Cómo se Inventó el Medio Oriente

CÓMO SE INVENTÓ EL MEDIO ORIENTE:

LOS ORÍGENES DEL CONFLICTO INSOLUBLE

En 1916, ante la comprometida marcha de la Gran Guerra, Inglaterra pactó la sublevación de los árabes contra los turcos aliados de los imperios centrales. Pero al mismo tiempo que les prometía la independencia de sus territorios, se los repartía con Francia. Esta serie de intrigas, Tratado de Versailles (1919) mediante, terminaron desestabilizando toda la región y fueron el detonante de múltiples enfrentamientos que finalmente generaron la trágica situación que hoy sufre nuestro mundo.

Cuando Turquía entró en guerra en noviembre de 1914, declaró el Ÿihãd 1 contra los países occidentales invasores de las tierras del Islam. El Imperio Británico y el Imperio Francés se vieron potencialmente amenazados en la India, Sudán, Egipto, Marruecos, Argelia y Túnez, pero para que el Ÿihãd tuviera verdadera fuerza debería estar respaldado por el soberano de la dinastía hashimí2 , Husain Ibn Ali 3, sharif4 , es decir por un descendiente del Profeta Muhammad 5 que tuviese ïymã (en árabe, consenso) en la comunidad musulmana de la región. Para mover la voluntad del sharif y conseguir su apoyo al Ÿihãd, la administración otomana se mostró dispuesta a fortalecer el emirato del Hiÿãz de Husain, siempre amenazado por el expansionismo del vecino Naÿd, regido por la dinastía saudí6 de los uahhabíes7 , y a proporcionar importantes cargos a los hijos del sharif, los príncipes Ali8 , Abdallah 9 y Faisal10 ; pero si Husain se negaba a prestar su apoyo, Estambul interrumpiría los suministros de alimentos al emirato, ya arruinado a causa de la guerra por la paralización del tráfico caravanero y de las peregrinaciones a La Meca y Medina, principal fuente de recursos de aquel desértico territorio. Para respaldar promesas y amenazas, las guarniciones turcas fueron reforzadas en todo el emirato, que formaba parte del Imperio Otomano.
Husain, ambicioso y soñador, pero tremendamente ingenuo, soñaba con ser califa de un estado musulmán que abarcara desde el Mediterráneo al Índico. Por esa razón decidió jugarse por la opción antiturca; en 1915 encomendó a su hijo mayor el príncipe Ali, que recabara el compromiso de las diversas tribus del emirato para que se levantaran en armas cuando se les enviara la señal. Al príncipe Faisal, lo envió a Damasco para que concretara el levantamiento de las tropas sirias que combatían en las filas otomanas. A Abdallah, le encargó que solicitara la ayuda británica contra los turcos y el compromiso de que cuando el Imperio Otomano fuera derrotado, todas sus posesiones árabes pasarían a formar parte de un gran reino árabo-musulmán.

2
El sharif Husain Ibn Ali

El encargado de realizar la negociación con el sharif Husain fue Henry MacMahon11 , alto comisionado británico en El Cairo. Ocho cartas se cruzaron entre el 14 de junio de 1915 y el 30 de marzo de 1916. En esa correspondencia Husain-MacMahon, el británico acepta conceder la mayor parte de lo que solicita Husain; por ejemplo, en la carta del 24 de octubre el alto comisionado asegura al soberano hashimí que su país está dispuesto a reconocer y propiciar la independencia de los árabes en toda la Península Arábiga, exceptuando Adén (colonia británica), y en todo el Creciente Fértil, excluyendo “los distritos de Mersida (Cilicia), Alejandreta (hoy Iskenderun, Turquía) y la zona siria situada al oeste de Damasco (o sea el actual Líbano), Homs, Hamma y Alepo, porque no puede asegurarse que sean puramente árabes y deberán, por tanto, excluirse de los límites exigidos”.
En su respuesta del 13 de diciembre de 1915, Husain reconocía a su interlocutor que sus argumentos eran válidos respecto de los dos primeros distritos (Mersida y Alejandreta), pero rechazaba la exclusión de los vilayatos de Alepo y de Beirut (situado al oeste de Damasco), “que son regiones puramente árabes”. En carta posterior, el 1 de enero de 1916, Husain concedía una ocupación temporal francesa de la costa libanesa y de la capital, Beirut.
Otro asunto mal delimitado en esta negociación fue el de Palestina. En las posteriores discusiones, relacionadas con la creación del Estado de Israel, los defensores de la actuación británica han anotado que estaba excluida de lo prometido al soberano hashimí, pues “se halla al oeste de Damasco”; en la controversia, los árabes alegan que, en efecto, está al oeste de Damasco, pero tan al sur que sólo un acto de mala fe podría situar Palestina, con precisión, al “oeste de Damasco”.
Por otro lado, que en la misma relación se hablase de Mersida, Alejandreta, Homs, Hama y Alepo indica que el alto comisionado se estaba refiriendo a la zona costera de Siria, salvo que se tratara de engañar al sharif.

