el espíritu del
ayuno. El hambre y la sed no tienen que ser una excusa para
estar enfadado y ser descortés en nuestro comportamiento, esto
va completamente en contra del propósito mismo del ayuno. ¡No
seamos de aquellos que no obtienen de ayuno más que el hambre y
la sed! |