La puñalada por la espalda

La pésima situación general que estaban pasando Inglaterra y Francia en la guerra explica que MacMahon prometiera casi cuanto exigía el sharif para lanzar cuanto antes a los árabes a la contienda. Pero mientras Londres negociaba con los árabes, también se repartía con París las tierras árabes en poder otomano, aunque no hubieran ganado la guerra todavía y aunque les repugnara hacer concesiones a Francia.
Lord Harcourt, encargado británico de asuntos coloniales, le decía a su primer ministro Herbert Henry Asquith (1852-1928): «Sería desafortunado que Francia se convirtiera en guardián de los Santos Lugares, que yo desearía ver en manos británicas».
Con una indisimulada codicia, mientras MacMahon hacía promesa a los árabes para que iniciaran la lucha, en 1916 se reunieron sendas comisiones encabezadas por el británico Mark Sykes12 , jefe del departamento de Asuntos Orientales del Foreign Office (Ministerio de RR.EE. británico), y el diplomático francés Georges Picot 13, que el 16 de mayo firmaron el acuerdo que lleva sus nombres. En él se consideraba militarmente interesante atraerse a los árabes y hacerles algunas concesiones.
Pero el acuerdo Sykes-Picot tenía un alcance muy superior, que sería secreto hasta el final del conflicto. Por un lado, trataba de frenar el expansionismo ruso hacia el Mediterráneo y, por otro, Inglaterra y Francia se repartían en zonas de influencia gran parte de las posesiones otomanas en Arabia y el Medio Oriente.
La independencia de los árabes sería muy limitada: Francia se quedaba con la administración del sur de Turquía y Líbano; Inglaterra, con la mitad sur de Irak, la zona occidental de Persia y el norte de Arabia.
Ambas potencias se reservaban, asimismo, dos zonas de influencia, donde estarían dispuestas a “reconocer y proteger un Estado árabe independiente o una Confederación de estados árabes”: la zona A, de dominio francés, comprendía el norte de Irak y Siria; la zona B, de soberanía británica, la actual Jordania y el desierto del Neguev. Palestina quedaría bajo mandato conjunto británico, francés y ruso.

46

Asquith y Sykes, arquitectos de la división de Medio Oriente en 1916

El sur del paralelo 29, es decir, casi toda Arabia, Kuwait, los emiratos del Golfo Pérsico y Yemen, no estaba incluido en el acuerdo, pero Londres se quedaba, asimismo, con el derecho de influencia sobre ese territorio. A Rusia se le reservaban algunas migajas: Trebisonda, Erzerum, el sur del Kurdistán y presencia en Palestina. El acuerdo contemplaba, también, concesiones portuarias, ferroviarias, hidráulicas, aduaneras y comerciales en favor de París y Londres

. 810
Lord Curzon                                 Lord Milner

Ignorando ese acuerdo, el 5 de junio de 1916, los árabes iniciaron la Gran Revolución Árabe (al-Zaura al-arabiyya al-kubra) contra los turcos. Mientras tanto la guerra se prolongaría mucho y sufriría múltiples avatares.
En Inglaterra, el gobierno del primer ministro Asquith fue reemplazado por el de Lloyd George en diciembre de 1916, en el que figuraban los lores George Curzon (1859-1925), Leopold Amery (1873-1955), Alfred Milner (1854-1925) y el general sudafricano Jan Smuts (1870-1950), conocidos como el grupo de los “imperialistas”. Su pensamiento político “permitir a las comunidades que componen el Imperio Británico desarrollar sus instituciones y construir sus estructuras económicas y sociales en paz y seguridad”.
Dentro de esa formulación latía el imperialismo en estado puro: para conseguir esos fines pretendían eliminar toda base extranjera potencialmente hostil y dominar las tierras por las que discurrieran las comunicaciones del Imperio. Por lo cual Londres determinó que «La seguridad Imperial hace deseable que Inglaterra se haga con el control de África Oriental alemana, Palestina y Mesopotamia». Con África Oriental (Tanzania, Ruanda y Burundi) eliminaría enemigos en la ruta a la India; Palestina y Mesopotamia garantizarían la seguridad del Canal de Suez y un paso terrestre hacia el Golfo Pérsico. El problema era que Francia también deseaba Palestina.
Estos posicionamientos políticos tenían lugar en la primavera boreal de 1917, en medio de una cascada de acontecimientos que afectaban a la guerra.
La caída del Zar Nicolás II (16 de marzo de 1917) y el estallido de la Revolución Bolchevique retiraban a Rusia del conflicto, permitiendo a los alemanes concentrar todas sus tropas en el Oeste. A sacar a los franco-británicos del apuro acudió Estados Unidos, que declaró la guerra a los Imperios Centrales (2 de abril de 1917).
Ambas circunstancias modificaron los acuerdos Sykes-Picot: los rusos quedaban fuera del reparto y los norteamericanos llegaban con los “catorce puntos”14 de Wilson15 , el primero de los cuales exigía el fin de la diplomacia secreta, en realidad una maniobra para frustrar el contubernio entre Londres-París.
Los “catorce puntos” de Wilson no eran otra cosa que el debut norteamericano en la alta política internacional, un espacio que hasta ese momento habían ocupado exclusivamente las potencias europeas. Además, la ofensiva norteamericana buscaba posicionarse en el Medio Oriente en busca de recursos petroleros hasta ahora monopolizados por los británicos. Es por eso que buscaba ganarse las simpatías de los pueblos de la región mediante una apariencia “justa y democrática”, imagen que nunca se habían preocupado por ostentar británicos y franceses.
Wilson, proclamaría esos postulados a través de declaraciones rimbombantes: «Sería muy difícil hacer la paz en términos que implique acuerdos en Asia Menor en beneficio de naciones particulares en lugar de beneficiar y proteger a los pueblos de esa parte del mundo. El sentimiento mundial es ahora agresivamente democrático y será preciso acercarse a él», le dijo Wilson a Paul Cambon, embajador francés en Washington, que abandonó la Casa Blanca estupefacto.


1 En sentido propio, «esfuerzo», pero el esfuerzo en la vía de Dios. Este término que se suele traducir equivocadamente por «guerra santa» (según el Islam, ningún humano puede sacralizar; además en la religión islámica no existe la consagración ya que no existe el sacerdocio y nadie puede en consecuencia consagrar, bendecir, etc.). Ÿihãd viene de una raíz que expresa la idea general de «esfuerzo»; esfuerzo físico y esfuerzo moral que el hombre o la mujer desarrolla para realizar sus obras, ya se trate de actos de adoración o de culto, ya sea realizando las acciones necesarias para el desarrollo del conocimiento del mundo del Islam o de la ley islámica, ya sea participando en los combates defensivos de la comunidad musulmana. El Ÿihãd se divide en dos ramas: el Ÿihãd al-ákbar (Gran esfuerzo) que es el combate del creyente contra sí mismo, contra su ego, ambiciones personales, pecados, etc.; y el Ÿihãd al-ásghar (Pequeño esfuerzo), o sea el combate en defensa del Islam y la comunidad musulmana. Con la desaparición del califato otomano en 1924, la proclamación del Ÿihãd es prerrogativa del principal jurisconsulto musulmán de la región amenazada o en conflicto que debe contar con el iÿmã (consenso) de la ummah o comunidad musulmana.

2 Dinastía árabe de los sharifs de La Meca; reyes del Hiÿãz (1916-1925), de Irak (1921-1958) y de Jordania (desde 1921). El nombre de hashimíes se debe a Hashim Ibn Abd al-Manaf (muerto h. el 510), bisabuelo del Profeta Muhammad. El clan de los Banu Hashim (en árabe, Hijos de Hashim) o hashimíes antiguos se caracterizó por su lucha en los primeros tiempos del Islam contra los omeyas, clan rival de la misma tribu de Quraish, por el control del joven Estado islámico. Tras la sustitución de los omeyas por los abbasíes, éstos intentaron presentarse como representantes de los hashimíes, pues hacían remontar su linaje a un hashimí, Abbás Ibn Abd al-Muttalib, tío de Muhammad. Desde el siglo X los hashimíes ostentaron el cargo de jerifes de La Meca, encargados de la protección de las ciudades santas de La Meca y Medina, en el Hiÿãz (región de Arabia central occidental vecina a la costa del Mar Rojo). En el siglo XVI acataron la autoridad del Imperio Otomano, aunque siguieron teniendo una amplia autonomía de acción en sus dominios. Durante un tiempo fueron los otomanos quienes designaban al sharif de La Meca dentro de una serie de candidatos, recayendo siempre la elección sobre un hashimí. Reivindicando ser descendiente del nieto del Profeta, Hasan Ibn Ali, el emir Husain I Ibn Ali, sharif de La Meca desde 1908 bajo soberanía otomana, llevó a delante negociaciones con los británicos en 1915 respecto de un reino árabe bajo mandato británico. Luego del Tratado Sykes-Picot, que aseguró la repartición de las provincias árabes del imperio otomano entre Inglaterra y Francia, se convirtió en rey del Hiÿãz (Arabia central occidental con las ciudades de La Meca y Medina) en 1916. En 1924 fue expulsado por Ibn Saud; su hijo mayor, Alí, asumió el título de rey en 1924, aunque también tuvo que ceder el trono en 1925. Uno de sus hijos menores, Faisal I (1883-1933) fue elegido rey de Siria en 1920 por el Congreso Nacional Árabe (Siria, Líbano y Palestina); desalojado por los franceses, se convirtió en rey del Irak en 1921 por iniciativa de los británicos. La rama iraquí de los hashimíes fue violentamente extirpada por oficiales nacionalistas iraquíes en 1958 a través del asesinato de su nieto, Faisal II, Su hermano Abdallah (1882-1951) se convirtió en emir de Transjordania en 1921/23 y en 1946 rey de la Jordania independiente. Luego de su asesinato por un activista palestino en la mezquita de al-Aksa de Jerusalén, su nieto, Husain I (1935-febrero de 1999) siguió una política de engaños y traiciones respecto de las reivindicaciones de independencia nacional y el apoyo a los palestinos expulsados a Jordania en 1948 por la fundación del estado de Israel. Su apoyo complaciente y dependencia con los EE.UU., la resistencia a la influencia egipcia del presidente Nasser y la reconciliación con Israel provocaron numerosos intentos de golpe y atentados contra su vida. En febrero de 1999 fue sucedido en el trono por su hijo Abdallah II (nacido en 1962), cuya madre fue la segunda esposa del monarca, la británica Antoinette Avril Gardner (nacida en 1941)

3 Husain Ibn Ali nació en Estambul (Imperio Otomano) hacia 1865 y murió en Ammán (Transjordania). Cuando se proclamó califa del Islam en 1924, su califato apenas duró un día pues fue encarcelado por los británicos y confinado a la isla de Chipre en 1931. Cuando fue liberado, Husain se exilió a Ammán, capital del reino de su hijo Abdallah, donde siguió usando el título de califa hasta su muerte en 1931.

4 Título de los miembros de la familia del Profeta Muhammad, especialmente todos aquellos que descienden de Muhammad por su hija Fátima az-Zahra (605-632) y su esposo Ali Ibn Abi Talib (600-661), primo del Profeta y cuarto califa del Islam, a través de sus hijos Hasan Ibn Ali (624- 669) y Husain Ibn Ali (625-680). Además de sharif (jerife en castellano), también reciben el nombre de sayyid (en árabe, señor, jefe).

5 Muhammad Ibn Abdallah (570-632), que es conocido en Occidente por deformación fonética del árabe como “Mahoma”. Se lo designa en general como el Profeta (an-Nabi en árabe) o como el Mensajero de Dios (Rasul Allah) entre los musulmanes. Según la tradición islámica, a la edad de 40 años lunares, en el año 610 d.C., en su ciudad natal La Meca, recibió el encargo de la profecía mediante el Arcángel Gabriel y comenzó a recibir la revelación del Corán (el Libro por excelencia del Islam que contiene la palabra divina), lo cual se extendió por un lapso de 23 años lunares.

6 Dinastía árabe gobernante en Arabia central desde 1735, con reyes desde 1932. Captal principal. Riyad. Sus raíces se originaron en el oasis de Dir‘iyyah en el Naÿd. Bajo el sheij Muhammad Ibn Saud (1735-1765) la familia estableció una profunda relación con la secta puritana reformista de los uahhabíes que continúa siendo la confesión religiosa de Arabia Saudí en nuestros días. Bajo Abd al-Aziz (1765-1803), los saudíes se expandieron hasta Kuwait en 1788. La primera ocupación de La Meca y Medina se produjo entre 1803 y 1811, y, bajo Turki (1820-1832) tomaron Riyad. En el siglo XIX llevaron a cabo una gradual expansión, pero bajo Abd al-Aziz, conocido como Ibn Saud (1880-1953), quien sometió con sus guerreros todo el Naÿd y el Hiÿãz a partir de 1902, se expulsó a los hashimíes de La Meca en 1924/25. En 1932 éste asumió el título de malik (rey). A través de ventajosos tratados comerciales con los poderes occidentales (principalmente con el Reino Unido y los EE.UU.), y de la explotación de sus recursos petroleros, la familia saudí adquirió una gran fortuna. Luego de la muerte de Ibn Saud, el país fue gobernado por sus hijos. Luego de la deposición del libertino Saud (1953-1964), Faisal inició un período de cuidadosa modernización pero pronto incurrió en todo tipo de excesos. Gracias a sus ricas reservas de petróleo y tradicionalismo religioso, Arabia Saudí desempeña una posición muy importante dentro del concierto de naciones musulmanas. El período de los reyes Jalid (1975-1982), Fahd (1982-2005) y Abdallah (2005-2008) se ha destacado por una fuerte dependencia con los EE.UU, y una modernización tecnológica unida a las rígidas estructuras de poder autoritario. En la sociedad saudí no existe el código de procedimiento judicial y las mujeres carecen de derechos elementales (les está prohibido hasta conducir vehículos). Sin embargo, sus príncipes multimillonarios despilfarran riquezas producidas por las regalías petroleras en los casinos europeos y norteamericanos y pasan los fines de semana en estaciones veraniegas como Marbella, Capri, Montecarlo o Bahamas consumiendo productos prohibidos por la ley coránica y abandonándose a las prácticas más disolutas.

7 El uahhabismo fue introducido en lo que hoy es el territorio de Arabia Saudí por Muhammad Ibn Abd al-Uahhab (1703-1792), un pensador árabe quien creía que el Islam sunní, la rama de Islam predominante en la Península Arábiga, estaba siendo corrompido por innovaciones tales como el sufismo y la filosofía. Estudió las obras del pensador Ibn Taymiyya (1263-1328) y comenzó a predicar una teórica reforma del Islam sobre la base de las ideas de este erudito que eran por cierto altamente reaccionarias y rigoristas. Sus prédicas no fueron bien recibidas y fue repudiado por su padre y hermano, ambos jurisconsultos, que lo expulsaron de su localidad natal, Naÿd, en la Arabia central. Decidió entonces mudarse a la ciudad de Diriya y formar una alianza con el jefe saudí Muhammad Bin Saud, iniciador de la Casa de los Saud. Bin Saud promulgó la religión “uahhabí” como la religión oficial del estado. Ibn Abd Al-Uahhab le dio a Ibn Saud una legitimidad religiosa en su conquista de la Arabia. Las ideas de Ibn Taymiyya eran controvertidas en su propio tiempo por cuanto afirmaba que ciertos pueblos que se autodenominaban como musulmanes, como por ejemplo los mongoles, los persas y los turcos, eran en realidad no creyentes, y que los musulmanes árabes debían conducir el Ÿihãd contra ellos. En realidad se trataban de ideas anti-islámicas, racistas y sectarias que serían aprovechadas oportunamente por los británicos para sembrar la discordia y la división en el seno de la comunidad musulmana para debilitarla y colonizarla desde dentro mediante el accionar de agentes vernáculos como los uahhabíes.

8 Ali Ibn Husain (1879-1935).

9 Abdallah Ibn Husain (1882-1951).

10 Faisal Ibn Husain nació en Taif (Hiÿãz; hoy Arabia Saudí), el 20 de mayo de 1883, y murió en Berna (Suiza) el 8 de septiembre de 1933.

11 Sir Arthur Henry McMahon (1862-1949) anteriormente había sido funcionario colonial en la India británica, responsable del caprichoso trazado de la llamada “Línea McMahon” entre China e India en 1914.

12 El  Colonel Sir Mark Sykes (1879-1919) fue viajero, político del partido conservador y diplomático especializado en asuntos del Medio Oriente durante la primera guerra mundial.

13 François Marie Denis Georges-Picot (1870-1951), era hijo del historiador Georges Picot (1838-1909) y tío abuelo del presidente Valéry Giscard d’Estaing (nacido en 1926).

14 1. El final de la diplomacia secreta; 2. La libertad de navegación y comercio; 3. La desaparición de las barreras económicas; 4. La reducción de los armamentos militares; 5. Reglamentación de las rivalidades coloniales; 6. La evacuación de Rusia; 7. La restitución de la soberanía en Bélgica; 8. La restitución de Alsacia y Lorena a Francia; 9. El reajuste de las fronteras de Italia; 10. La autonomía de los pueblos del Imperio Austrohúngaro; 11. La evacuación de Rumania, Serbia y Montenegro; 12. La autonomía de los pueblos del Imperio Otomano; 13. La restitución de la soberanía de Polonia; 14. La creación de una Liga de Naciones, claro antecedente de la Sociedad de Naciones.

15 Thomas Woodrow Wilson (1856-1924), vigésimo octavo presidente de los Estados Unidos, no era precisamente un pacifista. Presidente en 1912 y de nuevo en 1916, su política exterior fue claramente imperialista (ocupación de Haití, envío de un cuerpo expedicionario a México). Era partidario de la neutralidad en la Primera Guerra Mundial simplemente porque la estrategia estadounidense consistía en esperar que Inglaterra y Francia quedasen arruinadas económicamente por el esfuerzo bélico para después verse obligadas a contraer deudas de todo tipo con los EE.UU.

Indice

CÓMO SE INVENTÓ EL MEDIO ORIENTE: LOS ORÍGENES DEL CONFLICTO INSOLUBLE

  1. La promesa de un lord a otro lord
  2. El sionismo como cabecera de puente de la neocolonización
  3. Mahatma Gandhi y el despojo de los derechos inalienables del pueblo palestino
  4. La Conferencia de Versailles: “una paz para terminar con todas las paces”
  5. La invención de Turquía como “baluarte contra el peligro rojo”
  6. Churchill, inventor del Medio Oriente
  7. La invención de la cuestión palestina
  8. La invención de Transjordania
  9. La invención de Irak
  10. La invención de Siria y Líbano
  11. La invención de Kuwait
  12. La invención de Arabia Saudí
  13. La invención de Irán
  14. Yemen, Omán, Qatar y Bahrain
  15. Mapas

 

También puede gustarle...